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  <title><![CDATA[Navarra.com :: Últimas opiniones]]></title>

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    <description><![CDATA[Navarra.com | Noticias Navarra | Actualidad Navarra | San Fermin | Todas las noticias en Navarra.com | Última hora en Navarra Hoy | Deportes Navarra | Esquelas Navarra]]></description>
    <lastBuildDate>Mon, 20 Jul 2026 12:20:04 +0200</lastBuildDate>
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      <title><![CDATA[Navarra.com :: Últimas opiniones]]></title>
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                  <item>
  <title><![CDATA[La felicidad española derrota al odio aberchándal]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/felicidad-espanola-derrota-odio-aberchandal/20260720121737654984.html</link>
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  <pubDate>Mon, 20 Jul 2026 12:17:37 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Un grupo de jugadores sanos, cada uno de su padre y de su madre, procedentes de familias, regiones y mundos distintos, pero remando juntos por el bien común. Y consiguiéndolo".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Somos <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/osasuna/osasuna-felicita-exjugadores-proclamarse-campeones-mundo-seleccion-espanola-2026/20260720082424654964.html">campeones del mundo</a></strong>, chavalada. Lo hemos vuelto a hacer. Qué alegría.</p>

<p>Escribo estas líneas desayunando en la terraza de un hotel de Madrid. La felicidad y el buen rollo se respiran. Se sienta a mi lado un tipo, más o menos de mi edad, con la camiseta de Luis Enrique en EE. UU. 94, la del codazo de Tassotti, y nos sonreímos como dos veteranos de Vietnam que sabemos lo que cuesta esto. Después de una infancia de miserias futbolísticas, cayendo siempre en cuartos, el maleficio ha quedado roto de nuevo.</p>

<div class="related-content related-content-inner clearfix">
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	<li>
	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/07/20/2026072011580158373.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/politica/pp-condena-agresion-militares-berriozar-puede-ser-normalidad-navarra-maria-chivite/20260720115957654982.html">El PP condena la agresión a unos militares en Berriozar: "Esta no puede ser la normalidad de la Navarra de María Chivite"</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Pasan a mi lado niños con la camiseta de la <strong>selección española</strong>. La blanca y la roja. Las dos nuevas. Esto parece San Fermín: antes del chupinazo, después o durante. Hay acentos de toda España. Y de todo el mundo. Unos hablan francés; otros, inglés; alguno, alemán; también italiano. Cada uno viene de un lugar distinto, pero todos han decidido acercarse a nuestra alegría y vestirla de rojo.</p>

<p><strong>España exporta felicidad</strong> a quien quiera compartirla. Y, si algo sabemos hacer los españoles, es montar desinteresadamente una juerga y conseguir que todo el que quiera participe de ella.</p>

<p><strong>Somos campeones del mundo</strong>. Qué bien suena.</p>

<p>No renunciéis nunca a la felicidad. Jamás. No hay tantos días felices y conviene no renunciar a ninguno. Jacobo Bergareche lo cuenta perfectamente en <em>Los días perfectos</em>, que comienza recordando que hasta un hombre, dueño de todas las riquezas y placeres, apenas consiguió reunir unos pocos días de verdadera felicidad en su vida.</p>

<p>Son escasos. Llegan sin avisar. Hay que reconocerlos, defenderlos y disfrutarlos cuando aparecen. Gocemos, hermanos.</p>

<p>Hoy es uno de ellos.</p>

<p>España ha ganado con un equipo sin estrellas insoportables, sin estridencias, sin malos rollos. Un grupo de jugadores sanos, cada uno de su padre y de su madre, procedentes de familias, regiones y mundos distintos, pero remando juntos por el bien común. Y consiguiéndolo. Menuda enseñanza para quien quiera aprender. Con la discordia nunca se llegó a ningún lado. A ningún lado que merezca la pena. La discordia solo sirve para ir al infierno.</p>

<p>Eso es <strong>España cuando funciona</strong>: gente muy distinta y, a la vez, tan igual que no necesita dejar de serlo para construir algo juntos.</p>

<p>Enfrente estaba <strong>Argentina</strong>, una selección que decidió despedirse marrulleando, protestando, repartiendo leches y demostrando que no supieron ganar ni tampoco perder. Los argentinos se marcharon sin aplaudir al campeón. España respondió levantando la copa. A lo nuestro.</p>

<p>Y, mientras millones de personas celebraban, los <em><strong>aberchándales</strong></em> volvieron a dejar por <strong>Navarra y el País Vasco</strong> sus imágenes habituales: odio, amenazas y violencia contra gente cuyo único delito era querer ver un partido, llevar una camiseta española y pasar una noche feliz. Es lo único que tienen que ofrecer al mundo: violencia, terror y mierda. Infelicidad en mayúsculas.</p>

<p>Allí donde aparece una celebración española, aparecen los <em><strong>aberchándales</strong></em> intentando reventarla. Siempre el mismo matonismo. Siempre la misma necesidad de encapucharse, señalar, intimidar y agredir. No pueden soportar que los demás disfruten porque el <em><strong>aberchandalismo</strong></em> solo ofrece lo contrario: odio.</p>

<p>¿Qué convivencia puede construirse con una ideología que contempla a una familia viendo el fútbol y solo ve en ella un objetivo que exterminar?</p>

<p>Que se jodan porque no lo consiguieron. <strong>La luz vence a las tinieblas</strong>. España ganó. La gente salió a celebrarlo también en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra. Las plazas se llenaron de familias, jóvenes, mayores y niños. La felicidad española volvió a derrotar al odio <em><strong>aberchándal</strong></em>.</p>

<p>Pero no basta con celebrar. Hay que preguntarse por qué esa ideología se siente cada vez más fuerte. La respuesta se llama <strong>PSOE</strong>.</p>

<p>Cada pacto del PSOE con el partido de la <strong>ETA</strong> le proporciona más aire, más vuelo y más gasolina. A todos esos violentos los legitima, los blanquea y los convierte en árbitros de la política española. El PSOE los necesita para conservar el poder, repartirse sus <em><strong>Servinabares</strong></em> y sostener a <strong>Sánchez</strong>; ellos necesitan al PSOE para avanzar en su proyecto <em><strong>euskofascista</strong></em>.</p>

<p>Se alimentan mutuamente.</p>

<p>Mientras el PSOE siga apoyándose en ese mundo y fingiendo que su violencia es un fenómeno atmosférico, la violencia aumentará. Los agresores saben que sus representantes políticos son imprescindibles para la Moncloa y que nadie va a exigirles una ruptura moral verdadera con las agresiones.</p>

<p>Vuelve a pasar otro niño por la terraza, camino de la piscina. Habla portugués con su madre y lleva la camiseta de España.</p>

<p>No hay tantos días felices.</p>

<p>Hoy tampoco nos lo van a estropear los <em><strong>aberchándales</strong></em>. <strong>La felicidad derrotó a su rencor</strong>. Nuestra alegría es su derrota. Que les jodan, que se cuezan en su odio. <strong>España es campeona del mundo</strong>. Y eso es todo.</p>
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  <title><![CDATA[La Odisea de Christopher Nolan: una epopeya tan ambiciosa como imperfecta]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/blog/santi-irurtia/odisea-christopher-nolan-epopeya-tan-ambiciosa-como-imperfecta/20260717094803654732.html</link>
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  <pubDate>Fri, 17 Jul 2026 09:48:03 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Santi Irurtia]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[La película no está en la cúspide de Nolan, pero es una proeza con muchas cualidades. Sus carencias hacen que la historia de Homero sea un lugar al que querer volver.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No sé qué es más increíble: que la historia de <strong>Homero</strong> haya llegado a nuestros días, la épica de <strong>Ulises</strong> o que su historia nos siga rebanando los sesos. Otra curiosidad es que, en la 11.ª película de <strong>Nolan</strong>, <em>Tenet</em> (2020), Oppenheimer fuese mencionado en el guion y que en <em>Oppenheimer</em> (2023) se mencionase el mito griego de <strong>Prometeo</strong>.</p>

<p>Todo esto es tan interesante como que el director inglés ya había adaptado <em>La Odisea</em>, solo que no directamente. Incontables veces, sus protagonistas tienen que recorrer laberintos para llegar a sus seres queridos. A veces, laberintos de recuerdos (<em>Memento</em>), oníricos (<em>Origen</em>) o galácticos (<em>Interstellar</em>).</p>
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<p><br />
<em><strong>La Odisea</strong></em> de Nolan se estrena hoy y es tan épica que es difícil de digerir. No todo en ella funciona, pero se acerca mucho. Tengo la sensación de que su inicio es donde está su mayor fuerza. Echo de menos el virtuosismo de montaje, guion y música de <em>Oppenheimer</em> y no diría que esté en el <em>top</em> de Nolan. Sin embargo, ningún defecto la aleja de ser una auténtica <strong>proeza de adaptación cinematográfica</strong>.</p>

<p>Tenía 7 años cuando vi <em>Troya</em> (2004) en un cine de verano. Me encantó todo en ella y, por supuesto, lo que la acompañaba: ese mundo de los dioses griegos y sus mitos. Y me llevó a conocer esa segunda parte que decidieron no hacer, llamada <em>La Odisea</em>.</p>

<p>No se ha hecho en <strong>Hollywood</strong> desde entonces y no me extraña. Es un rodaje duro: es difícil lidiar con todo lo fantástico, contarlo todo en una película y conseguir que el viaje en barco de Ulises no se vuelva pesado. Hasta <strong>Kubrick</strong> rodó una y todavía pensamos en ella. Es el tipo de producción que puede acabar con un director consolidado.</p>

<p>Si alguien podía hacerlo, era Nolan, cuyo montaje de <em>Oppenheimer</em> le valió un Óscar muy merecido: ¡qué rápido y qué bien se mueve esa película! Ulises, igual que el propio Oppenheimer, vive con el peso de las consecuencias de su idea. Ambas —bomba y caballo— son desarrolladas para detener la guerra, pero no sin cobrarse víctimas. De eso va esta <em>Odisea</em>: del <strong>precio de la violencia</strong>.</p>

<p>El director y guionista no es especialmente político ni propagandista, pero sí vemos en sus últimos cuatro filmes un intento por escapar de la locura bélica, ya sea en las playas de <em>Dunkerque</em>, en una guerra cuántica, impidiendo que los alemanes desarrollen una bomba atómica o evitando que la barbarie de Troya se lleve consigo a la civilización occidental.</p>

<p>Las ganas estaban, sobre todo tras una mitad de año de cine floja. Mi sensación es confusa: hay mucho que me ha gustado, pero echo de menos cosas y me sobra alguna aventura.</p>

