PAMPLONA

La Tómbola de Cáritas vuelve a Pamplona: probamos veinte boletos y este ha sido nuestro resultado

Veinte boletos comprados en la Tómbola de Caritas en Pamplona. NAVARRA.COM
Probamos suerte con veinte boletos en la Tómbola de Cáritas, que estrena nueva ubicación

La Tómbola de Cáritas ha vuelto a abrir sus puertas en Pamplona y, con ella, una de esas tradiciones que anuncian que el verano y las fiestas de San Fermín ya están cerca. Este sábado ha comenzado su edición número 81, la primera lejos del Paseo Sarasate por las obras, y en Navarra.com hemos querido responder a una cuestión muy concreta: ¿Qué se puede conseguir jugando 20 euros?

Con un billete de 20 euros, cierta dosis de optimismo y muchas ganas de probar suerte, nos hemos acercado al mostrador de la histórica tómbola para comprar veinte boletos a un euro cada uno. El objetivo era sencillo: comprobar, boleto a boleto, si la suerte sigue acompañando en una de las citas más populares de Pamplona.

El resultado, para qué negarlo, ha superado nuestras expectativas.

La edición número 81 de la Tómbola de Cáritas ha arrancado este sábado con una novedad evidente para todos los habituales. Después de décadas instalada en el Paseo Sarasate, este año se ha trasladado a la plaza de la Constitución, junto a Baluarte, debido a las obras de reurbanización.

Además, hay otro cambio que tampoco ha pasado desapercibido. Este año los boletos son de color azul, frente al rojo de anteriores años, un detalle estético que convierte esta edición en una de las más singulares.

¿Qué nos hemos llevado jugando 20 euros?

Llega el momento de la verdad. Veinte boletos sobre el mostrador, veinte oportunidades y esa ilusión casi infantil que aparece cada vez que alguien abre el boleto y comprueba si ha tenido premio.

La primera sorpresa ha llegado pronto. Premio directo. Después, una participación en un sorteo. Y otro premio más. Al final, el balance ha sido más que digno.

De los veinte boletos adquiridos, cinco tenían premio instantáneo. Nos hemos llevado verdura de Navarra, una botella de vino, atún en aceite de oliva, una loción corporal y un paraguas.

No está nada mal para una inversión inicial de 20 euros. Sobre todo si se tiene en cuenta que hemos salido de la Tómbola de Cáritas con comida, algo para brindar, protección frente a la lluvia y hasta una solución para la piel seca.

Además, cuatro boletos han resultado ser de los conocidos como “reúnas”. Para los menos expertos en la jerga tombolera, son aquellos boletos que pueden canjearse por distintos premios en función del número que se consiga acumular.

No es el premio directo con el que todos sueñan, pero tampoco supone marcharse con las manos vacías. En la tómbola, incluso cuando no toca nada grande, siempre queda la sensación de que algo puede pasar.

Y eso ha ocurrido también con los once boletos restantes. En nuestro caso, no tenían premio instantáneo, pero sí nos han permitido participar en varios de los sorteos especiales de esta edición.

El reparto ha quedado así: un boleto para el sorteo de una bicicleta eléctrica, dos boletos para un viaje para dos personas a Roma, Estambul o Ámsterdam, tres boletos para un viaje al parque temático Puy du Fou, en Toledo, y cinco boletos para un viaje a Port Aventura para dos adultos y dos niños.

Es decir, que aunque no hemos salido conduciendo uno de los dos coches que esconde la tómbola este año, todavía seguimos oficialmente en carrera para recorrer Europa o acabar montados en una montaña rusa.

Una tradición que sigue muy viva

Más allá de los premios, la Tómbola de Cáritas sigue siendo uno de los acontecimientos más queridos por los navarros. Cada edición reúne a familias, cuadrillas y curiosos que se acercan para probar suerte y colaborar con una causa solidaria.

Este año se han puesto a la venta 2,8 millones de boletos, 200.000 más que en la edición anterior. Las cifras impresionan: 420.000 premios directos, 700.000 reúnas y 1.680.000 boletos para sorteos.

Dicho de otra manera, es muy difícil marcharse sin algún tipo de recompensa. A veces llega en forma de premio directo, otras como reúna y, en muchos casos, como una nueva opción de seguir soñando con alguno de los sorteos.

Durante la inauguración, el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, ha recordado que detrás de cada boleto existe una finalidad mucho más importante que la suerte. La recaudación sirve para financiar la labor social de Cáritas Navarra y ayudar a las personas más vulnerables.

Ese objetivo resulta especialmente relevante después de que el último informe FOESSA haya cifrado en 88.000 las personas en situación de exclusión social en la Comunidad foral.

Al final, nuestro balance ha sido más que positivo: cinco premios directos, cuatro reúnas y once opciones de seguir soñando en los sorteos. Lo suficiente para entender por qué, 81 años después, sigue formándose cola delante de la Tómbola de Cáritas cada vez que abre sus puertas.