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  <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Iñaki Iriarte»]]></title>

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    <description><![CDATA[Navarra.com | Noticias Navarra | Actualidad Navarra | San Fermin | Todas las noticias en Navarra.com | Última hora en Navarra Hoy | Deportes Navarra | Esquelas Navarra]]></description>
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      <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Iñaki Iriarte»]]></title>
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  <title><![CDATA[Comunismo chupi en el Parlamento de Navarra]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 29 Jun 2022 09:10:11 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[&nbsp;Lo que no se puede omitir en una exposición, mínimamente honesta, sobre los 100 años de comunismo, es toda referencia a esas consecuencias y actos nefastos.&nbsp;]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana <a target="_blank" href="/articulo/politica/parlamento-navarra-comunismo-exposicion/20220622133941415910.html">el Parlamento de Navarra acoge una exposición de la <strong>Fundación de Investigaciones Marxistas </strong>para conmemorar el centenario de la creación del Partido Comunista en España y Navarra</a>. <strong>El propio PCE es el promotor de dicha fundación</strong>, así que tampoco cabía hacerse muchas ilusiones sobre la objetividad del material expuesto. Sin embargo, incluso teniendo en cuenta dicha circunstancia, el contenido de la exposición y del libreto que la presenta causan tal sonrojo que - permítanme la broma- inevitablemente hacen que el <strong>visitante salga a tono con la bandera del PCE</strong>.&nbsp;</p>

<p>Valga como muestra la <strong>definición de comunista</strong> que ofrece la contraportada del libreto: “<em>Dícese de aquel que defiende la libertad y la dignidad del hombre por encima de cualquier interés, y en cada momento, es decir aquí y ahora. Los comunistas luchan por el desarrollo completo del hombre y de la mujer en sí mismos. Los comunistas tratan de conseguir una sociedad en la que la esclavitud de las necesidades materiales y la explotación de unos hombres por otros hombres sea sustituida por una libertad que potencie el desarrollo creador de la humanidad</em>”. En definitiva, <strong>el comunismo es de buena gente</strong>. Los demás debemos defender la <strong>esclavitud y la explotación</strong>.&nbsp;</p>

<p>Isabel Burbano, <strong>secretaria política del PCE-EPK en Navarra</strong>, enriquece esta descripción seráfica con esta emocionada glosa las actividades de los comunistas navarros: “<em>Su defensa por [sic] la libertad, por la democracia, por los derechos sociales y laborales, está fuera de toda duda. Y ahora que, de nuevo, las hordas fascistas tratan de enterrar sus logros bajo paladas de odio y mentiras, nos sentimos orgullosos de poder reunir y reivindicar en esta exposición a todos estos hombres y mujeres de puños en alto</em>”.&nbsp;</p>

<p>La <strong>historia del comunismo</strong>, es cierto, está llena de idealistas con las mejores intenciones. Idealistas convencidos de que estaban empedrando el camino hacia un futuro mejor y dispuestos a sacrificar todo para avanzar en él. Pero, a poco que se piense en ello, se comprenderá que ni más ni menos de lo que ha ocurrido y ocurrirá siempre en todos los <strong>movimientos políticos, incluyendo los más perversos</strong>. El amor, por lo menos en política, está a menudo indisolublemente unido al odio hacia aquellos que se reputa como enemigos de aquello que se ama. La nación, la humanidad, la religión, la justicia o lo que quieran. De ahí, precisamente, que las intenciones no constituyan un buen indicio para evaluar casi nada en este mundo (no digo yo en el mundo por venir). <strong>Créanme, también quien hace el mal actúa con la mejor intención</strong>. Por eso, es más seguro juzgar <strong>una ideología, un movimiento político</strong> o a una persona por sus actos y consecuencia que por sus intenciones.&nbsp;</p>

<p>El comunismo, me temo, <strong>ha cometido actos y tenido consecuencias bastante nefastos</strong>. Podrá haber sido cuestión de mala suerte o de haber caído en malas manos. O podrá haber sido, como yo creo, resultado directo de sus planteamientos teóricos -buenos por fuera, perversos por dentro-. Lo que ustedes quieran. Pero lo que no se puede omitir en una exposición, mínimamente honesta, sobre los 100 años de comunismo, <strong>toda referencia a esas consecuencias y actos nefastos</strong>. No estamos hablando, al fin y al cabo de <em>pecata minuta</em>. <strong>Decenas de millones de muertos, dictaduras, gulags, campos de reeducación, hambrunas, miseria, corrupción, purgas internas, terrorismo, represión, guerras, exterminios, limpiezas étnicas</strong>. Ni la exposición, ni el libreto hacen una sola mención a todas estas fruslerías.</p>

<p>&nbsp;Acaso, para el<strong> PCE-EPK se trate de esas “paladas de odio y mentiras” </strong>con las que “las hordas fascistas” intentan enterrar los logros del <strong>comunismo</strong>. Todo debe de ser, sí, una burda invención del fascismo, de la burguesía, del neoliberalismo, de los enemigos de la humanidad. El comunismo es libertad, el comunismo es progreso, el comunismo es amor, lo sabe todo el mundo. Por eso, como todo el mundo también sabe,<strong> la gente huye de las democracias liberales</strong> para encontrar un refugio proletario en las, ejem, democracias, ejem, populares.&nbsp;</p>

<p>Para terminar es de justicia, no obstante, <strong>reconocerle al PCE algunas cosas</strong>. Entre ellas, que comenzara a hablar, no de venganza, sino de “reconciliación nacional” ya a mediados de los cincuenta; que <strong>en favor de esa reconciliación pidiera el sí a la constitución del 78</strong>, que aceptara la rojigualda y la monarquía, y que <strong>rechazara con determinación a ETA</strong>.&nbsp; Eso y los muchos fusilados y encarcelados tras 1936, <strong>me merecen el mayor respeto.&nbsp;</strong></p>
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  <title><![CDATA[Aplausos a Antza: la “convivencia” era esto]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/aplausos-antza-convivencia-era/20211223092720389513.html</link>
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  <pubDate>Thu, 23 Dec 2021 09:36:09 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[El Gobierno de Navarra plantea una convivencia que, por lo visto, incluye la aceptabilidad del culto público al terrorista… cuando es nacionalista.&nbsp;]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El 24 de enero de 1977, <strong>Carlos García Juliá</strong> participó en el asesinato de cinco personas vinculadas a <strong>Comisiones Obreras</strong> en la conocida como “Matanza de Atocha”. Condenado a 193 años, solo pasó en prisión un total de 14, con una larga fuga de por medio que le llevó a estar en paradero desconocido durante 25 años. Extraditado desde Brasil, la habilidad de su abogado le permitió salir <strong>definitivamente de la cárcel en noviembre de 2020</strong>. Según una de sus víctimas, antes de fugarse celebraba cada aniversario de la <strong>matanza con una mariscada</strong>. Sin embargo, interrogado al recuperar la libertad, declaró que “claro” que se arrepentía de los hechos y que había pedido perdón a las víctimas. ¿<strong>Cómo saber si era sincero o un cínico</strong>?</p>

<p>Imagínense ahora que <strong>un partido político le hubiera organizado un acto de apoyo </strong>cuando fue trasladado a prestar declaración tras ser extraditado. Imagínense también que le hubieran aplaudido y abrazado. Imagínense que al ser liberado, lo hubieran nombrado para un puesto clave en la dirección de ese partido. Imagínense que sus víctimas hubiesen tratado de <strong>abrir una vía para que pasase más tiempo en prisión</strong> y que, desde el mismo partido, se hubiese respondido que eso sería un ataque a la paz y la convivencia. ¿Alguien consideraría<strong> aceptable pactar gobiernos y presupuestos</strong> con ese partido político?&nbsp;&nbsp;</p>

<p>Todo lo planteado en el <strong>párrafo precedente <a href="/articulo/nacional/bildu-recibe-aplausos-exjefe-eta-mikel-antza-llegar-juzgado-declarar-asesinato-ordonez/20211221200301389333.html">es lo que está haciendo durante estos días Sortu </a></strong><a href="/articulo/nacional/bildu-recibe-aplausos-exjefe-eta-mikel-antza-llegar-juzgado-declarar-asesinato-ordonez/20211221200301389333.html">(el 80% de EH Bildu) con</a><strong><a href="/articulo/nacional/bildu-recibe-aplausos-exjefe-eta-mikel-antza-llegar-juzgado-declarar-asesinato-ordonez/20211221200301389333.html"> David Pla y Mikel Antza</a>,</strong> ambos exdirigentes de ETA. Al primero lo ha nombrado vicesecretario general; al segundo lo ha arropado efusivamente cuando iba a declarar como investigado por <strong>haber ordenado el asesinato de Gregorio Ordóñez</strong>. Y, sin embargo… <strong>Sortu, Bildu</strong>, siguen decidiendo gobiernos y presupuestos en España y Navarra gracias al <strong>Partido Socialista, Unidas Podemos, el PNV y Geroa Sozial Berdeak.&nbsp;</strong></p>

<p>De <strong>Sortu-Bildu se podrán decir muchas cosas</strong>. Pero lo cierto es que nunca han ocultado su admiración por los presos de ETA. No en vano, les han recibido como héroes cientos de veces y han reclamado recurrentemente su excarcelación. Siempre han afirmado que “su compromiso con la liberación de Euskal Herria” constituye para ellos un “modelo” y un “ejemplo”. No puede decirse, por lo tanto, que<strong> hayan engañado a nadie</strong>, ni que haya nada de anómalo en su comportamiento de estos días.&nbsp;</p>

<p>El escándalo no está ahí. <strong>El escándalo es que ni el Partido Socialista</strong>, ni Unidas Podemos, ni el PNV, ni Geroa Sozial Berdeak, consideren una línea roja el apoyo abierto, indisimulado, a condenados por terrorismo. Condenados, además, con los que ni siquiera tenemos la duda de si son sinceros o cínicos en su petición de perdón y su arrepentimiento, porque nunca los han expresado. <strong>El escándalo es que el Gobierno de Navarra</strong> (PSOE, Podemos, Geroa, IU) nos diga además que está elaborando un Plan de Convivencia. Una convivencia que, por lo visto, <strong>incluye la aceptabilidad del culto público al terrorista</strong>… cuando es nacionalista. El escándalo es que pidan a Navarra Suma que retorne al Plan y que, en cambio,<strong> no hayan enviado un ultimátum a Sortu-Bildu</strong> para que rectifique de inmediato o se atenga a la ruptura inmediata de todos los acuerdos.&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[Defender la tradición]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 22 Dec 2020 08:33:51 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Articular una defensa de la tradición, que no se cifra en la defensa de costumbres ya extinguidas, ni en la nostalgia de tiempos no conocidos, sino simplemente en el derecho a no estar perdido, a tener un hogar, una historia, una familia y una cultura.&nbsp;]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Entre los griegos era tradición que <strong>durante la fiesta de Atenea Tritogeneia</strong> las muchachas, divididas en dos bandos, se enfrentaran entre sí a <strong>pedradas y bastonazos</strong>. Entre los campesinos de <strong>Normandía </strong>era tradición que hacia el solsticio de verano los jóvenes escogieran a uno de ellos como “lobo verde”. Ataviado con ramas y arbustos se hacía amago de quemarlo en las hogueras de San Juan. <strong>En los valles cantábricos de Navarra </strong>era tradición anunciar a las abejas la muerte del señor o la señora de la casa, animándolas a hacer<strong> cera para sus funerales</strong>.</p>

<p>A lo largo del tiempo, la <strong>tradición </strong>-y con ella las costumbres- ha cambiado tanto que casi parece obligado concluir que constituye una especie de estafa, un invento cuya origen se ha puesto todo cuidado en ocultar. Se diría que <strong>Ravel </strong>acertaba cuando la definió como “la personalidad de los imbéciles”.</p>

<p>Pero las cosas no son tan <strong>simples</strong>.</p>

<p>En el fondo, <strong>no hay nada de contradictorio en que la tradición cambie</strong>. Apenas hay nada humano que no lo haga. También lo hacen <strong>las palabras, la moral, las ideas y el rostro</strong> de quienes queremos. Pero sin esos referentes efímeros nos es imposible aprender de nuestros padres, comunicarnos con nuestros coetáneos y enseñar a nuestros hijos. Y no hay, por lo tanto, memoria, comunidad, ni cultura. Tampoco el hecho de que la tradición sea inventada –como todo lo que no es pura biología- demuestra su futilidad.</p>

<p>A todos nos gusta volver a casa. <strong>Por mucho que nos divierta viajar o vivir experiencias nuevas</strong>. Igual que los animales vuelven a sus madrigueras o a sus nidos, a los primates bípedos que somos, el tiempo inclemente o la sensación de cansancio nos empujan a refugiarnos en un hogar. Es cierto que normalmente cambiamos de vivienda a lo largo de nuestra vida, cada vez &nbsp;con más frecuencia. Pero eso no invalida la necesidad que tiene el ser humano de regresar a algo más que una habitación de hotel o una de esas cápsulas para dormir que hay en Japón. <strong>Y el progreso, las migraciones</strong>, los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, etc., todavía no han podido borrar esa tendencia atávica.</p>

<p>Cuando nos mudamos a un nuevo barrio, a otra ciudad u otro país, por muy ilusionados que estemos, nos sentimos perdidos, desubicados. Y esa desagradable sensación permanece hasta que llegamos a familiarizarnos con nuestro nuevo territorio. <strong>Este verbo, “familiarizarse”, es un fantástico hallazgo del lenguaje</strong>. Porque no solo emparentamos con las personas, también lo hacemos con las cosas, las calles, los sonidos, los olores, los parajes y, especialmente, las casas. Desarrollamos hacia ellos un hábito de cercanía y esa sensación de comodidad, seguridad y confianza que caracterizan a lo familiar y nos ayudan a apropiárnoslos.</p>

<p>Todo esto tiene mucho que ver con la tradición. <strong>Esta es el conglomerado de ideas, costumbres, sabores, conceptos, rituales y sentimientos</strong> que nos dan estabilidad y nos reconfortan cuando estamos cansados. Algo así como un hogar para nuestra conciencia. La pequeña magia que, como dicen unos versos del poeta palestino <strong>Nizzar Qabanni,</strong> hace que<strong> amemos el pan y el café de nuestra madre</strong>, a pesar de que, al fin y al cabo, no sean sino pan y café corrientes. &nbsp;</p>

<p>Por eso no puedo imaginar a alguien que<strong> pueda vivir sin algún tipo de tradición, de familia, de hogar, físico y mental. </strong>Un ser que soporte vivir en una mudanza perenne, en un mundo en el que todo cambie constantemente de forma y de fondo, en el que no se pueda decir qué está bien y qué está mal y no haya una estrella polar, una quibla. Un lugar en el que todas las palabras y todas las relaciones muten sin descanso y en el que, por ello, tus<strong> hermanos, tus hijos o tus padres</strong> puedan dejar de ser de golpe tus hermanos, tus hijos y tus padres.</p>

