Dos amigas cumplen su sueño en Pamplona y abren su primera clínica veterinaria para perros y gatos
La navarra Maialen Jiménez Olondriz, de 38 años, y la riojana Cristina Azpeitia Ortiz, de 33, han dado el paso que llevaban tiempo rondando: abrir su primer negocio propio. Las dos, amigas desde la carrera y veterinarias de profesión, se han embarcado en una aventura empresarial que les hace especial ilusión: la puesta en marcha una Clínica Veterinaria para perros y gatos en Pamplona.
El local está en la calle Manuel de Falla 33, en el barrio de la Milagrosa, en una zona muy conocida por los vecinos y rodeada de otros negocios de referencia como la bodega Leyre, YogaOne Arrosadía, junto a la plaza Alfredo Floristán, y las instalaciones deportivas del club Oberena, a escasos metros. Además, el establecimiento no era desconocido para muchos dueños de mascotas, ya que allí funcionó durante años la clínica veterinaria Mi Amigo, que cerró en octubre de 2024.
La inauguración de la clínica veterinaria Arrosadía se ha celebrado este sábado 11 de abril a las 11 horas con un aperitivo para familiares y amigos, una manera sencilla de presentar en sociedad un proyecto que ambas esperaban con ganas. La clínica atenderá de 10 a 17 horas de lunes a viernes y descansará los fines de semana, aunque sus responsables dejan la puerta abierta a ampliar el horario en un futuro.
Detrás del mostrador están dos profesionales que conocen bien el oficio, pero que hasta ahora siempre habían trabajado por cuenta ajena. Maialen relata que la idea surgió casi de forma natural, después de años acumulando experiencia en clínicas de pequeños animales. “Desde que nos licenciamos estamos trabajando por cuenta ajena en clínicas de pequeños animales y al final surgió la oportunidad. Nosotras nos conocíamos de la carrera y son las ganas de tener tu proyecto propio, tu forma de trabajar y la ilusión de llevar un proyecto adelante”, explica.
En el caso de Cristina, el cambio también responde al deseo de echar raíces tras una etapa muy distinta. La veterinaria riojana cuenta que ha pasado los tres últimos años haciendo clínica ambulante a domicilio y que le apetecía asentarse. “Con muchas ganas”, afirma. “Llevo tres años haciendo clínica ambulante a domicilio. Tenía ganas de establecerme un poco más y con esta socia tan maja y tan buena estoy encantada”.
Las dos insisten en que no se han lanzado a medias. La nueva clínica veterinaria abre con un equipamiento muy completo para la atención diaria de pequeños animales. “Tenemos radiografía digital, ecógrafo, quirófano completo, laboratorio completo con máquinas de hematología y bioquímica. Tenemos dos consultas y tienda de productos”, detallan al describir un espacio que han preparado para empezar con todos los servicios esenciales.
Encontrar el lugar adecuado no fue sencillo. Maialen y Cristina llevaban tiempo buscando un local por Pamplona, pero se toparon con las dificultades habituales de este tipo de aperturas. “Andábamos mirando locales por Pamplona porque está difícil la veterinaria ya que te piden muchos requisitos para abrir. Este local tenía la licencia activa porque estuvo abierto 13 años. Luego se cerró por circunstancias personales de la dueña. El local está muy bien acondicionado para lo que necesitamos. Es una zona buena de Pamplona. Surgió la oportunidad y dijimos adelante”, recuerdan.
Una vez dentro, sí han hecho cambios para adaptar el espacio a su manera de trabajar. Entre otras mejoras, han habilitado una segunda consulta, han actualizado la maquinaria y han cambiado la pantalla multiparamétrica. Por ahora no ofrecerán servicio de peluquería, pero sí han apostado por organizar mejor la atención y separar zonas para perros y gatos.
“Sobre todo hemos habilitado una segunda consulta ya que las dos somos veterinarias y así damos un mejor servicio. Hemos actualizado la maquinaria, hemos cambiado la pantalla multiparamétrica. De momento no vamos a hacer peluquería y con las dos consultas tenemos zonas separadas para perros y para gatos”, explican.
Esa distribución no es casual. Las dos veterinarias sostienen que contar con más espacio les permitirá trabajar con mayor comodidad y reaccionar mejor si surge una urgencia. “Queremos tener espacio suficiente por si hace falta tener dos consultas a la vez o si viene una urgencia poder atenderla, además de separar el ambiente de perros y de gatos que creemos que es importante”, subrayan.
Junto a la atención clínica, el establecimiento también tiene una pequeña tienda con complementos y alimentación para mascotas. Allí venden productos para perros y gatos y distintas gamas de piensos, desde opciones más altas hasta otras medias, además de alternativas para necesidades especiales. “También tenemos en mente meter algo de dieta natural a partir de ahora”, avanzan las dos socias, que afrontan este estreno con la mezcla de nervios e ilusión propia de quien abre por primera vez la persiana de su propio negocio.