POLÍTICA

Récord de impuestos, más pobreza y menos alivio fiscal: el modelo económico de Chivite al descubierto

Fotomontaje de María Chivite sobre un fondo de billetes de euro.
Navarra ha recaudado en 2025 un récord de 5.865 millones y el IRPF ya concentra el 39,8% del total, mientras crecen las dificultades sociales y el alivio fiscal no llega.

El Gobierno de Navarra ha cerrado 2025 con el mayor nivel de recaudación de toda la serie histórica y ha consolidado un nuevo umbral de ingresos públicos que ya parece estructural. Los ingresos acumulados en los capítulos I y II han sumado 5.865 millones de euros, según los datos oficiales, tras varios años de crecimiento especialmente intenso.

Ese récord no cae del cielo. Sale del bolsillo de los ciudadanos y, sobre todo, de una figura que gana cada vez más protagonismo: el IRPF. La estructura fiscal navarra se ha ido apoyando más en las rentas personales mientras miles de familias viven con estrecheces y el debate sobre un alivio fiscal real sigue sin llegar.

La clasificación presupuestaria es clara. El Capítulo I agrupa los impuestos directos —principalmente IRPF e Impuesto sobre Sociedades— y el Capítulo II la imposición indirecta, con el IVA y los Impuestos Especiales como figuras centrales. En el conjunto de 2025, el sistema ha seguido desplazándose hacia la tributación directa, más vinculada a la renta personal.

Dentro del total, el IRPF ha mantenido un peso determinante. En 2025, 2.334 millones han procedido de este impuesto, lo que refuerza su papel como principal motor del avance recaudatorio. Ese peso, además, se ha convertido en tendencia: en dos décadas el IRPF ha pasado de representar el 28,5% de la recaudación líquida total en 2004 al 39,8% en 2025, más de once puntos adicionales. Es decir, Navarra depende hoy mucho más de las rentas personales que hace veinte años.

El detalle del Capítulo I explica ese giro. El IRPF ha ido ampliando su distancia respecto a Sociedades y al resto de figuras, con un crecimiento apoyado en las rentas del trabajo y del ahorro declaradas por las personas físicas. La consecuencia es un sistema menos diversificado y más sensible a lo que ocurra con el empleo, los salarios y la normativa que afecta a la imposición directa.

En paralelo, la imposición indirecta también ha crecido en términos absolutos con el consumo, pero lo ha hecho de forma más moderada que la imposición directa en los últimos años. El equilibrio entre tributación directa e indirecta se ha desplazado, de manera gradual, hacia la primera, y eso cambia la naturaleza de la base recaudatoria: cada vez más renta personal, cada vez menos equilibrio de fuentes.

A este escenario se suma otro elemento que alimenta la crítica: la diferencia entre lo previsto y lo recaudado. Desde 2021, los ingresos efectivos han superado de forma reiterada las estimaciones iniciales. En 2025, el propio seguimiento de ejecución presupuestaria situó los ingresos por encima del objetivo fijado para el año.

Mientras la Administración hace caja, la realidad social no desaparece con una rueda de prensa. Los indicadores de pobreza y exclusión siguen afectando a decenas de miles de navarros. La Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) estimó que en 2024 el 18,3% de la población en Navarra estaba en riesgo de pobreza y/o exclusión social (AROPE), unas 124.000 personas, y apuntó a un repunte respecto al año anterior.

El Gobierno de Navarra, por su parte, ha difundido que en 2025 la tasa de riesgo de pobreza bajó hasta el 12,3% en la Comunidad Foral según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Son indicadores distintos, pero el cuadro general deja una idea difícil de esquivar: Navarra recauda como nunca y, aun así, una parte importante de la población sigue en situación vulnerable.

En ese contexto, el debate de fondo no es solo contable. Con ingresos estructuralmente al alza y un sistema cada vez más dependiente del IRPF, la pregunta política es inevitable: ¿por qué el récord de recaudación no se traduce en un alivio fiscal visible para quienes sostienen el sistema, especialmente cuando la precariedad y la pobreza siguen presentes en los datos?