Comercio Local

La pizzería artesana que reabre en Semana Santa en un escondido pueblo navarro de solo 90 habitantes

Una pizza recién sacada del horno en la Panpinela de Eraul. Navarra.com
Los precios de las pizzas van desde los 11,50 euros hasta los 18 euros, en una propuesta pensada para disfrutar sin prisas.

La cuenta atrás ya ha comenzado en un pequeño rincón de Tierra Estella. A partir del 2 de abril, coincidiendo con Jueves Santo, volverá a abrir al público una de esas propuestas gastronómicas que han logrado llamar la atención mucho más allá de su entorno. La reapertura se prolongará hasta el día de Todos los Santos, mientras que el servicio online seguirá activo durante todo el año.

La protagonista es La Panpinela, la pizzería artesana de Eraul, un pueblo navarro de apenas 90 habitantes situado a solo siete kilómetros de Estella, camino de la Sierra de Urbasa. El restaurante, ubicado en la calle Tikularrenta 12, recuperará así su actividad presencial y volverá a encender su conocido horno de leña para recibir a vecinos y visitantes.

Durante las últimas semanas, el negocio ha seguido funcionando con una propuesta online más reducida, pero ahora regresa con toda la experiencia completa. “Durante estas semanas te hemos enseñado ocho caprichos que saben a viernes. Han viajado en cajas, han llegado a tu casa, han salido del mismo horno de siempre”, han expresado sus responsables al anunciar esta nueva etapa.

El mensaje de reapertura insiste precisamente en esa idea de continuidad y regreso. “El fuego nunca se apagó. Ahora vuelve la experiencia completa. El 2 de abril abrimos el restaurante. Y la carta pasa de 8… a 21 pizzas. Más combinaciones. Más sobremesas largas. Más Panpinela”, subrayan los dueños, que apuestan por recuperar el ambiente pausado y cercano que ha dado personalidad al local.

Detrás de este proyecto están Unai Torregrosa y Mariela Goñi, la pareja que decidió dejar Pamplona para instalarse en un pequeño pueblo y abrir su propia pizzería con ingredientes naturales. También el nombre del negocio nace de esa historia compartida, ya que Panpinela surge de la fusión de Panpino —por Unai— y Mariela.

Sus propietarios defienden que La Panpinela es bastante más que un lugar donde sentarse a comer pizza. La describen como una filosofía, una manera de vivir y una forma de compartir. El origen del proyecto, de hecho, estuvo ligado desde el principio al paisaje que rodea a Eraul. “Empezamos haciendo pizzas para los escaladores que venían por la escuela de San Fausto, aquí al lado”, ha recordado uno de sus fundadores. “Pronto se corrió la voz sobre nosotros, y de ahí hasta hoy”, relata.

Ese boca a boca ha hecho crecer una propuesta que empezó de forma sencilla y ha terminado atrayendo a perfiles muy distintos. Por allí pasan escaladores, pero también familias, senderistas y amantes de la buena mesa que buscan una parada diferente en una zona especialmente frecuentada por quienes disfrutan del monte y de las escapadas tranquilas.

Quienes llegan por primera vez se encuentran con un ambiente relajado, una atención cercana y una carta que en esta nueva temporada alcanzará las 21 variedades de pizzas artesanas, todas cocinadas en horno de leña. Además, todas ellas están disponibles también sin gluten, un detalle que amplía la oferta del local y que forma parte de una propuesta muy cuidada.

El horno de leña de la pizzería La Panpinela en Eraul. Navarra.com

Entre las opciones más sencillas aparece la pizza de jamón de york, mientras que la carta también incluye combinaciones más elaboradas y llamativas. Es el caso de la Mongolia, preparada con huevo trufado, bacon, nata y trufa, o de la vegana Las de Larrión, que sustituye la mozzarella por humus y se completa con cebolla, pimiento verde, champiñones, calabacín y olivas negras.

Los precios de las pizzas van desde los 11,50 euros hasta los 18 euros, en una propuesta pensada para disfrutar sin prisas. Esa idea de sobremesa larga, fuego encendido y entorno tranquilo encaja con un enclave muy concreto: el pequeño pueblo de Eraul, a los pies de la Sierra de Urbasa y junto a la escuela de escalada de San Fausto.

La ubicación también suma atractivo al regreso de La Panpinela. El pueblo ofrece muchas posibilidades como punto de partida para recorrer la zona a pie o en bicicleta, de modo que la reapertura del restaurante devuelve a este núcleo de 90 habitantes uno de sus negocios más singulares y reconocibles justo en las fechas en las que la actividad empieza a reactivarse con la llegada de la Semana Santa.