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  <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Ignacio del Burgo Azpíroz»]]></title>

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    <description><![CDATA[Navarra.com | Noticias Navarra | Actualidad Navarra | San Fermin | Todas las noticias en Navarra.com | Última hora en Navarra Hoy | Deportes Navarra | Esquelas Navarra]]></description>
    <lastBuildDate>Tue, 26 May 2026 06:48:15 +0200</lastBuildDate>
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      <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Ignacio del Burgo Azpíroz»]]></title>
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  <title><![CDATA[Zapatero, el hombre que iba a contar nubes]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Fri, 22 May 2026 09:27:15 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio del Burgo Azpíroz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Especialmente controvertido ha sido el papel de Zapatero en Venezuela, donde una parte significativa de la oposición democrática terminó percibiéndolo más próximo a Maduro que a quienes padecían la persecución política, la represión y el exilio.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Tras conocerse el <strong>auto judicial</strong> que afecta a <strong>José Luis Rodríguez Zapatero</strong>, Pedro Sánchez le brindó un <strong>apoyo</strong> sin fisuras. No se conformó con defender su presunción de inocencia. Fue más allá. En un ejercicio de reivindicación política, trazó un retrato casi reverencial de su compañero de partido: el presidente que aprobó el <strong>matrimonio entre personas del mismo sexo</strong>, nos sacó de la <strong>guerra de Irak</strong> y puso fin al <strong>terrorismo de ETA</strong>.</p>

<p>Escuchándole, uno podría pensar que España tuvo la desgracia de perder en 2011 a un gobernante de <strong>talla excepcional</strong>. De ser así, resulta difícil explicar por qué alguien con semejante hoja de servicios abandonó la Moncloa por la puerta de atrás, renunciando a presentarse de nuevo y endosando el inevitable desastre electoral a <strong>Alfredo Pérez Rubalcaba</strong>. Será que los españoles somos un pueblo desagradecido.</p>

<p>Lo del <strong>matrimonio homosexual</strong>, ciertamente, figura entre sus hitos legislativos y así será recordado. Lo de sacarnos de la <strong>guerra de Irak</strong> es una simplificación propagandística que ha sobrevivido mejor que los hechos. España nunca participó en operaciones de combate. La presencia española consistió en una misión de <strong>estabilización y apoyo humanitario</strong>. La famosa fotografía de <strong>las Azores</strong>, con la mano paternal de <strong>Bush</strong> sobre el hombro de <strong>Aznar</strong>, produjo un efecto visual mucho más poderoso que la realidad.</p>

<p>Más discutible aún es atribuir a Zapatero la derrota de <strong>ETA</strong>. ETA fue vencida por la perseverancia del <strong>Estado de Derecho</strong>, por décadas de trabajo de policías, guardias civiles, jueces y fiscales, por la cooperación internacional y por un rechazo social creciente al <strong>terrorismo</strong>. El final de la banda se produjo durante sus años de gobierno, sí, pero aquel desenlace fue el resultado de un esfuerzo colectivo que trasciende con mucho a cualquier gobierno concreto. Y la normalización moral de aquel pasado seguirá incompleta mientras exista una fuerza política heredera de ese entorno que todavía se resiste a condenar sin matices el <strong>sufrimiento</strong> causado.</p>

<p>La reivindicación de la figura de Zapatero resulta más llamativa cuando se examina su <strong>legado económico</strong>. Durante años negó la crisis, habló de "desaceleración transitoria" y vio <strong>brotes verdes</strong> donde el resto del país veía cierres de empresas y destrucción de empleo. Llegó a presentar al sistema financiero español como el más sólido del mundo poco antes de que numerosas <strong>cajas de ahorro</strong> acabaran intervenidas o rescatadas. El resultado fue una economía devastada, más de <strong>cinco millones de desempleados</strong>, congelación salarial para los funcionarios y el agotamiento de buena parte de los <strong>colchones financieros</strong> acumulados durante los años de crecimiento. Zapatero negó tozudamente la realidad hasta que la realidad llamó a la puerta. Entonces tiró la toalla y dejó a otros la tarea de recoger los escombros.</p>

<p>No es casualidad que el <strong>15-M</strong> irrumpiera en las plazas españolas tras siete años de gobierno socialista. Aquel movimiento expresó una <strong>indignación transversal</strong> contra una clase política incapaz de ofrecer respuestas convincentes a la crisis. Con el tiempo, buena parte de aquella rebeldía antisistema encontró acomodo institucional, ministerios, despachos oficiales y algunas residencias bastante alejadas del concepto original de una acampada reivindicativa. El trayecto desde la <strong>Puerta del Sol</strong> hasta <strong>Galapagar</strong> constituye uno de los procesos de maduración política más rápidos de la historia contemporánea.</p>

