Silencio ante las preguntas y distintos tonos según el grupo: la incómoda sesión de Koldo ante el Parlamento de Navarra
Koldo García ha comparecido este miércoles 11 de marzo en el Parlamento de Navarra sin aclarar las sospechas sobre la trama de Servinabar y las obras de los túneles de Velate. El exasesor de José Luis Ábalos, conectado por videoconferencia desde la prisión de Soto del Real, se ha acogido a su derecho a no declarar, aunque su actitud ha dejado una imagen muy distinta según el grupo parlamentario que intervenía.
La comparecencia de Koldo García ha estado marcada por los gestos, los reproches y un silencio selectivo en una comisión que investigaba las adjudicaciones de obra pública en Navarra. Ha habido respuestas airadas hacia UPN y PP, silencio total ante EH Bildu y un tono bastante más suave con Geroa Bai y Contigo-Zurekin.
La sesión ha arrancado con casi dos horas de retraso después de un incidente sufrido por García en la cárcel madrileña. Finalmente, ha aparecido en pantalla desde Soto del Real, sentado, con los brazos cruzados y con una bandera de España al fondo de la sala desde la que intervenía.
En sus primeras palabras, Koldo García ha cargado contra la propia comisión, a la que ha definido como un “circo mediático”. También ha denunciado el daño causado a su entorno por las investigaciones y ha avisado de que dará explicaciones “a su debido tiempo” ante la Justicia.
El momento más tenso ha llegado en el turno de UPN. El portavoz regionalista, Javier Esparza, le ha lanzado una larga batería de preguntas sobre Servinabar, las adjudicaciones investigadas y sus vínculos con dirigentes socialistas como Santos Cerdán o José Luis Ábalos, pero García ha evitado entrar al fondo de ninguna cuestión.
Aun así, su silencio no ha sido neutro. Durante esa intervención ha mostrado incomodidad con gestos de desaprobación, anotaciones en papel y miradas esquivas a la cámara. Cuando Esparza le ha recordado que está en prisión porque existen “suficientes indicios” contra él, apenas ha roto su mutismo para defender que “siempre ha defendido los intereses de España” y deslizar una frase con carga política: “Esto acaba de empezar”.
La tensión también se ha repetido con el PP. Su portavoz, Javier García, le ha pedido respuestas sobre Navarra, pero el compareciente ha reaccionado con visible irritación cuando le ha reclamado que dejara al margen su vida personal. Después de ese breve choque, ha vuelto a refugiarse en el silencio.
El contraste se ha visto con Geroa Bai. Su portavoz, Pablo Azcona, le ha preguntado de forma directa si intervino en adjudicaciones de obra pública en Navarra. García no ha contestado al fondo, pero sí ha agradecido el tono empleado y se ha limitado a repetir que todo se conocerá “a su debido tiempo”.
Una escena parecida se ha producido con Contigo-Zurekin. Ante las preguntas de Miguel Garrido, el exasesor ha insistido en que hablará en sede judicial, aunque en esta ocasión sí ha querido expresar que “lamentaba” no poder responder a su grupo. Ese matiz ha reforzado la sensación de que no todos los portavoces han recibido el mismo trato.
Muy diferente ha sido su actitud ante EH Bildu. El portavoz Adolfo Araiz ha centrado su intervención en el pasado profesional de García, con preguntas sobre empresas de seguridad, clubes de alterne y su colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la lucha contra ETA. Ahí, el silencio ha sido absoluto.
Durante ese turno, Koldo García no ha hecho ni un solo gesto para responder. Ha permanecido con las manos apretadas bajo la barbilla y sin reaccionar a las acusaciones. En el Parlamento de Navarra, esa imagen ha resumido buena parte de una comparecencia en la que ha habido más escenificación que explicaciones.
En el turno del PSN, el socialista Javier Lecumberri apenas le ha formulado preguntas directas. Su intervención se ha centrado más en defender la gestión del Gobierno de María Chivite y en acusar a UPN y PP de intentar sacar rédito político de la comisión, mientras García ha seguido relajado y sin alterar apenas su postura.
El cierre ha llegado con un tono más cordial junto a Vox. El portavoz Emilio Jiménez le ha preguntado por el golpe sufrido en prisión y García, aunque ha vuelto a negarse a responder sobre la trama, sí se ha permitido una despedida amable. Incluso ha reconocido que mantenía una relación previa con el parlamentario.
Antes de terminar, Koldo García ha dejado un último mensaje con forma de aviso. “Calma y tranquilidad”, ha dicho, antes de insistir en que todavía no se ha demostrado todo lo que se dice sobre él y que, con el tiempo, se sabrá “qué es verdad y qué es mentira”. La comparecencia en el Parlamento de Navarra ha terminado así, con muchas imágenes, varios gestos y prácticamente ninguna respuesta sobre Servinabar o Velate.