Chivite obliga a 45 enfermos a viajar de Tudela a Pamplona para recibir el tratamiento del que depende su vida

La presidenta de Navarra, María Chivite, y el consejero de Salud, Fernando Domínguez en la inauguración del nuevo Centro de Salud de Villava. EFE/Villar López
Los pacientes deberán desplazarse al menos 15 días hasta Pamplona tras una incidencia en el hospital de Tudela. La asociación de pacientes exige responsabilidades.

45 enfermos renales de Tudela y de distintas localidades de la Ribera de Navarra se han visto obligados a cambiar su hospital habitual por el de Pamplona para poder continuar recibiendo un tratamiento del que depende su vida. Una nueva incidencia en la unidad de diálisis del Hospital Reina Sofía ha dejado a estos pacientes sin la posibilidad de ser atendidos en su centro sanitario de referencia durante al menos 15 días.

La situación supone una nueva crisis en la gestión de la sanidad del Gobierno de María Chivite y del consejero de Salud, Fernando Domínguez, que vuelven a encontrarse en el centro de la diana por el funcionamiento del sistema público de salud. Los afectados, muchos de ellos de edad avanzada, deberán desplazarse hasta el Hospital Universitario de Navarra para someterse a sus sesiones de diálisis.

El origen de esta crisis se encuentra en una incidencia detectada en el circuito de aguas de la unidad de diálisis del Hospital Reina Sofía de Tudela. El problema ha obligado a reorganizar la atención de los 45 pacientes y a habilitar un tercer turno de tratamientos en Pamplona.

La situación resulta especialmente preocupante porque no es la primera vez que se produce un incidente de estas características en el hospital de Tudela. En febrero de 2020 ya se registró un problema relacionado con la infección del circuito de aguas. Además, la actual unidad de diálisis fue inaugurada en junio de 2023, con instalaciones nuevas y de última generación.

Una crisis sanitaria que afecta a 45 pacientes de la Ribera

La Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón, ALCER Navarra, ha denunciado la gravedad de lo ocurrido y ha exigido al Ejecutivo foral una investigación urgente, además de soluciones definitivas para evitar que los pacientes vuelvan a sufrir una situación similar.

La organización ha calificado el nuevo episodio de "inaceptable y especialmente preocupante", especialmente por las consecuencias que tiene para personas que necesitan recibir tratamiento renal de forma periódica y con las máximas garantías de seguridad.

"La diálisis es un tratamiento vital que no puede interrumpirse ni realizarse sin las máximas garantías de seguridad", ha advertido la asociación, que ha insistido en que no se trata de una simple incidencia organizativa, sino de un problema que afecta directamente a la salud y a la vida cotidiana de decenas de enfermos.

Durante al menos dos semanas, los 45 pacientes deberán acudir al Hospital Universitario de Navarra, en Pamplona. Una situación que añade desplazamientos y cambios en sus rutinas a personas que ya conviven con una enfermedad que exige una atención médica constante.

Los pacientes denuncian que tienen miedo

La presidenta de ALCER Navarra, Gema de la Nava, ha expresado la indignación y preocupación que existe entre los afectados. La repetición de incidencias y la falta de garantías sobre lo sucedido han generado una situación de incertidumbre que la asociación considera inadmisible.

"Los pacientes tienen miedo y necesitan saber qué ha ocurrido, por qué ha ocurrido y, sobre todo, qué se va a hacer para que no vuelva a ocurrir", ha advertido De la Nava, reclamando respuestas claras a los responsables de la sanidad pública navarra.

La presidenta de la asociación ha sido especialmente contundente al valorar que vuelva a producirse un problema en unas instalaciones sanitarias que fueron renovadas hace poco más de tres años.

"No hay por dónde coger esta situación. Lo que más nos preocupa es que estamos ante un problema que ya ha ocurrido anteriormente y que vuelve a tener consecuencias directas sobre la vida de 45 personas", ha denunciado.

Una unidad inaugurada en 2023 y antecedentes desde 2020

Uno de los aspectos que más interrogantes suscita es precisamente la antigüedad de las instalaciones. La unidad de diálisis del Hospital Reina Sofía fue inaugurada en junio de 2023, con equipamientos nuevos que debían ofrecer las condiciones necesarias para atender a estos enfermos.

Sin embargo, apenas tres años después, los 45 pacientes han tenido que ser derivados a Pamplona por una incidencia en el circuito de aguas, un elemento esencial para garantizar la seguridad de los tratamientos de hemodiálisis.

ALCER Navarra ha recordado que en febrero de 2020 ya se produjo una incidencia relacionada con la infección del circuito de aguas. Aunque corresponde a una instalación anterior, este antecedente aumenta la preocupación de los pacientes por la repetición de problemas relacionados con un componente fundamental para su tratamiento.

"Que años después vuelva a producirse una situación que obliga a movilizar a 45 pacientes exige una reflexión profunda y una investigación rigurosa", ha subrayado la organización, que considera imprescindible conocer las causas antes de establecer las responsabilidades correspondientes.