<p>Vivimos en una época desconcertante. No es que los cambios se hayan acelerado más de lo que resulta posible digerir. Tampoco es solo que el mundo se haya vuelto irreconocible para quienes lo levantaron. Es mucho más serio. Ante nuestros ojos hemos visto extenderse y conquistar la hegemonía a una moral que solo tiene como objeto burlarse de las<strong> referencias de quienes siguen los valores que les enseñó el amor de sus familiares y sus maestros</strong>. Extraña paradoja la del relativismo que se predica hoy en día: todo es relativo, todo es lícito, menos (¡ya es mala suerte!) los valores que tú consideras buenos. Esos, precisamente, son falsos y dañinos. No debes enseñarlos a tus hijos; ocúltalos. No se persigue, en efecto, procurar que cada uno pueda vivir en paz como crea correcto, sino obligar a quienes no comulgan con la “nueva lengua” a renegar de sus convicciones (inciertas, sujetas a la duda, pero tuyas) y <strong>hacerles proclamar públicamente su culpabilidad. </strong>Privar al ser humano de ese hogar para la conciencia.</p>

<p>Por eso, la cuestión no se cifra en que <strong>unas nuevas creencias sustituyan a las que han enmohecido</strong>. Porque apenas se nos ordena profesar un nuevo dogma, sus programadores empiezan a armar el discurso que conducirá a su interdicción. Hacia lo que apuntan es a que nadie tenga principios, ni marcos estables. Que el ser humano se quede solo, desnudo y (ellos creen) inocente, a merced de sus <strong>instintos</strong>. No ven que así no podrá hallar cobijo ni descansar.</p>

<p>El culto que Occidente ha prestado a la juventud ha traído dos grandes males. Paradójicamente, una sociedad envejecida y, al mismo tiempo, una sociedad que solo sabe seguir los preceptos de la moda.<strong> Somos como niños que rompen las torres</strong> que levantan, antes incluso de terminarlas. Agotados, frenéticos, sobreestimulados y que no quieren detenerse, dejar de jugar e irse a dormir. Cada vez más irascibles, más caprichosos y más asustados.</p>

<p>Es preciso dar una respuesta desde el <strong>plano de las ideas y el de la acción política a este desvarío</strong>. Articular una defensa de la tradición, que no se cifra en la defensa de costumbres ya extinguidas, ni en la <strong>nostalgia de tiempos no conocidos</strong>, sino simplemente en el derecho a no estar perdido, a tener un hogar, una historia, una familia y una cultura. Un marco de sentido, un pan y un café maternos. Poder<strong> celebrarlos y transmitirlos en paz, sin que sean atacados ni pintarrajeados</strong>.</p>
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  <title><![CDATA[El culpable]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 20 Jun 2020 12:07:07 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[&nbsp;Los paganos son los victimarios, los culpables (de nuevo, sobre todo los imaginarios); a ellos les corresponde ser escarnecidos, arrodillarse y pagar.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Conforme el capital se convierte en un bien de<strong> difícil acceso para la inmensa mayoría </strong>de quienes viven de su trabajo (incluyendo a los que se dedican a profesiones antaño bien retribuidas) y conforme crecen las dudas en torno al porvenir de la economía de mercado (¿de nuevo cada generación podrá aspirar a vivir mejor que la anterior?), vemos cómo se levanta delante de nuestros ojos un <strong>nuevo sistema económico</strong>, basado no en el dinero, ni en la propiedad de la tierra, sino en la gestión de la inocencia y la culpa. Los inocentes, las víctimas (especialmente las imaginarias), ejercen en él el monopolio de la legitimidad política y moral. Como nuevos ricos pueden permitirse toda clase de lujos: insultar, quemar, saquear, agredir.<strong> Los paganos son los victimarios</strong>, los culpables (de nuevo, sobre todo los imaginarios); a ellos les corresponde ser escarnecidos, arrodillarse y pagar.</p>

<p>Los <strong>historiadores del futuro</strong> lo encontrarán irónico. En una época en que las creencias y los mitos que sirvieron para erigir las diversas civilizaciones se han convertido en objeto de burla, una nueva superstición se ha erigido en verdad oficial. Una suerte de pervertida versión del Sermón de la montaña, <em>ad usum millenial</em>. “Bienaventurados, no los humildes, sino los <strong>corderos orgullosos, empoderados,</strong> aquellos que no tienen culpa, porque de ellos serán las ruinas del Estado del bienestar”. Su recompensa no tendrá que esperar al día del Juicio, se hará efectiva en los próximos presupuestos generales.</p>

<p>La máxima “No hay efecto sin causa” se ha convertido en “No hay desigualdad sin culpa”. <strong>Nuevos sacerdotes y sacerdotisas </strong>se especializan en interpretar las entrañas de las cosas y localizar en ellas la opresión, el nuevo pecado original. Si uno tiene más, si puede más, si llega antes…, se debe&nbsp; indiscutiblemente a alguna injusticia -que habrá que corregir; que habrá que erradicar-. “Todas y todos debemos detestar las desigualdades, desde la más grande a la más pequeña, porque todas responden a alguna culpa, visible o invisible”. No deja de ser incongruente que, en paralelo a esa <strong>demonización de la desigualdad</strong>, se produzca una entronización de su contraparte angélica, la diferencia, cuando en la práctica resulta tan difícil distinguir una de otra. Porque, en efecto, &nbsp;ser desigual es reputado una maldad; pero ser diferente representa una hidalguía, que ha de ser promovida y reconocida. “<strong>Esfuérzate por no parecerte a los demás</strong>, por no ser anónimo, por ser único e inclasificable. La originalidad debe ser perceptible, a través de tu ropa, tu pelo, hasta de los aros de tu nariz.” &nbsp;</p>

<p>La omnipresencia de la opresión produce una búsqueda sistemática de culpables. Da igual que estén vivos o muertos, porque la industria de la culpa no puede renunciar a explotar esos enormes yacimientos de pecado que yacen en el subsuelo. Conforme lo extrae, sus sicofantes identifican no solo a sus causantes directos, sino a sus herederos, a los que considera moralmente tan responsables como ellos. A su lado, el senador <strong>Joseph McCarthy</strong> era un torpe aficionado. Es irrelevante que no se haya hecho ninguna declaración de aceptación de herencia. Y comprensible que los potenciales sospechosos vayan buscándose coartadas.</p>

<p>-“No me gusta su aspecto. <strong>Muéstreme sus credenciales ahora mismo</strong>. ¿Dónde estaba usted el 12 de octubre de 1492?”.</p>

<p>El interpelado se siente como <strong>San Pedro</strong> cuando le acusaron de haber andado con el Nazareno.</p>

<p>-“Perdóneme, pero es que para entonces yo ni siquiera había nacido”.</p>

<p>-“¿Por qué iba a importar eso? Es usted hombre, es usted europeo. Pruébeme que ni usted ni sus antepasados son<strong> unos fascistas, patriarcas y explotadores</strong>. ¿Conquistaron algo?”.</p>

<p>&nbsp;El acusado rebusca en su <strong>biografía </strong>algo que le permita zafarse.</p>

<p>-“No, no, se equivoca, de verdad. Al contrario, yo me cuento entre las inocentes víctimas. <strong>Pertenezco a una minoría que sufría </strong>ya antes de la deportación de los judíos a Babilonia”.</p>

<p>-“¿Una minoría? ¿Seguro? ¿No será una élite? ¿Han sido ustedes <strong>minorizados</strong>, como es preceptivo?”</p>

<p>-“Sí, sí, mire. Soy un indígena, <strong>parte de un pueblo originario</strong>, los mapuches del Cantábrico. Mis antepasados perdieron todas las batallas y fueron masacrados, millones de ellos. Les obligaron a llevar anillos y…”.</p>

<p>-“Pero, ese coche… <strong>ese apartamento en Zarautz</strong>… esas estrellas Michelin… esa renta<em> per cápita</em>… Usted me está tratando de engañar… ¡Usted no pertenece a los desheredados de la Madre Tierra, sino a los que la han expoliado!”</p>

<p>No <strong>merece la pena tratar de hacerse con un salvoconducto falso</strong>. Como mucho servirá para escabullirse momentáneamente. La búsqueda de culpables no puede terminar en un comunismo de la inocencia, esto es, en el reparto equitativo de la <strong>condición de víctimas y la condonación universal</strong> de la deuda moral. La nueva economía no nació para eso. Nació para poder mandar y hacer obedecer.</p>
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  <title><![CDATA[Nuestro futuro (y el de los que están por venir)]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Fri, 3 Jan 2020 11:52:55 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Estamos perdiendo un tiempo precioso en despellejarnos los unos a los otros. O corregimos el rumbo de manera inmediata, o el bienestar que nuestra flaca memoria nos ha hecho creer consustancial a esta tierra, desaparecerá.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Un día antes de Nochebuena pedía (con cierto grado de desaliento) consensos, para<strong> España y para Navarra</strong>. Consensos duraderos, decía, pensados para generaciones. Esta demanda no se basaba en el buenismo propio de estas fechas, sino en una toma de conciencia de la <strong>complicadísima situación</strong> en la que nos encontramos. Nuestros problemas, en efecto, van mucho más allá del hecho de que un personaje sin el menor respeto a su palabra –e incluso menos sentido de Estado- vuelva a ser investido presidente, merced a unos acuerdos que deberían provocar una rebelión en el seno de su partido.</p>

<p>Estamos asistiendo a la <strong>descomposición del mundo que hemos conocido</strong>. Las sociedades avanzadas se están viendo desbordadas por su propia complejidad, una complejidad de tal magnitud que la política ya no es capaz de gestionar. La res publica, la polis, se construyó arrinconando lealtades tribales y familiares, en otras palabras, superando particularidades.</p>

<p>Ser ciudadano requería <strong>compartir dioses, costumbres, formación, ejércitos, moneda, leyes</strong>. Ahora, la búsqueda de particularidades se ha extendido hasta tal punto que ya el principal nexo de unión entre los ciudadanos no es otro que la moneda –un bien, además, dependiente de algo tan frágil como la mutua confianza-. A nuestro alrededor eclosionan nuevos valores (a menudo, hechos de jirones de los viejos), nuevos conceptos, nuevas religiones (laicas), tribus y hordas, cohesionadas en torno a la frustración, la huida de la realidad y el <strong>odio hacia un chivo expiatorio</strong>, al que se responsabiliza de todo mal. El individuo, aislado, aterido por el frío de la incertidumbre, busca calor y protección alistándose en alguno de los ejércitos de resentidos al alza. Ojalá se equivoquen quienes como Pankaj vislumbran que la humanidad se ha adentrado en una “edad de la ira”.</p>

<p>Ningún mercado ni política económica pueden funcionar en este escenario de fuerte división interna y de ruptura del contrato social. Sin un capital cultural y político común, no habrá seguridad, la<strong> riqueza seguirá emigrando</strong> a lugares más seguros, o atesorándose en forma de inmuebles o acciones. La <strong>deslocalización </strong>se acentuará, el trabajo suficientemente remunerado se hará sumamente escaso y los mejor formados continuarán emigrando a donde sepan o puedan pagarles. Los líderes políticos están posponiendo las reformas que la situación exige, porque su coste político y social es demasiado grande para quienes tienen que someter a escrutinio su gestión antes de que hayan podido comprobarse los resultados.</p>

<p>En medio de todo esto, ¿qué pasará -qué pasa ya- con Navarra? <strong>La jota puede afirmar con bravuconería</strong> que, aunque el mundo se hunda, saldrá “siempre p’alante”, pero por desgracia esto dista mucho de ser evidente. Sobre todo, si en lugar de prepararnos a fondo para una travesía incierta, nos dedicamos a ponernos palos en las ruedas.</p>

<p>Hace 150 años, cuando el mundo atravesaba por una situación de perplejidad parecida, se formó en Navarra un grupo de intelectuales (integrado por Campión, Iturralde, Landa, etc.), reunidos en torno a la <strong>Asociación Euskara de Navarra</strong>. Dichos intelectuales podían ser todo lo provincianos que se quiera, pero, por lo menos, tuvieron la suficiente perspicacia para comprender que una profunda transformación, sin vuelta atrás, había comenzado a su alrededor. Su carácter conservador les hizo temer lo peor: una marea revolucionaria arrasaría con todo, mataría a la religión, la lengua vasca y las tradiciones, y rompería el cordón umbilical que unía a los navarros con las generaciones pretéritas. A la desesperada, <strong>pensaron que acaso podría conseguirse que Navarra </strong>se mantuviera a flote si se levantaba una muralla jurídica (por medio de los fueros), se reforzaba la barrera lingüística (el euskara) y se fijaba la mirada en el ejemplo de los ancestros. Entendieron que la guerra civil, de la que se acababa de salir, solo agravaba la pobreza y precipitaría la catástrofe. Un sentimiento de amor y unidad entre todos los navarros <strong>debía sustituir el odio cainita </strong>entre carlistas y liberales. &nbsp;</p>

<p>Estos pequeños intelectuales fracasaron muy tempranamente y <strong>apenas consiguieron eco</strong>. Algunos intentaron ocupar el lugar del carlismo, lo que hizo que riñeran entre sí y se dispersaran. Su herencia (marcada por la ambigüedad) se repartió entre dos corrientes que hoy perduran como rivales, el fuerismo regionalista y el nacionalismo vasco -en parte, también herederos de la vieja querella entre liberales y carlistas.</p>

<p>Frente a los temores de esos intelectuales, Navarra sobrevivió a los nuevos tiempos. Ciertamente, su trayectoria no fue fácil, aunque a la postre resultó muy exitosa. Hubo una nueva guerra fratricida, pero no una revolución. <strong>La religiosidad decayó, especialmente a partir de la década de 1960</strong>. Pero incluso después de que los seminarios se vaciaran, los valores del cristianismo mantuvieron un claro predominio en una sociedad, por lo demás, cada vez más influida por el Sermón de la Montaña. Respecto al idioma vasco, siguió languideciendo, pero no se extinguió y, desde finales de los años sesenta, comenzó a ser enseñado incluso más allá de sus fronteras históricas. En cualquier caso, a partir de la década de <strong>1980 Navarra alcanzó un bienestar material</strong> literalmente inimaginable para nuestros bisabuelos. ¿Cómo fue posible este desarrollo? Primero, porque la industrialización corrió en paralelo a la creación de una amplia clase media y una enorme mejora en las condiciones de vida de las más bajas; segundo, porque la salida de la Dictadura no fue otra guerra civil, sino una democracia de mercado, basada en un amplio consenso entre izquierda y derecha. &nbsp;</p>