<p>El primer tercio, de maravilla —empieza a mil por hora—; me gusta el tercer tercio y es en el segundo donde encuentro algún meandro y donde la cinta no va por delante de nosotros. Curiosamente, algunas de las escenas que más me han gustado corresponden a aspectos que Homero nos narra en su historia, pero no explícitamente, y aquí sí.</p>

<p>Al ser una historia tan larga, es difícil no juzgarla por su final, al que veo algo carente de emoción o revelación. ¿Quizás un encuentro con <strong>Laertes</strong> lo habría solucionado?</p>

<p>Sin embargo, hay mucho con lo que deleitarse en esta producción de más de <strong>200 millones</strong>: los imaginativos <strong>efectos prácticos</strong> que emplea para mostrarnos los aspectos más fantásticos sin recurrir a efectos especiales. Algo tan sencillo como ver a tanta gente arrastrar al caballo… Nos estimula, acostumbrados como estamos a ver tanto efecto digital. Todo lo que vemos de lo ocurrido en <strong>Troya</strong> es oro.</p>

<p>Me encanta cuánto ha ganado el cine de <strong>Christopher Nolan</strong> desde que, en 2014, contó con <strong>Hoyte van Hoytema</strong> como director de fotografía. Sus imágenes tienen un color y evocan más simbolismo que nunca.</p>

<p>Me gusta cómo el guion y los actores consiguen mantener más interesante lo que sucede en <strong>Ítaca</strong> que en la flota de Ulises. En otras adaptaciones, suele ser un espacio más estanco donde <strong>Penélope</strong> y <strong>Telémaco</strong> no terminan de tomar decisiones.</p>

<p>No es perfecta ni está en la cúspide de Nolan, pero es una proeza con muchas cualidades. Ahora, tengo que decir que algunas de las pelis de Nolan a las que más estoy volviendo (<em>Dunkerque</em> u <em>Oppenheimer</em>) no me maravillaron en su momento. Sus carencias hacen que la historia de Homero sea un lugar al que querer volver.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Navarra no se rinde]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/juancho-extremera/navarra-no-se-rinde/20260716142529654712.html</link>
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  <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 14:25:29 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juancho Extremera]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Frente a quienes intentan imponer un relato nacionalista sobre Navarra, miles de navarros han respondido con normalidad, orgullo y sin complejos. Han defendido su identidad, su tierra y su pertenencia a España".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Terminados los <strong>Sanfermines</strong>, unos Sanfermines que, además, han coincidido con el <strong>Mundial de fútbol</strong>, queda una conclusión que, a mi juicio, resulta esperanzadora: una gran parte de la <strong>sociedad navarra</strong> ha dicho basta.</p>

<p>Frente a quienes intentan imponer un <strong>relato nacionalista sobre Navarra</strong>, miles de navarros han respondido con normalidad, orgullo y sin complejos. Han defendido su identidad, su tierra y su pertenencia a <strong>España</strong>, demostrando que <strong>Navarra</strong> no está dispuesta a dejarse arrastrar por quienes pretenden reescribir su realidad.</p>

<p>Todo comenzó el mismo día del <strong>chupinazo</strong>. Las palabras del <em>lehendakari</em> sobre Navarra fueron, en mi opinión, una injerencia impropia entre instituciones. Más decepcionante aún fue el silencio de <strong>María Chivite</strong>, incapaz de defender con firmeza la dignidad y la personalidad propia de Navarra. Quien preside el <strong>Gobierno de Navarra</strong> tiene la obligación de defender a todos los navarros, no de mirar hacia otro lado.</p>

<p>La decisión posterior del <strong>Ayuntamiento de Pamplona</strong> de negarse a instalar una pantalla gigante para seguir el partido de la <strong>selección española</strong> contra Francia fue otro ejemplo de una forma sectaria de entender las instituciones. Cuando se trata de nuestra selección nacional, la selección española, parece que algunos prefieren esconder lo que millones de españoles viven con absoluta normalidad.</p>

<p>Sin embargo, la respuesta de la <strong>sociedad navarra</strong> fue ejemplar. Allí donde fue posible, las calles se llenaron de camisetas de España, de banderas y de un sentimiento compartido de orgullo. También en la <strong>plaza de toros</strong>, donde, pese al marcado protagonismo político de algunas peñas, muchos navarros demostraron que no piensan renunciar a expresar libremente su identidad.</p>

<p>Quizá eso sea lo que más incomoda al <strong>Partido Socialista de Navarra</strong>: comprobar que una gran parte de la sociedad navarra no se deja intimidar ni acepta que el nacionalismo marque los límites de lo que puede sentirse o expresarse. <strong>Navarra tiene personalidad propia, historia propia y un lugar irrenunciable dentro de España</strong>.</p>

<p>Quienes amamos Navarra y nos sentimos orgullosamente españoles no tenemos por qué pedir permiso para decirlo. Lo seguiremos haciendo con respeto, con libertad y con la convicción de que defender nuestra tierra y nuestra nación nunca debería ser motivo de censura ni de complejos.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Que la selección española nos siga llenando de felicidad]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/que-seleccion-espanola-nos-siga-llenando-felicidad/20260715124005654665.html</link>
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  <pubDate>Wed, 15 Jul 2026 12:40:05 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["No porque quieran dejar de ser navarros, sino precisamente porque entienden que sentirse españoles es la garantía de que Navarra seguirá siendo Navarra, con sus instituciones, su Parlamento, su Gobierno y no una provincia vasca más".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Este año, la tristeza del fin de los <strong>Sanfermines</strong> la compensa la felicidad de ver a <strong>España</strong> clasificarse para la <strong>final del Mundial</strong>. Felicidad para todos menos para los <em>aberchándales</em>, claro.</p>

<p>Mientras <strong>Tudela</strong> llenaba la <strong>Plaza de los Fueros</strong> de <strong>banderas españolas</strong> para animar a la selección, los <em>aberchándales</em> sacaban en procesión una enorme ikurriña por <em>Irroña</em>. Detrás llevaban otra de esas ikurriñas con cadenas que se han inventado porque la <strong>bandera de Navarra</strong> les produce alergia.</p>

<p>No es una guerra de banderas. Es una <strong>guerra por Navarra</strong>.</p>

<p>Expliquemos esto para los adultos.</p>

<p>El <strong>reino de Navarra</strong> era una anomalía histórica que no podía durar. Es lo que hay. El mundo es así. No lo inventé yo.</p>

<p>Su población hacía la vida hacia —llámalo Castilla, llámalo Aragón, llámalo España—, mientras sus dinastías de reyes llevaban tres siglos haciéndola hacia Francia. Tarde o temprano, aquello tenía que petar. Navarra acabaría integrada en uno de los dos grandes espacios políticos que la rodeaban.</p>

<p>Esto lo vio venir Castilla. No podía permitirse una cuña francesa a este lado de los Pirineos. Afortunadamente, caímos del lado castellano, manteniendo nuestra condición de reino. Esa decisión es la que nos ha permitido llegar hasta 2026 conservando una <strong>singularidad institucional</strong> que muy pocos territorios pueden exhibir.</p>

<p>Ahí siguen nuestro <strong>régimen foral</strong>, nuestro <strong>Parlamento</strong> con sus leyes y nuestro <strong>autogobierno</strong>, ahora venido a menos con <em>Txibite</em> supeditada al Gobierno vasco por las necesidades de su jefe, Sánchez.</p>

<p>Si llegamos a caer del lado de la centralista y jacobina Francia, Navarra hoy no existiría ni como recuerdo.</p>

<p>Navarra vuelve a estar en una encrucijada similar y los <em>aberchándales</em> lo saben. Si no consiguen echarle la garra pronto, el <strong>sentimiento español</strong> seguirá creciendo y volverán a perderla durante generaciones. Por eso andan rabiosos. La gente les está perdiendo el miedo y ya no controlan el espacio público como antes.</p>

<p>En la <strong>plaza de toros</strong> se vio claramente la división.</p>

<p>A un lado, las ikurriñas.</p>

<p>Al otro, las <strong>banderas constitucionales de España</strong>. Todas con su escudo. Un escudo donde Navarra ocupa un lugar de privilegio junto a Castilla, León y Aragón. Ahí está nuestro viejo reino, reconocido como una de las piezas clave que forman España por encima de muchos otros territorios españoles.</p>

<p>¿Quién quiere realmente diluir Navarra?</p>

<p>España garantiza la existencia de una <strong>comunidad política diferenciada llamada Navarra</strong>, con instituciones propias y capacidad de decidir sobre sí misma.</p>

<p>Los <em>aberchándales</em> ofrecen exactamente lo contrario. Su proyecto consiste en que Navarra deje de ser el sujeto político para convertirse en una provincia más dentro de un espacio dirigido desde el otro lado de la muga del reino.</p>

<p>En Tudela esto lo entienden perfectamente.</p>

<p>Por eso, a la mínima oportunidad, llenan las calles de banderas de España. No porque quieran dejar de ser navarros, sino precisamente porque entienden que sentirse españoles es la garantía de que <strong>Navarra seguirá siendo Navarra</strong>, con sus instituciones, su Parlamento, su Gobierno y no una provincia vasca más, perdiendo su capacidad legislativa y su autogobierno en favor de un Parlamento <em>aberchándal</em> y de una élite política y económica vasca que convertiría a Navarra en un pelele en manos de gente que ni la entiende ni la respeta.</p>

<p>Hablan continuamente de la hermandad entre territorios, pero ni siquiera son capaces hoy de plantearse que Navarra recupere una salida al mar a través de la cesión de ocho kilómetros de Guipúzcoa. Eso demuestra perfectamente quién mandaría en ese proyecto <em>aberchándal</em>. Navarra nunca sería un socio de igual a igual; sería el territorio que tendría que adaptarse siempre a los intereses de ellos.</p>

<p>¿Qué saben Pradales u Otegi de Navarra? Nada. Navarra para ellos solo es una masa de terreno que engorda su milonga, porque las tres provincias vascas por sí solas son más pequeñas que un futbolín.</p>

<p>Para los <em>aberchándales</em> solo somos una pieza necesaria para completar el mapa. Una parte más de la camiseta del Athletic de Bilbao. No nos quieren para nada más.</p>

<p>Les da tanto asco la Navarra real que se han inventado hasta un insulto con su raíz: <em>navarreros</em>. En fin.</p>

