SOS Policía Foral

Carta enviada por Santiago Arraiza Zorzano, presidente de la Agrupación Profesional de Policía Foral (APF).

La vida da sorpresas y arrieros somos. Desde luego, el refranero español da para mucho. No era fácil imaginar que a estas alturas de legislatura nos íbamos a encontrar con una antigua conocida al mando de la Consejería de Interior. Todo ha sucedido bastante deprisa y, en un abrir y cerrar de ojos, hemos visto cómo Amparo López Antelo ya no está y, en su lugar, ha sido nombrada Inmaculada Jurío. Han sido años los que la señora López Antelo se ha ocupado (o debería haberlo hecho) de Policía Foral, primero como Directora General de Interior y después como Consejera.

¿Qué balance podemos hacer de su tiempo dirigiendo nuestra institución? Pues en APF lo tenemos muy claro: que le deseamos en el futuro todo el éxito que no ha conseguido con la Policía Foral. Porque es poco el trabajo que ha sacado adelante y mucho el que deja sin hacer. Hay tres asuntos que debían haber marcado el porvenir de este cuerpo policial y llevan años enquistados: la Junta de Seguridad (sin celebrar desde 2011), la competencia de Tráfico (comprometida desde octubre de 2018) y el desarrollo reglamentario de la Ley Foral de Policías de Navarra (aprobada en noviembre de 2018).

Empecemos por la Junta de Seguridad, órgano competente para determinar el número máximo de efectivos de Policía Foral. En un artículo que publicábamos el 29/05/2025, decíamos que “no hay dos sin tres” (cuando ya dos veces se había convocado sin llegar a celebrarse, cosa que también sucedió en noviembre), así que ahora deberíamos adaptar el refranero y decir que “no hay tres sin cuatro”. Veremos…
Pero es que cabe preguntarse: ¿existe esa famosa Junta? ¿Alguien la ha visto? ¿Será posible que se celebre? Pues sí: en Cataluña, País Vasco y Canarias se celebra con total normalidad, y en todas se ha determinado el aumento de las plantillas de los cuerpos autonómicos.

La realidad es que sin Junta de Seguridad no se pueden aprobar Ofertas Públicas de Empleo que nos permitan amoldar nuestra organización para responder a las necesidades (cada vez más cambiantes) en materia de seguridad y policía. Por poner un ejemplo: ¿se imaginan que una médica que tiene su puesto de trabajo en el Baztán tuviera que desplazarse a Tudela por falta de personal? ¿O profesores que se incorporen a su plaza en Olazagutía y se desplacen a Cortes para trabajar? Resulta impensable, pero en Policía Foral se hace. La falta de personal no se puede solucionar con parches.

¿Y por qué se da esta parálisis? Parece ser que desde el Ministerio del Interior lo vinculan a la reorganización del 112. Entendíamos que la gestión de las emergencias y protección civil era una competencia de Navarra (en otros tiempos se estaría hablando de Contrafuero), pero todo está cambiando. ¿Será consecuencia de presiones, chantajes, falta de interés o de capacidad? Quién sabe.

En cuanto a la competencia de Tráfico, está pactada su ansiada transferencia entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Uxue Barcos desde octubre de 2018. Pero sin Junta de Seguridad no se puede llevar a cabo, pues requiere un aumento en torno a los 150 efectivos. La pescadilla que se muerde la cola.

Por otro lado, tenemos la famosa pasarela de agentes de la Guardia Civil a Policía Foral para completar el número de efectivos necesarios para asumir Tráfico. Llevamos casi ocho años oyendo decir que el tema está casi cerrado; incluso la nueva Consejera de Interior, en sus primeras declaraciones, así lo dijo: “Los términos de la pasarela están prácticamente finiquitados, salvo algún fleco”. Nos parece correcto, pero ¿dónde está la negociación con la representación sindical de Policía Foral? ¿Se van a establecer dos escalas salariales? ¿Dos sistemas de derechos laborales? ¿Es una adscripción permanente a la unidad de tráfico o podrán participar en los concursos de traslados a otras unidades de Policía Foral? ¿Cómo se adecuará la graduación de dicho cuerpo a los empleos de Policía Foral? No son temas baladíes, pues hablamos de condiciones laborales que se tienen que negociar. El fleco parece bastante largo.

Y con respecto al desarrollo reglamentario de la Ley de Policías, tras casi ocho años desde su aprobación, solo se ha desarrollado un reglamento. Quedan pendientes cuestiones tan importantes como el reglamento de estructura y organización (con unidades creadas de hecho, pero sin ningún tipo de soporte jurídico), formación, segunda actividad, provisión de puestos de trabajo, principio de indemnidad, etc. Y la inmensa mayoría no supone gasto adicional alguno, sino mejoras en el funcionamiento de la organización y en el trabajo diario de sus integrantes.

Por todas estas cuestiones, desde APF ofrecemos nuestra colaboración a la nueva Consejera de Interior para avanzar y acordar lo antes posible, trasladándole desde aquí la necesidad de la creación de una Dirección General para la Policía Foral (al igual que existe ya en otras CCAA). Es la única manera de que la organización sea más autónoma en la toma de decisiones a todos los niveles: presupuestarios, organizativos, estructurales, funcionales…, lo que nos llevará a ser más eficaces y eficientes.

Debemos procurar tener todos estos temas finalizados antes del inicio de la próxima legislatura; así tendremos a la Policía Foral en el sitio en que debe estar. Y ojalá así podamos decir que el refranero se equivoca y que no siempre lo que mal empieza, mal acaba.

Carta enviada por Santiago Arraiza Zorzano, presidente de la Agrupación Profesional de Policía Foral (APF).