La vecina de Pamplona de 62 años que sorprende abriendo un comercio: ”Soy muy ambiciosa y valiente”
Maite Carretero Alecha ha decidido demostrar que la edad no frena a quien tiene empuje. Esta vecina de Pamplona, de 62 años, se ha lanzado a abrir un nuevo negocio en la comarca y lo ha hecho después de haber perdido el anterior en el incendio del octógono de Gorráiz en 2022. “Soy emprendedora, soy muy ambiciosa”, cuenta ella misma al explicar por qué ha dado este paso cuando muchas personas pensarían justo lo contrario.
Su nueva aventura lleva por nombre El Kiosko de Maite y está en el barrio de Ripagaina, en el número 35 de la avenida de Ripagaina. El local, abierto hace solo unos días, vende prensa, libros, chucherías, loterías y ofrece también servicio de paquetería. Se encuentra en esta zona residencial muy próxima a Pamplona, un barrio dormitorio que pertenece a cuatro municipios: Pamplona, Burlada, Huarte y el Valle de Egüés.
Detrás del mostrador está una mujer que ya sabe lo que es empezar de cero. Antes de abrir este comercio, Maite Carretero tuvo en Gorráiz una cafetería delicatessen con una pequeña tienda en la que también vendía loterías y prensa. “Tenía de todo, incluso dábamos desayunos y preparaba comida para llevar”, recuerda sobre aquel negocio que quedó arrasado por el fuego junto a otros locales del centro comercial, en el que había 12 establecimientos.
Aquella etapa todavía no se ha cerrado del todo. “Podría volver allí, pero está frenado con juicios”, explica sobre la situación del octógono. Según relata, los afectados siguen pendientes de los procesos con las aseguradoras y, al ver que no había avances, cada uno ha tenido que buscar su salida. “Estamos en juicios con las aseguradoras y, viendo que no se avanza, pues todos los locales nos hemos buscado la vida. Me surgió esta oportunidad y como yo tenía la licencia para las loterías, junto con la prensa, la paquetería y las chuches, nos hemos animado”, señala.
La decisión no fue un arrebato, aunque sí tuvo mucho de valentía. Maite, que nació en San Sebastián, pero lleva ya media vida vinculada a Navarra, cuenta que habló claro con su familia antes de dar el paso. “Le dije a mi familia: si queréis lo hago para vosotros para el día de mañana porque tengo 62 años, y adelante”. La respuesta fue inmediata. Todos la apoyaron en este nuevo comienzo y en estos primeros días han estado a su lado su hermana Nieves, su hija Olaia, su cuñado Francisco y el pequeño Sasier.
Ella misma se define sin rodeos. “No soy temerosa, soy valiente en este sentido”, afirma. Y añade que algunas personas ya le han dicho que es “un ejemplo” por emprender a esta edad, justo cuando se acerca además a una nueva cifra redonda: cumplirá 63 años en octubre.
En el barrio, la acogida ha sido buena desde el primer momento. “La gente ha reaccionado muy bien. Estoy contenta, pero hay que ver el día a día y valorar con más tiempo si he acertado”, comenta con prudencia. En las estanterías de El Kiosko de Maite hay revistas, crucigramas, cromos de fútbol, artículos “para las nenas”, chucherías, además de la prensa, la paquetería y las loterías, una combinación pensada para cubrir necesidades cotidianas en una zona en crecimiento.
Por ahora, su idea es llevar el negocio con una estructura sencilla. “Me conformo con esto porque luego voy a atender yo sola y la gente va a tener que esperar un poco. Si tengo mucho trabajo ojalá pueda contratar a alguien”, explica, dejando claro que ha arrancado con los pies en el suelo, pero sin perder la ambición.
Su trayectoria ayuda a entender esa forma de plantarse ante la vida. Ha trabajado “muchos años” en un bingo de San Sebastián, la ciudad en la que nació, y después ha pasado por la hostelería y la limpieza. También ha trabajado en Obanos, en la hípica de Añezcar y, más recientemente, “un mes entero” con las monjitas de Artieda. “No he parado”, resume.
Aunque se define como donostiarra, se siente ya muy de aquí. “Llevo en Pamplona casi más tiempo que en Donosti. Mi segundo apellido, Alecha, es navarro, de mi abuelo de Los Arcos”, comenta. A la capital navarra llegó por su exmarido, que fue cocinero de la selección española. “Si no me equivoco estoy por aquí desde el año 1999, quitando tres años que volví a San Sebastián. Contenta. Aquí se vive muy bien y San Sebastián lo tengo al lado para dar una vuelta y comer unos pinchos”, relata.
En el poco tiempo que lleva abierto el local, las primeras reseñas en redes sociales ya apuntan buenas maneras. Una de ellas celebra: “Por fin en el barrio una tienda de éste tipo. La propietaria súper simpática, muy agradable con los más peques cuando le preguntan algo. Seguro le va de lujo”. Otra destaca “mucha variedad de servicios necesarios”, además de “una tienda muy bonita decorada y un trato estupendo”.