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  <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Miguel Izu»]]></title>

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    <description><![CDATA[Navarra.com | Noticias Navarra | Actualidad Navarra | San Fermin | Todas las noticias en Navarra.com | Última hora en Navarra Hoy | Deportes Navarra | Esquelas Navarra]]></description>
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  <title><![CDATA[Las tareas de la paz]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 13 Jun 2016 01:49:26 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Izu]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>El 28 de mayo &uacute;ltimo la asociaci&oacute;n Solasbide-Pax Romana celebr&oacute; una jornada abierta de reflexi&oacute;n y debate bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Escuch&aacute;ndonos y dialogando para la paz aqu&iacute;&nbsp; y ahora. Creer en las tareas de la paz&rdquo;. Las l&iacute;neas que siguen son un resumen y recapitulaci&oacute;n de las principales ideas que surgieron de ese di&aacute;logo.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>La <strong>paz </strong>constituye un fen&oacute;meno muy complejo, multidimensional, es una de las m&aacute;s profundas aspiraciones humanas, un imperativo &eacute;tico o religioso, un don de Dios o una tarea humana seg&uacute;n las diversas visiones que conviven a nuestro alrededor. No podemos reducir la paz, como en otros tiempos, a la ausencia de guerra y de violencia directa contra las personas, a una mera situaci&oacute;n o apariencia de orden exterior. Hoy la concebimos positivamente vinculada a la justicia, a la cohesi&oacute;n social, a un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida que usualmente denominamos como cultura de paz y que lleva impl&iacute;cito el respeto de los derechos humanos, al tiempo que la paz constituye tambi&eacute;n uno de esos derechos. El <strong>derecho a la paz y el derecho a la cultura de paz</strong> han sido objeto en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de diversos textos jur&iacute;dicos internacionales que, por desgracia, no han experimentado la globalizaci&oacute;n que requieren.</p>

<p>La <strong>paz </strong>no supone ausencia de conflictos, el conflicto es inherente a la condici&oacute;n humana, m&aacute;s que un resultado es un proceso o una aspiraci&oacute;n, la de manejar los conflictos humanos y sociales sin el recurso a la <strong>violencia o a la imposici&oacute;n</strong>, resolverlos a trav&eacute;s del di&aacute;logo, el acuerdo y los procedimientos propios del sistema democr&aacute;tico. Tampoco debemos esperar que la paz surja como una consecuencia autom&aacute;tica de la justicia, que llegar&aacute; con ella en un <strong>futuro indeterminado</strong>. Lograr la justicia exige tambi&eacute;n trabajar por la <strong>paz y desde la paz</strong>, son tareas complementarias e inescindibles.</p>

<p>Sabemos que no es realista aspirar a <strong>una paz perfecta</strong>, sin violencia ni conflicto, a una id&iacute;lica situaci&oacute;n de armon&iacute;a entre las personas. No tenemos m&aacute;s remedio que hablar de una paz imperfecta, una paz que se nos plantea sobre todo como tarea en diversos niveles, en el &aacute;mbito personal como aprendizaje y habilidad para manejar la propia agresividad, en el &aacute;mbito familiar como espacio donde ha de iniciarse la educaci&oacute;n en la <strong>cultura de paz </strong>que proseguir&aacute; en el sistema educativo, en los diversos &aacute;mbitos sociales, de vecindad, trabajo, religi&oacute;n, pol&iacute;tico, de los medios de comunicaci&oacute;n. &Aacute;mbitos todos ellos donde se producen interrelaciones <strong>causales y retroalimentaciones</strong>, los seres humanos hacemos la sociedad pero tambi&eacute;n somos producto de ella, la paz a la que podemos aspirar es tambi&eacute;n la que seamos capaces de sembrar y con la que seamos capaces de constituir nuestro entorno social.</p>

<p>La creaci&oacute;n de una <strong>verdadera cultura de paz</strong> en nuestra sociedad, aqu&iacute; y ahora, todav&iacute;a ofrece grandes d&eacute;ficits, entre los que se halla el de abordar las formas ocultas de la violencia. Nos referimos a la violencia estructural o el da&ntilde;o que se produce en la satisfacci&oacute;n de las necesidades humanas b&aacute;sicas como resultado de los procesos de estratificaci&oacute;n social y el desigual reparto y acceso a los recursos, la frecuente y cruel consecuencia de una<strong> econom&iacute;a de exclusi&oacute;n e inequidad</strong>; como ha dicho el papa Francisco, &ldquo;esa econom&iacute;a mata&rdquo;.</p>