<p>Nadie podía imaginar que el <strong>15-M</strong> acabaría en un chalé con piscina.</p>

<p>Zapatero abandonó la primera línea antes de que las urnas certificaran definitivamente su fracaso. Al dejar la presidencia anunció que regresaría a <strong>León</strong> para contar nubes. Pero la política tiene una capacidad de atracción difícil de resistir para quienes la han ejercido desde la cúspide. Terminó convertido en uno de los principales apoyos del <strong>sanchismo</strong>, respaldando sin fisuras cada uno de sus giros, rectificaciones y cambios de criterio. La fidelidad tiene recompensas, y pocas puertas permanecen cerradas para un expresidente alineado con el poder. Algunas de esas puertas aparecen descritas, negro sobre blanco, indicio sobre indicio, en el <strong>auto de imputación</strong> dictado por el juez <strong>Calama</strong>.</p>

<p>Especialmente controvertido ha sido el papel de Zapatero en <strong>Venezuela</strong>. Durante años cultivó una estrecha relación con el régimen chavista bajo la bandera de la <strong>mediación y el diálogo</strong>. Sin embargo, una parte significativa de la <strong>oposición democrática venezolana</strong> terminó percibiéndolo más próximo a <strong>Maduro</strong> que a quienes padecían la <strong>persecución política</strong>, la represión y el exilio. Resulta una paradoja difícil de ignorar que quien invoca constantemente la <strong>memoria histórica</strong> para denunciar los abusos de una dictadura de hace medio siglo haya mostrado tanta comprensión hacia un régimen contemporáneo acusado por organismos internacionales de graves vulneraciones de los <strong>derechos humanos</strong>.</p>

<p>Ahora que el <strong>faro moral</strong> del sanchismo se apaga ante el oscuro horizonte judicial que se cierne sobre Zapatero, seguramente se pregunte si no habría sido mejor cumplir aquella promesa de regresar a <strong>León</strong> a contar nubes.</p>
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  <title><![CDATA[Del juez Barbero al juez Peinado]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 19 May 2026 08:09:11 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio del Burgo Azpíroz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Traspasar esa frontera y alentar desde el Consejo de Ministros el linchamiento de jueces incómodos para el poder supone erosionar uno de los pilares esenciales del Estado de Derecho.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Pocos recuerdan ya a <strong>Marino Barbero</strong>. Y, sin embargo, convendría rescatar su figura en estos tiempos de memoria selectiva y principios menguantes. Jurista extremeño, catedrático de <strong>Derecho Penal</strong>, autor de una extensa obra doctrinal, el profesor Barbero accedió en 1986 al <strong>Tribunal Supremo</strong> por el llamado cuarto turno, reservado a juristas de reconocido prestigio. De sensibilidad progresista, fue nombrado magistrado a propuesta del CGPJ, entonces dominado por vocales designados a instancias del PSOE.</p>

<p>Sobre <strong>Barbero</strong> recayó la responsabilidad de instruir el llamado <strong>caso Filesa</strong>, una trama de financiación irregular del PSOE destapada a raíz de la confesión de un contable. Bajo la apariencia de asesorías, estudios e informes jamás realizados, diversas sociedades instrumentales canalizaron pagos millonarios procedentes de grandes empresarios que terminaban nutriendo las arcas socialistas. Aquellas aportaciones no obedecían a contraprestación alguna, sino a una lógica mucho más prosaica: cultivar relaciones privilegiadas con el poder y obtener después adjudicaciones, concesiones o un trato preferente por parte de la Administración socialista.</p>

<p><strong>Barbero</strong> llevó a cabo una investigación minuciosa y tenaz. Fue enlazando indicios, recabando documentación y siguiendo el rastro del dinero allí donde conducía, sin dejarse intimidar por la relevancia política de los afectados. Ordenó diligencias en entidades bancarias, reclamó la contabilidad oficial del partido y fue cerrando, pieza a pieza, un círculo probatorio que muchos creían imposible completar. Quedó para la memoria aquella escena insólita de un magistrado del Supremo presentándose en taxi ante la sede del partido gobernante para incautarse de sus archivos financieros, símbolo elocuente de una <strong>justicia</strong> dispuesta a llegar hasta donde exigieran las pruebas.</p>