<p>La mejor forma de conservar la <strong>singularidad de Navarra</strong> es <strong>seguir formando parte de España</strong>. Es lo que hay. No lo inventé yo. El mundo es así. Que viva Navarra y, por lo tanto, que viva España. Y que la selección española gane el Mundial y nos siga llenando de felicidad. Y eso es todo.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El alipori nacional]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/jose-luis-diez-diaz/el-alipori-nacional/20260715122513654663.html</link>
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  <pubDate>Wed, 15 Jul 2026 12:25:13 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Díez Díaz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["No sé si en España ocurrirá lo mismo, pero es evidente que hemos superado esa fase de la risa y es la vergüenza ajena o alipori lo que sentimos una gran mayoría de españoles respecto a sus gobernantes".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Disculpen mis posibles lectores la terminología del título de este escrito; puede extrañar a una gran mayoría, pero no tiene otra pretensión inicial que llamar la atención y, descifrado su significado, soportar la <strong>vergüenza ajena</strong> que sentimos una gran mayoría de españoles por la <strong>deriva de nuestros gobernantes</strong>.</p>

<p>Los debates parlamentarios, las histriónicas comparecencias, las manifestaciones, los retos orales, las bravatas y las descalificaciones por parte de algunos ministros, además de los chistes y memes que inundan las redes, ofrecen un <strong>panorama político nacional</strong> desolador, que lógicamente influye en el desarrollo de la nación (quizás sea ese el objetivo de algunas formaciones que sustentan al <strong>Gobierno</strong>).</p>

<p>Pero el meollo de ese «alipori o <em>cringe</em>», para el firmante y la mayoría de las personas de su entorno, es un notable sentimiento de «<strong>vergüenza ajena</strong>» cuando escuchan o leen el «desbarre» de muchos de esos cargos políticos de primer o segundo nivel; por ejemplo, ante lo que intenta el <strong>Gobierno</strong> con la <strong>regularización de migrantes</strong> o la concesión de la <strong>ciudadanía española</strong>.</p>

<p>Da lástima y pena que profesionales del ámbito judicial o de las fuerzas de seguridad —siento citar a la cúpula de la <strong>Guardia Civil</strong>—, probos funcionarios en su trayectoria anterior, algunos condecorados, hayan podido llegar a dejarse o ser abducidos por el ególatra mutante y sus adláteres.</p>

<p>El autocrático personaje que preside la nación —dictadura y autocracia son parecidas, pero el origen y el final suelen ser diferentes— logra, de forma inexplicable, socavar los <strong>principios éticos</strong> y las conciencias de ministros, diputados y altos cargos para que no digan la verdad (mientan) o manipulen en sus manifestaciones y comparecencias, o jaleen a sus adláteres e incluso respondan con altanería. Y, aun terminando imputados, lo último que piensan es en dimitir. Repito: lástima y pena.</p>

<p>¿Y qué decir de la trama de pícaros y pícaras (no quiero llamarlos fontaneros) que podrían ser protagonistas de muchas de las novelas de ese género de conocidos autores de la Edad de Oro española? A pesar de sus medios, contactos, claves, móviles, pisos, chalets de descanso y solaz, etc., y de toda la tecnología a su servicio, gracias al desvelo y la responsabilidad —quizás con menos medios— de la <strong>UCO de la Guardia Civil</strong>, en defensa del <strong>Estado</strong> y de toda la ciudadanía honrada, han sido puestos a disposición judicial.</p>

<p>En <em>XL Semanal</em>, de fecha 21 de junio pasado, en una entrevista al líder húngaro <strong>Péter Magyar</strong>, que en su día dimitió del partido del autócrata Orbán y lo desalojó del poder, decía: «El final del poder llega cuando la gente empieza a reírse de él». No sé si en España ocurrirá lo mismo, pero es evidente que hemos superado esa fase de la risa y es la «<strong>vergüenza ajena o alipori</strong>» lo que sentimos una gran mayoría de españoles respecto a sus gobernantes, mientras se agota su <strong>legitimidad</strong>, si es que alguna vez la tuvieron.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[A Asirón le dan miedo los niños con la camiseta de Lamine Yamal]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/asiron-dan-miedo-ninos-camiseta-lamine-yamal/20260714115119654213.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/asiron-dan-miedo-ninos-camiseta-lamine-yamal/20260714115119654213.html#comentarios-654213</comments>
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  <pubDate>Tue, 14 Jul 2026 11:51:19 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Lo de siempre: no se combate al intolerante ni se controla al violento <em>aberchándal</em>; se limita la libertad de quien no molesta. En cualquier ciudad normal, una <strong>semifinal del Mundial</strong> es una fiesta".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Resulta que en <strong>Pamplona</strong> no puede ponerse una <strong>pantalla gigante</strong> para ver una <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/tudela-y-ribera/alcalde-tudela-iluminara-plaza-fueros-bandera-espana-semifinal-mundial/20260711150840653450.html"><strong>semifinal del Mundial entre España y Francia</strong></a>.</p>

<p>No porque no haya sitio. No porque no haya dinero. No porque no vaya a llenarse.</p>

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	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/07/12/2026071213370351909.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/sanfermin/asiron-escuda-informe-tecnico-denegar-pantalla-gigante-semifinal-espana-pamplona-san-fermin/20260712143339653890.html">Asiron vuelve a dejar a Pamplona sin pantallas gigantes para ver el España-Francia: pone como excusa un informe técnico</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Por <strong>seguridad</strong>.</p>

<p>Esa es la excusa detrás de la que se esconde el <em>alikate</em> <strong>Asirón</strong>. Colocar una pantalla en <strong>Yamaguchi</strong>, a dos kilómetros de la <strong>plaza del Castillo</strong>, constituye poco menos que un acto temerario.</p>

<p>En la capital de Navarra se pueden celebrar durante <strong>San Fermín</strong> actos de todo tipo. No hay problema mientras la reivindicación sea <em>aberchándal</em>. Uno puede encontrarse carteles de apoyo a los terroristas <em>aberchándales</em> encarcelados hasta en el chupinazo sin que el <em>alikate</em> Asirón mueva un dedo para impedirlo. Sin embargo, reunir a familias y niños para ver una semifinal del Mundial resulta demasiado peligroso.</p>

<p>¿Peligroso para quién?</p>

<p>El informe habla del calor, de la coincidencia con otros actos y de la presencia de numerosos visitantes franceses, pero también menciona posibles problemas de orden público. Conviene entonces completar la frase: ¿quién teme Asirón que pueda alterar ese orden? ¿Una persona con la camiseta del pamplonés <strong>Mikel Merino</strong>? ¿Las familias que lleven una <strong>bandera de España</strong>? ¿Los turistas franceses, que, si vienen un 14 de julio a Pamplona, más que para ver fútbol será para irse de juerga?</p>

<p>¿O está admitiendo de hecho, aunque no se atreva a decirlo, que su Ayuntamiento no puede garantizar que los de su cuerda ideológica dejen en paz a quienes se reúnen pacíficamente para animar a <strong>España</strong>?</p>

<p>Porque, si existe un riesgo violento, todos sabemos de dónde procede. En Pamplona, los problemas no los han sufrido quienes exhibían símbolos <em>aberchándales</em>. Los han sufrido quienes llevaban una bandera española o una camiseta de la selección.</p>

<p>Ahí están los dos radicales que estos días atravesaron la plaza de toros para intentar arrancar por la fuerza una <strong>bandera de España</strong>. Ahí están las pancartas de las peñas llamando «puta» —qué feministas son los <em>aberchándales</em>— a España y a la selección, masculina y también femenina, recordemos. Ahí está aquel ciudadano cubano al que rodearon en Navarrería, escupieron e intentaron quitarle la bandera mientras le gritaban: «<em>Beltza</em>, vete a tu país». Racismo <em>aberchándal</em> que, curiosamente, nunca molesta a las asociaciones antirracistas.</p>

<p>Y ahí está el joven apuñalado en la <strong>plaza del Castillo</strong> durante los Sanfermines en los que España ganó el Mundial por vestir la camiseta de la selección.</p>

<p>Ese es el historial <em>aberchándal</em>.</p>

<p>Por eso, la explicación de Asirón resulta tan reveladora. Si realmente considera peligroso instalar una pantalla, está admitiendo que en Pamplona existen sectores incapaces de tolerar con normalidad que otros ciudadanos animen a España. Durante San Fermín, además de franceses, llegan a la ciudad miles de <em>aberchándales</em> de los alrededores que se unen a los domésticos. Y, según parece, son precisamente ellos quienes pueden convertir una celebración deportiva en un acto violento.</p>

<p>En lugar de plantar cara a quienes podrían causarlo —porque pertenecen a su misma cuerda ideológica—, se retira la pantalla.</p>

<p>Lo de siempre: no se combate al intolerante ni se controla al violento <em>aberchándal</em>; se limita la libertad de quien no molesta.</p>

<p>En cualquier ciudad normal, una <strong>semifinal del Mundial</strong> es una fiesta. En la Pamplona de Asirón constituye un problema de orden público.</p>

<p>Quizá sin querer, el <em>alikate</em> ha hecho la descripción más precisa de la ciudad que el <em>aberchandalismo</em> lleva décadas intentando construir: una ciudad donde no da miedo exhibir propaganda en favor de los presos de <strong>ETA</strong>. Lo que da miedo es que unos niños lleven la camiseta de <strong>Lamine Yamal</strong> y se reúnan para celebrar un gol de España. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Miguel Ángel Blanco: la memoria no puede ser moneda de cambio]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/juancho-extremera/miguel-angel-blanco-memoria-puede-ser-moneda-cambio/20260713125921654078.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/juancho-extremera/miguel-angel-blanco-memoria-puede-ser-moneda-cambio/20260713125921654078.html#comentarios-654078</comments>
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  <pubDate>Mon, 13 Jul 2026 12:59:21 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juancho Extremera]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Las víctimas del terrorismo no pertenecen a ningún partido político. Son patrimonio moral de toda España. Recordarlas no significa vivir anclados en el pasado; significa defender la verdad frente al olvido y la dignidad frente al oportunismo político.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Estos días de julio muchos volvemos la vista a <strong>1997</strong>. Primero llegó la liberación de <strong>José Antonio Ortega Lara</strong> tras <strong>532 días secuestrado</strong> en un zulo construido para dejarlo morir lentamente. Aquella operación de la <strong>Guardia Civil</strong> demostró la fortaleza del <strong>Estado de derecho</strong> frente al terrorismo.</p>

