- sábado, 21 de febrero de 2026
- Actualizado 14:48
La novedad ya no es el escándalo, sino la acumulación. No es una tormenta, es una lluvia constante, durante semanas, días, eterna.
Qué cómodo es poder hacer lo que te salga del higo en el centro exacto de Pamplona, frente a su Ayuntamiento, sabiendo que nadie va a molestarte, mientras la trabajadora vuelve a limpiar sola los destrozos y los insultos.
El pegamento del poder o del cargo político es muy poderoso, perdurable y eficaz; desnaturaliza el verdadero objetivo de los partidos, controla totalmente sus estructuras; el tiovivo de feria no para y nadie se baja del carrusel.
El mensaje que se traslada a la sociedad es claro: no hay límites morales; ahora vale todo. Cualquier cosa es negociable si el resultado compensa. La dignidad cotiza en función de los escaños.
Y hoy, 50 años después, seguimos en las mismas, y nuestros actuales políticos pretenden que la conexión del Corredor Navarro de Alta Velocidad se aleje cada vez más de la frontera.
El nivel de crueldad que la izquierda despliega contra las víctimas del terrorismo es desgarrador: siempre están más cómodos con los que ejercen violencia con fin político que con quien la sufre.
Para la izquierda España es una mierda, pero la suma de las diecisiete naciones que la componen —antes llamadas Comunidades Autónomas— es lo mejor del mundo.
El empate me parece justo para lo que cada equipo ha aportado en el campo, un Osasuna en una primera parte con desparpajo y sin miedo, y con calidad durante todo el partido, que deja buenas sensaciones de futuro.
Hay, en cambio, otro holocausto que no tiene día internacional. El nazi duró cuatro años, de 1941 al 30 de abril de 1945. El otro holocausto, sin día internacional, fue el perpetrado por el comunismo.
Consternados como estamos por el reciente accidente de Adamuz me pregunto: ¿no están jugando con la vida y la integridad de las personas (tripulación y pasajeros)? ¿Cuál sería la magnitud de esa tragedia si en ella estuviera implicado un Civia saturado de pasajeros?
Los partidos terminan cuando pita el final el Sr. Árbitro; Osasuna ha perdido puntos, y muchos, en los instantes finales de varios encuentros, cuando decae el interés y la atención de los jugadores.
Nunca algo lo tuvimos todos tan claro: esto de los trenes no va bien, las señales se multiplican y tarde o temprano se sabía que una tragedia ferroviaria iba a caer.
Porque, al final, lo que queda claro una vez más es que para ellos Navarra no es más que un patio trasero donde probar sus delirios identitarios, y los navarros, los pringados de turno que pagan la fiesta.
“A pesar de sus evidentes diferencias en sus genuinos principios e ideologías, se ha articulado un bloque mayoritario “progresista”, inquebrantable, con visos de repetir gobierno y seguir remunerados, repartiendo cargos y prebendas”.
Ojalá la salud pública fuera un rasgo tan identitario e indisociable para los aberchándales como el euskera, y le metieran esa pasta donde de verdad fuera útil: en la sanidad, y acabáramos de una maldita vez con las listas de espera.
"Cuando el entrenador hablaba de elaborar jugadas desde el centro del campo para conseguir ocasiones de gol, que sepa que es su asignatura pendiente".
"El problema para Osasuna no es sólo mejorar las instalaciones o métodos de trabajo, sino competir en el terreno del relato, de la confianza y del proyecto integral del futbolista".
La realidad es que, cuando se baja del eslogan a poner ladrillos, las buenas intenciones del PSN no generan oferta.
“El resultado es tan simple como inquietante: hay al menos un violador suelto hoy en Pamplona. Las mujeres están igual de inseguras que el día en que se produjo la agresión. Y eso es todo.”
No obstante, una limitación de dos mandatos consecutivos ayudaría a disminuir la polarización, por la renovación de personas y talantes; evitaría, en cierto modo, esas tramas de corrupción y tráfico de influencias
"Tenemos el equipo que podemos tener y parece que no da para más; hasta que aparecen los goles de Budimir que marcan la diferencia esperada".
Olvidar permite después contarlo todo a tu antojo, inventarte un mundo que solo existe en tus fantasías. Por eso no dejo de escribir este artículo: para que quede memoria de los desmemoriados.
Esta deriva es consecuencia de esa ley de memoria histórica, después democrática, que sólo ha servido para dividir a España en dos mitades enfrentadas y para levantar cortinas de humo sobre los asuntos acuciantes del presente.
Ese verso del maestro Turrillas siempre me ha parecido la definición más delicada de lo que es Navarra: lo que en ti resuena, el eco de lo que somos, donde estés.