<p>La respuesta fue despiadada. En lugar de rebatir los hechos, se optó por desacreditar al instructor. Desde ámbitos políticos y mediáticos próximos al poder se sembraron dudas sobre su honorabilidad, se airearon asuntos particulares y se magnificaron dificultades económicas personales ajenas por completo a la causa. Incluso hubo dirigentes que lo señalaron como si su actuación fuera una forma espuria de intervención política. Se llegó a decir de él que pretendía participar en la vida política abriendo y cerrando sumarios del mismo modo que ETA lo hacía poniendo bombas. <strong>Barbero</strong> soportó la presión con sobriedad y continuó con su trabajo.</p>

<p>El <strong>caso Filesa</strong> llegó finalmente a juicio, y en él quedaron acreditadas las acusaciones principales. Hubo condenas para destacados responsables de la trama, entre ellos cargos públicos de relevancia nacional. Posteriormente, el Tribunal Constitucional avaló la corrección jurídica de la instrucción. Conviene recordar que entonces no existía en España la responsabilidad penal de los partidos políticos como personas jurídicas; en otro caso, el <strong>PSOE</strong> se habría enfrentado a muy serias consecuencias.</p>

<p><strong>Barbero</strong> jamás recibió reparación alguna por su linchamiento personal. Nadie salió en su defensa. Abandonó la carrera judicial en 1995, aislado y desgastado. Falleció en 2001.</p>

<p><strong>Mark Twain</strong> decía que la historia no se repite, pero rima. Hoy el foco está puesto en el juez <strong>Juan Carlos Peinado</strong>, instructor de la causa que afecta a la esposa del presidente Sánchez. Peinado no es Barbero. Algunas de sus decisiones, como la fallida imputación de <strong>Félix Bolaños</strong>, han sido corregidas por instancias superiores, y sus resoluciones no destacan precisamente por su claridad expositiva, empezando por una llamativa deficiencia sintáctica. Nada de ello, sin embargo, justifica que se le haya convertido en objetivo político y mediático.</p>

<p>Con <strong>Peinado</strong> volvemos a ver descalificaciones, insinuaciones sobre su imparcialidad y un clima de hostigamiento impropio de un Estado serio. Sus compañeros de Plaza Castilla han tenido que salir en su defensa, denunciando los ataques personales dirigidos contra él, rechazando las descalificaciones procedentes del Ejecutivo y recordando una obviedad que empieza a parecer revolucionaria: que la <strong>ley es igual para todos</strong>, sin privilegios, y que los jueces no se someten a conveniencias políticas.</p>

<p>Como ya sucediera con <strong>Barbero</strong>, se repite el intento de desacreditar al juez cuando la investigación resulta molesta para el poder. Pero hoy concurre un elemento inédito y aún más inquietante: que todo un ministro de Justicia actúe como ariete contra magistrados concretos y se convierta en uno de los críticos más beligerantes del juez que instruye una causa incómoda para el Gobierno. Traspasar esa frontera y alentar desde el Consejo de Ministros el linchamiento de jueces incómodos para el poder supone erosionar uno de los pilares esenciales del <strong>Estado de Derecho</strong>. Barbero lo expresó con lucidez al recordar que la independencia judicial es la última esperanza de la sociedad frente a un poder político corrupto y prepotente. Ignorar esa advertencia nos aboca a un deterioro institucional irremediable.</p>

<p>Al legendario torero <strong>Juan Belmonte</strong> le preguntaron una vez cómo uno de sus banderilleros había llegado a gobernador civil. Tras pensarlo un instante, el maestro sentenció: “Pues degenerando”… y ahí seguimos.</p>
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  <title><![CDATA[Incógnitas de una desaparición en Navarra: se declaran muertas 30 personas al año tras llevar tiempo en paradero desconocido]]></title>
      <category><![CDATA[Tribunales]]></category>
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  <pubDate>Tue, 1 Aug 2017 20:08:16 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio del Burgo Azpíroz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>La ley establece esta herramienta para facilitar a sus familias que puedan disponer de los bienes e inmuebles del presunto fallecido.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Sin noticias desde noviembre de&nbsp;1993. As&iacute; se encuentran los familiares de <strong>Juan Ramos Vargas</strong>, vecino de<strong> Pamplona </strong>y &uacute;ltima persona declarada muerta hasta la fecha&nbsp;en <strong>Navarra </strong>tras 24&nbsp;a&ntilde;os en paradero desconocido. Como en este caso, cada a&ntilde;o, una media de 30 desaparecidos&nbsp;son declarados fallecidos&nbsp;por la Justicia en la Comunidad foral&nbsp;tras a&ntilde;os desde su desaparici&oacute;n.&nbsp;</p>