<p>Pero la alegría apenas duró unos días. <strong>ETA</strong> secuestró a un joven concejal del <strong>Partido Popular de Ermua</strong>, <strong>Miguel Ángel Blanco</strong>, intentando chantajear al Gobierno de <strong>José María Aznar</strong>. Todos sabemos cómo terminó aquella barbarie. Lo asesinaron de la forma más cobarde, únicamente porque representaba la <strong>libertad</strong> y la <strong>democracia</strong>.</p>

<p>Aquel crimen cambió España. Millones de ciudadanos salimos a la calle dejando a un lado nuestras diferencias políticas para gritar «¡Basta ya!». Nació el <strong>Espíritu de Ermua</strong>, un movimiento cívico que unió a nuestro país frente al terror y frente a quienes pretendían imponer sus ideas a golpe de pistola.</p>

<p>Yo tenía <strong>17 años</strong>. Como tantos jóvenes de mi generación, aquel asesinato marcó mi vida y reforzó mi compromiso político. Nunca pude entender que alguien pudiera ser asesinado simplemente por defender unas ideas en libertad. Tampoco olvidaré a tantos concejales, jueces, guardias civiles, policías, militares, periodistas o empresarios que vivieron durante años amenazados, escoltados o condenados al silencio por el <strong>terrorismo de ETA</strong>.</p>

<p>Durante mucho tiempo existió un consenso democrático: a los terroristas se les derrotaba con la ley, con la justicia y con la unidad de los demócratas. Gracias al extraordinario trabajo de las <strong>Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado</strong>, de los jueces y de la cooperación internacional, <strong>ETA fue derrotada</strong> sin conseguir ninguno de sus objetivos políticos.</p>

<p>Por eso resulta tan doloroso contemplar lo ocurrido en los últimos años. En mi opinión, desde el Gobierno de <strong>José Luis Rodríguez Zapatero</strong> comenzó a romperse aquel consenso. Y con <strong>Pedro Sánchez</strong> esa ruptura se ha profundizado mediante los acuerdos parlamentarios con <strong>EH Bildu</strong>, la formación que lidera <strong>Arnaldo Otegi</strong>.</p>

<p>Como navarro, me produjo una enorme tristeza comprobar cómo la <strong>Alcaldía de Pamplona</strong> acabó en manos de <strong>EH Bildu</strong> gracias a un acuerdo impulsado por el <strong>Partido Socialista</strong>. Una decisión que, para muchos, habría sido impensable en aquellos días en los que toda España salió unida a defender la <strong>memoria de Miguel Ángel Blanco</strong>.</p>

<p>También considero profundamente injusto que muchos ciudadanos tengamos la sensación de que la <strong>política penitenciaria respecto a los presos de ETA</strong> ha estado condicionada por la necesidad del Gobierno de asegurar apoyos parlamentarios. Esa percepción resulta especialmente dolorosa para quienes perdieron a un familiar, vivieron escoltados o tuvieron que abandonar su tierra por culpa del terrorismo.</p>

<p>Lo más preocupante, sin embargo, es que una parte de los jóvenes ya no conoce lo que fue <strong>ETA</strong>. Han tenido la suerte de no vivir los coches bomba, los tiros en la nuca, las cartas de extorsión ni el miedo que durante décadas sufrieron miles de españoles. Cuando la <strong>memoria</strong> se debilita, aparece el riesgo de reescribir la historia y de presentar como normal lo que nunca debió serlo.</p>

<p>Las <strong>víctimas del terrorismo</strong> no pertenecen a ningún partido político. Son patrimonio moral de toda España. Recordarlas no significa vivir anclados en el pasado; significa defender la <strong>verdad frente al olvido</strong> y la <strong>dignidad frente al oportunismo político</strong>.</p>

<p><strong>Miguel Ángel Blanco</strong> tenía solo <strong>29 años</strong> cuando ETA decidió arrebatarle la vida. Veintinueve años después, el mayor homenaje que podemos rendirle no es únicamente recordarlo cada mes de julio. Es mantener viva la memoria de todas las víctimas y no permitir jamás que su sacrificio se convierta en moneda de cambio de ningún Gobierno.</p>

<p>Porque un país que olvida a sus víctimas no solo pierde la memoria. Empieza también a perder su dignidad.</p>

<p><strong>Juan Antonio Extremera Apesteguía</strong></p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El Joker del encierro y la gran lección de San Fermín: cuando el toro acaba con los personajes]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/joker-encierro-gran-leccion-san-fermin-cuando-toro-acaba-personajes/20260713121441654073.html</link>
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  <pubDate>Mon, 13 Jul 2026 12:14:41 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Pamplona lleva siglos buscando otra cosa. Busca esos dos minutos en los que desaparecen los personajes y solo quedan las personas."]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay tipos que llegan a <strong>Pamplona</strong> convencidos de que el protagonista del encierro son ellos.</p>

<p>Este año uno apareció disfrazado de <strong>Joker</strong>. Se creía original, pero por aquí el disfraz de gilipollas lo tenemos ya muy visto. Unos cuantos no corrían por las calles de <strong>Pamplona</strong>; con esas cámaras que llevaban, estaban corriendo a miles de kilómetros.</p>

<p>En internet no huele nada. No sangra nada. No duele nada. Allí la vida no existe. Solo se representa.</p>

<p>Piensan que todo es una pose con la que llevarse unos millones de reproducciones. Que el pantalón blanco nunca se ensucia. Nunca se desgarra. Luego viene el <strong>toro</strong> o una vaquilla, lo levanta por los aires y la ficción deja de ser ficción.</p>

<p>Hay animales con un talento extraordinario para devolverte a la realidad, aunque solo sea para expulsarte de ella con una cornada en la femoral.</p>

<p>El <strong>toro</strong> no entiende de selfis.</p>

<p>Le da igual el disfraz, el personaje, el filtro y los seguidores. No sabe quién eres ni le interesa. Solo ve a un hombre al que se le descompone la pose cuando él aparece en escena.</p>

<p>Vivimos rodeados de versiones mejoradas de nosotros mismos. Los selfis que colgamos son nuestra cara más favorecida. La más hermosa que somos capaces de encontrar y, precisamente por eso, la más irreal. Disparamos diez fotografías. O quince. Luego descartamos todas menos una. Y ni siquiera elegimos la que más nos gusta a nosotros. Elegimos la que creemos que gustará más a los demás. Ya no enseñamos quiénes somos, sino quiénes nos gustaría que los demás creyeran que somos.</p>

<p>El <strong>toro</strong> siempre encuentra la otra versión.</p>

<p>La que no posa. La que no sonríe. La que suda. La que tiembla. La que, cuando oye acercarse seis <strong>toros</strong> por la cuesta de Santo Domingo, descubre de golpe que el miedo también tiene sonido.</p>

<p>El toro rompe el espejo donde llevabas meses mirándote.</p>

<p>Quizá por eso el encierro sigue fascinando al mundo. Siempre se renueva esa fascinación. Cambian las épocas, cambian las cámaras, cambian las modas, pero esos dos minutos siguen siendo igual de hipnóticos.</p>

<p>Y no es porque sea pintoresco. Ni porque produzca imágenes espectaculares, que las produce. Fascina porque pertenece a una categoría de cosas que cada vez escasean más: las que son completamente reales.</p>

<p>No hay guion. Nadie te da ninguna garantía de nada. Lo extraordinario es que el peligro no aparece porque algo falle. Quien salta en paracaídas sabe que el riesgo empieza cuando el paracaídas no se abre. En el encierro no hay avería alguna. Todo sucede exactamente como estaba previsto. Los <strong>toros</strong> salen. Corren. Embisten. Y alguien puede morir.</p>

<p>La muerte no es un error del sistema. Forma parte del sistema.</p>

<p>Tal vez por eso la alegría de San Fermín resulta tan difícil de explicar a quien nunca la ha vivido. No nace del peligro, sino del alivio. De descubrir, una mañana más, que habitamos el mundo, que sigue girando a pesar de nosotros; de la suerte que tenemos de ver el sol, que iba a volver a salir sin preguntarnos. The Sun Also Rises.</p>

<p>No se celebra haber vencido a la muerte. Eso no lo consigue nadie. Se celebra algo mucho más humilde y mucho más antiguo: que, una vez más, ha pasado de largo.</p>

<p>El <strong>Joker</strong> vino buscando un vídeo viral.</p>

<p><strong>Pamplona</strong>, en cambio, lleva siglos buscando otra cosa.</p>

<p>Busca esos dos minutos en los que desaparecen los personajes y solo quedan las personas. Esos dos minutos en los que el mundo deja de parecerse a una pantalla y vuelve a tener humedad en los adoquines, sangre, sudor, miedo y legañas. Esos dos minutos en los que la realidad recupera el mando. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA["Gracias por llevar San Fermín a la UCI Pediátrica": la emotiva carta de una familia navarra]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/gracias-llevar-san-fermin-uci-pediatrica-emotiva-carta-familia-navarra/20260712090642653707.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/gracias-llevar-san-fermin-uci-pediatrica-emotiva-carta-familia-navarra/20260712090642653707.html#comentarios-653707</comments>
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  <pubDate>Sun, 12 Jul 2026 09:06:42 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Cartas al director]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Nos habéis llevado un pedacito de San Fermín hasta donde parecía imposible que pudiera llegar. Durante unos instantes, las paredes del hospital desaparecieron y dieron paso a la ilusión, a las sonrisas y a esa magia que solo vosotros sabéis transmitir"]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Gracias por llevar <strong>San Fermín</strong> a la UCI Pediátrica</p>

<p>Hay gestos que duran unos minutos, pero que permanecen para siempre en el corazón.</p>

<p>Este <strong>San Fermín</strong>, nuestra hija no ha podido correr delante de los <strong>kilikis</strong>, reír con los cabezudos ni levantar la vista para ver pasar a los <strong>gigantes</strong> por las calles de Pamplona, como hacen tantos niños. Este año le ha tocado vivir las fiestas desde una habitación de la <strong>UCI Pediátrica</strong>, rodeada de monitores, tratamientos y una realidad muy distinta a la que cualquier familia desearía.</p>

<p>Por eso, vuestra visita ha significado mucho más que un momento festivo.</p>

<p>Nos habéis llevado un pedacito de <strong>San Fermín </strong>hasta donde parecía imposible que pudiera llegar. Durante unos instantes, las paredes del <strong>hospital</strong> desaparecieron y dieron paso a la <strong>ilusión</strong>, a las <strong>sonrisas</strong> y a esa magia que solo vosotros sabéis transmitir.</p>

