Las amistades
Por último, se encuentra la amistad de lo bueno. Se trata de una amistad profunda. En ningún momento se pretende obtener un beneficio o un placer, más allá de la plena compañía.
Navarra es una tierra de amigos.
Desde la más tierna infancia hasta el invierno de tus días, disfrutas y compartes tu vida con amigos que, prácticamente, se convierten en una extensión más de tu familia o, incluso, pueden llegar a superarla.
A unos los conoces desde la época del colegio; a otros, en el devenir o discurrir de la vida; por terceras personas…
Yo tengo claro quiénes son mis amigos y me he preocupado, y mucho, de regar la planta de mis amistades, ya que la distancia puede generar olvido y te expones a perderlas.
Aristóteles, el alumno más destacado de la academia de Platón, escribió acerca de la amistad, algo especialmente valorado por los griegos antiguos.
Según Aristóteles existen tres tipos de amistades.
La primera es la amistad de utilidad. Se trata de aquella en la que las personas están involucradas no por afecto, sino porque reciben algún beneficio, por ejemplo, en el trabajo. No es permanente y suele deshacerse cuando los beneficios se agotan. El filósofo advirtió que estas amistades acostumbran a ser más comunes entre los adultos.
La segunda es la amistad accidental. Está basada en el placer y es más común entre los jóvenes, cuando el ocio y el disfrute están más a flor de piel. Se da entre amigos que participan en actividades deportivas o que, por el contrario, van a fiestas y beben juntos. Finalizan cuando el gusto cambia o cuando una persona madura y deja de frecuentar este tipo de actividades.
Estas dos primeras amistades son limitadas y no encarnan del todo lo que significa la palabra amigo, que viene de la misma raíz que amor.
Por último, se encuentra la amistad de lo bueno. Se trata de una amistad profunda. En ningún momento se pretende obtener un beneficio o un placer, más allá de la plena compañía. Es una amistad limpia, transparente. Duran toda la vida. Amistades en el verdadero sentido de la palabra.
Hay que tener empatía, entregarse a la otra persona, servir y dar tu tiempo. La vida ha sido generosa conmigo en este sentido.
Me ha dado y me da muy buenos amigos que se preocupan y de los que me preocupo.
…porque, seguro que estarán de acuerdo conmigo en que la amistad no se agradece, se corresponde.