<p>Esta declaraci&oacute;n de fallecimiento, que no debe confundirse con la inscripci&oacute;n de defunci&oacute;n - est&aacute; presente el cuerpo-&nbsp;es una herramienta jurisdiccional muy &uacute;til para los familiares del desaparecido. El <strong>objetivo principal</strong> es que puedan disponer de los bienes e inmuebles del presunto fallecido.</p>

<p>Como se&ntilde;ala&nbsp;<strong>Mart&iacute;n Corera</strong>, letrado de la Administraci&oacute;n de Justicia del Juzgado de Primera Instancia n&uacute;mero 1 de Pamplona, es un paso importante que permite a las familias avanzar en los tr&aacute;mites. &quot;Normalmente, cuando una persona fallece, se procede a inscribir la defunci&oacute;n. Pero si desaparece&nbsp;y no da se&ntilde;ales de vida, no se produce esta inscripci&oacute;n por lo que, en principio, est&aacute; viva&quot;.&nbsp;</p>

<p><strong>&iquest;CU&Aacute;NTO TIEMPO DEBE PASAR?</strong></p>

<p>Ante estos casos, la ley establece unos plazos&nbsp;seg&uacute;n cada situaci&oacute;n. Corera, especialista en<strong> Derecho Registral</strong>, detalla que el plazo gen&eacute;rico son tras<strong> una d&eacute;cada</strong> sin haber tenido noticias ni comunicaci&oacute;n alguna con el desaparecido, ya sea presencial, por tel&eacute;fono, carta, e-mail o cualquier otro medio. Si el ausente ten&iacute;a m&aacute;s de 75 a&ntilde;os en el momento de la desaparici&oacute;n, el plazo se reduce a <strong>5 a&ntilde;os </strong>y si se encontraba en un caso de muerte inminente, a solo <strong>uno</strong>.&nbsp;</p>

<p>Adem&aacute;s, el letrado se&ntilde;ala que en casos extraordinarios, como ser v&iacute;ctima de una <strong>cat&aacute;strofe natural</strong>, de una <strong>guerra</strong>, desaparecer en un<strong> accidente a&eacute;reo</strong> o en un <strong>naufragio</strong>, entre otros, el plazo se reduce sustancialmente. En estas situaciones, los tr&aacute;mites pueden iniciarse tres meses despu&eacute;s o incluso en solo 8 d&iacute;as.&nbsp;</p>

<p>Esta modificaci&oacute;n del C&oacute;digo Civil, recuerda, se produjo en el a&ntilde;o 2000, con la Ley 4/2004, promovida por el grupo parlamentario del <strong>PNV </strong>para ayudar a las viudas e hijos de los <strong>marineros </strong>desaparecidos. En caso de naufragio, desaparici&oacute;n por inmersi&oacute;n, un alud de monta&ntilde;a o accidente en un avi&oacute;n puede comenzar la tramitaci&oacute;n en 8 d&iacute;as.</p>

<p><strong>&iquest;QUI&Eacute;N PUEDE PROMOVERLA?</strong></p>

<p>Corera, tambi&eacute;n profesor del <strong>M&aacute;ster de Acceso a la Abogac&iacute;a de la UPNA</strong>, explica que la petici&oacute;n de esta declaraci&oacute;n de fallecimiento puede partir de&nbsp;la esposa, familiares hasta cuarto grado, del propio<strong> Ministerio Fiscal,</strong> y de cualquier persona que manifieste un inter&eacute;s leg&iacute;timo, sin orden de preferencia&quot;.</p>

<p>Para pedirla, no es necesario que se haya presentado una denuncia por la desaparici&oacute;n ante la <strong>Polic&iacute;a</strong>. Por ejemplo, cita el caso de las v&iacute;ctimas de la Guerra Civil o de los accidentes citados.</p>

<p><strong>&iquest;CU&Aacute;L ES&nbsp;EL PROCEDIMIENTO?</strong></p>

<p>El tr&aacute;mite es bastante sencillo y entre un mes y dos meses desde la petici&oacute;n, la familia puede obtener la declaraci&oacute;n de fallecimiento. Para ello, solo hay que presentar &quot;la&nbsp;manifestaci&oacute;n de que esa persona ha desaparecido, que cumple los plazos establecidos en el<strong> C&oacute;digo Civil</strong>&quot;. Se entrega&nbsp;ante el Juzgado de Primera Instancia al que corresponda el &uacute;ltimo domicilio de presunto fallecido</p>

