La cuesta abajo de enero de UPN y PSN
El clásico tópico de estas fechas es la cuesta de enero, pero las contradictorias y amenazantes manifestaciones cruzadas entre las dos formaciones políticas navarras, que en su momento llegaron a compartir y favorecer gobiernos de ambos en varias legislaturas, se asemejan a una cascada de declaraciones más peligrosa e impredecible que la abrupta bajada de las vacas por el monte en el encierro del Pilón de Falces.
Muestra de ello, sin entrar en detalle, son algunas de las lapidarias frases de portavoces de ambos partidos en los medios navarros esta pasada semana.
“PSN, sin EH-Bildu, no es nadie y se ponen nerviosos solo porque la líder de UPN dice que vamos a gobernar”, “UPN volverá a ganar las elecciones y gobernará durante, mucho,… mucho tiempo”, “Navarra ya castigó a los corruptos y volverá a castigarlos”, “No habrá una tercera ocasión, no volveremos a ofrecer al PSN el gobierno a pesar de ser la lista más votada para evitar que mande Eh-BILDU”, “Aspiramos a gobernar como lista más votada”, dicen en UPN tras su Congreso del pasado 24 de enero.
El PSN, tras el impulso político de su parte alícuota del tripartito, respondía: “No vamos a hacer ni presidenta ni presidente a nadie de UPN”, “La actual presidenta liderará un Gobierno de Progreso en 2027”, “En UPN están acojonados por Vox y el PP”, “Ha sido EH-Bildu la que ha recogido la mano que le tendía el Gobierno de Navarra”.
Ante estas y otras frases, ofrezco mis reflexiones con referencia a los resultados de las elecciones de 2023:
— El PSN parece tener clara su candidata; veremos si lo confirma el PS (sin O ni E), no así UPN, pues sus órganos internos deben decidir el candidato/a.
— El famoso “quesito” no creo que tenga posibilidad de ser navarro; en todo caso, Gruyere.
— El partido más votado en el resto de España queda al margen, aunque desde el PSN se dice: “El PP, solo por alimentar el interés partidista, está alimentando al monstruo. Nosotros lo combatimos”.
— El actual Gobierno navarro tiene en sus sillones la representación del 40% de votantes, pero su apoyo en el Parlamento, con EH-Bildu, suma el 58%.
— PSN y UPN en 2023 sumaron el 48,70 % de los votos, porcentaje que parece inalcanzable en las próximas elecciones forales; primero por la prevista bajada del PSN y, a los regionalistas, bastante es que puedan mantener su apoyo.
— El progresismo (izquierdas, separatistas y nacionalistas), sin el PSN, obtuvo el 37%; es decir, aunque bajase sensiblemente el PSN, todos ellos superarían el 50% y pueden seguir en el poder, quizás con otra cabeza.
— La derecha, UPN, PP y Vox, alcanzó casi el 40% de los votos, lo que pudiera aumentarse dado el efecto del resto de la nación y el incremento de Vox, aunque estos de alguna parte tienen que recoger sus votos.
En resumen, apuesten electores, en juego está NAVARRA. La “confrontación” entre los dos partidos todavía mayoritarios abre expectativas y también nuevos liderazgos. En política, todo es posible.