<p>Pese a este éxito, el abandono definitivo de la sociedad tradicional trajo consigo fisuras tan profundas en el plano de la cultura y de las creencias, que aún hoy, cuando estamos cruzando el umbral de una nueva época, <strong>no hemos conseguido recomponer</strong>. De hecho, la fractura entre la Navarra liberal y la Navarra carlista fue siendo sustituida por otra que nos ha dividido en dos “naciones” que se perciben mutuamente como una amenaza. Por un lado, la Navarra a la que han enseñado a sentir asco ante la idea de España. Por el otro, la que se ha acostumbrado a sospechar ante la menor referencia a la <strong>cultura vasca</strong>. Y por si esa división no fuera lo suficientemente dañina, en los últimos tiempos además se está abriendo ante nuestros ojos un nuevo abismo, el que divide a la <strong>Navarra constitucionalista de la Navarra “progresista”</strong>. La primera ve a la segunda como la sucesora de las izquierdas que en <strong>1934 hicieron una revolución contra la democracia</strong>. La segunda ve a la primera como la heredera de otro golpe de Estado, el de 1936, que provocó un gran baño de sangre.</p>

<p>Este escenario de enfrentamientos está causándonos un daño que, <strong>como sucedió con el que oponía a liberales y carlistas</strong>, solo podremos calibrar en toda su amplitud dentro de muchas décadas. Para entonces será ya tarde. Por eso debemos ponerle remedio cuanto antes, sin esperar a que terminemos de convertirnos en extraños y quién sabe si en tutsis y hutus. Tenemos que <strong>desterrar para siempre el “kanpora”</strong> y recordar cuanto nos vincula. Esto requerirá, por lo menos, dos cosas. Primero que seamos capaces de contarnos nuestro último siglo de una manera honrada y conciliadora. Segundo, que consigamos acordar las líneas generales de una política lingüística, que permita a los navarros que quieren adquirir y cultivar la lengua vasca disponer de recursos proporcionales a su número, pero que, a la vez, no penalice en el acceso a la cultura o a la función pública a aquellos a quienes, <strong>con el mismo derecho, no les interesa hacerlo</strong>. &nbsp;</p>

<p>La<strong> identidad y la memoria pueden ser importantes</strong>, pero no nos servirán de mucho a la hora de pagar facturas. Por eso, no deberíamos aceptar que condicionen hasta tal punto nuestro futuro. Si no dejamos de enfrentarnos por tales cuestiones, nos será imposible resolver las que sí tendrán un papel determinante en nuestro porvenir. Estamos perdiendo un tiempo precioso en despellejarnos los unos a los otros. O <strong>corregimos el rumbo de manera inmediata</strong>, o el bienestar que nuestra flaca memoria nos ha hecho creer consustancial a esta tierra, desaparecerá, acaso antes de que termine la década recién comenzada. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[(Demographic) winter is coming]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/demographic-winter-is-coming/20190322103943253023.html</link>
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  <pubDate>Fri, 22 Mar 2019 10:39:43 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>“Se acerca el invierno” fue el título del primer episodio de la exitosa serie de ficción Juego de tronos –que, dicho sea de paso, ofrece un material valiosísimo para analizar algunas tendencias ideológicas de la cultura popular contemporánea-.&nbsp;</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“Se acerca el invierno” era también el lema de los Stark, la <strong>casa nobiliaria con sede en Invernalia</strong>, cuya desgracia, de tintes shakesperianos, jalona la complicada trama. Poco a poco, el espectador comprende que el invierno que llega es la invasión de los caminantes blancos, un ejército de muertos vivientes que, literalmente, desbordará el reino de los vivos y ante el que no habrá refugio posible.</p>

<p>El invierno, un duro invierno, se aproxima también a España. Y a Europa. A pesar de que, climatológicamente, el de este año acabe de marcharse, sin que casi nos hayamos enterado de su visita. &nbsp;<strong>Ese otro invierno, demográfico,</strong> lo estamos empezando ya a ver aparecer por el <strong>País Vasco </strong>(cuya capital nobiliaria, Neguri, significa en vasco, por cierto, “Ciudad del invierno”, denominación que recuerda no poco a esa Invernalia de la serie). Acaso, no lo sé, no podamos hacer ya mucho para evitarlo. Hemos perdido demasiado tiempo. Tal vez, prepararnos y poner los cimientos que hagan posible una futura primavera.</p>

<p>A la <strong>salida del franquismo</strong>, en 1976, el País Vasco tenía un<strong> índice de fecundidad algo más alto</strong> que la media española. 2’84 hijos (perdón, criaturas) por mujer frente a 2’77. A partir de ese momento, la <strong>natalidad empezó a desplomarse</strong>, año tras año. Qué les voy a contar. Los que tenemos cierta edad, lo hemos vivido. La gente empezó a independizarse más tarde, a casarse menos, a emparejarse menos, a tener menos hijos, a esperar más para tenerlos. La generación del “baby boom” tuvo su primer descendiente a los 33 años de media. <strong>La tasa de fecundidad</strong> cayó en 1990 a 0’98 hijos por mujer. En 1994 a 0’90. Se mantuvo por debajo de uno hasta el final de la década. A partir de 2000 empezó a remontar, cayó ligeramente con la crisis y volvió a repuntar hasta 2017, hasta los 1’39 hijos por mujer, en gran medida gracias a la población inmigrante.</p>

<p>Con la esperanza de vida sucedió lo contrario. <strong>En 1976 estaba en 73’17 años</strong>. En 2001 llegaba a los 80. En 2018 sobrepasaba los 83 años. 86 en el caso de las mujeres: la cifra más alta de Europa. Todo indica que <strong>continuará subiendo</strong> en los próximos años y que, en esa generación del “baby boom”, muchos, sobre todo muchas, pese al heteropatriarcado asesino, llegarán a <em>centenaries</em>.</p>

<p>Muy pocos, esas disminuidas generaciones de los noventa, tendrán que mantenerlos y cuidarlos. Durante mucho tiempo. Décadas... De hecho, los jóvenes envejecerán antes que los ancianos de las generaciones anteriores hayan fallecido. Una suerte, sin duda, no perder a nuestros seres queridos hasta muy tarde. Pero también un grave problema. Porque no existe la multiplicación de los panes y los peces.</p>

<p>Es improbable ya que la natalidad repunte. <strong>Ni siquiera aunque se dieran las circunstancias</strong> económicas favorables para ello. Los jóvenes vascos que sienten poco o ningún deseo de tener hijos se están disparando. En tres años han subido del 11’9% al 20’8%. La parejita de niños ha sido sustituida por la parejita de perros.</p>

<p>Euskadi, es cierto, tiene una tasa de paro (9’6%) muy baja en comparación con la del resto de España (14’5%). Pero la tasa de actividad (el cociente entre la población activa y la población en edad de trabajar) es, paradójicamente, más baja. Un 58’69% en España, frente a un 56’2% en Euskadi. ¿Por qué? Porque hay más gente formándose (algo muy bueno… a condición de que se estén formando en algo económicamente relevante) y más prejubilados. Felices ellos, porque encontrar trabajo a partir de cierta edad es una lotería.</p>

<p>Los <strong>pocos jóvenes que hay</strong> se ven atrapados en una venenosa combinación de comodidad y falta de oportunidades. Aunque la tasa de desempleo juvenil (23’1%) en el País Vasco es mucho más baja que la media española (33’5%), eso no se traduce en una edad más baja para emanciparse -casi 30 años, de las más altas de Europa-. Es comprensible: el mercado inmobiliario lo hace muy difícil. Una densidad de 300 habitantes por kilómetro cuadrado y un salario medio muy alto (2.279 euros, el más alto de España) impide que los precios de los pisos bajen. <strong>La mayor parte de los jóvenes vascos</strong> (los afortunados que tienen empleo) percibe menos de 1000 euros. Los menores de 25 años cobran menos de la mitad de aquellos que están entre los 35 y los 45. Como el alquiler medio en el País Vasco alcanzó en 2018 los 983 euros (1129 en Guipúzcoa), uno de los más altos de España, los menores de 35 años invierten de media el 65% en pagar el alquiler. Como para ponerse a traer criaturas a Euskadi. La gente mejor formada huye al extranjero.<strong> No sé si tener el EGA</strong> les ayudará mucho.</p>

<p>Añádase que las <strong>pensiones de los jubilados vascos</strong> son las más elevadas de España: 1.223 euros. A finales de 2018 había 947.348 cotizantes por 501.046 pensionistas, una tasa de 1’8 cotizantes por jubilado. Estos últimos se incrementan a un ritmo mayor de lo que los jóvenes se incorporan al mercado laboral. A la vez, se da la paradoja de que muchos empleos cualificados en el <strong>País Vasco quedan vacantes</strong> por falta de candidatos con el perfil adecuado. Ya se sabe, a nadie se le ocurrió que, a lo mejor, la educación debería tener algo que ver con lo que las empresas de la zona iban a demandar. Eso habría sido mercantilizar la educación. Una inmoralidad, claro.</p>

<p>No pinta bien, ¿verdad? Pues eso, que entre pintxo y pintxo, más vale ir haciéndose con un buen abrigo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Esta es mi Navidad]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sun, 23 Dec 2018 09:38:47 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp;No es que no esté bien que la gente se quiera –y mucho menos que se enamore- en esta época de año. Pero la Navidad, creo, va de algo diferente a ese sentimiento.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Lo malo de tener <strong>pareja o niños</strong> es que a veces toca hacer cosas que no te apetece, como ver hasta el final películas que, si estuvieras solo, descartarías a los cinco minutos de empezar. La última que he tenido que tragarme es “<em>Love actually</em>”, cuyo argumento se resume en una serie de historias de amor (para mí un poco ñoñas) que se desarrollan de manera simultánea en los <strong>días previos a la Navidad</strong>.</p>

<p>&nbsp;-¿Cómo es que no te ha gustado? ¿Es que tienes que odiar también la <strong>Navidad</strong>?</p>

<p>En realidad, me había <strong>horrorizado</strong>, precisamente, porque me gusta la Navidad.</p>

<p>Esta tiene para mí poco que ver con el argumento de la peli de marras o de otras como la saga de “Solo en casa”. No es que no esté bien que la gente se quiera –y mucho menos que se enamore- en esta época de año. <strong>Pero la Navidad</strong>, creo, va de algo diferente a ese sentimiento que ahora algunas feministas llaman con desdén “el amor romántico”. De lo que va la Navidad, para mí, su núcleo, su corazón, es, sin duda, <strong>del nacimiento de Jesús</strong>. Y en esas películas no hay nada de eso. Como mucho, la estrofa de un Villancico.</p>

<p>No es que me esté volviendo un <strong>integrista religioso</strong>. Creo. Es que lo que da densidad al <strong>Adviento </strong>es únicamente, en el fondo, esa historia.</p>

<p>Se lo he tratado de explicar a mi mujer, que, aunque nacida en Tierra Santa, lleva toda su vida pensando que el <em>Eid al Milad</em>, la “fiesta del nacimiento” era lo que veía en las películas americanas: cosas como ponerse un <strong>gorro de Papá Noel</strong> y poner un árbol con bolas rojas y espumillones en el salón.</p>

<p>&nbsp;“Imagínate”, le he contado, “que en uno de esos pueblos de <strong>alrededor de Jerusalén</strong> (Al Azariye, Beit Jala o digamos Betlehem) se encuentra ahora mismo una extraña pareja. Sabemos poco de ellos. De él, algunos dicen que es un hombre mayor, pero acaso sea solo una invención. Ella, en cambio, es una chica muy joven y está al final de su <strong>embarazo</strong>. Es de noche, llueve, los hoteles están llenos y no encuentran donde dormir. Para colmo de males, ella se pone de parto y tiene que dar a luz en las <strong>ruinas de una casa abandonada</strong>. Sin médicos, sin calefacción, sin bombones, sin peluches. Cuando, por fin, alumbra a su niño, se hace consciente del terrible silencio que hay a su alrededor. Solo la lluvia, acaso el viento furioso.</p>

<p>Imagina también que ese <strong>niño que duerme</strong> o que busca el pecho de su madre, ese ser tan frágil, está destinado nada menos que a salvar el mundo. A rescatarnos de <strong>nuestras miserias, de nuestra pequeñez, nuestros odios y de la avaricia</strong>. Es extraño, sí, que alguien tan importante no haya nacido en un palacio, sino rodeado de pobreza, como el más humilde de los seres…. Pues, escucha, aún hay más: enterado por la <strong>imprudencia </strong>de unos magos de su nacimiento y su destino, un rey muy poderoso ha ordenado su asesinato. Como no sabe con exactitud quién es ni dónde se encuentra, ha enviado a sus soldados a <strong>matar todos nos niños pequeños</strong> que haya en su reino.</p>

<p>Por suerte, el <strong>niño escapará de la matanza</strong>. Pero, cuando crezca, le aguardarán terribles pruebas. Su misión, fíjate, es morir horriblemente torturado. No porque haya hecho nada malo. Sino porque en esta historia, en la historia del mundo, alguien tiene que hacer de <strong>cordero y ser sacrificado</strong>. Para que todo termine bien y, digamos, haya un banquete y seamos felices.</p>

<p><strong>Navidad </strong>para mí no es la música en la calle (que a veces me cansa, pero que, otras, me agrada), no son las <strong>comidas familiares</strong> (que antes eran una obligación fastidiosa y ahora son algo que espero con una ilusión un poco tonta). No son los regalos, que hago o me hacen. No es ni siquiera una fe que perdí, no me acuerdo ya bien cómo, hace más de treinta años y que, sin darme cuenta, <strong>volvió a mi hace unos pocos</strong>.</p>

<p>Es mirar por la ventana una noche de principios del invierno, como hoy. <strong>Pensar en ese bebé </strong>que está a punto de nacer en Al Azariye o Betlehem, en su pequeñez y la enormidad de su destino. Y en esa paradoja de que, acaso, el gran <strong>drama de la humanidad</strong> solo pueda resolverse a través de quien ha sido el más pequeño y desvalido de los hombres. Sin batallas, sin ejércitos, sin oropeles. Y, al imaginarlo, no puedo evitar sobrecogerme. <strong>Sentirme nervioso por ese recién nacido</strong> y su destino. Y también confiado. Escéptico y esperanzado a la vez. Feliz y nostálgico. “¿Sería posible, después de todo?”, me digo, “Un Salvador…”. E inevitablemente me vienen las ganas de recogerme en torno <strong>a una luz, a un fuego</strong>, y cenar en la compañía de aquellos que amo…</p>