<p>Queremos daros las gracias, no solo por acudir, sino por la enorme <strong>sensibilidad</strong>, el <strong>cariño</strong> y la <strong>humanidad</strong> con la que tratasteis a nuestra hija. En cada mirada, en cada sonrisa y en cada gesto se notaba que no solo representabais una tradición centenaria, sino también el corazón de <strong>una ciudad que sabe acompañar a quienes más lo necesitan.</strong></p>

<p>Los <strong>gigantes</strong>, los <strong>cabezudos</strong> y los <strong>kilikis</strong> forman parte de los recuerdos más felices de la infancia de muchos pamploneses. Gracias a vosotros, también formarán parte de los recuerdos de nuestra hija, incluso en uno de los momentos más difíciles de su vida.</p>

<p>Gracias por demostrar que la fiesta también puede ser <strong>refugio</strong>, <strong>consuelo</strong> y <strong>esperanza</strong>. Gracias por regalar ilusión allí donde más falta hace.</p>

<p>De todo corazón, gracias por hacer que, aunque fuera por un momento, nuestra pequeña volviera a sentirse una niña de<strong> San Fermín.</strong></p>

<p>La familia de Vega</p>
]]></content:encoded>
            </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El gol de Merino y la pancarta de la vergüenza en San Fermín]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/gol-merino-pancarta-verguenza-san-fermin/20260711115101653435.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/gol-merino-pancarta-verguenza-san-fermin/20260711115101653435.html#comentarios-653435</comments>
  <guid>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/gol-merino-pancarta-verguenza-san-fermin/20260711115101653435.html</guid>
  <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 11:51:01 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Y, con todo, lo más triste no es el insulto. Lo más triste es el proyecto humano que hay detrás. Unos construyen identidad repartiendo alegría. Otros solo saben construirla repartiendo odio".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<section dir="auto" data-turn-id="request-WEB:8fb86568-bb15-4f90-97bb-e299e5e7aa6b-27" data-turn-id-container="request-WEB:8fb86568-bb15-4f90-97bb-e299e5e7aa6b-27" data-testid="conversation-turn-5" data-turn="assistant">
<p>Un pamplonés ha llevado estos días el nombre de <strong>San Fermín</strong> hasta las semifinales de un <strong>Mundial de fútbol.</strong> No te digo que lo superes, Peteuve; iguálamelo. Se llama <a href="https://navarra.okdiario.com/tags/mikel-merino/"><strong>Mikel Merino</strong></a>. Nació en <strong>Tajonar</strong>, creció en <strong>Osasuna</strong> y, después de <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/futbol/solo-pamplonica-podia-marca-6-julio-mikel-merino-marca-clasifica-espana-grita-viva-san-fermin/20260707000405651875.html">marcar un gol decisivo con la camiseta de España, habló en octavos de final de San Fermín</a> y, tras volver a marcar en cuartos, de la alegría y el orgullo que sentía por <strong>hacer felices a millones de españoles</strong>. Para eso sirve el fútbol, para ensanchar el alma disfrutando.</p>

<p>¿Y cómo le pagan semejante afrenta los aberchándales en Irroña? Llamándole "puta". "Puta España" y "puta selección". Nunca habían quedado tan claros dos modelos de sociedad. Por un lado, la Navarra que encarna Mikel Merino: luminosa, alegre y orgullosa de lo que es. Por otro, <strong>la Nafarroa que representan esas peñas aberchándales</strong> que desplegaron la pancarta. Y la cosa no quedó ahí: <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/sanfermin/plaza-toros-pamplona-planta-cara-dos-violentos-proetarras-que-intentaron-arrancar-bandera-espana/20260711092732653329.html">dos energúmenos intentaron agredir a una persona que llevaba libremente una bandera de España</a> en la plaza de toros.</p>

<p>Algún día habrá que abrir el melón de las peñas. Son entidades privadas que reúnen entre cinco y seis mil socios, reciben subvenciones públicas y <strong>llevan años colonizadas por el aberchandalismo</strong>. Siempre han aspirado a apropiarse del nombre de las fiestas y de la imagen de Pamplona, como si representaran a toda la ciudad cuando solo representan a una parte ridícula de ella. Son como los <strong>ultras de los estadios</strong>. Durante años parecían imprescindibles; cuando empezaron a echarlos, se vio que no aportaban nada.</p>

<p>Y la Pamplona silenciosa, que ya está hasta los cojones de ellos, de su ideología y de sus mierdas, respondió entonando desde los tendidos hasta las andanadas, para defenderse de su violencia y su mugre, la canción más antisistema y más punk que puede haber hoy en Pamplona: el "Que viva España".</p>

<p>Por cierto, a los aberchándales, que tanto se llenan la boca hablando de <strong>feminismo</strong>, de lenguaje inclusivo y de micromachismos, les bastó encontrarse con algo que odian para hacer saltar por los aires todo ese discurso. Sin el menor reparo recurrieron a uno de los insultos más sexistas de nuestro idioma: "<strong>puta</strong>". Curioso feminismoak.</p>

<p>Si la pancarta hubiera dicho "Puta Txibite", "Puta Yolanda Díaz" o "Puta Irene Montero", hoy tendríamos <strong>manifiestos, comunicados y minutos de indignación institucional</strong>. Como pone "Puta España", el insulto pierde milagrosamente toda su carga machista.</p>

<p>La palabra no cambia. Lo único que cambia es el destinatario.</p>

<p>Nada nuevo, pero conviene seguir señalando ese <strong>relativismo moral</strong>. Si detectan que una mujer, un negro o un homosexual no son de su cuerda, no tienen problema en ser los peores machistas, racistas y homófobos.</p>

<p>Y, con todo, lo más triste no es el insulto. Lo más triste es el proyecto humano que hay detrás. Unos construyen identidad repartiendo alegría. Otros solo saben construirla repartiendo <strong>odio</strong>. Mikel Merino habla de unir, de hacer felices a millones de personas, de representar con alegría a su país y a su ciudad. Quienes levantan esas pancartas <strong>necesitan un enemigo permanente para sentirse alguien</strong>. Solo saben existir odiando, su verdadero y único hecho diferencial. Y eso es todo.</p>

<p>&nbsp;</p>
</section>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Que le den por saco a Barricada]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/que-den-saco-barricada/20260710131854653011.html</link>
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  <pubDate>Fri, 10 Jul 2026 13:18:54 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Busquen su Burguete. Todos merecemos un lugar donde el único ruido sea el del agua, donde el tiempo vuelva a caminar despacio y donde uno recuerde que todavía quedan otros cuatro días de San Fermín.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay un momento en la vida de todo hombre <strong>sanferminero</strong>, y de toda mujer, claro —que en este <em>gin-tonic</em> viajamos todos—, en el que uno descubre por fin en qué consiste la felicidad.</p>

<p>Llega el <strong>10 de julio</strong>. Llevas cuatro días de <strong>San Fermín</strong> encima y, si hoy desapareces —no puedo más, me rindo—, todavía te quedan otros cuatro por delante. Entonces comprendes que la felicidad consiste en hacer exactamente lo que hacen los protagonistas de <em>Fiesta</em>, la de <strong>Hemingway</strong>, no la de cada uno: subir a <strong>Burguete</strong> y desaparecer unas horas entre los bosques del <strong>Pirineo navarro</strong> para ir a pescar truchas.</p>

<p>No hace falta saber pescar. Piedad, antitaurinos, piedad. Tomaos también un descanso. Es solo una metáfora de que, durante unas horas, ningún amigo va a aparecer con otro cacharro para dártelo en las inmediaciones de la barra del <strong>Kabiya</strong>.</p>

<p>Hagan ustedes las cuentas. Ya han sobrevivido al 6, al 7, al 8 y al 9. Si hoy descansan, todavía les quedarán el 11, el 12, el 13 y el 14 para seguir haciendo méritos delante del hepatólogo. El reparto es perfecto: cuatro días de batalla, uno de tregua y otros cuatro para rematar la campaña.</p>

<p><strong>Que le den por saco a Barricada</strong>. ¿Que no hay tregua? Pues claro que la hay. Y bendita sea. Hay una armonía casi renacentista en esa distribución. La belleza, al fin y al cabo, siempre está en la simetría. Y en el interior. Bellos no seremos, pero, a estas alturas de <strong>San Fermín</strong>, al menos estamos ya por dentro desinfectados.</p>

<p>Ahora mismo, el hígado se parece mucho más a un pobre autónomo español que a un órgano humano. Lleva cuatro días enlazando jornadas interminables, sin vacaciones, sin derecho a baja y con la desagradable impresión de que trabaja únicamente para pagar impuestos al Estado, que es la Parca. Hasta el hígado merece vivir un rato como un funcionario.</p>

<p>También convendría tranquilizar un poco a los profetas del fin del mundo. Hay quien habla del <strong>calor de estos Sanfermines</strong> como si el sol hubiera decidido visitar <strong>Pamplona</strong> este julio por primera vez en la historia.</p>

<p>Sin embargo, basta abrir <em>Fiesta</em> para ver que, hace un siglo, <strong>Hemingway</strong> ya retrataba una Pamplona abrasada por el sol. «La plaza era un horno», podéis leer en el capítulo XI.</p>

<p>Parece que el verano existía bastante antes de que inventáramos las redes sociales y las asociaciones ecologistas subvencionadas con dinero público para vivir quejándose de él.</p>

<p>Busquen su <strong>Burguete</strong>. Todos merecemos un lugar donde el único ruido sea el del agua, donde el tiempo vuelva a caminar despacio y donde uno recuerde que todavía quedan otros cuatro días de <strong>San Fermín</strong>. Porque las truchas, en el fondo, nunca fueron lo importante. En San Fermín, como en la vida, lo importante son las merluzas, que no los merluzos. Los merluzos son los <em>aberchándales</em>. Y eso es todo.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El diccionario del Mundial]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/jesus-corera/diccionario-mundial/20260710131031653006.html</link>
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  <pubDate>Fri, 10 Jul 2026 13:10:31 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Corera]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Serie de artículos que regulan el buen desarrollo del juego, excepto cuando afecta a los EE. UU., que Trump se encarga de adaptarlo sobre la marcha con el consentimiento de la FIFA.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Una vez pasada la primera fase clasificatoria del <strong>Campeonato de fútbol</strong> que se está celebrando en «las Américas», he recopilado una serie de términos que se manejan en las conversaciones populares y futboleras.</p>

<p><strong>MERINO:</strong> Jugador formado en <strong>Tajonar</strong> que ha tenido la osadía de competir con <strong>San Fermín</strong> en la grandeza de un 6 de julio.</p>

