Tras nueve días de música, carreras y alegría, las calles de Pamplona recuperan la calma. Los operarios municipales comienzan a retirar restos de la fiesta mientras los últimos jóvenes vuelven a casa, con mucho sueño y pañuelos doblados. Las imágenes reflejan el contraste entre la limpieza urbana y la memoria de unos Sanfermines que permanecerán en la ciudad y en sus habitantes hasta el próximo año.
Decenas de personas tomaron este miércoles 15 de julio las calles de Pamplona para participar en el Encierro de la Villavesa, la parodia que puso humor a la despedida de los Sanfermines. Con un falso Miguel Induráin a la cabeza montado en bicicleta y un San Fermín cantando desde la hornacina, los corredores llenaron la cuesta de Santo Domingo entre risas, empujones y aplausos, ofreciendo un cierre entrañable y festivo a las fiestas.
Miles de personas se reunieron en la Plaza Consistorial para entonar el tradicional Pobre de Mí, iluminando la noche con velas y pañuelos rojos. Entre lágrimas, abrazos y promesas de volver, la ciudad puso fin a nueve días de fiesta, capturando un momento cargado de emoción, memoria y espíritu sanferminero que quedará reflejado en las fotografías de esta despedida única.