El tercer encierro de San Fermín 2026, protagonizado por la veloz y masiva manada de Victoriano del Río, no solo ha dejado momentos de altísima tensión y bellas carreras sobre los adoquines. Las calles de Pamplona han vuelto a ser testigo de una de las estampas más inverosímiles, surrealistas y comentadas de lo que va de fiestas: la presencia de un corredor que desafía a los astados con el pelo teñido de verde fosforito y el rostro completamente pintado como el conocido villano de las pantallas.
En una mañana donde los toros madrileños han completado el recorrido a un ritmo endiablado, la cámara de este periódico ha logrado captar un primer plano espectacular de este corredor. En la imagen se puede apreciar la frialdad y la soltura del mozo, quien, con su característico maquillaje intacto a pesar del esfuerzo físico, ha conseguido correr a escasísimos centímetros del lomo de uno de los astados jaboneros que abría la manada.
La escena combina a partes iguales la estricta liturgia y el peligro real de la carrera pamplonesa con el color y el humor más característico de la fiesta. Aunque la normativa del encierro prohíbe taxativamente correr con objetos que puedan estorbar o poner en riesgo a otros mozos, la vestimenta y la caracterización de este corredor se han convertido ya en una atracción visual que muchos buscan con la mirada cada mañana desde balcones y vallado.
Historias como las de este corredor demuestran que el encierro de Pamplona es un ente vivo lleno de personajes de todos los pelajes –incluso verde–. Su imagen, esquivando la fuerza centrífuga y la velocidad de los de Victoriano del Río con una sonrisa pintada en la cara, ya se ha hecho viral entre los aficionados, consolidándose como uno de los grandes retratos humanos que dejarán estos Sanfermines de 2026.