<p>Esa es mi <strong>Navidad</strong>. Pero no sé si hay películas que hablen de ella.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[La momia de Barba Azul]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/la-momia-de-barba-azul/20180826131922217049.html</link>
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  <pubDate>Sun, 26 Aug 2018 13:19:22 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>El autor lamenta cómo la izquierda está empleando la exhumación de Franco para tratar de imponernos su visión sobre el debate entre izquierda y derecha.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Reconozco estar entre aquellos que, si se encontraran un día con la momia de <strong>Gilles de Rais, el famoso <em>Barba Azul</em></strong>, en mi jardín, no sabrían bien qué hacer. Acaso les parezca una hipótesis descabellada (sobre todo, porque no tengo jardín), pero tampoco lo es tanto. Enterrado originariamente en la iglesia de los Carmelitas en Nantes, más de 300 años más tarde, durante la Revolución Francesa, unos amantes del género humano, la libertad y la fraternidad abrieron su tumba, <strong>pasearon sus restos para denunciar los crímenes de la aristocracia y nunca más se supo de ellos</strong>. Así que podrían muy bien haber terminado en ese jardín que todavía no tengo.</p>

<p>Como digo, no sé bien qué haría. Por un lado, acaso pensaría que los restos de cualquier persona, por amojamados que estén y por malvada que fuera en vida,<strong> merecen recibir eso que antes se llamaba “digna sepultura”</strong>. Descansar en paz, en definitiva. Por otro lado, la curiosidad me llevaría a consultar la Wikipedia, que nunca engaña, y esta me revelaría que este noble del siglo XV asesinó a decenas de niños (¿80?, ¿200?, ¿600?), de forma extremadamente cruel.</p>

<p>Acaso pensaría entonces que lo mejor sería desenterrar a este pionero de los asesinos en serie y esparcir sus huesos por un vertedero. Pero, tal vez, y como el proceso al que se sometió a Barba Azul en 1440 no contó con las debidas garantías jurídicas, optaría por repetir el juicio y decidir qué hacer con la momia (condenarla, rehabilitarla, condecorarla) en función del veredicto. Acaso, sin embargo,<strong> lo más acertado me parecería localizar a sus familiares, entregarles la momia y que ellos vieran qué hacer con ella</strong>. Pero también es posible que tirara por lo más práctico y tratara de ganarme un dinero construyendo un mausoleo y cobrando entrada (sin que ello supusiera, por supuesto, que avalara los crímenes de Barba Azul).</p>

<p>No voy a decir que el problema de los restos de Franco sea exactamente igual al de mi dilema con la momia de Gilles de Rais, porque, en el caso del dictador, es muy cierto que <strong>su mausoleo ha sido interpretado como una suerte de enaltecimiento arquitectónico de su obra política</strong>. Pero, por lo menos, hay ciertas analogías. Y pienso que estas deberían hacernos entender la serenidad con que deberíamos debatir sobre el asunto.</p>

<p>El pasado, ya lo lamentó Walter Benjamin, está lleno de crímenes, masacres, expolios e injusticias. Y la tentación de organizar una suerte de juicio final y dar satisfacción a todos los vencidos es muy grande. Sobre todo, entre <strong>aquellos que creen que la inocencia y la razón están siempre del lado de, casualidad, los suyos</strong>.</p>

<p>Es eso, precisamente, lo que más me molesta acerca de cómo la izquierda está abordando todo este asunto. El uso de una momia, que posiblemente debería ser entregada respetuosamente a sus familiares, para retratarse una vez más como la gran desfacedora de entuertos y remedadora de injusticias. Y, de paso, <strong>hacer pasar a sus oponentes como unos conspicuos nostálgicos de la dictadura</strong>. En definitiva, tratar de imponernos su visión, no ya de la Guerra civil, sino del debate entre izquierda y derecha.</p>

<p>Y no. Porque<strong> la democracia no puede funcionar si se persigue demonizar a quien te puede ganar las elecciones</strong>. Puestos a señalar complicidades, convendría recordar cómo se comportaron los adalides de la izquierda más pura e inmaculada cuando falleció el dictador Fidel Castro y cómo peregrinaron devotamente para participar en sus exequias. Entonces, la momia de otro Barba Azul no les pareció una afrenta a sus víctimas.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[El problema de las placas de víctimas de ETA colocadas por Bildu en Pamplona]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sun, 21 Jan 2018 11:33:42 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Todav&iacute;a espero una autocr&iacute;tica profunda y sincera en el mundo del nacionalismo vasco. Un examen de conciencia honesto y sin concesiones del horror que provoc&oacute; y de sus fantas&iacute;as supremacistas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&ldquo;En memoria de&hellip;/ Gogoan&hellip; <strong>V&iacute;ctima de ETA</strong> / ETA-ren biktima&rdquo;. Este es el <a href="/articulo/pamplona/asesinato-eta-asiron-pamplona/20180118133319165789.html">texto de las discretas placas colocadas recientemente por el Ayuntamiento de Pamplona</a> &ndash;en manos, como todo el mundo sabe, de <strong>Euskal Herria Bildu</strong>- en recuerdo de dos personas asesinadas en la capital de nuestra comunidad por la citada organizaci&oacute;n terrorista.</p>

<p><strong>Algunas voces han reprochado el hecho de que las placas omitan la palabra &ldquo;asesinado</strong>&rdquo;: les parece que se intenta as&iacute; escamotear de la memoria colectiva la circunstancia esencial de que esas personas no murieron v&iacute;ctimas de una enfermedad, o como consecuencia de una imprudencia o un accidente, sino como resultado de un atentado criminal cuidadosamente planeado y fr&iacute;amente ejecutado. <strong>Otras voces, por el contrario, entienden que esta suspicacia hacia el texto de las placas no est&aacute; justificada</strong>.</p>

<p>A su modo de ver, la expresi&oacute;n &ldquo;v&iacute;ctima de ETA&rdquo; describir&iacute;a suficientemente la realidad de que estas personas perdieron la vida a manos de una organizaci&oacute;n criminal. El que un ayuntamiento gobernado por Bildu haya comenzado a colocar tales placas ser&iacute;a una indudable buena noticia y entra&ntilde;ar&iacute;a un reconocimiento expreso del da&ntilde;o, cometido por ETA y amparado por la Izquierda Abertzale.</p>

<p>En mi modesta opini&oacute;n<strong>, la diferencia de pareceres no deber&iacute;a enfrentarnos, ni mucho menos provocar un cruce de descalificativos</strong> (&ldquo;&iexcl;Intransigentes!, &iexcl;buitres!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;traidores!, &iexcl;complacientes!&rdquo;). Entiendo perfectamente que, con la mejor voluntad, haya quien considere absurdo (y hasta peligroso) criticar el texto de las placas.</p>

<p>Sin embargo<strong>, me inclino m&aacute;s bien hacia quienes lo consideran insuficiente</strong>. No porque la palabra v&iacute;ctima me parezca inadecuada en s&iacute; misma, sino <strong>por eso del &ldquo;Timeo danaos et dona eferentes&rdquo;</strong> (Temo a los griegos, incluso cuando traen regalos).</p>

<p><strong>Todav&iacute;a espero una autocr&iacute;tica profunda y sincera en el mundo del nacionalismo vasco</strong>. Un examen de conciencia honesto y sin concesiones del horror que provoc&oacute; y de las fantas&iacute;as supremacistas y revolucionarias que le llevaron a actuar como lo hizo &ndash;no puntualmente, adem&aacute;s, sino a lo largo de d&eacute;cadas y d&eacute;cadas; criando a personas desde la m&aacute;s tierna infancia para que pudieran un d&iacute;a convertirse en profesionales del odio&nbsp; -.</p>

<p>Por ese motivo, desconf&iacute;o todav&iacute;a de los &ldquo;regalos&rdquo; de ese mundo. En este caso concreto, <strong>sospecho que la jugada ser&aacute; la siguiente</strong>: reconocer a los asesinados por ETA como &ldquo;v&iacute;ctimas&rdquo;. Y, punto y seguido,<strong> colocar id&eacute;nticas placas con los nombres de &ldquo;v&iacute;ctimas de la acci&oacute;n de la polic&iacute;a&rdquo;, &ldquo;de la pol&iacute;tica penitenciaria&rdquo; o &ldquo;del conflicto pol&iacute;tico&rdquo;</strong>, aunque se trate de personas que fallecieron portando un arma. Porque, claro, de alguna manera uno puede ser v&iacute;ctima tambi&eacute;n de un accidente o una imprudencia, incluso aunque no haya una condena judicial de por medio.</p>

<p>&iquest;En qu&eacute; justifico mi suspicacia? En <strong>las infladas listas de &ldquo;v&iacute;ctimas propias&rdquo; que la Izquierda Abertzale ha hecho circular</strong> desde que tengo uso de memoria y que inclu&iacute;an suicidios, muertos por enfermedad, al explosionar la bomba que portaban, accidentes de tr&aacute;fico, etc.&nbsp;</p>

<p><strong>El tiempo dir&aacute; si me equivoco</strong>. Ojala sea as&iacute;. Y esa labor de autocr&iacute;tica dentro del mundo nacionalista a la que antes me refer&iacute;a haya comenzado. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La lista única, el euskara y los únicos listos]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/educacion-euskera-lista-unica/20171020012420148298.html</link>
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  <pubDate>Fri, 20 Oct 2017 08:24:20 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Como sabr&aacute;n ya todos los lectores, el Gobierno de Navarra tiene la intenci&oacute;n de convocar una Oferta P&uacute;blica de Empleo de profesorado estableciendo un sistema de lista &uacute;nica.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>&iquest;En qu&eacute; consiste dicho sistema?</strong> Hasta ahora se ha empleado un sistema de doble lista, seg&uacute;n el cual se realizaba un examen para optar a plazas en euskara y otro para optar a plazas en castellano -siendo el conocimiento de euskara valorado como m&eacute;rito en estas &uacute;ltimas-.</p>

<p>Con los gobiernos de <strong>UPN ambos ex&aacute;menes se convocaban el mismo d&iacute;a</strong>; con el cuatripartito, en d&iacute;as diferentes. Ahora con el sistema de lista &uacute;nica se pretende que todos los opositores hagan un examen, en castellano o euskara a su elecci&oacute;n, y que, si aprueban, puedan elegir plaza tanto en <strong>castellano como en euskara</strong> (naturalmente, para esto &uacute;ltimo, si acreditan su conocimiento).</p>

<p><strong>Los partidarios de este sistema argumentan, b&aacute;sicamente, tres cosas</strong>. Una, que es el sistema que rige en las dem&aacute;s comunidades <strong>biling&uuml;es</strong>. Dos, que es la demanda de los sindicatos mayoritarios. Y tres, que la doble lista era discriminatoria con los <strong>vascoparlantes</strong>, porque dado que son biling&uuml;es y est&aacute;n capacitados para ense&ntilde;ar en ambas lenguas, o bien ten&iacute;an que elegir entre presentarse a la prueba para plazas en vascuence o para castellano, o bien ten&iacute;an que realizar esos dos ex&aacute;menes. Invito a los lectores a ver un resumen de este<a href="http://infoadm.org/index.php/inicio2/albiste-guztiak/2378-irakaskuntza-lista-unica-3" target="_blank"> &uacute;ltimo argumento en una curios&iacute;sima infograf&iacute;a del sindicato LAB.</a></p>

<p><strong>Los detractores del sistema de lista &uacute;nica</strong>, por el contrario, entendemos, en primer lugar, que <strong>no se puede pasar por alto que no toda Navarra es biling&uuml;e</strong>. El euskara es cooficial s&oacute;lo en la zona vasc&oacute;fona, una zona creada, no por el capricho de una mayor&iacute;a parlamentaria, sino como reflejo de nuestra pluralidad ling&uuml;&iacute;stica. &nbsp;</p>

<p>En segundo lugar, respecto al argumento de que la lista &uacute;nica es &ldquo;una demanda de la mayor&iacute;a sindical&rdquo;, lo es, en efecto, de la mesa sectorial, aunque no en la representaci&oacute;n de los docentes. Una mayor&iacute;a que ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s amplia en el futuro, en la medida en que <strong>el predominio nacionalista entre el profesorado se incrementar&aacute; merced a la lista &uacute;nica</strong>. Les apuesto que si el Gobierno consigue que se valore el euskara con un m&iacute;nimo de un 7% para todo el empleo p&uacute;blico en Navarra, al cabo de diez a&ntilde;os la &ldquo;mayor&iacute;a sindical&rdquo; ver&aacute; justo y l&oacute;gico que se exija el euskara a todo el funcionariado.&nbsp;&nbsp;</p>

<p>En tercer lugar, <strong>un sistema de lista &uacute;nica tendr&aacute; como efecto que los vascoparlantes (el 12-13% de la poblaci&oacute;n) copemos el profesorado navarro</strong>. A t&iacute;tulo particular a&ntilde;adir&eacute; que, en la medida en que entre los j&oacute;venes vascoparlantes predomina largamente el nacionalismo (una desgracia de la que me lamento con frecuencia y a la que creo que nos toca a los no nacionalistas poner remedio, reivindicando tambi&eacute;n como nuestra la cultura vasca), este sistema no s&oacute;lo consagrar&iacute;a una discriminaci&oacute;n positiva en favor de la minor&iacute;a vascoparlante, sino que traer&aacute; consigo que m&aacute;s nacionalistas obtengan plaza de predicadores, no ya en el modelo D, sino tambi&eacute;n en los modelos ling&uuml;&iacute;sticos en castellano.</p>

<p>S&eacute; que hay docentes nacionalistas &iacute;ntegros y honrados que nunca se han rebajado a utilizar la tarima para hacer propaganda pol&iacute;tica (lo mismo, por cierto, que trato de hacer yo). Pero s&eacute; tambi&eacute;n que lo contrario dista mucho de ser una excepci&oacute;n &ndash;y las recientes informaciones sobre Catalu&ntilde;a nos confirman que las malas pr&aacute;cticas de algunos docentes han preparado el terreno para rupturas sociales muy preocupantes-. &nbsp;</p>

<p>&ldquo;Pero, &iquest;un sistema de doble lista no penaliza a los opositores biling&uuml;es por el hecho de saber ambas lenguas? &iquest;Saber euskara y castellano no es un m&eacute;rito que deber&iacute;a reconocerse?&rdquo; Ver&aacute;n, si un ayuntamiento necesita enterradores, tendr&aacute; que demandar a los candidatos competencias relacionadas con el desempe&ntilde;o de las funciones de enterrador. Pero no podr&aacute; pedir ni valorar el dar masajes terap&eacute;uticos, por muy &uacute;til que sea el saber darlos. <strong>Para dar clases de matem&aacute;ticas en castellano ser euskaldun no a&ntilde;ade (ni quita) nada. &iquest;Por qu&eacute; tendr&iacute;a entonces que tenerse en cuenta como un m&eacute;rito decisivo?</strong> Valorarlo en la misma o parecida medida que otras lenguas m&aacute;s universales ya parece bastante generoso.&nbsp;&nbsp;</p>

