El Gobierno de Navarra declara la guerra a los médicos

Manifestación de apoyo al colectivo médico convocada por el Sindicato Médico de Navarra (SMN) y el Colegio Oficial de Médicos de Navarra. IÑIGO ALZUGARAY
Carta al director enviada por el Sindicato Médico de Navarra.

Los borradores de la nueva Ley Foral de Salud y del Estatuto del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas de Navarra suponen, para el colectivo médico, una auténtica declaración de guerra. En un momento en el que los facultativos estamos movilizados a nivel nacional por el deterioro de nuestras condiciones laborales, el Gobierno de Navarra no solo no corrige esta situación, sino que plantea medidas que la agravan.

Uno de los aspectos más preocupantes es la posibilidad de desplazar a los médicos de un destino a otro para cubrir necesidades asistenciales, sin una regulación clara de esa movilidad ni del exceso de horas y gastos que puedan derivarse. Conviene recordar que Navarra es la única comunidad sin una normativa específica sobre el exceso de jornada médica, a pesar de que los médicos hemos hecho al año más de 6 millones de horas de trabajo por encima de la jornada ordinaria de 37,5 horas semanales, que tiene el resto de los trabajadores públicos. Es evidente que debemos garantizar la atención sanitaria a la población, pero no a costa de la salud y las condiciones laborales de quienes la prestan.

A ello se suma la nueva reclasificación profesional con la que todos los niveles se ven beneficiados menos nosotros. No solo por el ascenso de nivel en sí, sino, además, por la mejora retributiva que este supone, tanto en salario directo como por la subida correspondiente en nivel de carrera. Carrera profesional que se generalizará para todos los empleados públicos menos para nuestros médicos en formación (MIR) y que, además, recorta ingresos solo a los médicos y nivel A. ¿Quién da más?

Resulta paradójico que, en un contexto de déficit estructural de médicos —reconocido y evidente tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario—, se adopten medidas que desincentivan aún más el ejercicio profesional en nuestra comunidad. Las plantillas están infradimensionadas y, además, no se cubren en su totalidad. Mientras tanto, el gasto sanitario sigue aumentando sin que ello se traduzca en una mejora real de los recursos humanos allí donde más se necesitan.

La consecuencia es clara: sobrecarga asistencial, incremento de listas de espera y deterioro progresivo de la calidad de la atención. La solución no pasa por obligar a los médicos a desplazarse de un lugar a otro, sino por hacer de Navarra un destino atractivo para ejercer la medicina, mejorando sus condiciones en línea con las de otros profesionales del sistema sanitario, el conjunto del empleo público y otras comunidades que sí están mejorando sus plantillas por ofertar mejores condiciones.

Si no se corrige esta deriva, corremos el riesgo de construir un sistema sanitario con plantillas cubiertas en otras funciones, pero sin médicos suficientes para sostenerlo.

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