Chivite presume de un 'sobresaliente' en la sanidad navarra tras una encuesta que oculta las listas de espera
El Gobierno de María Chivite ha vuelto a activar la maquinaria de la propaganda para intentar suavizar el malestar ciudadano con la gestión sanitaria. El Servicio Navarro de Salud (SNS-O) ha hecho públicos este martes los resultados de su “Encuesta de Satisfacción de la Ciudadanía 2025”, otorgándose a sí mismo una nota de 8,17 sobre 10. Una calificación excelente que choca frontalmente con la realidad de las listas de espera, el principal problema de la sanidad pública foral y el gran ausente en el cuestionario oficial.
La encuesta, realizada mediante el envío de más de 5.000 SMS en octubre de 2025, se centra en valorar aspectos como la "amabilidad", el "confort de los centros" o la "confianza en los profesionales", factores donde el personal sanitario compensa con su esfuerzo las carencias del sistema. Sin embargo, el sondeo pasa de puntillas o ignora directamente el tiempo que un navarro debe esperar desde que su médico de cabecera le deriva al especialista hasta que finalmente es atendido.
Aunque la nota global es alta, el propio teletipo de Salud deja entrever las costuras del sistema cuando se baja al detalle de la "accesibilidad". En Atención Primaria, los ciudadanos suspenden o señalan como "aspectos a mejorar" la dificultad para contactar por teléfono, la odisea para conseguir una cita y el tiempo de espera desde que se solicita.
El deterioro es especialmente visible en las Urgencias, donde la satisfacción ha caído del 8,24 al 7,86. Es el reflejo de unos servicios saturados donde la competencia de los médicos y enfermeros (valorada con más de un 9) ya no es suficiente para ocultar el colapso administrativo y la falta de recursos.
En la atención hospitalaria, la nota se mantiene en el 8,21, pero con matices territoriales. El Hospital de Tudela ve cómo su valoración cae del 8,23 al 8,07, con quejas recurrentes sobre la falta de intimidad al tener que compartir habitación, un problema que también penaliza al hospital García Orcoyen de Estella, a pesar de ser el mejor valorado en el trato personal.
En el Hospital Universitario de Navarra (HUN), la satisfacción se estanca y la "accesibilidad" —eufemismo utilizado por el Gobierno para no hablar de colapso— sigue siendo el punto negro que los usuarios castigan con las notas más bajas.
Incluso en áreas tan sensibles como la Salud Mental, donde la valoración de los profesionales es altísima, la encuesta reconoce que lo que urge mejorar es el "tiempo de espera de consulta y revisiones". Un reconocimiento implícito de que, por muy amable que sea el trato, el sistema falla en lo más básico: atender al paciente cuando lo necesita y no meses después.
Con este resultado, el Departamento de Salud intenta vender una mejora de 0,06 puntos respecto al año anterior, ignorando que miles de navarros ni siquiera han podido participar en la encuesta por la sencilla razón de que siguen esperando en una lista para poder ser atendidos por primera vez.