Chivite y sus socios se gastan 14 millones de euros en euskera: así se despilfarra el dinero de Euskarabidea
El Gobierno de María Chivite ha colocado en 2026 un presupuesto de 14.078.481 euros para Euskarabidea, el organismo que sostiene la política del euskera en Navarra. Es una cifra récord y, a la vez, el punto de partida de una pregunta que se repite cada vez con más fuerza: ¿en qué se va realmente ese dinero?
El gasto no se concentra en una sola línea. Se reparte en varios bloques que, sumados, sostienen el entramado institucional del euskera: desde la red de euskaltegis y las ayudas al aprendizaje de adultos hasta las subvenciones a medios, los convenios, la traducción en la Administración, las campañas de promoción y la toponimia.
Uno de los capítulos con más peso es el de la enseñanza de euskera a adultos, con una partida de 2.650.000 euros destinada al apoyo de los euskaltegis. A esa línea se suman otras ayudas y programas vinculados al aprendizaje, que convierten la enseñanza de adultos en uno de los pilares económicos del sistema.
Otro bloque relevante es el de las subvenciones a medios de comunicación en euskera, con 1.471.000 euros para fomentar su presencia. También aparecen partidas adicionales vinculadas a la digitalización y proyectos en el entorno online, que refuerzan la estrategia de promoción mediática.
En paralelo, el presupuesto incluye gasto destinado a traducciones y recursos lingüísticos. En el propio esquema de Euskarabidea figura una partida de 295.000 euros para trabajos de traducción de contenidos, a la que se añaden otras líneas de traducción en distintos departamentos, además del coste de mantener el bilingüismo administrativo.
El presupuesto recoge también partidas asociadas a toponimia, con 40.000 euros para mantenimiento de la base de datos de toponimia oficial y 20.000 euros para su actualización en plataforma, además de otros trabajos técnicos vinculados a la normalización y presencia pública de nombres oficiales.
A estos bloques se suman las partidas de promoción, campañas y convenios con entidades del sector, además del funcionamiento ordinario del organismo. Todo ello forma un presupuesto que se ha ido ampliando con el paso de los años y que se mantiene como una de las grandes palancas del Gobierno en política lingüística.