<p>Tambi&eacute;n la violencia cultural&nbsp; que pervive entre nosotros, la l<strong>egitimaci&oacute;n del resultado de violencias</strong> que operan a trav&eacute;s del racismo, el sexismo, el clasismo o el eurocentrismo, el rechazo de la guerra en los pa&iacute;ses &ldquo;civilizados&rdquo; pero su tolerancia en los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos o &ldquo;atrasados&rdquo;, la indiferencia oficial ante el drama de los refugiados que provocan esas guerras actuales.</p>

<p>Lugar central en la construcci&oacute;n de la cultura de la paz ocupa la comunicaci&oacute;n, la predisposici&oacute;n a la escucha, el debate pol&iacute;tico, social, religioso, no agresivo, la b&uacute;squeda de concordia. La incomunicaci&oacute;n, <strong>la ausencia de conciencia social sobre los conflictos existentes</strong>, los problemas y las aspiraciones de nuestros vecinos, la falta de un verdadero fundamento &eacute;tico y no solo pr&aacute;ctico o funcional opera en contra de una verdadera cultura de convivencia en paz. Y a este respecto, apelamos a la labor esencial que tienen los medios de comunicaci&oacute;n para reflejar y canalizar el di&aacute;logo, sin que en su actual estructura y funcionamiento se hallen siempre a la altura de la misi&oacute;n que les corresponde, sin que a menudo sepan encauzar un debate respetuoso y constructivo que huya de la agresividad y la injuria como espect&aacute;culo.</p>

<p>Tanto a nivel internacional como en el &aacute;mbito que nos es m&aacute;s pr&oacute;ximo seguimos padeciendo <strong>conflictos violentos, activos</strong>, latentes o mal resueltos. Todos ellos nos interpelan y nos exigen un esfuerzo individual y social. La experiencia de la violencia que m&aacute;s directamente nos ha afectado, el alzamiento militar de 1936 y la Guerra Civil, la actividad de ETA y de otros grupos y los excesos <strong>en la respuesta contra el terrorismo</strong>, nos alerta sobre algunas actitudes a evitar: la apropiaci&oacute;n sectaria del sufrimiento y su utilizaci&oacute;n con fines partidistas, la manipulaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, el intento de construir una memoria parcial y a favor de intereses particulares, el simple olvido del pasado. Es necesario trabajar la concordia, el recuerdo compartido y la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, la coexistencia de las distintas sensibilidades pol&iacute;ticas, culturales, ling&uuml;&iacute;sticas y religiosas, la confianza mutua. Hemos de afianzar los procesos de reconciliaci&oacute;n al tiempo que debemos respetar los procesos personales relativos al perd&oacute;n, materia muy delicada que no puede ser <strong>objeto de imposici&oacute;n ni banalizaci&oacute;n</strong>.</p>

<p>Y todo ello sin perder de vista la persistencia de <strong>motivos de violencia estructural</strong> que a veces nos pasan desapercibidos: la desigualdad y la exclusi&oacute;n social y laboral, la exclusi&oacute;n de las minor&iacute;as, la xenofobia, la discriminaci&oacute;n entre mujer y hombre y la preocupante persistencia de la violencia de g&eacute;nero, las trabas a la convivencia intergeneracional, c&iacute;vica, escolar, la intolerancia religiosa, etc. <strong>No nos podemos resignar ni hemos de renunciar</strong> a ser agentes activos en la tarea, en las tareas de la paz. A trav&eacute;s de estas modestas reflexiones aspiramos a contribuir en esas tareas y, en uni&oacute;n de otros colectivos e instituciones, abrir para ello cauces m&aacute;s permanentes y eficaces en Navarra.</p>

<p><strong>Asistentes a la jornada</strong>: Ana Apilluelo, Cristina Apilluelo, Mikel Aramburu, Mauro Arboletto, Fernando Armend&aacute;riz, Conchi Arratibel, Izaskun Arratibel, Jes&uacute;s Barkos, Mertxe Berasategui, Chema Berro, Jes&uacute;s Bodegas, Ferm&iacute;n Ci&aacute;urriz, Javier Echeverr&iacute;a,&nbsp;Ram&oacute;n Echeverr&iacute;a, Jes&uacute;s M&ordf; Elso, Fermin Erviti, Juana Garc&iacute;a, Luis M&ordf; Goicoechea, Gabriel Hualde, Miguel Izu, Sixto Jim&eacute;nez, Francisco Javier Lasheras, Javier Leoz, Vicente Madoz, Javier Marcotegui, Guillermo M&uacute;gica, Javier Otazu, Jos&eacute; Antonio P&eacute;rez Balda, Fernando Rey, In&eacute;s S&aacute;enz de Pipa&oacute;n, Ignacio S&aacute;nchez de la Yncera, Juan Pedro Urabayen, Goio Urd&aacute;niz, Blanca Urzaiz, Josep M&ordf; Valls, Lucio Zorrilla y Javier Zulaika.</p>
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