<p>Se insiste en que los profesores euskaldunes est&aacute;n igual de capacitados para impartir clases en castellano como en euskara. <strong>Casi se dir&iacute;a que aquellos que han estudiado en el modelo D son m&aacute;s listos que quienes lo han hecho en castellano</strong> (torpes &ldquo;Mortadelos&rdquo; en la infograf&iacute;a de LAB). Yo dudo de esa id&eacute;ntica competencia. Una lengua se compone de diferentes registros, cultos y coloquiales.&nbsp;</p>

<p>Aprendemos a usar los registros cultos y el vocabulario t&eacute;cnico que los acompa&ntilde;a, no en el seno de la familia, ni en la calle, sino en los centros de ense&ntilde;anza. Si el nativo de un idioma no los aprende, su nivel de conocimiento de la lengua ser&aacute; sencillamente peor del que quien s&iacute; ha sido entrenado en ellos. &iquest;Es el caso de los que estudian &iacute;ntegramente en euskara? En mi caso personal, por lo menos, fue as&iacute; &ndash;con el agravante que al salir de la ikastola no sab&iacute;a expresarme bien ni en castellano, ni en euskara-. <strong>Las puntuaciones muy diferentes que los mismos opositores han obtenido cuando han realizado la misma prueba en castellano y en euskara</strong> &ndash;como han explicado mis compa&ntilde;eros <strong>Alberto Catal&aacute;n</strong> y el socialista <strong>Carlos Gimeno</strong>-, har&iacute;an pensar en un grado de competencia diferente en cada idioma.</p>

<p>&iexcl;Eso, o los correctores de las pruebas en euskara eran much&iacute;simo m&aacute;s generosos! Los malos resultados que el Pa&iacute;s Vasco obtiene en los informes de PISA, pese al mayor gasto p&uacute;blico del Gobierno Vasco y a la menor presencia de alumnos con necesidades especiales, podr&iacute;a ser otro indicio de que dejar de trabajar competencias ling&uuml;&iacute;sticas cultas en castellano para trabajarlas en vascuence, tiene (l&oacute;gicamente) un precio.</p>

<p>Varias veces he repetido que, <strong>si aspiramos a una convivencia sana, todos debemos comprender que a los navarros que hablamos euskara no nos sobra nada, pero que a los navarros que no lo hablan tampoco les falta nada</strong>. Estos &uacute;ltimos no tienen que remediar su desconocimiento del euskara como si fuera una carencia vergonzosa<strong>. </strong></p>

<p><strong>El 13% tiene derecho a hablar euskara, pero el 87% no puede verse presionado para aprenderlo para no verse perjudicado en el acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica</strong>. Dominar un idioma, sobre todo en los registros cultos, no es nada sencillo. Exige muchos a&ntilde;os de esfuerzo y no hay garant&iacute;a de &eacute;xito. <strong>Los 700.000 euskaldunes del planeta podemos estimar mucho nuestro idioma, pero debemos comprender que otras personas entiendan que el trabajo de aprenderlo estar&iacute;a mejor empleado si lo dedicaran a aprender otras lenguas con centenares de millones de usuarios</strong>.</p>

<p>Que el euskara sea muy de esta tierra no representa un argumento de peso en una sociedad tan plural y multicultural como la que formamos y en la que, nos guste o no, la lengua conocida por todos es el castellano, y el vascuence s&oacute;lo es hablado por una minor&iacute;a.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Ernai, Sortu: sé lo que hicisteis el último verano]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/ernai-sortu-hicisteis-ultimo-verano/20170821102216138227.html</link>
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  <pubDate>Mon, 21 Aug 2017 10:22:16 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>A principios de mes, miembros de Ernai &ndash;las juventudes de Sortu, el principal grupo de EH Bildu-&nbsp; se entretuvieron pintarrajeando la Agencia Vasca de Turismo en Bilbao.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Sin duda, les habr&iacute;a gustado pintar la Agencia Espa&ntilde;ola, &iexcl;pero como el nacionalismo espa&ntilde;ol es muy retorcido y las competencias est&aacute;n transferidas, los pobres, no tuvieron la posibilidad! No ha sido el &uacute;ltimo ataque. El pasado jueves 10 por la tarde<strong> interrumpieron el tr&aacute;fico en San Sebasti&aacute;n</strong>, interceptaron el trenecillo tur&iacute;stico (al parecer, debieron confundirlo con el TAV), lo llenaron de carteles y, para darle m&aacute;s colorido al asunto (no para amedrentar, claro, porque eso no va con ellos) encendieron unas bengalas, ante el estupor de los turistas. Supongo que, como los dicharacheros chicos y chicas del matriarkado vasco est&aacute;n<strong> acostumbrados a quemar directamente autobuses y trenes, esta acci&oacute;n les habr&aacute; parecido exquisitamente pac&iacute;fica</strong> y propia de Gandhi.</p>

<p>Probablemente, lo &uacute;nico que les habr&aacute; dado rabia es hacer un poco de copionicas e imitamonas de sus primos catalanes de Arran. Bien es cierto que a simple vista cuesta tanto distinguir a estos &uacute;ltimos de la clientela de una Herriko Taberna, que, de no ser por el acento, muy bien podr&iacute;a pensarse en la repoblaci&oacute;n de los Pirineos navarros con j&oacute;venes independentistas de la Cerdanya y el Berguer&aacute;. Ese parecido, por cierto, se repite con las juventudes independentistas gallegas, asturianas, andaluzas, aragonesas, castellanas, etc., y <strong>es algo que no deja llamar la atenci&oacute;n. </strong>&iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s coherente con su rechazo al uniformismo centralista espa&ntilde;ol y a la globalizaci&oacute;n que cada uno vistiera a diario con los trajes t&iacute;picos de su regi&oacute;n? Admito que estos suelen ser muy sexistas y heteropatriarcales &ndash;los chicos nunca visten faldas y cosas as&iacute;-, pero, por lo menos, ayudar&iacute;a a distinguir a un independentista de otro (un serio problema en las zonas de contacto: en Fraga, por ejemplo, uno no sabe si se ha cruzado con un catalanista o con un aragonesista).</p>

<p>Pero volvamos a Ernai. Para el d&iacute;a 17 este grupo abertzale hab&iacute;a convocado manifestaciones para protestar contra el &ldquo;modelo tur&iacute;stico&rdquo;. Sortu le mostr&oacute; su apoyo acudiendo a los actos. <strong>Como vivo en Pamplona, s&eacute; que resulta un poco inc&oacute;modo recibir de golpe a decenas de miles de visitantes para divertirse, desbarrar y dejarlo todo bastante perdido</strong> &ndash;como pasa en Sanfermines o, seamos sinceros, tambi&eacute;n cuando nos toca un Aberri Eguna, un Nafarroa Oinez o un final de la Korrika-. Soy tambi&eacute;n un tanto mis&aacute;ntropo y encontrarme con riadas de turistas en los Alpes suizos o en Jerusal&eacute;n me ha puesto siempre de muy mal humor&hellip; Pero era evidente que yo tambi&eacute;n me encontraba all&iacute; como un turista y que, posiblemente, mi presencia pod&iacute;a hacerse asimismo incomoda a los otros viajeros y a los propios residentes (que, acaso, estaban deseando tener una semana libre para venirse de turismo a Espa&ntilde;a). Paradojas de la vida...</p>

<p>Otra paradoja tiene que ver con Ernai, Sortu y su rechazo al turismo de masas. Desde ni&ntilde;o, si algo he encontrado en Cantabria, la Rioja, Huesca, la Costa del Sol, Escocia, Palestina, etc., ha sido vascos. Fuera a donde fuera, all&iacute; estaban, campechanos, despreocupados, como en el sal&oacute;n de su casa, preguntando por el precio de unas alfombras o disfrutando del men&uacute; de alg&uacute;n restaurante&hellip; Me pregunto ahora si el &ldquo;Tourist go home&rdquo; se aplica s&oacute;lo a los de fuera o si los vascos van a tener que aplic&aacute;rselo tambi&eacute;n a s&iacute; mismos. &iquest;Afear&aacute;n acaso los de Ernai y Sortu a sus compatriotas, a la vuelta de vacaciones, haber invadido Laredo, Jaca o Ezcaray? &iquest;Acaso ellos mismos, alguna vez -el &uacute;ltimo verano, sin ir m&aacute;s lejos- no habr&aacute;n cometido el horrible pecado de cruzar las fronteras del terru&ntilde;o? Tengo dudas tambi&eacute;n de, si acuerdo a su inteligente criterio, &ldquo;los de casa&rdquo; s&iacute; tenemos derecho a potear en Donostia, aunque entre navarros y los de Bayona colapsemos Ferm&iacute;n Calbet&oacute;n -e inflemos los precios de unos pinchos que, bah, comparados con los de Pamplona, no son ya para tanto-. <strong>&iquest;Podemos, en definitiva, los &ldquo;vascos&rdquo; circular a nuestro antojo por las siete provincias o la muchachada abertzale pondr&iacute;a severos controles a las entradas de Zarautz, Ondarroa, etc., para asegurarse de que los lugare&ntilde;os puedan chiquitear sin agobios? </strong>Si s&iacute; podemos ir a donde nos plaza por el mero hecho de ser de aqu&iacute;, &iquest;qu&eacute; sucede, entonces, que el problema son los visitantes&hellip; extranjeros? Seg&uacute;n parece, estos pueden venir a Espa&ntilde;a a buscar trabajo sin ninguna limitaci&oacute;n de n&uacute;mero, pero, en cambio, no pueden venir al Pa&iacute;s Vasco a crear trabajo con sus compras y consumos. &iquest;No ser&aacute; en el fondo porque la idea de servir &ldquo;al de fuera&rdquo; lastima el orgullo de quien sigue sinti&eacute;ndose miembro de un pueblo superior, de una naci&oacute;n de nobles&hellip;? &iquest;No entrev&eacute;n a los maeses Sabino y Larramendi asomando la patita por ah&iacute;? Y en caso de que se decida que tambi&eacute;n a los nativos ha de limit&aacute;rsenos la entrada a determinados lugares, &iquest;no resulta extra&ntilde;o que entre tantos derechos que nuestros salvapatrias nos ofrecen, no est&eacute; este, tan b&aacute;sico, que en cambio s&iacute; nos reconoce la opresora Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola?</p>

<p>Todo esto podr&iacute;a hacernos sonre&iacute;r de no ser por dos circunstancias. La primera, las juventudes abertzales cuentan a sus espaldas con una<strong> larga tradici&oacute;n de agresiones, insultos, acoso y violencia.</strong> No deber&iacute;amos subestimar su capacidad para boicotear la industria tur&iacute;stica. Y la segunda,<strong> EH Bildu </strong>representa, despu&eacute;s de Geroa, el principal apoyo parlamentario del actual Gobierno de Navarra. &iquest;Van a demandarle este y las dem&aacute;s fuerzas firmantes del Acuerdo program&aacute;tico, no s&oacute;lo que rechace la campa&ntilde;a antitur&iacute;stica de Ernai, sino tambi&eacute;n que les ponga los puntos sobre las &iacute;es e impida sus desmanes? De lo contrario, se dar&iacute;a la paradoja de que mientras nuestro gobierno fomenta el turismo a Navarra, una de las fuerzas que lo sostiene, directamente, lo <strong>boicotea</strong>. &nbsp;&nbsp; &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Venezuela]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/venezuela/20170815133111137007.html</link>
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  <pubDate>Tue, 15 Aug 2017 13:31:11 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Venezuela lleva ya por lo menos dos a&ntilde;os caminando con paso firme hacia algo muy parecido a una guerra civil.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En los &uacute;ltimos meses esa marcha se ha acelerado y nada hace pensar en la posibilidad de una soluci&oacute;n razonable en el corto plazo a sus graves problemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. <strong>El n&uacute;mero de fallecidos en relaci&oacute;n con las protestas iniciadas en abril de este a&ntilde;o sobrepasa ya con creces el centenar </strong>(una cifra, es cierto, que puede antojarse poco imponente en comparaci&oacute;n con las m&aacute;s de 28.000 personas que murieron violentamente en el pa&iacute;s el a&ntilde;o pasado). De acuerdo a expertos de la ONU, de ese n&uacute;mero de v&iacute;ctimas mortales, por lo menos &nbsp;algo m&aacute;s de la mitad lo ha sido por causa de las fuerzas del orden y de sicarios del chavismo (los llamados &ldquo;colectivos&rdquo;). La responsabilidad de por lo meno<strong>s ocho muertes estar&iacute;a en los grupos violentos de la oposici&oacute;n</strong>, mientras que la del resto a&uacute;n no habr&iacute;a podido ser determinada. Si el lector busca un poco en internet, comprobar&aacute; que los medios afines a cada bando niegan la culpabilidad de sus correligionarios y atribuyen los asesinatos a sus oponentes. <strong>Por Whatsapp y Youtube circulan muchos v&iacute;deos de polic&iacute;as destrozando coches</strong>, dando palizas a ciudadanos o haciendo la vista gorda ante las agresiones de los citados &ldquo;colectivos&rdquo;. Tambi&eacute;n im&aacute;genes de uniformados disparando a civiles a bocajarro con escopetas antidisturbios (que, por cierto, los admiradores del r&eacute;gimen bolivariano, como Izquierda Unida, exigen, en cambio, prohibir en Espa&ntilde;a). Pero, ciertamente, otros videos muestran a grupos de manifestantes opositores lanzando artefactos explosivos a la polic&iacute;a o linchando brutalmente a personas acusadas de participar en las bandas parapoliciales de Maduro.</p>

<p>Es<strong> dif&iacute;cil hacerse con una explicaci&oacute;n equilibrada de los problemas de fondo que afectan a Venezuela</strong>. Las informaciones digitales radicadas en el pa&iacute;s caribe&ntilde;o parecen tan sesgadas, que poco ayudan a orientarse en ese galimat&iacute;as de vibrantes y largos discursos que cruzan la pol&iacute;tica venezolana. Caben ya pocas dudas de que la democracia, la divisi&oacute;n de poderes, el respeto a la ley y el pluralismo pol&iacute;tico est&aacute;n gravemente amenazados por un gobierno corrupto y su ideolog&iacute;a revolucionaria. Pero tampoco cabe ignorar que <strong>antes del chavismo la situaci&oacute;n no era ni mucho menos &oacute;ptima</strong>. Por ejemplo, en 1989, durante las protestas conocidas como &ldquo;El caracazo&rdquo;, contra el gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, murieron cientos de personas en poco m&aacute;s de una semana. Y a finales de 1998, justo antes de que Ch&aacute;vez se alzara con la presidencia, un 20% de la poblaci&oacute;n se encontraba en situaci&oacute;n de pobreza extrema. Y &ldquo;extrema&rdquo; en esa &eacute;poca en Venezuela no significaba que no tuvieran conexi&oacute;n de banda ancha o no pudieran irse de vacaciones&hellip; Personalmente, igual que no creo posible<strong> la democracia sin un respeto escrupuloso a la ley</strong>, tampoco considero que sea viable sin una m&iacute;nima igualdad econ&oacute;mica. Y la verdad es que no s&eacute; si esa condici&oacute;n se ha cumplido alguna vez en Venezuela.</p>

