Cinco metros bajo Pamplona: las excavaciones revelan una puerta más antigua y restos romanos junto a la catedral
Las excavaciones de Pamplona en la ronda del Obispo Barbazán, en la parte trasera de la catedral, han descubierto una segunda puerta de los Canónigos. La estructura es todavía más antigua que la puerta medieval localizada en 2025 y se encontraba construida justo debajo de ella.
El nuevo hallazgo ha aparecido en un nivel inferior del terreno y permite profundizar en las sucesivas etapas constructivas de la antigua ciudad de la Navarrería. La puerta no está exactamente alineada con la superior, sino ligeramente desplazada, debido a los problemas constructivos surgidos con las ampliaciones de la torre Barbazana y la muralla medieval.
La estructura conserva aproximadamente dos metros de altura y tiene una anchura de 1,40 metros. Está incompleta porque una parte fue eliminada cuando posteriormente se abrió la puerta situada en el nivel superior.
Para levantar la nueva torre se reforzó de forma considerable la zapata de cimentación, lo que supuso anular aquella puerta antigua. En esos trabajos se incorporaron distintos rellenos, entre ellos materiales procedentes de un nivel de incendio datado entre los siglos VI y VIII.
Los trabajos arqueológicos de las excavaciones de Pamplona han proporcionado además otros materiales de interés. Han aparecido restos de época romana, entre ellos fragmentos de vasija sigillata y alguna moneda.
Entre las piezas recuperadas destaca también una moneda islámica que se encuentra en buen estado de conservación. La empresa Gestión Cultural Larrate, responsable de la excavación, ya ha iniciado su estudio para tratar de determinar con mayor precisión su antigüedad.
En esta investigación colaboran Ricardo Ros Arrogante, especialista en moneda medieval de Navarra, y Fátima Martín Escudero, especialista en numismática islámica de la Universidad Autónoma de Madrid. A falta de realizar una limpieza detallada, las primeras estimaciones sitúan la pieza entre los siglos VIII y IX.
La moneda ha aparecido en un estrato de tierra relacionado con un incendio de gran intensidad, que habría provocado la destrucción total de esta zona de la ciudad. Ese nivel de incendio ha sido datado entre los siglos VI y VIII.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Saez, ha acompañado este miércoles a la Gerencia y a la Comisión de Urbanismo durante una visita al yacimiento. El arqueólogo Iñaki Sagredo Garde, responsable de los trabajos, ha explicado los primeros descubrimientos y su posible encaje cronológico.
Sagredo ha señalado que una parte de los materiales podría corresponderse con los primeros momentos de la presencia romana en Pamplona. En la propia zapata de la torre se ha localizado también un fragmento de cerámica campaniense de época romana.
El arqueólogo ha advertido, sin embargo, de que estos hallazgos deben interpretarse con cautela, ya que algunas piezas forman parte de los rellenos empleados para reforzar la cimentación. Los distintos estratos no están revueltos ni contaminados, sino solapados unos sobre otros.
Durante los trabajos tampoco han aparecido evidencias claramente plenomedievales relacionadas con estos niveles. Las excavaciones están permitiendo así estudiar diferentes etapas del subsuelo y de las construcciones defensivas de Pamplona.
El área abierta alcanza unas dimensiones de 10 por 5 metros y los arqueólogos han llegado hasta los cinco metros de profundidad respecto a la cota cero. Los trabajos se han concentrado tanto en la zona excavada en septiembre de 2025 como en el terreno inmediatamente colindante.
En este espacio puede observarse actualmente un arco ciego junto a la torre Barbazana, en el tramo comprendido entre la puerta de los Canónigos y la capilla Barbazana. El movimiento de tierras comenzó la semana del 7 de septiembre y los trabajos propiamente arqueológicos arrancaron a partir del día 14.
La intervención cuenta con apoyo de topografía y fotogrametría y con un laboratorio destinado al registro arqueológico y la gestión del material localizado. Este espacio de trabajo se ha instalado en la propia zona de excavación.
Los nuevos descubrimientos podrán conocerse mediante visitas guiadas previstas para este sábado, 26 de septiembre, y para el 3 de octubre. Habrá pases a las 10.30 y a las 12 horas durante ambas jornadas, aunque todas las plazas disponibles ya están completas.
Después de estas visitas se retomarán las excavaciones de Pamplona y los trabajos para proteger la zona ante posibles lluvias mientras permanezca abierta. El compromiso adquirido con la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana establece que el espacio volverá a cubrirse una vez terminada la intervención.
Se trata de la primera ocasión en la que esta zona de Pamplona acoge unas excavaciones planteadas exclusivamente como un proyecto de investigación arqueológica, sin estar vinculadas a ninguna obra civil. El objetivo es mejorar el conocimiento sobre las murallas de la Navarrería y las fortificaciones y construcciones que pertenecieron al Reino de Navarra.
Las conclusiones de la investigación se presentarán posteriormente en una exposición y en una jornada prevista para el 26 de octubre, a las 19 horas, en Civivox Condestable.
Construcciones sucesivas
Los hallazgos de esta segunda fase reflejan las sucesivas construcciones y recrecimientos que se han producido a lo largo de la historia de la ciudad. En muchos casos, los nuevos edificios y fortificaciones se levantaban aprovechando estructuras y estratos anteriores.
Este proceso resulta especialmente visible en el entorno de la catedral de Pamplona, una zona en la que durante siglos se ha concentrado buena parte de la actividad de la ciudad y donde han confluido diferentes culturas. Los restos romanos e islámicos encontrados durante las excavaciones forman parte de esa sucesión histórica.
La primera puerta localizada en 2025 junto a la capilla Barbazana correspondía a época medieval. Presentaba un dintel formado por un arco escarzano de 1,3 metros de anchura y alcanzaba cerca de tres metros de altura.