<p>A continuaci&oacute;n se publican los edictos y se hace la declaraci&oacute;n de fallecimiento. &quot;El propio juzgado lo inscribe en la certificaci&oacute;n de nacimiento, se abre la sucesi&oacute;n sobre sus bienes y se procede a su<strong> adjudicaci&oacute;n</strong>&quot;.</p>

<p><b>EN CASO DE INVESTIGACI&Oacute;N POLICIAL...</b></p>

<p>Corera explica que las investigaciones policiales siguen un camino distinto al de este tipo de<strong> procedimientos</strong> y que no se ven interrumpidas: &quot;La investigaci&oacute;n policial no se cierra hasta que ya es material, t&eacute;cnica y jur&iacute;dicamente imposible continuar. Se puede promover la declaraci&oacute;n de fallecimiento sin perjuicio de que la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n policial contin&uacute;e sus pasos&quot;.</p>

<p>Se cerrar&aacute; si se tiene evidencia por la aparici&oacute;n de restos de la persona fallecida u otras circunstancias.</p>

<p><strong>&iquest;QU&Eacute; SUCEDE SI APARECE LA PERSONA?</strong></p>

<p>En algunos casos, la persona que se ha declarado fallecida aparece tiempo despu&eacute;s,<strong> como ya sucedi&oacute; en Pamplona </strong>con una persona que estuvo a&ntilde;os en <strong>Canad&aacute; </strong>sin que se tuvieran noticias suyas. En ese caso, debe acreditar su identidad, bien con un documento de identidad u otras pruebas.</p>

<p>Un vez realizado, &quot;recobra los bienes en el estado en que se encuentren. Y tiene derecho al precio por el que se hubiesen vendido, en su caso. Pero no puede reclamar lo obtenido por las rentas, frutos o productos obtenidos con los bienes de la sucesi&oacute;n&quot;.</p>
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        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
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  <title><![CDATA[La mediación en el ámbito empresarial]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/ignacio-burgo-azpiroz/mediacion-ambito-empresarial/20160111184736019963.html</link>
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  <pubDate>Mon, 11 Jan 2016 18:59:22 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio del Burgo Azpíroz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Seg&uacute;n el &uacute;ltimo CIS (diciembre 2015), un ochenta por ciento de los encuestados manifest&oacute; estar de acuerdo o muy de acuerdo con la idea de que &ldquo;las decisiones de los tribunales son tan lentas, que vale m&aacute;s evitar meterse en pleitos legales&rdquo;.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Y un cincuenta y seis por ciento dijo que a los jueces <strong>les faltan medios</strong> (personal, instalaciones, etc&eacute;tera) para desarrollar su labor.</p>

<p>Es dif&iacute;cil discrepar de esa percepci&oacute;n mayoritaria <strong>de la sociedad espa&ntilde;ola sobre la lentitud de la justicia</strong> y su carencia de recursos. Nuestros jueces, por lo general, est&aacute;n altamente cualificados y hacen lo que pueden con los medios de que disponen.</p>

<p>Ocurre que los gobernantes nunca les han dado el <strong>soporte que precisan</strong>; para los pol&iacute;ticos, cualquier inversi&oacute;n en la administraci&oacute;n de justicia carece de retorno electoral.</p>

<p>De ah&iacute; que su obsesi&oacute;n no haya sido otra que la de <strong>controlar las altas esferas del poder judicial por intereses espurios</strong>, en lugar de procurar los medios necesarios para que los jueces puedan cumplir su funci&oacute;n constitucional (juzgar y hacer ejecutar lo juzgado) en condiciones de dignidad y eficacia.</p>

<p>Espa&ntilde;a ocupa una de las &uacute;ltimas posiciones de la Uni&oacute;n Europea en lo referente al presupuesto de justicia y n&uacute;mero de jueces por habitante (11 por cada 100.000). Al final, quienes acaban padeciendo esta penosa situaci&oacute;n son los ciudadanos.</p>

<p>Los juzgados se colapsan y los procesos se eternizan. <strong>Para colmo, hay quien ha pretendido remendar semejante roto mediante la imposici&oacute;n de unas tasas exorbitadas</strong> e injustas con las que disuadir (a los menos pudientes) de acudir a los tribunales.</p>

<p>El empresario necesita seguridad jur&iacute;dica y presteza en la toma de decisiones; lo &uacute;ltimo que le conviene es verse atrapado en enredos o dilaciones procesales.</p>