<p>En cualquier caso, soy alguien que se toma muy en serio la soberan&iacute;a de mi pueblo, el espa&ntilde;ol y, precisamente por ello, <strong>asumo que debo tomarme igual de seriamente la soberan&iacute;a de los dem&aacute;s pa&iacute;ses.</strong> Por eso, doy por sentado que son los venezolanos, y solo ellos, quienes deben resolver ahora libremente, sin injerencias y por medio del di&aacute;logo sus problemas internos. <strong>El propio gobierno de Nicol&aacute;s Maduro deber&iacute;a aplicarse a ello</strong>, dejar de hacer depender su continuidad de los apoyos de Rusia, Ir&aacute;n y Cuba, y dejar asimismo de inmiscuirse en la soberan&iacute;a de otras naciones, como la nuestra, financiando a partidos pol&iacute;ticos.</p>

<p>Dicho todo esto, sin embargo, tambi&eacute;n he de decir que<strong> siento a Venezuela como un pa&iacute;s hermano</strong> -gobierne quien gobierne a ambos lados del Atl&aacute;ntico-, y este parentesco, creo, me permite reflexionar respetuosamente acerca de su dif&iacute;cil situaci&oacute;n.</p>

<p>De entrada, pienso que si la sociedad venezolana quiere deshacer el camino hacia el conflicto civil, sus pol&iacute;ticos, todos, deber&iacute;an comenzar por cambiar su lenguaje. S&eacute; que es algo muy b&aacute;sico, pero ambos bandos parecen ignorarlo sistem&aacute;ticamente. Por un lado, chavistas y opositores apelan sistem&aacute;ticamente al &ldquo;pueblo venezolano&rdquo;, como si fuera un sujeto homog&eacute;neo y estuviera un&aacute;nimemente de su lado. Hablan tambi&eacute;n de la patria, de la paz, de la concordia &ndash;y la versi&oacute;n del &ldquo;Despacito&rdquo; por Maduro es un ejemplo surrealista de esto-, pero, por el otro lado, emplean simult&aacute;neamente una ret&oacute;rica muy agresiva que, en el caso gubernamental,<strong> tilda a los opositores de &ldquo;fascistas&rdquo; y &ldquo;enemigos de la revoluci&oacute;n&rdquo;</strong> y, en el caso opositor, se refiere a los seguidores de Maduro como &ldquo;sicarios castristas&rdquo; y &ldquo;narcochavistas&rdquo;. L&oacute;gicamente este lenguaje produce una demonizaci&oacute;n del adversario. No puede extra&ntilde;ar que luego haya quien celebre con alborozo su maltrato o muerte.</p>

<p>Naturalmente, no servir&iacute;a de nada moderar las palabras y seguir convencido de que los oponentes deben ser barridos del mapa (como, por ejemplo, ha hecho aqu&iacute; la izquierda abertzale).<strong> Sin un respeto mutuo y sincero, sin una tolerancia real</strong> (y cordial, me atrever&iacute;a a a&ntilde;adir) hacia el que piensa de forma diferente, no cabe construir una democracia. En Caracas, como en Navarra, la propaganda del &ldquo;kanpora&rdquo; y del &ldquo;tiro al fatxa&rdquo; tiene como resultado la fractura social &ndash;algo que cualquier pol&iacute;tico responsable deber&iacute;a evitar, incluso al precio de perder el gobierno.&nbsp;</p>

<p>En segundo lugar, me temo que el choque de legitimidades &ndash;la del Presidente Maduro, que, no se olvide, fue elegido en 2013 con un 50&rsquo;6% de los votos, y la del bloque opositor, que, tampoco se olvide, obtuvo el 56%&nbsp; de los sufragios en 2015- solo podr&aacute; resolverse por medio de unos nuevos comicios. No unos comicios como los que han tenido lugar recientemente para escoger la Constituyente, celebrados con un sistema electoral dise&ntilde;ado para burlar la voluntad de los electores, con normas propias de una &ldquo;democracia org&aacute;nica&rdquo; y cuyos resultados, para m&aacute;s inri, seg&uacute;n la empresa encargada del recuento, han sido inflados con por lo menos un mill&oacute;n de sufragios fraudulentos; sino unos comicios realmente libres, convocados de acuerdo a un mecanismo lo m&aacute;s transparente, objetivo y proporcional posible. Algunos me responder&aacute;n que ya hubo unas elecciones hace solo dos a&ntilde;os, celebradas conforme a la ley electoral del chavismo y ganadas por la oposici&oacute;n, y<strong> que el problema est&aacute; en que Maduro no ha asumido sus resultados.</strong> Es muy cierto, pero otros podr&iacute;an aducir que este &uacute;ltimo fue elegido para un per&iacute;odo de seis a&ntilde;os y que debe respetarse ese plazo previsto por la Constituci&oacute;n (cuya legitimidad, por otro lado, incluso la oposici&oacute;n reconoce).</p>

<p>Ambos me parecen argumentos de peso. Pero, puesto que la coexistencia entre ambos poderes resulta imposible, me resultan preferibles unas nuevas elecciones tanto presidenciales como legislativas, a seguir cayendo en el hoyo de una guerra civil. Adem&aacute;s, dada la situaci&oacute;n de mutua desconfianza entre los dos grandes bloques, ser&iacute;a imprescindible una<strong> presencia internacional que garantizase la limpieza </strong>de ese doble proceso electoral.</p>

<p>Last but not least, tengo tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n sobre la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Izquierda Unida, coalici&oacute;n que acostumbra a darnos lecciones de grandeza moral y de solidaridad internacional y dispuesta siempre a denunciar las &ldquo;derivas autoritarias&rdquo; de cualquier ley que no le guste, est&aacute; aprovechando la crisis venezolana para retratarse como una entusiasta defensora de Maduro. <strong>Ayer mismo en Pamplona vi una pancarta firmada por IU en la que mostraba su apoyo a esa Asamblea Constituyente apa&ntilde;ada por Maduro</strong>. Me pregunto si IU apoyar&iacute;a para esa Tercera Rep&uacute;blica que promueven un sistema electoral tan tramposo como el que se ha utilizado en Venezuela, si no les importar&iacute;a que se falsearan un mill&oacute;n de votos, si les gustar&iacute;a que grupos parapoliciales hicieran razias entre los barrios contrarios al gobierno o si aplaudir&iacute;an las violaciones de los Derechos Humanos que los expertos de la ONU han constatado que se est&aacute;n produciendo masivamente en la Rep&uacute;blica Bolivariana. &iquest;No? Pues sus afiliados tendr&iacute;an que preguntarse a s&iacute; mismos si resulta &eacute;tico que aquello que no querr&iacute;an para ellos lo quieran, en cambio, para los ciudadanos de Venezuela.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Trump, el comercio y las guerras]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 2 Feb 2017 08:55:55 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Acaso, en el plano de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, Donald Trump no represente m&aacute;s novedad que un chorret&oacute;n de k&eacute;tchup sobre la cosmolog&iacute;a de nuestro Torrente, genialmente encarnado por Santiago Segura.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Sin embargo, <strong>es muy dudoso que Trump sea un idiota</strong>. Y mucho menos que sea un &ldquo;idiota solitario&rdquo;, como esos lobos que cometen actos terroristas artesanales. Por lo mismo, y como han evidenciado los pocos d&iacute;as que han transcurrido desde que asumiera la presidencia de los Estados Unidos, su mandato no va a resultar inocuo. Ni para los ciudadanos norteamericanos, ni para los europeos, ni para los del conjunto del planeta.</p>

<p>Cuando hace casi diez a&ntilde;os, en mayo de 2008, Fareed Zakaria se aventuraba a prever &ndash;con relativa fortuna, es cierto- &nbsp;&ldquo;El mundo despu&eacute;s de USA&rdquo; &nbsp;(The Post-American World) el escenario que planteaba se antojaba exagerado. Estados Unidos continuaba siendo una superpotencia militar y econ&oacute;mica, sin rivales dignos de tal nombre. Adem&aacute;s, a finales de a&ntilde;o, Barak Obama arrasaba en las elecciones presidenciales y los comentaristas saludar&iacute;an &nbsp;un&aacute;nimemente su llegada como el inicio de una era de paz, progreso y sensatez para Norteam&eacute;rica y el resto del mundo, tras ocho a&ntilde;os de Bush hijo, marcados por el 11-S y las desastrosas guerras en Afganist&aacute;n e Irak. Sin embargo, <strong>hoy pocos podr&aacute;n negar los s&iacute;ntomas de la decadencia norteamericana.</strong> Militar, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. Un solo dato: el a&ntilde;o de los atentados contra las Torres Gemelas, la deuda p&uacute;blica de EEUU &nbsp;representaba en 53% del PIB; hoy, duplica esa cifra. La inmensidad de esa riqueza robada al futuro &ndash;y que los que vienen habr&aacute;n de pagar- echa por tierra cualquier otra cifra que invite al daltonismo, es decir, a ver en rosa lo que no es sino gris oscuro. &nbsp;</p>

<p>Sin duda, y por muy inveros&iacute;mil que parezca cuando se halla en el c&eacute;nit, <strong>ning&uacute;n imperio es para siempre</strong>. E igual de cierto es que resulta an&oacute;malo que un imperio caiga sin intentar remediarlo y sin estr&eacute;pito. Adem&aacute;s, los espacios que abandona en el transcurso de su decadencia son ocupados por otros poderes y estos dirimen sus diferencias por medio de la fuerza, a la postre el &uacute;nico derecho que suele hacerse valer en tiempos de incertidumbre. &nbsp;&nbsp;</p>

<p>Hay una c&eacute;lebre frase del economista liberal Fr&eacute;d&eacute;ric Bastiat sobre la que, creo, merecer&iacute;a la pena meditar ahora: &ldquo;Cuando los bienes no cruzan las fronteras, lo hacen los ej&eacute;rcitos&rdquo;. No se trata de una maldici&oacute;n b&iacute;blica, naturalmente, sino de una constataci&oacute;n emp&iacute;rica y, adem&aacute;s, <strong>rebosante de l&oacute;gic</strong>a. Quien quiere comerciar, tiene que abrir sus puertas, algo que no puede hacer si se pelea en el zoco. Y quien se dispone para el combate tiene que restringir el comercio y preparar a su sistema productivo para una econom&iacute;a de guerra, en la que no importa tanto vender y comprar menos, sino mantenerse. Trump, como es sabido, ha optado por retirar a Estados Unidos de los tratados de libre comercio del Pac&iacute;fico y con M&eacute;xico y Canad&aacute;. De seguir cumpliendo sus promesas, pronto establecer&aacute; altos aranceles para las mercanc&iacute;as chinas. Los bienes, en definitiva, van a dejar de cruzar las fronteras... Dado que Trump no s&oacute;lo no es un idiota, sino tampoco un &ldquo;idiota solitario&rdquo;, tiene que haber previsto eso que todos sus detractores anuncian: que los iphone triplicar&aacute;n su precio, que las exportaciones se colapsar&aacute;n, etc. Pero algo en los c&aacute;lculos de Trump ha debido hacerle ver que esas consecuencias nocivas podr&iacute;an verse largamente compensadas por ventajas de otra &iacute;ndole. &iquest;Cu&aacute;les? Aquellas que se obtienen cuando el comercio se interrumpe y los ej&eacute;rcitos marchan.</p>

<p>Todo esto, en definitiva, parece anunciarnos <strong>un escenario muy complicado en un plazo de tiempo m&aacute;s bien corto</strong>, un escenario en el que encerrarse puede ser&nbsp; acaso una opci&oacute;n m&aacute;s segura que mantener las puertas abiertas.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Patrióticos inquisidores]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/patrioticos-inquisidores/20161007100547071070.html</link>
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  <pubDate>Fri, 7 Oct 2016 10:05:47 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>&iquest;Se lo imaginan? Un grupo de profesores, universitarios y de instituto, de divulgadores, ex pol&iacute;ticos, escritores, acad&eacute;micos y hasta alg&uacute;n cantante, protestando airadamente por la emisi&oacute;n de un documental sobre historia antigua y exigiendo que no vuelva a ser emitido.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Pero &ndash;se preguntar&aacute; el lector-, &iquest;tan malo era el documental? &iquest;Confund&iacute;a, por ejemplo, a Alejandro Magno con Julio C&eacute;sar? &iquest;Atribu&iacute;a a Nabuconodosor la construcci&oacute;n de las pir&aacute;mides? No, sencillamente, <strong>comet&iacute;a el pecado de afirmar que</strong>, de acuerdo a las evidencias arqueol&oacute;gicas disponibles y tras contrastar el parecer de varios expertos en el tema, una lengua no se hablaba en un determinado territorio antes del siglo VI.</p>

<p>Muy probablemente el lector no sabe de qu&eacute; le estoy hablando. Agradezc&aacute;selo a la perfidia de UPN que <strong>a d&iacute;a de hoy todav&iacute;a le impide disfrutar de la variada y excelente programaci&oacute;n de ETB</strong> &ndash;excelencia, dicho sea de paso, que incomprensiblemente no est&aacute; impidiendo que su audiencia se desmorone, como tampoco lo impiden los m&aacute;s de cien millones de euros al a&ntilde;o que los contribuyentes vascos aportan graciosamente para su sostenimiento -. No se preocupe, yo le resumo la cuesti&oacute;n: <strong>Euskal Telebista est&aacute; emitiendo la serie documental &ldquo;Una historia de Vasconia&rdquo; </strong>(pueden verla en http://www.eitb.eus/es/television/programas/), conducida por el profesor de historia medieval Alberto Santana. El prop&oacute;sito del programa se cifra, seg&uacute;n sus propias palabras, en relatar &ldquo;una historia apasionada, hecha desde el coraz&oacute;n&rdquo;, desde el amor debido a esa Vasconia. Pero, a la vez, pretende cuestionar algunos de los mitos m&aacute;s difundidos sobre el pasado de los vascos. Acaso para cubrirse las espaldas, lo primero que hace el presentador nada m&aacute;s aparecer en escena es pronunciar una profesi&oacute;n de fe patri&oacute;tica, algo as&iacute; como las primeras l&iacute;neas del Credo: &ldquo;Euskal Herria es mi tierra madre, un pa&iacute;s al que amo apasionadamente&rdquo;.</p>