<p><strong>ESPAÑA:</strong> Plurinación que los políticos se empeñan en desgajar y cuyos futbolistas se enfadan si no les convocan para formar parte de ella.</p>

<p><strong>BALÓN:</strong> Cuerpo esférico al que persiguen 22 jugadores de campo, intentando introducirlo en la portería del equipo contrario, excepto en la de <strong>Unai Simón</strong>.</p>

<p><strong>DINERO:</strong> Pasta generada por la organización, de la que casi toda se la llevará la <strong>FIFA</strong> y, lo que sobre, los jugadores participantes.</p>

<p><strong>PÚBLICO:</strong> Personas que llenan los estadios a pesar del calor y del elevado precio de las entradas.</p>

<p><strong>SELECCIONADOR DE ESPAÑA:</strong> Entrenador riojano que ha logrado convencernos a todos de su valía, a pesar de ciertas guerras periodísticas que no lo aceptaban.</p>

<p><strong>REGLAMENTO:</strong> Serie de artículos que regulan el buen desarrollo del juego, excepto cuando afecta a los <strong>EE. UU.</strong>, que <strong>Trump</strong> se encarga de adaptarlo sobre la marcha con el consentimiento de la <strong>FIFA</strong>.</p>

<p><strong>FIFA:</strong> Estructura organizativa de eventos futbolísticos que se aprovecha de los clubes y federaciones que la forman para llenar de billetes los cajones de sus despachos.</p>

<p><strong>HIDRATACIÓN:</strong> Espacio o lapso de tiempo intercalado durante los encuentros con el fin de rebajar la temperatura física y mental de todos los asistentes al encuentro.</p>

<p><strong>VAR:</strong> Despacho camuflado, no se sabe dónde, cuya misión es decidir quién ha de ganar el encuentro.</p>

<p><strong>DESASTRE:</strong> Países que pensaban ganar la copa y no han pasado de la primera fase clasificatoria.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Entre la fiesta y el relato]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/juancho-extremera/entre-fiesta-relato/20260708182934652537.html</link>
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  <pubDate>Wed, 8 Jul 2026 18:29:34 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juancho Extremera]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>"Navarra no necesita que nadie venga a explicarle quién es ni a decirle dónde debe sentirse integrada. Tiene personalidad propia, instituciones propias y una ciudadanía perfectamente capaz de decidir su futuro sin tutelas ni discursos construidos desde fuera".</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>

<p>Los <a href="https://navarra.okdiario.com/sanfermin/"><strong>Sanfermines</strong></a> son mucho más que una fiesta. Son un escaparate internacional de <strong>Navarra</strong>, un punto de encuentro para miles de personas y también, inevitablemente, un escenario que muchos responsables políticos aprovechan para dejarse ver. Sin embargo, no todas las visitas son iguales ni todos los visitantes entienden dónde están.</p>

<p>La presencia del <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/sanfermin/urkullu-recibe-pamplona-reconocimiento-muy-sanferminero-vinculo-politico-navarra/20260707190225652143.html"><strong>lehendakari</strong> de la <strong>Comunidad Autónoma Vasca</strong></a> estuvo marcada desde el primer momento por unas declaraciones de marcado contenido político. En lugar de centrar su presencia en disfrutar de unas fiestas que pertenecen a todos los navarros, volvió a insistir en un discurso identitario que pretende presentar a <strong>Navarra</strong> y, en particular, a <strong>Pamplona</strong>, como parte de un proyecto nacional compartido con <strong>Euskadi</strong>. Una visión legítima desde el punto de vista político, pero que no deja de ser una aspiración de una parte del <a href="https://navarra.okdiario.com/opinion/editorial/sabino-arana-racismo-uxue-barkos/20170307114316101016.html"><strong>nacionalismo vasco</strong></a> y no una realidad institucional ni el sentir unánime de la sociedad navarra.</p>

<div class="related-content related-content-inner clearfix">
<ul class="colorize-text">
	<li>
	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/07/06/2026070614322477676.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/sanfermin/pradales-irrumpe-chupinazo-apropiarse-san-fermin-como-gran-fiesta-mundial-euskal-herria/20260706143706651672.html">Pradales irrumpe en el Chupinazo para apropiarse de San Fermín: "Es la gran fiesta mundial de Euskal Herria"</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p><strong>Pamplona</strong> es la capital de <strong>Navarra</strong>, una comunidad con identidad propia, con un régimen foral diferenciado y con una historia que no necesita ser reinterpretada cada vez que un dirigente nacionalista cruza el puerto de <strong>Etxegarate</strong>. Los <a href="https://navarra.okdiario.com/sanfermin/"><strong>Sanfermines</strong></a> no deberían convertirse en el escenario para reabrir debates identitarios ni para lanzar mensajes que, lejos de unir, vuelven a alimentar una división que la mayoría de los ciudadanos no busca durante estos días.</p>

<p>Muy distinta fue la visita del <a href="https://navarra.okdiario.com/album/mundo1/feijoo-deja-ver-sanfermines-mejores-fotografias-tarde-toros-pamplona/20260707220119652234.html">presidente del <strong>Partido Popular</strong>, <strong>Alberto Núñez Feijóo</strong></a>, invitado por el presidente del <strong>Partido Popular de Navarra</strong>, <strong>Javier García</strong>. Su presencia tuvo un carácter completamente diferente. Vino a conocer y disfrutar de los <strong>Sanfermines</strong>, a recorrer las calles de <strong>Pamplona</strong>, a conversar con los vecinos y visitantes y a participar, con normalidad y respeto, en una de las fiestas más universales de España. Sin grandes declaraciones políticas ni intentos de apropiarse del significado de la ciudad o de las fiestas.</p>

<p>Es precisamente esa diferencia la que merece ser destacada. Una cosa es acudir a <strong>Navarra</strong> para disfrutar de su hospitalidad, de su cultura y de sus tradiciones; otra muy distinta es aprovechar el altavoz mediático de los <strong>Sanfermines</strong> para insistir en un relato político que muchos navarros no comparten.</p>

<p><strong>Navarra</strong> no necesita que nadie venga a explicarle quién es ni a decirle dónde debe sentirse integrada. Tiene personalidad propia, instituciones propias y una ciudadanía perfectamente capaz de decidir su futuro sin tutelas ni discursos construidos desde fuera. Esa realidad merece, como mínimo, respeto.</p>

<p>Hay visitas que suman porque ponen el foco en las personas, en la convivencia y en el valor de una fiesta que es patrimonio de todos. Y hay otras que, desde el primer minuto, convierten una celebración popular en una oportunidad para hacer política identitaria. La diferencia entre ambas formas de entender una visita institucional resulta evidente, y cada ciudadano sacará sus propias conclusiones.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La fiesta navarra tiene nombre: San Fermín]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/fiesta-tiene-nombre-san-fermin/20260708173030652535.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/fiesta-tiene-nombre-san-fermin/20260708173030652535.html#comentarios-652535</comments>
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  <pubDate>Wed, 8 Jul 2026 17:30:30 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Cartas al director]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Carta de José Javier Solabre Heras]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sanfermines</strong> “son la fiesta de <strong>Pamplona</strong>”. Después de oír opiniones de personas durante el <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/sanfermin/directo-pamplona-comienza-fiestas-san-fermin-2026-chupinazo-plaza-ayuntamiento/20260706080937651522.html"><strong>Chupinazo</strong></a>, tiene que quedar muy claro para el resto del mundo que sigue la <strong>Fiesta de San Fermín</strong>, que es la fiesta de <strong>Pamplona</strong>, capital de <strong>Navarra</strong>.</p>

<p>Está, esta <strong>Comunidad Foral de Navarra</strong>, <strong>antiguo Reino de Navarra</strong>, en una zona denominada <em>euskalerria</em>.</p>

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<ul class="colorize-text">
	<li>
	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/07/06/2026070614322477676.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/sanfermin/pradales-irrumpe-chupinazo-apropiarse-san-fermin-como-gran-fiesta-mundial-euskal-herria/20260706143706651672.html">Pradales irrumpe en el Chupinazo para apropiarse de San Fermín: "Es la gran fiesta mundial de Euskal Herria"</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>No voy a entrar a discutir, pero podríamos hablar largo y tendido, si el territorio llamado <em>euskalerria</em> —incluido territorio francés— no corresponde, en determinado momento de la historia, al <strong>antiguo Reino de Navarra</strong>.</p>

<p>En la enciclopedia que está siendo más consultada en internet, <strong>Wikipedia</strong>, el <strong>Reino de Navarra</strong> fue uno de los reinos medievales de Europa.</p>

<p>Situado en ambas vertientes de los <strong>Pirineos occidentales</strong>, situaba la mayor parte del territorio en la <strong>Península Ibérica</strong>.</p>

<p><strong>Navarra</strong> mantuvo esta condición de reino hasta 1841, fecha en que pasó a ser considerada “provincia foral” mediante la <strong>Ley Paccionada</strong>.</p>

<p>Desde tiempos de <strong>Carlos III “el Noble”</strong> (1387-1425), que preside la avenida pamplonesa que lleva su nombre, el <strong>Reino de Navarra</strong> se extendía por ambos lados de la cordillera de los <strong>Pirineos</strong>.</p>

<p>Y la <strong>FIESTA de San Fermín</strong> ha sido y será la fiesta de <strong>Pamplona</strong>, y de <strong>Navarra</strong>, no de <em>euskalerria</em>.</p>

<p><strong>Carta de José Javier Solabre Heras</strong></p>
]]></content:encoded>
            </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[La sociedad pamplonesa pita a Asirón y a los abertzales]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/sociedad-pamplonesa-pita-asiron-abertzales/20260708125010652467.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/sociedad-pamplonesa-pita-asiron-abertzales/20260708125010652467.html#comentarios-652467</comments>
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  <pubDate>Wed, 8 Jul 2026 12:50:10 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["La mayoría silenciosa protesta sin aparato, sin consignas y sin organización. Precisamente por eso muchas veces da la impresión de que no existe, que está diluida, porque cada uno expresa su rechazo como puede, como le sale".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>"<strong>La sociedad no reacciona</strong>". Es probablemente la frase que más se escucha cada vez que estalla un nuevo caso de <strong>corrupción política</strong>, económica o moral de la <strong>izquierda</strong> que hoy gobierna junto a los <em><strong>aberchándales</strong></em>.</p>

<p>Yo creo que el diagnóstico es equivocado.</p>

<p>La <strong>sociedad</strong> sí reacciona. Lo que ocurre es que la sociedad no es una organización como las que tiene la izquierda y los <em>aberchándales</em>. Es una suma de decenas de miles de personas individuales y anónimas y, sobre todo, civilizadas, que trabajan, madrugan, pagan impuestos y bastante tienen con sacar adelante su vida.</p>