Exigen al Gobierno de Chivite soluciones y no más parches

Las críticas de los enfermos se dirigen ahora a la responsabilidad de gestión del Ejecutivo foral. ALCER Navarra ha exigido al Gobierno de María Chivite y a los responsables sanitarios de Tudela un plan de acción inmediato, con plazos concretos y responsables claramente identificados.

La asociación reclama una investigación exhaustiva sobre las causas de la incidencia y sus antecedentes, una auditoría de los protocolos de seguridad y una verificación independiente del circuito de aguas antes de autorizar el regreso de los pacientes a Tudela.

También ha pedido información clara y periódica para los enfermos y sus familias, así como medidas que reduzcan las molestias derivadas de los desplazamientos a Pamplona y de la modificación de los turnos de tratamiento.

La vicepresidenta de ALCER Navarra, Ana Garrido, ha advertido de que los enfermos no están dispuestos a aceptar que las soluciones temporales sustituyan a una intervención definitiva. "Los pacientes no podemos aceptar que se pongan parches cada vez que aparece un problema. Necesitamos saber qué ha fallado y tener la garantía de que se va a solucionar de raíz", ha manifestado.

Los sanitarios asumen el esfuerzo de la reorganización

Frente a las críticas a la gestión sanitaria, ALCER Navarra ha reconocido expresamente el trabajo de los profesionales que han tenido que reorganizar la atención a los 45 afectados. El Hospital Universitario de Navarra ha habilitado un tercer turno de diálisis gracias al esfuerzo extraordinario de los equipos de Nefrología y Enfermería de Pamplona y del personal de Enfermería de Tudela.

Gema de la Nava ha agradecido la implicación de estos trabajadores. "Hemos notado una implicación y un nivel de empatía difícil de superar", ha señalado. También ha destacado que los profesionales han puesto a disposición de los pacientes los recursos necesarios para afrontar la situación.

Sin embargo, la asociación ha advertido de que la dedicación de los sanitarios no puede servir para compensar indefinidamente los problemas de organización o funcionamiento que deben resolver los responsables de la sanidad pública.

"El esfuerzo de los profesionales no puede convertirse en la solución permanente a un problema que corresponde resolver a la gestión sanitaria", ha denunciado ALCER Navarra, que ha reclamado medidas estructurales para impedir nuevos episodios.

Piden depurar responsabilidades si se descubren irregularidades

La asociación tampoco descarta que la investigación deba desembocar en la exigencia de responsabilidades. Si se acredita una actuación inadecuada, solicita que se depuren las responsabilidades de gestión o asistenciales que correspondan.

Para ello, reclama revisar los controles de calidad del agua y del líquido empleado en hemodiálisis, el cumplimiento de los protocolos de seguridad, las condiciones de las instalaciones y los recursos disponibles para garantizar la atención nefrológica en la Ribera.

Ana Garrido ha insistido en que la prioridad debe ser proteger a los pacientes y no limitarse a resolver provisionalmente la incidencia. "El coste de solucionar definitivamente el problema nunca puede compararse con el coste humano de poner en riesgo un tratamiento del que depende la vida de estas personas", ha afirmado.

La entidad también considera necesario aprovechar esta nueva crisis para revisar de manera integral la atención nefrológica en la Ribera de Navarra, con especial atención a la continuidad asistencial, la coordinación de los profesionales y la seguridad de los pacientes.

"La salud de 45 personas no puede esperar"

La presidenta de ALCER Navarra ha lanzado un mensaje directo al Gobierno foral, al que ha reclamado actuar con rapidez y transparencia para resolver una situación que afecta a decenas de personas que dependen de la diálisis para vivir.

"La salud de 45 personas no puede esperar. Pedimos al Gobierno de Navarra que tome cartas en el asunto con rapidez, transparencia y valentía", ha afirmado Gema de la Nava.

La responsable de la asociación ha insistido en que los enfermos no quieren nuevas explicaciones sin consecuencias prácticas. "Hay que ordenar lo que haya que ordenar, investigar lo que haya que investigar y solucionar lo que haya que solucionar. No queremos explicaciones tranquilizadoras ni soluciones provisionales: queremos garantías de que esto no volverá a suceder", ha reclamado.

También el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones ALCER, Manuel Arellano, ha mostrado su respaldo a los 45 afectados y ha recordado que la atención sanitaria que necesitan constituye una obligación de las administraciones públicas.

"Para un paciente en diálisis, recibir su tratamiento con seguridad y continuidad no es negociable: es una necesidad vital y un derecho que las administraciones tienen la obligación de garantizar", ha subrayado.

Mientras se esclarecen las causas de la incidencia, 45 enfermos renales de Tudela y la Ribera seguirán dependiendo de sus desplazamientos a Pamplona para recibir un tratamiento imprescindible. Una nueva crisis en la sanidad pública navarra que deja a la gestión del Gobierno de Chivite y del consejero Fernando Domínguez ante la exigencia de ofrecer respuestas y soluciones definitivas.


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45 enfermos renales de Tudela deberán viajar a Pamplona para recibir diálisis durante al menos 15 días. ALCER exige soluciones al Gobierno de Chivite.