<p>La pol&eacute;mica se ha desatado ya desde el primer cap&iacute;tulo, dedicado a los or&iacute;genes de los vascos, tema que naturalmente llevaba a centrarse en el lugar com&uacute;n&nbsp; que m&aacute;s reconforta al ego nacionalista: el misterioso origen del euskara. Este, se nos recuerda, es &ldquo;el n&uacute;cleo de la identidad de los vascos, lo que les hace &uacute;nicos y especiales en el mundo&rdquo;. Pese a ello, la tesis que se propugna a continuaci&oacute;n &ndash;oh, anatema- es que, realmente, la lengua vasca no es originaria del Pa&iacute;s Vasco y ni siquiera de Navarra (que, por supuesto, en el programa es sistem&aacute;ticamente incluida en Euskal Herria y el Pa&iacute;s Vasco), sino de Aquitania. &iexcl;De muy lejos de Iparralde, adem&aacute;s! &iexcl;De la zona de Foix! Seg&uacute;n el documental, la penetraci&oacute;n del vascuence habr&iacute;a tenido lugar a partir del siglo VI despu&eacute;s de Cristo. As&iacute; que en &eacute;poca de los romanos (la de Ast&eacute;rix y Ob&eacute;lix, para que me entiendan los nacionalistas) no se hablaba vasco en el Pa&iacute;s Vasco y, de hecho, este era un territorio completamente romanizado. <strong>&iquest;Pruebas?</strong> La abundant&iacute;sima toponimia de ra&iacute;z indoeuropea en dicho territorio, frente a la mucho m&aacute;s escasa y m&aacute;s moderna toponimia vasca, la epigraf&iacute;a y los importantes hallazgos arqueol&oacute;gicos de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Esto, matiza cautamente Santana, no desmiente el hecho de que, desde entonces, el vascuence se haya convertido en &ldquo;la lengua m&aacute;s arraigada de esta tierra&rdquo;.</p>

<p>De poco le han valido al se&ntilde;or Santana tan patri&oacute;ticas puntualizaciones. Un curtido grupo de eminencias de la &ldquo;cultura vasca&rdquo; &ndash;entre ellos Pako Aristi, Gontzal Mendibil, Patxi Zabaleta, Mikel Sorauren, Jose Mar&iacute;a Esparza e I&ntilde;aki Sagredo, muchos de ellos habituales conferenciantes en las casas de cultura de las cuatro provincias- han dirigido una furiosa carta a la prensa abertzale denunciando la intolerable herej&iacute;a. La hip&oacute;tesis, dicen, ni siquiera es nueva:&nbsp; &ldquo;[&hellip;] surgi&oacute; en 1925 de la mano del arque&oacute;logo G&oacute;mez Moreno, y se hizo c&eacute;lebre con Claudio S&aacute;nchez Albornoz&rdquo; (En realidad, no. Ambos cre&iacute;an que el vascuence se hab&iacute;a expandido desde Navarra a Aquitania y Vascongadas, no, como se dice en el documental, desde Aquitania a Navarra y Vascongadas).&nbsp; &ldquo;Creemos que el objetivo oculto de esa interpretaci&oacute;n era debilitar la autoestima de nuestra poblaci&oacute;n&rdquo; (Claro, claro. Todo el mundo sabe lo bajos que andamos de autoestima los vascos. &iexcl;Decirnos que nuestra lengua viene &ldquo;de fuera&rdquo;! &iexcl;Qu&eacute; valor!). Y como gran argumento citan una ristra de historiadores (algunos de ellos, en rigor, campechanos historietadores) y ling&uuml;istas, &ldquo;del pa&iacute;s&rdquo; y de fuera de &eacute;l, contrarios a la teor&iacute;a de la vasconizaci&oacute;n tard&iacute;a: Campi&oacute;n, Estorn&eacute;s, Jimeno Jur&iacute;o, Men&eacute;ndez Pidal, Caro Baroja, Mitxelena&hellip; y varios de los propios firmantes de la carta. En efecto, &ldquo;magistri dicum&rdquo;, los maestros han hablado.&nbsp;</p>

<p>El p&aacute;rrafo final es, sin duda, el m&aacute;s divertido e inquietante del escrito (me he permitido destacar en negrita las partes m&aacute;s llamativas, pero como ver&aacute;n no desvirt&uacute;o nada): &ldquo;Los firmantes de este texto <strong>queremos elevar nuestra protesta a EITB</strong>, en la medida de que es un ente p&uacute;blico, porque <strong>pensamos que no puede pagar hip&oacute;tesis </strong>contrarias a casi todos nuestros historiadores y ling&uuml;istas, con m&aacute;s raz&oacute;n las <strong>contrarias a nuestro pueblo</strong>. Para terminar, <strong>reclamamos a las instituciones p&uacute;blicas y privadas as&iacute; como las personas responsables de defender la lengua, cultura e historia de nuestro pa&iacute;s que se posicionen ante esta producci&oacute;n</strong>, mientras que <strong>a la EITB pedimos que no vuelva a emitir </strong>al menos<strong> el primer cap&iacute;tulo de la serie</strong> documental.&rdquo;</p>

<p>No se froten los ojos, de verdad que pone eso. Los firmantes demandan sin pudor que se censure una serie, no porque, por poner el caso, se hayan defendido ideas contrarias a la convivencia, sino simplemente por lanzar teor&iacute;as contrarias a &ldquo;nuestros historiadores y ling&uuml;istas&rdquo; (s&iacute;, los &ldquo;nuestros&rdquo;) y, lo que es lo mismo para ellos, &ldquo;a nuestro pueblo&rdquo;. Al parecer, creen que las hip&oacute;tesis se falsean midiendo su patriotismo. Pobres vascos, a los que nos tienen que proteger del error. Y a&uacute;n hablar&aacute;n de la pasada &ldquo;censura&rdquo; en los libros de texto. Aviados vamos si estos inquisidores llegan a controlar las universidades vascas. Podr&iacute;an reclamar sin rubor que no se pagara a aquellos docentes que ense&ntilde;an ideas que puedan afectar a la &ldquo;autoestima de la poblaci&oacute;n&rdquo;. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Menores transexuales]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/inaki-iriarte/menores-transexuales/20160322224423031930.html</link>
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  <pubDate>Mon, 28 Mar 2016 01:34:45 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Hace unas semanas ejerc&iacute; de portavoz de UPN en la Comisi&oacute;n de Relaciones Ciudadanas e Institucionales del Parlamento de Navarra.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Fue una sesi&oacute;n de trabajo con miembros de Chrysasllis, una asociaci&oacute;n de padres y madres de menores transexuales.&nbsp;Con cierto retraso, compruebo que en las<strong> redes sociales</strong> se ha malinterpretado mi intervenci&oacute;n, suponi&eacute;ndome alg&uacute;n tipo de <strong>animadversi&oacute;n hacia los transexuales</strong>. Naturalmente, no es el caso. No puedo sentir animadversi&oacute;n hacia quien no me ha causado ning&uacute;n mal y, menos a&uacute;n, hacia unas personas que s&eacute; que han sufrido injustamente desprecio y rechazo.</p>

<p>En mi turno de palabra en la sesi&oacute;n de trabajo se&ntilde;al&eacute; que el caso de menores transexuales me provocaba <strong>&ldquo;desconcierto&rdquo;</strong>. No expresaba con ello una<strong> opini&oacute;n pol&iacute;tica</strong>, sino una perplejidad personal que, perd&oacute;nenme, no consigo resolver. Cuando un menor de tres, cinco o siete a&ntilde;os, declara que su sexo es otro al que, no ya sus genitales, sino cada c&eacute;lula de su cuerpo muestra, me confieso incapaz de decidir qu&eacute; actitud tomar. &nbsp;</p>

<p>&iquest;Deber&iacute;amos llanamente aceptarlo, como defend&iacute;an los miembros de la asociaci&oacute;n? &iquest;Deber&iacute;amos simplemente ignorarlo, dada la falta de<strong> madurez psicol&oacute;gica del menor</strong>? &iquest;Habr&iacute;a, por el contrario, que tratar de discutir con &eacute;l y cambiar su opini&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; significa exactamente &ldquo;sentirse&rdquo; mujer u hombre? &iquest;Hay una identidad masculina o femenina per s&eacute;, que &ldquo;se sienta&rdquo;? &iquest;En qu&eacute; consiste? &iquest;En mostrar propensi&oacute;n por una est&eacute;tica y unas pr&aacute;cticas que socialmente se consideran masculinas o femeninas? Pero, &iquest;no hab&iacute;amos quedado que, precisamente, se trataba de romper con esa l&oacute;gica del &ldquo;esto es de chicos&rdquo; y &ldquo;esto, de chicas&rdquo;?</p>

<p>Hace algunos a&ntilde;os tuve bastante trato con una persona transexual. Gracias a ello aprend&iacute; algunas cosas acerca de una cuesti&oacute;n muy complicada. Por ejemplo que aunque hay <strong>transexuales con anomal&iacute;as cromos&oacute;micas</strong> (el s&iacute;ndrome de Klinelfelter, el de De la Chapelle, etc.), no es el caso de la mayor&iacute;a de ellos. Tambi&eacute;n que mientras algunos se declaran partidarios de la cirug&iacute;a de cambio de sexo (o &ldquo;reasignaci&oacute;n&rdquo;, que hasta en esto hay un lenguaje de lo pol&iacute;ticamente correcto), muchos otros la rechazan como una forma de mutilaci&oacute;n.</p>

<p>Algunos transexuales son partidarios de la llamada<strong> &ldquo;terapia hormonal&rdquo;</strong>; otros, la consideran antinatural y se sienten completamente conformes con su cuerpo. Los hay quienes se sienten &ldquo;mujeres en cuerpo de hombres&rdquo; y quienes ridiculizan ese lenguaje y se reivindican como &ldquo;intersexuales&rdquo;. Desde el punto de m&eacute;dico, tampoco existe ning&uacute;n consenso.</p>

<p>Algunos especialistas han cre&iacute;do encontrar un fundamento f&iacute;sico para la transexualidad, mientras que otros contradicen dicho descubrimiento. Hay quienes todav&iacute;a la consideran una patolog&iacute;a (aquellos que como la OMS hablan de &ldquo;disforia de g&eacute;nero&rdquo; o los que persisten en designarla como &ldquo;trastorno de identidad de g&eacute;nero&rdquo;) y quienes son partidarios de su completa despatologizaci&oacute;n.</p>

<p>En la medida en que lo &ldquo;patol&oacute;gico&rdquo; es una categor&iacute;a cultural que, casi inevitablemente, hace resonar en nuestra cabeza connotaciones de culpa y locura, es comprensible que los afectados reaccionen con hostilidad a cualquier t&eacute;rmino que cuestione su buena salud, f&iacute;sica o mental. Por cierto, <strong>dos curiosidades</strong>: el segundo pa&iacute;s con m&aacute;s operaciones de cambio-reasignaci&oacute;n de sexo es Ir&aacute;n. Y en una provincia de Indonesia se reconocen hasta cinco g&eacute;neros... mientras que en otras la homosexualidad es legalmente castigada.&nbsp;</p>

<p>Estos datos pueden dar ya una ligera idea de lo complejo de un tema que <strong>cuestiona algunas de nuestras categor&iacute;as mentales m&aacute;s arraigadas</strong>. Si a ello se le a&ntilde;ade el caso espec&iacute;fico de menores, con edades muy anteriores a la pubertad, es dif&iacute;cil no sentirse abrumado ante la disyuntiva de qu&eacute; postura tomar. De ah&iacute; que mi intervenci&oacute;n en el Parlamento apelase a la prudencia &ndash;lo que debi&oacute; parecer, me temo, frustrante y vacuo para los padres y madres de los menores-.&nbsp;</p>

<p>Humildemente, no creo que los pol&iacute;ticos tengamos competencias para resolver la cuesti&oacute;n en su vertiente m&eacute;dica. Dudo que ese sea nuestro cometido, como tampoco lo es resolver<strong> problemas algebraicos o historiogr&aacute;ficos</strong>. Para lo que, creo, debemos velar es para que nadie sea discriminado ni agredido de palabra u obra por ser lo que es (lo que sea), para que toda persona goce de los mismos derechos, deberes y libertades que los dem&aacute;s y para promover un esp&iacute;ritu de respeto y tolerancia.&nbsp;</p>

<p>A la vez, creo que todos deber&iacute;amos asumir que vivimos en sociedades plurales, donde no cabe esperar que se produzca un consenso general acerca de este tema y otros similares. Por descontado, debemos exigir respeto hacia las personas, pero no esperar que nuestras ideas y puntos de vista sean compartidos por todo el mundo. Debe existir, tambi&eacute;n, <strong>libertad para disentir </strong>y, por lo tanto, tambi&eacute;n para quedarse perplejo. Prodigar esa l&oacute;gica del: &ldquo;todo el que no comulga conmigo en todo, est&aacute; contra m&iacute;&rdquo;, es un grave error que nos lleva a una tiran&iacute;a de la opini&oacute;n pol&iacute;ticamente correcta.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La victoria terrorista]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 16 Nov 2015 00:22:00 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Los pa&iacute;ses que sufren el terrorismo tienden a repetirse como un mantra que &eacute;ste jam&aacute;s conseguir&aacute; imponer sus ideas y que ser&aacute; derrotado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Sin embargo, es preciso ser consciente de que el terrorismo es mucho m&aacute;s efectivo, en sentido literal, de lo que nos gustar&iacute;a creer. Casi siempre acierta a producir aquello que busca crear: terror. <strong>Thomas Hobbes</strong> nos ense&ntilde;&oacute; que el miedo es la m&aacute;s sociable de las pasiones, porque resulta mucho m&aacute;s poderoso que el inter&eacute;s o la raz&oacute;n para juntar a los individuos. Es innegable, pero el miedo sirve tambi&eacute;n para separar a unos colectivos de otros. <strong>Teje mara&ntilde;as de recelos</strong> que se tardan generaciones en deshacer, alimenta tanta incomprensi&oacute;n, que nos convierte en rehenes del pasado, poniendo ante nuestros ojos las premisas para un futuro enfrentamiento a gran escala.</p>

<p>Los <strong>atentados </strong>terroristas tienen a menudo un car&aacute;cter <strong>ilocutivo</strong>: crean la realidad en la que creen. Consiguen, por ejemplo, que los protestantes y los cat&oacute;licos se odien en Irlanda del Norte, que los jud&iacute;os no puedan convivir con los palestinos, o que los cristianos vean a los musulmanes como enemigos. Confirma, as&iacute;, su visi&oacute;n del mundo, demostr&aacute;ndonos la validez de sus diagn&oacute;sticos. Adem&aacute;s, al actuar m&aacute;s all&aacute; de cualquier frente de batalla, torna ilimitada la <strong>geograf&iacute;a bajo amenaza</strong>. Tampoco emplea uniformes, con lo que logra que recelemos de todos los miembros del colectivo al que sus militantes pertenecen. &nbsp;</p>