<p>Frente a ellas hay organizaciones perfectamente estructuradas, capaces de movilizar a los suyos cuando conviene y de proyectar la imagen de que representan a todo un pueblo. Mil personas en la calle, una fotografía tomada con el ángulo adecuado y ya parece que la sociedad son ellos.</p>

<p>La diferencia no es el número, sino la convocatoria. Una protesta organizada necesita convocantes. Una protesta espontánea, no. A los que silbaron en la <strong>plaza</strong> no los llamó nadie. Fueron a ver una corrida, no una manifestación, y cuando el alcalde apareció, silbaron porque les salió de dentro. Eso no se organiza. Eso no se orquesta. Eso pasa.</p>

<p>La <strong>mayoría silenciosa</strong> protesta sin aparato, sin consignas y sin organización. Precisamente por eso muchas veces da la impresión de que no existe, que está diluida, porque cada uno expresa su rechazo como puede, como le sale.</p>

<p>Cuando esas personas se juntan de forma espontánea en un espacio como la <strong>plaza de toros</strong> y tienen delante al que manda, reaccionan: silban. ¿Qué queréis que hagan, que la emprendan a tiros como los terroristas <em>aberchándales</em>? La gente corriente es civilizada. No puede hacer mucho más. Es lo poco que le queda para mostrar su discrepancia contra un alcalde que no salió de las urnas, que no fue el más votado, sino que fue aupado al sillón por un pacto del <strong>PSOE</strong>, cocinado por <strong>Cerdán</strong>, con el <strong>partido de ETA</strong> para repartirse el poder y el dinero.</p>

<p>Contra la voluntad expresada en las urnas, ingeniería política mediante una moción de censura de despachos, de intrigas palaciegas, de <em>Servinabares</em>, de impunidad y de dinero.</p>

<p>La mayoría silenciosa no controla sindicatos. No controla asociaciones. No organiza manifestaciones cada semana. No dispone de un aparato permanente de movilización ni de propaganda. Cuando encuentra un espacio donde puede expresar su discrepancia sin violencia, lo aprovecha y reacciona.</p>

<p>Y <strong>Asirón</strong> y sus palmeros, que no están ahí por el pueblo, sino contra el pueblo, gracias a un pacto de las élites cocinado por Cerdán para Sánchez con los <em>aberchándales</em> ("Tenemos a 200 presos en la cárcel y, si para sacarlos hay que votar los Presupuestos, pues los votaremos", dijo <strong>Otegi</strong>), solventan todo llamando fascistas a los que le silban.</p>

<p>El drama no es que la sociedad no reaccione, que reacciona; el drama es que a los que mandan les da igual la reacción y la aplastan. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Mikel Merino, el pañuelo de San Fermín y el chupinazo lanzado desde Dallas]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/mikel-merino-panuelo-san-fermin-chupinazo-lanzado-dallas/20260707131600652030.html</link>
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  <pubDate>Tue, 7 Jul 2026 13:16:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Merino no podía imaginar que acabaría enseñando aquel pañuelo al mundo. Me gusta pensar que lo llevó consigo para esos momentos en los que uno necesita tocar un poco de casa antes de salir al campo".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay objetos que uno mete en una maleta porque cree que va a necesitarlos. Luego está el <strong>pañuelo de San Fermín</strong>. Ese viaja porque uno sabe que lo necesita.</p>

<p>Los de <strong>Pamplona</strong> hacemos una cosa muy rara cuando preparamos el equipaje sabiendo que el <strong>6 de julio</strong> nos va a pillar lejos de casa. Abrimos el cajón donde lleva once meses durmiendo la ropa blanca y roja de <strong>San Fermín</strong>, cogemos el pañuelo, lo sacamos con cuidado, procurando que no se desdoble, y es lo primero que guardamos.</p>

<p>No seré yo quien le quite la razón al que piense que es solo un trozo de tela, pero, por alguna razón difícil de explicar, uno siente que así <strong>San Fermín</strong> viajará con él. Con lo que cada uno quiera meter dentro de esa palabra.</p>

<p>Todo aquello cobró sentido al ver a <strong>Mikel Merino</strong>, feliz, con el <strong>pañuelo rojo</strong> al cuello en el vestuario del estadio de <strong>Dallas</strong>.</p>

<p>Merino venía de romperse un pie el 25 de enero jugando con el <strong>Arsenal</strong> contra el <strong>Manchester United</strong>. Había pasado por el quirófano. Durante meses ni siquiera tuvo claro si llegaría al <strong>Mundial</strong>. Tampoco sabía si jugaría algún partido.</p>

<p>Merino no podía imaginar que acabaría enseñando aquel pañuelo al mundo. Me gusta pensar que lo llevó consigo para esos momentos en los que uno necesita tocar un poco de casa antes de salir al campo. Lo cogió para él. Para nadie más. El fútbol acabó convirtiéndolo en el símbolo de la fiesta y de la alegría de toda <strong>España</strong>.</p>

<p>A veces las cosas salen bien. No desesperes.</p>

<p>Era <strong>6 de julio</strong>. Merino llevaba el dorsal 6. En el minuto 90, el cuarto árbitro levantó el cartel anunciando seis minutos de tiempo añadido.</p>

<p>Y fue precisamente entonces cuando un <strong>pamplonés</strong> decidió que el <strong>chupinazo</strong> también podía lanzarse desde <strong>Dallas</strong>.</p>

<p>España pasaba a cuartos. Merino buscó una cámara.</p>

<p>Gritó:</p>

<p>—¡Viva <strong>San Fermín</strong>!</p>

<p>Que, en el fondo, es otra forma de gritar:</p>

<p>—¡Viva la vida!</p>

<p>No sé quién tirará en <strong>Pamplona</strong> el <strong>chupinazo de 2027</strong>. Lo que sí sé es que, después de lo de <strong>Dallas</strong>, <strong>Mikel Merino</strong> se lo ha ganado.</p>

<p>Hagamos que <strong>Merino</strong> y su pañuelo vuelvan a casa. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Navarra no necesita tutelas]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/juancho-extremera/navarra-necesita-tutelas/20260706184235651799.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/juancho-extremera/navarra-necesita-tutelas/20260706184235651799.html#comentarios-651799</comments>
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  <pubDate>Mon, 6 Jul 2026 18:42:35 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juancho Extremera]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[“Los navarros no necesitamos que nadie nos diga quiénes somos. <strong data-start="78" data-end="89">Navarra</strong> posee una personalidad política e institucional propia desde hace siglos”.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay gestos que dicen mucho más que un discurso. Y hay escenarios en los que la prudencia debería imponerse a cualquier otra consideración. El <strong>chupinazo de San Fermín</strong> es uno de ellos. Es la fiesta de <strong>Navarra</strong>, de <strong>Pamplona</strong> y de millones de personas que cada año miran hacia nuestra tierra para celebrar una tradición universal. No es el lugar para alimentar debates políticos ni identitarios.</p>

<p>Como navarro, considero que el <strong>lehendakari</strong> se equivocó al aprovechar este acto para lanzar un mensaje político sobre <strong>Navarra</strong>. Cuando alguien es invitado a la casa de otro, la educación aconseja respetar a los anfitriones y el sentido del acto al que se acude. Esa debería haber sido la prioridad.</p>

<p>Los navarros no necesitamos que nadie nos diga quiénes somos. <strong>Navarra</strong> posee una personalidad política e institucional propia desde hace siglos. El antiguo <strong>Reino de Navarra</strong> dejó una huella imborrable en nuestra historia y, con el paso del tiempo, nuestro <strong>régimen foral</strong> ha sobrevivido a profundos cambios políticos hasta llegar al actual <strong>Amejoramiento del Fuero</strong>. Nuestra identidad no necesita ser reinterpretada desde fuera ni utilizada como argumento en proyectos políticos ajenos.</p>

<p>Por eso resulta cansino comprobar cómo, una y otra vez, desde determinados sectores del <strong>nacionalismo vasco</strong> se vuelve a mirar a <strong>Navarra</strong> como si fuera una pieza pendiente de completar un proyecto político. Esa insistencia no fortalece las relaciones entre vecinos; las deteriora. El respeto empieza por aceptar que <strong>Navarra</strong> decide libremente su presente y su futuro a través de sus instituciones y de la voluntad democrática de los navarros.</p>

<p>También creo que el <strong>Gobierno de Navarra</strong> debería mostrar mayor firmeza cuando se producen situaciones como esta. Defender la dignidad institucional de <strong>Navarra</strong> no es un gesto de confrontación, sino una obligación de quien representa a todos los navarros, piensen como piensen.</p>

<p>Mantener buenas relaciones con el <strong>País Vasco</strong> es positivo y necesario. Compartimos historia, economía, cultura y muchos vínculos personales y familiares. Pero la buena vecindad solo puede construirse desde el respeto mutuo, nunca desde la insinuación permanente de que <strong>Navarra</strong> forma parte de un proyecto político que corresponde decidir exclusivamente a los navarros.</p>

<p><strong>San Fermín</strong> representa la hospitalidad, la convivencia y el orgullo de una tierra abierta al mundo. Precisamente por eso, quienes acuden como invitados deberían contribuir a esa convivencia y no convertir una fiesta de todos en el escenario de mensajes que dividen.</p>

<p><strong>Navarra</strong> ha sabido defender su personalidad durante siglos. Lo hizo como reino, lo hizo conservando sus <strong>fueros</strong> y lo sigue haciendo hoy mediante sus <strong>instituciones democráticas</strong>. No necesita tutelas ni lecciones sobre su identidad. Necesita respeto. Y ese respeto empieza por comprender que el <strong>chupinazo de San Fermín</strong> no pertenece a ningún proyecto político: pertenece a <strong>Navarra</strong> y a todos los navarros.</p>

<p><strong>Juan Antonio Extremera Apesteguia</strong></p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[San Fermín y la traición de los parquímetros]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/san-fermin-traicion-parquimetros/20260706152931651700.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/san-fermin-traicion-parquimetros/20260706152931651700.html#comentarios-651700</comments>
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  <pubDate>Mon, 6 Jul 2026 15:29:31 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Cartas al director]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>"La tecnología, cuando se usa para recaudar más y comunicar menos, no es progreso: es abuso".</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>A uno ya le quedan pocas sorpresas en esta vida, pero todavía hay mañanas en las que el mundo se empeña en recordarnos que la <strong>picaresca</strong> no murió en el <strong>Siglo de Oro</strong>. Simplemente cambió de escenario. Ahora viste traje, se acomoda en despachos alfombrados, se confabula con los poderes políticos y esconde sus trampas en cláusulas, boletines oficiales y laberintos administrativos diseñados para que nadie los lea. Y cuando los usuarios o ciudadanos tropezamos con esas trampas, la culpa siempre recae en nosotros por no haber sido lo suficientemente “listos” como para revisar cada condición o buscar una información que, razonablemente, dábamos por conocida.</p>