<p>Pero los tiempos del Juzgado, lamentablemente, no van acompasados a los de la actividad empresarial. En tales circunstancias, la mediaci&oacute;n se presenta como un recurso especialmente &uacute;til para la resoluci&oacute;n de controversias en el &aacute;mbito mercantil.</p>

<p>En la mediaci&oacute;n, dos o m&aacute;s <strong>partes en conflicto intentan voluntariamente alcanzar por s&iacute; mismas un acuerdo</strong> con ayuda de un tercero (el mediador). Tales partes son due&ntilde;as de un proceso &aacute;gil y flexible, exento de plazos procesales, estrictamente confidencial y en el que puede alcanzarse un acuerdo (dotado de fuerza ejecutiva) en un breve plazo de tiempo.</p>

<p>El mediador establece un <strong>cauce de di&aacute;logo </strong>que nada tiene que ver con el lenguaje belicoso que las partes emplear&iacute;an en una sala de vistas. Su intervenci&oacute;n reconduce las posturas procesales cerradas hacia los verdaderos intereses de las partes, <strong>haci&eacute;ndolos aflorar y encarril&aacute;ndolos</strong> hacia un acuerdo satisfactorio.</p>

<p>En el &aacute;mbito mercantil,<strong> la mediaci&oacute;n aporta notables ventajas para las empresas</strong>: salvaguarda la relaci&oacute;n comercial con la otra parte; resuelve disputas internas entre socios, directivos y/o administradores; disminuye el tiempo de resoluci&oacute;n del asunto; disipa las dudas sobre el resultado final propias de cualquier juicio (ante la incertidumbre de c&oacute;mo terminar&aacute; el pleito, las partes controlan el resultado de la mediaci&oacute;n); ahorra costes y recursos; facilita el cumplimiento de los acuerdos; evita la publicidad de los pleitos; y a la postre fortalece la solvencia de las empresas (un conflicto puede truncar una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica o una oportunidad de negocio).</p>

<p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os,<strong> la mediaci&oacute;n ha cobrado una importancia creciente</strong> como instrumento complementario de la Administraci&oacute;n de Justicia. Los abogados no debemos dejar de lado la opci&oacute;n de recomendar al cliente la posibilidad de recurrir a esta v&iacute;a como alternativa a la judicializaci&oacute;n del conflicto.</p>

<p>Las ventajas de la mediaci&oacute;n son evidentes. <strong>Especialmente relevante es que las partes tengan el dominio sobre el resultado del acuerdo final</strong>, pues son ellas las que determinan su contenido mientras en el proceso judicial est&aacute;n a expensas de la sentencia que dicte el juez.</p>

<p>Pero el &eacute;xito de la mediaci&oacute;n <strong>no s&oacute;lo acontece cuando se logra un acuerdo definitivo y total</strong>, sino tambi&eacute;n cuando se alcanzan acuerdos parciales, se mejora la relaci&oacute;n existente entre las partes o se recomponen las circunstancias favorables para la relaci&oacute;n de futuro. Pensemos por ejemplo en aquellas empresas familiares cuyas relaciones interpersonales entre sus miembros atraviesan dificultades y pueden poner en riesgo la propia continuidad de la sociedad.</p>

<p>En Navarra, la C&aacute;mara de Comercio ha tenido el acierto de impulsar una Corte de Mediaci&oacute;n especializada precisamente en la soluci&oacute;n de disputas mercantiles.</p>

<p>En ella pueden abordarse <strong>toda suerte de conflictos entre accionistas</strong>, disputas con clientes y proveedores, reclamaciones en materia de propiedad intelectual e industrial, publicidad, transporte, etc&eacute;tera.</p>

<p>En el &aacute;mbito mercantil, la mediaci&oacute;n <strong>ofrece posibilidades inagotables</strong> en cuanto al tipo de asuntos &ldquo;<strong>mediables</strong>&rdquo; y al contenido (m&aacute;s o menos imaginativo) de los acuerdos que pueden alcanzar quienes se dediquen a la actividad empresarial.</p>

<p>La situaci&oacute;n actual de nuestros juzgados hace aconsejable explorar mecanismos alternativos de resoluci&oacute;n de conflictos. La mediaci&oacute;n ofrece un universo de posibilidades para las empresas. En otro caso, y como reza la maldici&oacute;n gitana, &ldquo;<strong>pleitos tengas y ah&iacute; los ganes</strong>&rdquo;.</p>
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