Con la inmigración la izquierda gana mucho dinero

Decenas de migrantes embarcan para salir hacia la pení­nsula en Ceuta. EUROPA PRESS
"Tenemos que enterarnos de datos tan graves sobre nuestra sociedad a través de una filtración, mientras el Gobierno de Navarra nos trata como niños y nos oculta la verdad".

No lo muestres. Es confidencial.
—¿El qué, una recopilación de datos estadísticos?
—Sí.

Tenemos que enterarnos de datos tan graves sobre nuestra sociedad a través de una filtración de Vox de un informe de la Policía Foral. Supongo que están hasta las narices de lidiar con una realidad peligrosa y compleja, sin medios suficientes y, encima, negada por completo.

Para el Gobierno de Navarra somos niños. No se nos puede contar la verdad. Hay que mentirnos, escondernos los hechos y negarnos lo que está ocurriendo. Así nos trata el gobierno de Txibite a los adultos: con trolas.

Según los datos aportados por la Policía Foral, en Navarra los extranjeros cometen el 63 % de los delitos sexuales, el 73 % de los homicidios y el 72 % de los robos, cuando representan solo alrededor del 14 % de la población. La tendencia es clara: cada año aumenta el porcentaje de detenidos extranjeros.

¿Por qué se ocultan estos datos si solo son números? Porque les rompe el negocio. Siempre va de lo mismo: dinero. Lo único que mueve realmente a la izquierda es la pasta, sobre todo la pública, esa que no requiere esfuerzo para conseguir porque está ahí, al alcance de su mano, vía el presupuesto que controlan.

Lo más complicado al montar cualquier negocio es encontrar clientes. Sin clientes no hay ingresos. Pues bien, la izquierda los trae. Punto. Y luego te los cobra a ti a través de tus impuestos, sin que puedas hacer nada al respecto. Negocio redondo: ellos ganan pasta, tú sufres las consecuencias.

Traer extranjeros en masa a una sociedad no es de buenas personas; es de traficantes. Cuando lo dices, la izquierda se revuelve con el argumento de siempre, tan manido como estúpido: «¿Y quién va a limpiar el culo a los ancianos de tu familia cuando no puedan hacerlo?». . Esa es la respuesta. Tú tendrías que hacerlo, como se ha hecho siempre. Yo lo hago, yo lo he hecho.

El dinero que se mueve alrededor de la inmigración, de ONG en ONG, es de no creer: millones y millones. Para «atenderlos», dicen, cuando un porcentaje nada residual de la pasta que reciben se va en administración y sueldos, es decir, se queda en la organización. Ahí tienes a los clientes. ¿No querrás que se queden sin atención, fascista?

Mientras tanto, políticos zurdos participan del pastel montando sus propias organizaciones o formando parte de ellas, que cada vez reciben más dinero público. Negocio perfecto: traemos los clientes y la atención la pagas tú, ciudadano, es decir, nuestros sueldos. Y si protestas, fascista, tú, que no ves un duro de todo este entramado y solo sufres las consecuencias de este delirio de políticas.

Cuando gritar «fascismo» no les funciona, pasan al siguiente nivel: te acusan de discurso del odio, te llaman xenófobo. Que sí, hombre, que sí, lo que tú digas, negociante.

Hay que perderles el miedo. Que griten lo que quieran. Hay que señalarles y obligarles a dejar de hacer negocio con dramas humanos que ni sufren ni padecen ellos.

La pregunta que deberían responder todos los políticos y oenegeros blanquitos de izquierda, puestos a señalar algún color de piel, ahí tienen el suyo, que se están forrando con la inmigración en Navarra, es esta: ¿a quién estáis trayendo exactamente a nuestra sociedad, que la estáis haciendo saltar por los aires? Y eso es todo.