<p>Este domingo 5 de julio, sin <em>pañuelicos</em> ni <em>txupinazo</em>, la empresa <strong>Dornier</strong> y el <strong>Ayuntamiento de Pamplona</strong> inauguraron sus particulares fiestas recaudatorias: un día antes del inicio oficial de <strong>San Fermín</strong> y, además, en domingo. En mi calle, de un muestreo de sesenta coches, nueve exhibían el boletín de denuncia como una flor mustia en el parabrisas. Quince por ciento de eficacia.</p>

<p>El truco, como siempre, estaba en la sombra. Carteles discretos en los parquímetros, un anuncio perdido en un <strong>BON</strong> que no lee ni el gato, y pegatinas improvisadas en la señalización vertical. Todo tan sibilino, tan cuidadosamente confuso, que uno sospecha que la intención no era informar, sino cazar. Y vaya si cazaron.</p>

<p>Lo más irritante, sin embargo, no es la trampa, sino la manera en que la tecnología se ha convertido en cómplice. Uno, que ya ha aceptado resignado la servidumbre digital —me autocobro los yogures, hago mis propias transferencias en el banco, presento impuestos <em>online</em> y hasta introduzco mi propia comanda en la hamburguesería— también utiliza la aplicación de <strong>Dornier</strong> para pagar el estacionamiento. Les ahorramos tiempo, esfuerzo y personal. Les hacemos la vida fácil. Y aun así, cuando llega la emboscada, la aplicación calla como un sepulcro: ni una notificación <em>push</em>, ni un aviso, ni una mísera línea roja en la pantalla. La misma tecnología que nos cobra al segundo es incapaz de advertirnos de una excepción. Qué casualidad.</p>

<p>Para rematar la faena, <strong>Dornier</strong> dispone de la posibilidad técnica de activar alertas en <strong>Google Maps</strong> que avisan al conductor de que está aparcando en <strong>zona regulada</strong>. No lo hace. No por incapacidad, sino por conveniencia. Avisar, ya se sabe, reduce ingresos.</p>

<p><strong>Pamplona</strong> tiene cerca de 35.000 plazas reguladas. Si el 15% fue multado, hablamos de más de 5.000 sanciones en un solo día. Y si el ciudadano no anula en la primera hora, la broma asciende a sesenta euros —treinta con pronto pago—. Ciento cincuenta mil euros en el peor de los casos. Un botín respetable para una operación montada con la discreción de un carterista profesional.</p>

<p>Por eso exijo, con la poca fe que aún me queda en la decencia institucional, que el <strong>Ayuntamiento de Pamplona</strong> y <strong>Dornier</strong> devuelvan de oficio todas las <strong>multas</strong> de ese domingo. Cobrar así, mediante ocultismo informativo y digital, y señalización de mala taberna, roza la estafa. Y no de las pequeñas.</p>

<p>Ante semejante atropello, creo que los ciudadanos debemos recuperar un poco de dignidad. Para empezar, dejando de utilizar la aplicación de <strong>Dornier</strong> y volviendo al viejo ticket físico, obligando a la empresa a contratar personal y a perder la eficiencia que obtiene gracias a nuestra mansedumbre tecnológica. La tecnología, cuando se usa para recaudar más y comunicar menos, no es progreso: es abuso.</p>

<p>En segundo lugar, conviene exigir transparencia: los datos de <strong>sanciones</strong> emitidas, los protocolos de aviso y la documentación que justifica activar la regulación el día 5 y no el día 6. Y si hace falta, acudir al <strong>Defensor del Pueblo</strong>, solicitar información mediante la <strong>Ley de Transparencia</strong> y reclamar una auditoría del contrato de <strong>Dornier</strong>. No para vengarnos, sino para que la próxima emboscada les cueste un poco más de trabajo.</p>

<p>Fdo. Javier Mendia Aguilera<br />
(cajero de supermercado, montador de muebles, “funcionario” de Hacienda, empleado de hamburguesería, gestor bancario...)</p>
]]></content:encoded>
            </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[San Fermín empieza en Pamplona cuando termina el chupinazo abertzale]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/san-fermin-empieza-cuando-termina-chupinazo-aberchandal/20260706131913651600.html</link>
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  <pubDate>Mon, 6 Jul 2026 13:19:13 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Afortunadamente, la fiesta es tan grande que acaba diluyéndolos, como un hielo de odio en mitad de un mar cálido de alegría".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Deberíamos estar hablando del <strong>chupinazo</strong>, pero la <em>euskomurga</em> lo contamina todo.</p>

<p>Estará contento el <em>alikate</em> del partido de <strong>ETA</strong>. Ahora que nos sintonizan personas de medio mundo, <strong>Pamplona</strong> tiene un alcalde que no llegó al Ayuntamiento por los votos de la gente, sino por un pacto de <strong>Cerdán</strong> para repartirse el pastel del poder y del dinero entre el <strong>PSOE</strong> y los <em>aberchándales</em>: tú al Ayuntamiento, <em>Txibite</em> a la Diputación, y todos reunidos, tubos incluidos, a <strong>Servinabar</strong>.</p>

<p>Llevan años tratando de secuestrar la fiesta, de meterla en su zulo y jugar con ella, como <strong>Otegi</strong>, a la ruleta rusa. Cada vez de una forma más patética, con una infraestructura cutre y peligrosa: sirgas de lado a lado de la plaza, sobre las cabezas de la gente, de las que cuelgan, indisolublemente unidas, la <strong>ikurriña</strong> y la bandera de los asesinos <em>aberchándales</em>. El pack completo: la sangre inocente derramada por los terroristas <em>aberchándales</em> y, sobre ella, la <strong>ikurriña</strong> ondeando, que para eso asesinaron niños, para que ondee.</p>

<p>Porque, al final, para ellos los <strong>Sanfermines</strong> solo sirven para eso: para colocar encima de la fiesta su propaganda ideológica, sus asesinos <em>aberchándales</em> y tratar de hacer creer al mundo que todos los que llenan la plaza lo hacen por ellos, por su causa y por su fantasmagórico proyecto político y social.</p>

<p>Por cierto. Todo este montaje, todos esos plásticos, se meten en la Plaza del Ayuntamiento con la complicidad de quienes gobiernan: no puedes meter un bote de colorante alimenticio, que me parece estupendo, porque la policía te lo requisa, pero puedes meter metros y metros de pancartas plásticas con las que sepultar y enguarrar de forma peligrosa a la gente bajo ellas.</p>

<p>Luego, para rematarlo, aparece la gafas que lanza el <strong>chupinazo</strong>. Se supone que representa a la <strong>sanidad navarra</strong>, pero, en lugar de sacar una camiseta apoyando a los médicos del <strong>Servicio Navarro de Salud</strong> en huelga o denunciando las listas de espera de la sanidad que gestiona el <em>aberchandalato</em>, para no molestar a sus jefes, prefiere exhibir la bandera de una guerra situada a tres mil kilómetros de <strong>Pamplona</strong>, sobre la que no tenemos influencia alguna y cuya resolución no depende de nosotros. Madre mía, el <em>aberchandalato</em>. Qué manicomio.</p>

<p>En fin. Los <em>aberchándales</em> se cargaron el <strong>Riau-Riau</strong> y ahora hacen todo lo posible por convertir también el <strong>chupinazo</strong> en un acto de fanatismo <em>aberchándal</em>. Afortunadamente, la fiesta es tan grande que acaba diluyéndolos, como un hielo de odio en mitad de un mar cálido de alegría.</p>

<p>De pronto surge esa mandorla mística de gaiteros en mitad de la Plaza del Ayuntamiento, ya desnuda de simbología <em>euskonazi</em>, vestida únicamente de blanco y rojo. Suena la música y la gente baila. Si no tienes un duro no te hace caso nadie…</p>

<p>Y ahí empieza, por fin, lo verdaderamente importante: algo de belleza, algo sano, el comienzo popular, humano, libre y jaranero de los <strong>Sanfermines</strong>. Qué maravilla contemplar una Plaza del Ayuntamiento bailando y disfrutando, indiferente a los <em>aberchándales</em> que pretenden manosear una fiesta que desprecian.</p>

<p><strong>Viva San Fermín</strong> y viva <strong>Pamplona</strong>. Esa Pamplona.</p>

<p>Que tengáis unas felices fiestas. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Mensaje al alcalde de Pamplona por unas pintadas junto a las barracas que insultan a España]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/mensaje-alcalde-pamplona-pintadas-junto-barracas-que-insultan-espana/20260705205443651396.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/blog/cartas-al-director/mensaje-alcalde-pamplona-pintadas-junto-barracas-que-insultan-espana/20260705205443651396.html#comentarios-651396</comments>
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  <pubDate>Sun, 5 Jul 2026 20:54:43 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Cartas al director]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Carta enviada por Gabriel Leoz.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Dice el <strong>alcalde de Pamplona</strong> en un medio de comunicación local:</p>

<p>...“Pero si hay algo que define estas <strong>fiestas</strong> es su carácter colectivo. Por ello, deseo que las vivamos desde el <strong>respeto</strong>, la <strong>convivencia</strong> y el <strong>cuidado mutuo</strong>. Que nuestras calles sean espacios donde todas las personas podamos sentirnos libres, seguras y bienvenidas...” Estupendo, me parece muy bien.</p>

<p>Salgo a la calle desde mi casa, paso cerca de las <strong>barracas</strong> y veo varias <strong>pintadas</strong> enormes, gigantes, que dicen:</p>

<p>...“<strong>Indar Gorri 86</strong>”, “<strong>Españoles Hijos de Puta</strong>”, y me duele la falta de <strong>respeto</strong> y las ganas de bronca que manifiestan quienes han hecho esas pintadas.</p>

<p>Se dicen seguidores de <strong>Osasuna</strong> y parece que no les gusta el fútbol de la <strong>selección</strong>.</p>

<p>Ánimo, señor alcalde, dígales que no insulten y que borren las pintadas, que siembran <strong>odio</strong>.</p>
]]></content:encoded>
            </item>
          </channel>
</rss>

