POLÍTICA

Homenaje a un etarra del atentado de la T-4 en la Korrika con la complicidad de EH Bildu, socios de Chivite

Fotos del etarras Mikel San Sabastián a su paso por Lesaka durante la Korrika de 2026.
La carrera del euskera ha dejado en Navarra camisetas, siluetas y carteles con rostros de etarras, mientras EH Bildu se ha negado a condenarlo en las instituciones.

La Korrika ha vuelto a dejar en Navarra una imagen atroz. Lo que se presenta como una fiesta del euskera ha terminado otra vez convertido en un escaparate para la exaltación de terroristas de ETA, con fotografías, siluetas, carteles y mensajes de apoyo a asesinos que han reaparecido en las calles durante el recorrido de estos últimos días por Navarra Y, junto a esa exhibición, ha quedado también otra fotografía política: la de EH Bildu, los socios principales de Chivite, negándose a condenar con claridad lo ocurrido.

No ha sido un episodio aislado ni una escena perdida en mitad de una carrera multitudinaria. La situación se ha repetido en distintos puntos del recorrido y ha dejado una sensación cada vez más extendida en Navarra: que la Korrika vuelve a ser utilizada por una parte de su entorno como coartada para blanquear el pasado criminal de ETA, mezclar la reivindicación lingüística con la propaganda política y atacar una vez más la memoria de las víctimas.

Uno de los episodios más graves se vivió en el barrio de la Chantrea, en Pamplona. Allí, un niño portó el testigo con una camiseta con la imagen de Patxi Ruiz, asesino de Tomás Caballero, mientras a su lado otro participante exhibía la fotografía de Alberto Viedma Morillas, asesino de Tomás Caballero y Francisco Casanova. En la misma escena, además, se apreciaba al fondo otro cartel de apoyo al propio Ruiz. La imagen era demoledora por sí sola: no solo se ensalza a asesinos, sino que además se utiliza los menores para difundir ese mensaje en plena calle.

Lo ocurrido en Pamplona no ha sido el único caso. Al paso de la Korrika por Lesaka se ha podido ver una silueta con la imagen de Mikel San Sebastián, natural de la localidad y condenado por el terrible atentado de la T-4 de Barajas, la bomba que destrozó la terminal del aeropuerto y que acabó con la vida de dos personas. La presencia de esa imagen en la marcha se ha prolongado durante varios kilómetros mientras las personas que portaban el testigo corrían sonrientes.

La recopilación de imágenes y mensajes detectados apunta además a otros nombres del historial criminal de ETA. En distintos puntos de Navarra han reaparecido referencias a etarras como Josu Zabala, alias Basajaun, antiguo miembro del comando Nafarroa, así como a la presencia de fotos de Xabier Rey, un etarra fallecido y que según Covite la portavoz de la Korrika afirmó "tener en el corazón". 

La dureza de las imágenes de Pamplona obligó a las instituciones navarras a posicionarse. En el Ayuntamiento de Pamplona, la Comisión de Presidencia aprobó una declaración para condenar “rotundamente” los hechos ocurridos durante la Korrika 2026, y en especial la exhibición de imágenes y mensajes de apoyo a terroristas de ETA. El texto también rechazaba expresamente el uso de menores en este tipo de mensajes, una práctica que define como especialmente grave y contraria a los valores democráticos.

La declaración municipal iba más allá de la condena política. El Ayuntamiento aprobó no financiar con dinero municipal la Korrika, ni mediante la compra de kilómetros ni por otras fórmulas de colaboración, mientras la organización no condene de manera expresa estos hechos y adopte medidas eficaces para impedir que vuelvan a repetirse. También se exige a AEK una condena clara y pública del enaltecimiento del terrorismo, medidas concretas para impedir la exhibición de símbolos o imágenes de apoyo a etarras y disculpas a las víctimas por el daño causado.

Pero la votación dejó al descubierto la verdadera cara de EH Bildu. La declaración salió adelante con los votos de UPN, PSN y PPN, mientras EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin votaron en contra. Es decir, cuando llegó el momento de condenar sin matices la presencia de imágenes de terroristas y de rechazar el uso de menores para difundirlas, EH Bildu y sus partidos satélites han vuelto a situarse en el lado del no.

Situación similar se vivió en el Parlamento de Navarra. Allí decayó una propuesta que reclamaba condenar “de manera rotunda y sin matices” la exhibición de imágenes de miembros de ETA y la utilización de menores con simbología que ensalza a asesinos. El PSN se abstuvo para proteger a sus socios proetarras y votaron en contra EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin

Ese doble movimiento, en Pamplona y en el Parlamento, retrata con claridad lo ocurrido en las últimas horas. Por un lado, una recopilación cada vez más escandalosa de imágenes de terroristas durante el paso de la Korrika por Navarra. Por otro, la negativa de EH Bildu a respaldar una condena clara en las instituciones.

El papel del alcalde Joseba Asiron queda inevitablemente señalado en ese contexto. La Korrika ha pasado por una ciudad en la que el Ayuntamiento había respaldado institucionalmente la carrera, había adquirido su kilómetro y había dado cobertura pública a ese paso. Y, al mismo tiempo, durante ese recorrido han aparecido imágenes y mensajes de apoyo a etarras. En resumen, Pamplona participó de manera institucional en una carrera que terminó contaminada por la exaltación del terrorismo mientras su alcalde y su grupo se niegan a apoyar una condena rotunda.