<p>En el caso concreto del <strong>terrorismo yihadista</strong>, nuestra principal amenaza, su &eacute;xito reside en convencernos de que cualquiera de los 1.300 millones de musulmanes del planeta puede desencadenar una masacre en cualquier momento. A partir de entonces la intolerancia se impone como la alternativa m&aacute;s prudente. Cada matanza indiscriminada refuerza el silogismo que concluye: &ldquo;Son todos iguales&rdquo;. Intentar matizar, diferenciar, reflexionar, ser riguroso, ecu&aacute;nime, evitar las simplificaciones, ir m&aacute;s all&aacute; de lo inmediato, etc., se antoja una muestra de cobard&iacute;a e incluso de velada complicidad con los monstruos.</p>

<p>El<strong> terrorismo radicaliza </strong>nuestro imaginario colectivo &ndash;el de todos, seamos o no conscientes de ello-. No nos deja casi m&aacute;s remedio que aceptar como una evidencia palmaria su perversa visi&oacute;n del mundo. &ldquo;Es verdad, nos odian. Nunca van a dejar de hacerlo, da igual lo que hagamos. Debemos responder, odiarlos, eliminarlos a todos en cuanto sea posible y, mientras tanto, mantenerlos lejos de nosotros&rdquo;.</p>

<p>Esto sucede as&iacute; porque <strong>las bombas y los fusiles no s&oacute;lo matan cuerpos</strong>: tambi&eacute;n mutilan nuestro <strong>c&oacute;digo de valores</strong>, aquello que hace a <strong>Occidente </strong>algo m&aacute;s que otra civilizaci&oacute;n en la historia y lo convierte en un modelo atemporal. Los terroristas amputan de nuestro foro interno la generosidad, la tolerancia, la moderaci&oacute;n, la templanza, la ecuanimidad, la curiosidad, la confianza, el respeto y la simpat&iacute;a hacia los diferentes, hacia quienes vienen de ese ampl&iacute;simo espacio geogr&aacute;fico al Sur y al Oriente de nuestro mundo. Con ello han conseguido erigirse a nuestros ojos en los referentes o arquetipos con los que cotejamos inquietos a muchos de nuestros vecinos. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; estar&aacute;n hablando? &iquest;R&iacute;en por el ataque? &iquest;Preparar&aacute;n otra masacre? Se parecen a esos rostros que mostr&oacute; la televisi&oacute;n&hellip;</p>

<p>Ese otro parece diferente, <strong>occidentalizado</strong>&hellip; pero acaso haya optado por disfrazarse y sea todav&iacute;a m&aacute;s peligroso&hellip;&rdquo;. Demasiadas personas corren el riesgo de dejar de contar como individuos y devenir en meros estereotipos a causa de su aspecto externo. Cada vez son m&aacute;s quienes piensan que habr&iacute;a que exigirles que borren de su apariencia cualquier signo que recuerde de donde vienen, que se quiten el pa&ntilde;uelo, que vistan como nosotros, que renuncien a parecer ser otra cosa. Que pidan perd&oacute;n, en definitiva, haci&eacute;ndose invisibles. Ya se ha vuelto improbable establecer verdaderos di&aacute;logos con ellos. Llegar&aacute; un punto en que cualquier conversaci&oacute;n s&oacute;lo servir&aacute; para confirmar prejuicios y afianzar la mutua suspicacia.</p>

<p>Hay poco que decir en esta situaci&oacute;n. Toda palabra que no sea de odio suena a<strong> flatus voci ante un charco de sangre</strong>. La malinterpretaci&oacute;n va camino de erigirse en sistema. Pero acaso haya todav&iacute;a que recordar que los cr&iacute;menes los cometen los individuos y que ni nuestro derecho, ni nuestra moral nos permiten culpar por el parentesco o el parecido f&iacute;sico. Tampoco est&aacute; de m&aacute;s recordarnos que en nuestra historia reciente se ha masacrado tambi&eacute;n en nombre de Cristo, de la Naci&oacute;n, del Socialismo, de la Rep&uacute;blica, de la Democracia, la Civilizaci&oacute;n, la Igualdad y la Diferencia. El fanatismo se acomoda a cualquier credo: lo que le gusta es matar.</p>

<p>Ello, sin embargo, no implica que debamos cruzarnos de brazos o, peor a&uacute;n, repartir guirnaldas de flores entre quienes nos odian, aguardando d&oacute;cilmente el pr&oacute;ximo zarpazo. Tenemos que combatir el fanatismo &ndash;con la palabra y, como esta rara vez es suficiente, tambi&eacute;n con las armas-, pero nada m&aacute;s que el fanatismo. En definitiva, no dejemos de ser sociedades abiertas.</p>

<p>De manera creciente empiezan a abundar las voces que acusan a la comunidad musulmana en <strong>Europa </strong>de mostrar una indiferencia c&oacute;mplice con la violencia terrorista. S&eacute; que estas acusaciones son injustas. Pero igual que a la mujer del C&eacute;sar no le bastaba con ser honrada, ha llegado la hora de visibilizar en mucha mayor medida el desacuerdo. Ser&iacute;a, por ejemplo, muy hermoso ver un acto ecum&eacute;nico en el que las diversas confesiones religiosas, cristianas, musulmanas, jud&iacute;as, etc., mostraran su respeto a la vida y su apuesta por la mutua tolerancia. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[El convenio y el cupo. Lo que está en juego]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 14 Oct 2015 13:09:47 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Iriarte]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Olvid&eacute;monos por un momento de los n&uacute;meros, ese inevitable &quot;&iquest;cu&aacute;nto pago, cu&aacute;nto recibo?&quot; que revela nuestra alma de contables. No porque que los n&uacute;meros no sean importantes.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Nadie -ni siquiera los seres m&aacute;s <strong>solidarios</strong>, esos a los que se les encoge el coraz&oacute;n pensando en los yazid&iacute;es o los mapuches- vive del aire. Todos pretendemos cobrar m&aacute;s por nuestro trabajo y, en cambio, no desaprovechamos la ocasi&oacute;n para comprar cosas en oferta, es decir,<strong> para pagar menos por el trabajo de los dem&aacute;s</strong>. Pero si por un momento dejamos de lado los n&uacute;meros, tal vez estemos en mejores condiciones para entender algo que muchos economistas inteligentes han subrayado. Algo muy obvio, pero que, como suele suceder con muchas cosas obvias, tiende a pasar desapercibido.</p>

<p>Esa verdad, evidente y encubierta al mismo tiempo, no es otra que esta: nuestra vida pende de factores y circunstancias que nunca se traducen a cifras concretas en los balances. El empresario de &eacute;xito, por ejemplo, que protesta por unos impuestos que juzga demasiado elevados (algo inevitable, incluso en los pa&iacute;ses donde son m&aacute;s bajos), olvida que la sociedad le est&aacute; entregando much&iacute;simo m&aacute;s de lo que da y que, sin cierta redistribuci&oacute;n de la riqueza, no encontrar&iacute;a compradores, ni acaso podr&iacute;a salir a la calle.</p>

<p>Otro ejemplo: quien sue&ntilde;a con un modelo de sociedad en donde la ambici&oacute;n personal y el af&aacute;n de lucro hayan sido erradicados, olvida que si empezara a privarse de todos los objetos que son su fruto, se quedar&iacute;a sin nada y, me temo, perder&iacute;a tambi&eacute;n su empleo (si lo tiene). Como suele decir un amigo, se necesitar&iacute;a una nueva &ldquo;F&aacute;bula de las abejas&rdquo; que mostrara la paradoja de c&oacute;mo todas las virtudes se sustentan en vicios y las ONG&eacute;s se alimentan de la econom&iacute;a de mercado.</p>

<p>Recientemente varias comunidades aut&oacute;nomas han expresado su opini&oacute;n de que vascongados y navarros pagamos menos de lo debido. Aducen que si se coge el gasto total de las administraciones en los territorios forales y se divide entre el n&uacute;mero de habitantes sale una cifra muy superior a la media del Estado. <strong>Navarra </strong>y <strong>Vascongadas</strong>, en cambio, aseguran que contribuyen a los gastos comunes seg&uacute;n lo que les corresponde por su porcentaje de PIB.</p>

<p>Nadie cuestiona, como tal, ni los conciertos fiscales vascos, ni nuestro convenio econ&oacute;mico, sino solamente la manera de calcular los cupos. No es, por supuesto, una cuesti&oacute;n balad&iacute;, pero creo que es oportuno poner un poco de mesura en el tema, porque en esta tierra hay quienes est&aacute;n dispuestos a exagerar cualquier desencuentro para exacerbar los &aacute;nimos y alimentar la teor&iacute;a de que Espa&ntilde;a (es decir, los espa&ntilde;oles) nos oprime, nos roba, nos insulta y nos odia. Son aquellos que saben que en Navarra los abertzales representan todav&iacute;a solo a una minor&iacute;a, pero que trabajan incansablemente para invertir esa realidad en el medio y largo plazo.</p>

<p><strong>Navarra </strong>debe mucho a <strong>Espa&ntilde;a </strong>(dejo para otras audiencias la explicaci&oacute;n de cu&aacute;nto hemos aportado a Espa&ntilde;a). No se crean que me refiero a la paella, a un pasado imperial o cosas as&iacute;. Me refiero a cosas mucho m&aacute;s determinantes para nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, cosas que no se reflejan en los balances fiscales, pero sin las que ser&iacute;amos insospechadamente diferentes. Podemos sentirnos henchidos de orgullo pensando en los <strong>vascones </strong>de tiempos de los romanos o en los que supuestamente derrotaron a <strong>Carlomagno</strong>, pero lo cierto es que no compartimos nada real con ellos.</p>

<p>Nos guste o no, a la hora de definir lo que somos son mucho m&aacute;s determinantes los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os de historia. No es esto algo que podamos elegir, igual que <strong>uno no puede elegir sentirse m&aacute;s c&oacute;modo en la lengua aprendida en una academia que en su lengua materna</strong>. Nuestros h&aacute;bitos culturales, nuestros patrones de consumo, nuestra manera de vestir, nuestros prejuicios, los conceptos que pueblan nuestra cabeza, nuestra forma de combinar colores al vestir y hasta nuestros gustos musicales traicionan, evidencian, nuestra condici&oacute;n de <strong>espa&ntilde;oles</strong>. Enti&eacute;ndanme, no me entrometo en los sentimientos de nadie. Hablo solo desde el punto de visto cultural. Hay matices, claro que s&iacute;, matices que los <strong>nacionalistas </strong>magnifican, pero, cr&eacute;anme, son matices que alguien venido de una cultura realmente diferente apenas percibe.</p>

<p>Tampoco nos figuremos que se trata s&oacute;lo de <strong>cultura</strong>, tambi&eacute;n lo es de econom&iacute;a. He le&iacute;do por ah&iacute; decir que &ldquo;<strong>Espa&ntilde;a </strong>nos roba m&aacute;s de 600 millones de euros&rdquo;. Pues bien, sin <strong>Espa&ntilde;a</strong>, sin <strong>Francia </strong>(que tambi&eacute;n nos &quot;oprime&quot; y &quot;coloniza&quot;), sin esos y otros estados igual de &quot;artificiales y &quot;capitalistas&quot;, ni siquiera habr&iacute;a euros.</p>

<p>Es m&aacute;s, no se habr&iacute;an dado estas <strong>in&eacute;ditas </strong>d&eacute;cadas de paz en la vieja Europa, ni por lo tanto ese bienestar que tendemos a suponer como algo natural. Toda nuestra <strong>econom&iacute;a </strong>se levanta en el marco de esta <strong>Europa </strong>en construcci&oacute;n, con 350 millones de habitantes. No s&eacute; por qu&eacute;, pero dudo mucho que fueran a importarles las nostalgias medievales de una nacioncita de 600.000 almas (es un decir), empe&ntilde;adas en recuperar no s&eacute; qu&eacute; soberan&iacute;a.</p>

<p>A algunos les soliviantar&aacute; que un <strong>parlamentario navarro</strong> hable de estas &ldquo;deudas&rdquo; con <strong>Espa&ntilde;a</strong>, cuando esta nos ha robado los fueros, la identidad, la lengua y hasta las dantzas que tan jovialmente bailaban nuestros antepasados. Acaso se figuren que antes de 1512 <strong>Navarra </strong>era una rep&uacute;blica de batzarres populares, donde corr&iacute;an r&iacute;os de txakoli y miel, se hablaba en bertsos y los hombres besaban el suelo que pisaban las etxekoandres. Pues miren, no, lo siento, no fue as&iacute;.</p>

<p>El Gobierno y el<strong> Parlamento de Navarra</strong> tienen que defender con firmeza nuestros intereses. De acuerdo. Pero tambi&eacute;n tendr&aacute;n que explicar a las dem&aacute;s autonom&iacute;as (esta vez con n&uacute;meros) que nuestro sistema de financiaci&oacute;n es justo, que no queremos privilegios, ni ventajas comparativas. Deber&aacute;n negociar, alcanzar compromisos, mostrar nuestra disposici&oacute;n a cumplir con lealtad los acuerdos a los que lleguemos. Lo que no deber&aacute;n hacer, en cambio, es aprovechar un desencuentro contable para avanzar en una estrategia de ruptura con el Estado.</p>

<p>Alimentar demag&oacute;gicamente el enfrentamiento entre <strong>territorios </strong>(entre personas) y cultivar la hostilidad hacia el pa&iacute;s de la mayor&iacute;a de nosotros, <strong>Espa&ntilde;a</strong>. Porque, en efecto, les recuerdo que la misma encuesta del CIS que dec&iacute;a que el cuatripartito era la f&oacute;rmula de gobierno preferida por los navarros, dec&iacute;a tambi&eacute;n que la mayor&iacute;a de ellos se sent&iacute;an <strong>espa&ntilde;oles</strong>. Por cierto, en la muestra estaban infrarrepresentados diez puntos los votantes de <strong>UPN</strong>, as&iacute; que la proporci&oacute;n de los que nos sentimos espa&ntilde;oles es, con seguridad, sensiblemente m&aacute;s alta.</p>

<p>Se aproximan, me temo, tiempos buenos para la<strong> l&iacute;rica nacionalista</strong> y malos para la sensatez. Resulta, por ello, muy importante que los que entrevemos las terribles consecuencias que tendr&iacute;a para la convivencia y el bienestar material adentrarnos en la senda del enfrentamiento con &ldquo;<strong>Madrid</strong>&rdquo; y el secesionismo busquemos la forma de explicar y convencer a la mayor&iacute;a qu&eacute; es lo que est&aacute; en juego.&nbsp;</p>
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