- lunes, 05 de octubre de 2026
- Actualizado 16:14
Lo preocupante de estos decretos no es solo que no protegieran al vulnerable, sino que desprotegían el tráfico jurídico y condenaban al desabastecimiento a un sector donde, muy pronto, nadie se va a atrever a alquilar.
El verdadero drama de este texto normativo de casi 100 páginas reside en su impacto directo sobre la economía de las familias trabajadoras y en confundir al gran fondo internacional con el pequeño ahorrador de clase media.
Si queremos madurez democrática, debemos dejar de escuchar lo que nos prometen y empezar a fiscalizar rigurosamente lo que hacen. Al fin y al cabo, ninguna máscara, por muy institucional que sea, es sostenible para siempre.
Las cifras oficiales no mienten y configuran el retrato de una nación cuyo atractivo es tan devastador que roza, en el mejor de los sentidos, el colapso por éxito.
Reconozco que el contraste experimentado esta vez es tan brutal que me pregunto si podemos aspirar a emular las virtudes niponas o hemos de resignarnos a vivir en un país que cada día funciona peor.
“Si el centro-derecha gana en el Estado, Navarra se convertirá en un bastión de resistencia institucional “progresista”. El Gobierno foral utilizará el autogobierno y los derechos históricos como escudo frente a las políticas de Madrid”.
"Asirón puede quitar escudos, cambiar símbolos y saltar de 1512 a la ikurriña, pero no puede retirar los cinco siglos que hay entre ambos. Sucedieron. Ese escudo es navarro y pamplonés".
Porque mientras algunos ministros socialistas encuentran tiempo para discutir sobre el rey, las víctimas de ETA siguen necesitando algo mucho más sencillo: memoria, respeto y reconocimiento. No necesitamos discursos grandilocuentes.
La entrada sigue ahí. La reserva también. Lo único que ha desaparecido es el partido. Porque LaLiga no cambia un partido de día. Te cambia a ti el día. Con Tebas, el eclipse habría sido otro día. Y eso es todo.
No se trata de enfrentar al sector público con el privado. Se trata de encontrar un equilibrio. Necesitamos una Administración que funcione y unos servicios públicos de calidad, pero también necesitamos ciudadanos con capacidad económica para consumir, ahorrar, invertir y emprender.
El dinero pesa menos, las distancias se acortan, 62 segundos justifican horas de logística y los caprichos dejan de ser caprichos para convertirse en operaciones de Estado.
Cada nueva amenaza regulatoria, cada nueva sospecha sobre el propietario y cada nueva ocurrencia burocrática consiguen que más personas decidan cerrar la puerta y guardar la llave. No por egoísmo, sino por miedo.
El sentimiento de pertenencia ha sido secuestrado, empaquetado y vendido como un producto de consumo de masas para inflar los derechos de televisión, valorizar el sportswear y generar dividendos para cúpulas que operan lejos de la emoción de la grada.
Navarra tiene ahora la oportunidad de convertir una transferencia de competencias en un ejemplo de integración y aprovechamiento del talento. Si el objetivo último es mejorar la seguridad vial, parece lógico apostar por quienes ya han demostrado sobradamente su preparación.
Las víctimas del terrorismo no pertenecen a ningún partido político. Son patrimonio moral de toda España. Recordarlas no significa vivir anclados en el pasado; significa defender la verdad frente al olvido y la dignidad frente al oportunismo político.