Osasuna

Chimy Ávila recuerda su paso por Osasuna y critica la cara más fría del fútbol profesional: "Es un tráfico humano legalizado"

Chimy Ávila, en un momento de la entrevista.
El delantero argentino ha cuestionado el trato a los futbolistas, ha recordado su etapa en Osasuna y ha explicado por qué no teme al futuro.

Chimy Ávila ha decidido hablar sobre el lado más frío del fútbol profesional. El exjugador de Osasuna, actualmente sin equipo tras rescindirle el Betis su contrato, ha cargado contra una industria que, a su juicio, utiliza a los futbolistas mientras rinden y los aparta cuando dejan de ser útiles.

El delantero argentino se ha sincerado durante una entrevista de más de una hora en ‘Referentes Podcast’, grabada en Sevilla. En la conversación ha repasado su presente incierto, su dura infancia en Rosario y una herida que todavía conserva de su etapa en Pamplona.

Chimy Ávila define el fútbol como un "tráfico humano legalizado"

La afirmación más contundente ha llegado cuando Chimy Ávila ha definido el fútbol de élite como un "tráfico humano legalizado". El atacante ha denunciado que muchos jugadores son tratados como simples activos económicos.

"El jugador gana dinero hasta cuando hace goles o hasta cuando sirve... tú ya pasas a ser una máquina vieja, necesito traer una máquina nueva", ha señalado.

Para el rosarino, los despachos olvidan con demasiada facilidad que detrás de cada contrato hay una persona, una familia y una carrera que puede cambiar de rumbo de un día para otro.

La incertidumbre sobre su futuro no le provoca miedo

Chimy Ávila también ha hablado de la posibilidad de quedarse sin equipo en este mercado de fichajes. Lejos de mostrarse preocupado, ha comparado esa situación con los momentos mucho más difíciles que ha vivido desde niño.

"El miedo mayor en mi vida es el día que mis hijas se levanten a pedir pan y yo no tener", ha afirmado.

El delantero ha recordado que creció en un entorno de extrema pobreza en Rosario. Ha trabajado como albañil y ha recogido cartón para ayudar a su familia, incluso cuando ya jugaba como profesional en Tiro Federal.

"¿Voy a tener miedo hoy a no conseguir club?"

Esa infancia ha marcado su manera de afrontar los problemas. "¿Voy a tener miedo hoy a no conseguir club? Si te acostumbras a vivir con el miedo, ¿cuándo sacas el valor?", ha reflexionado.

El atacante ha asegurado que confía en su trabajo, en sus representantes y en su fe. Para él, la incertidumbre deportiva queda muy lejos de aquellas jornadas en las que la prioridad era conseguir comida para su familia.

Ávila ha defendido que el fútbol no puede asustar a alguien que ya ha tenido que pelear desde niño para salir adelante.

La dura conversación que ha recordado de Osasuna

El momento más relacionado con Pamplona ha llegado cuando ha recordado lo sucedido después de su segunda rotura de ligamentos en Osasuna.

Según ha relatado, miembros del club se presentaron en su casa para plantearle la rescisión de su contrato. En aquel momento todavía le quedaban tres años de vinculación con el club rojillo.

"Vinieron a decirme que yo no iba a volver a ser el mismo, que ya no iba a poder vivir más del fútbol", ha asegurado.

Un golpe recibido en plena recuperación

Aquellas palabras llegaron cuando el delantero se encontraba en uno de los momentos más delicados de su carrera. Había sufrido una nueva lesión grave de rodilla y afrontaba un largo proceso para intentar regresar a los terrenos de juego.

Chimy Ávila ha utilizado aquel episodio como ejemplo de la falta de sensibilidad que, en su opinión, existe dentro del fútbol profesional. El argentino ha denunciado que un futbolista puede pasar de ser una estrella a convertirse en un problema en cuanto deja de jugar, se lesiona o no ofrece el rendimiento esperado.

Su cariño hacia la afición de Osasuna sigue intacto

Pese a la dureza con la que ha recordado aquella conversación, Chimy Ávila ha señalado el cariño que mantiene hacia la afición rojilla.

El delantero ha asegurado que el partido que más le gustaría volver a jugar es la final de la Copa del Rey entre Osasuna y el Real Madrid disputada en Sevilla.

El argentino ha destacado el enorme esfuerzo económico que hicieron miles de familias navarras para desplazarse hasta la capital andaluza y acompañar al equipo.

Una final que todavía lleva dentro

Ávila ha mostrado una especial sensibilidad hacia aquellos aficionados que hicieron sacrificios para vivir una cita histórica junto a Osasuna.

Para el delantero, aquella movilización ha demostrado que el fútbol también puede generar vínculos que no dependen de los contratos ni de las decisiones de los despachos.

Su recuerdo de la final está ligado al cariño recibido en Pamplona y al apoyo de una afición que le respaldó durante sus mejores momentos y también después de sus graves lesiones.

El partido más difícil ya lo ha ganado

Chimy Ávila ha asegurado que no necesita volver a disputar ningún gran partido para sentirse realizado. El encuentro más importante de su vida, ha explicado, lo ha jugado lejos de los estadios.

Ese partido ha consistido en sobrevivir en su barrio de Rosario, ayudar a su familia y conseguir que sus hijas no tengan que pasar por las dificultades que él sufrió durante su infancia.

El delantero no mide el éxito únicamente en goles, títulos o contratos. Su mayor victoria ha sido salir adelante cuando todo parecía estar en contra.

El papel decisivo de su mujer

En ese recorrido, Chimy Ávila ha concedido a su mujer el 70% del mérito de su carrera. El atacante ha destacado el apoyo que ha recibido de ella durante los momentos más duros.

También ha dejado una reflexión para quienes atraviesan situaciones complicadas o sienten que han sido apartados: los sueños "no se apagan, se ponen en pausa".

Mientras el fútbol decide cuál será su próximo destino, el argentino mantiene intacta su forma de entender la vida. "Soy lo que soy, no finjo ser otra persona", ha concluido.