Asiron se carga 370 plazas más de aparcamiento en los barrios de Pamplona con más dificultades para aparcar
El balance del Ayuntamiento de Pamplona choca con la realidad de los barrios
El balance del aparcamiento regulado en Pamplona que defiende el alcalde Joseba Asirón choca con la realidad que viven varios barrios de la ciudad. Aunque el Ayuntamiento presume de que el número total de plazas asciende a 34.307, ese dato global oculta una fuerte pérdida de estacionamiento en zonas consolidadas y una creciente desigualdad entre plazas disponibles y tarjetas concedidas.
En conjunto, el equipo de gobierno ha eliminado cerca de 370 plazas de aparcamiento regulado en barrios como Iturrama, Rochapea, San Juan, Chantrea y San Jorge, precisamente donde el coche sigue siendo una necesidad diaria para miles de vecinos. Solo en Iturrama se han suprimido 254 plazas, mientras que la Rochapea ha perdido otras 73, a lo que se suman recortes adicionales en San Juan, Chantrea y San Jorge.
Uno de los casos más sensibles es el de la Rochapea, donde el Ayuntamiento reactivó la urbanización del paseo Anelier. La actuación, presentada como una mejora urbana, implicó la desaparición de numerosas plazas en superficie que hasta el momento utilizaban los residentes, sin que se haya ofrecido una alternativa clara de estacionamiento.
Frente a estos recortes, el Consistorio defiende que el “balance es positivo” gracias al incremento de plazas en Milagrosa-Azpilagaña y Mendebaldea-Echavacoiz, con 213 y 161 plazas más respectivamente. Sin embargo, este argumento pierde peso al tratarse en gran medida de zonas donde se han abierto calles nuevas o se ha actuado sobre suelos en desarrollo, mientras que en los barrios más densos y consolidados el resultado es claramente negativo.
El problema se agrava si se observa el desajuste entre plazas disponibles y tarjetas expedidas. Para las 34.307 plazas existentes, el Ayuntamiento ha concedido o renovado 42.447 tarjetas, una cifra muy superior a la capacidad real del sistema. En barrios como Iturrama, hay 6.168 tarjetas para solo 4.061 plazas, lo que supone más de 2.100 permisos por encima del número de estacionamientos. En la Rochapea, el desfase también es significativo, con 6.137 tarjetas para 5.234 plazas.
Este desequilibrio convierte en papel mojado el derecho al aparcamiento de muchos residentes, que pagan su tarjeta sin tener garantizado un espacio donde estacionar. A ello se suma que todavía quedan miles de tarjetas pendientes de conceder o renovar, lo que amenaza con aumentar aún más la presión en los barrios más saturados.
Pese a que el Ayuntamiento recuerda que 1.600 tarjetas aún no han sido activadas por falta de pago —con plazo hasta este sábado—, el problema de fondo no es administrativo, sino estructural: cada vez hay menos plazas en superficie en barrios donde se siguen concediendo permisos muy por encima de la oferta real.
Mientras el discurso oficial se centra en cifras globales y en balances positivos parciales, la realidad es que la política de aparcamiento del alcalde Asiron ha reducido de forma notable las plazas en varios barrios tradicionales, generando un sistema cada vez más tensionado y desigual para los vecinos que dependen del coche en su día a día.