Un médico alertó al Gobierno de Chivite sobre Jon Guajardo: "Me sometió a un largo y brutal acoso laboral"
Así lo refleja el cruce de correos electrónicos entre el médico denunciante —que pide mantener su identidad en el anonimato— y el propio consejero, al que trasladó documentación y un escrito con detalles de lo que define como un “largo y brutal acoso laboral”.
En esos mensajes, el facultativo no plantea el asunto como una queja genérica, sino como un aviso formal para que el consejero tuviera conocimiento de un historial de resoluciones y procedimientos que, según sostiene, fueron recurridos durante años en sede judicial. En su correo, el médico llega a presentar esa información como un elemento que Salud “debe conocer” antes de tomar decisiones.
Domínguez le respondió por escrito y acusó recibo de la información. En su contestación, el consejero le agradeció el envío y le trasladó que, con esos datos, debía “contactar con todas las partes implicadas” para poder “formar un criterio propio”, según consta en el intercambio de emails.
El médico, por su parte, insistió en que no se trataba de valoraciones personales, sino de “hechos” respaldados por documentación y resoluciones judiciales, y reclamó una decisión “sobre su nota” tras conocer el nombramiento de Guajardo en Navarra.
Este cruce de mensajes sitúa al consejero en un punto clave del caso: Salud estaba al tanto del aviso y de la existencia de documentación judicial relacionada con la etapa previa de Guajardo, porque el propio médico lo puso por escrito y recibió respuesta.
En ese intercambio, el facultativo no solo trasladó documentación y hechos, sino que en un segundo correo marcó un plazo para que el consejero actuara y advirtió de que, si no recibía una respuesta, haría público el asunto. En el mensaje, el médico reprochaba que hubiera pasado "tiempo suficiente” desde que puso en conocimiento del consejero el caso y lamentaba que Domínguez no le hubiera indicado “un plazo en espera de su decisión”.
Domínguez interpretó ese planteamiento como una presión. Domínguez contestó que “el tono empleado en su segundo mail ya no me pareció el más adecuado y el contenido de este último me parece inaceptable” y remarcó que podía hacer “lo que considere oportuno”, pero que él no iba a tomar “ninguna medida bajo presión o coacción”.