Remírez justifica la "mano tendida" a Bildu pese a que jamás ha condenado los ataques a su familia
El vicepresidente primero y consejero de Presidencia e Igualdad, Javier Remírez, ha recordado el pasado de la violencia terrorista y el acoso político, con referencias a cómo afectó a su familia, en una entrevista publicada hoy por EFE. En su opinión, la desaparición de ETA ha sido un triunfo de la sociedad y ha permitido que hoy se haga política “desde el diálogo”, con diferencias y coincidencias, construyendo convivencia y progreso.
Sin embargo, Remírez ha recordado que el Gobierno “ha tendido la mano” a todas las fuerzas, destacando que EH Bildu, formación que nunca ha condenado la violencia terrorista de ETA, “sí ha recogido esa mano tendida” para cerrar acuerdos presupuestarios, mientras que ha criticado que “las derechas” se han instalado en la crispación y en la “irrelevancia política”.
La estabilidad del Gobierno de Navarra ha sido otro de los ejes abordados en la entrevista, contraponiendo la situación del Ejecutivo foral con la inestabilidad política que, a su juicio, atraviesan comunidades como Aragón y Extremadura.
Remírez ha repasado la actualidad cuando se ha cumplido un mes de su nombramiento para sustituir a Félix Taberna. En ese contexto, ha defendido que la estabilidad del Gobierno de Navarra se apoya en una coalición “de culturas políticas diferentes” integrada por PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin.
El vicepresidente ha asegurado que el Ejecutivo “culmina su segunda legislatura” al frente de esa coalición y ha afirmado que solo puede mostrar “satisfacción” por la gestión. Según ha señalado, se ha logrado articular un Gobierno plural que representa a “amplios colectivos” de la ciudadanía de Navarra.
Sobre los cambios recientes en el Ejecutivo, Remírez ha explicado que el objetivo ha sido “dar un impulso político y comunicativo” a la acción de gobierno. También ha defendido la necesidad de trasladar “mensajes sencillos” sobre la tarea realizada al conjunto de la ciudadanía de Navarra.
En esa línea, ha sostenido que tanto él como la consejera Inmaculada Jurío cumplen un perfil de experiencia en política y gestión, algo que ha enmarcado en los requisitos que pedía la presidenta María Chivite. A su juicio, estos movimientos son habituales en cualquier administración y sirven para “refrescar los equipos” y aportar “nuevas energías”.
Preguntado por la situación en Aragón, Remírez ha indicado que el Gobierno navarro “respeta los resultados” electorales y desea que se conforme un Ejecutivo estable para mantener relaciones bilaterales intensas. Eso sí, ha subrayado que Navarra y Aragón son “realidades diferentes”, aunque compartan afinidades históricas y culturales.
En su comparación, ha afirmado que en Navarra se parte de un Gobierno estable, en minoría parlamentaria pero con “mayoría social”, que ha aprobado presupuestos, leyes fiscales y 45 nuevas normas. También ha atribuido esa situación a la apuesta de Chivite por el diálogo político y el acuerdo.
Sobre la comisión parlamentaria de investigación de obras públicas y la comparecencia del exdirigente socialista Santos Cerdán, Remírez ha señalado que el Ejecutivo respeta los procesos y desea que se aclaren las cuestiones. Sin embargo, ha sostenido que lo visto hasta ahora ha evidenciado un “relato ficticio” de la derecha.
En ese marco, ha defendido que el Gobierno de Navarra no tiene casos de corrupción y que sus obras públicas han estado ajustadas a la legalidad. Además, ha acusado a la derecha de extender una sospecha “falsa y torticera” que, según ha dicho, alimenta a los extremismos, especialmente a la extrema derecha.
Por último, al ser preguntado por Vox, ha considerado que esas ideas deben seguir siendo irrelevantes en la sociedad navarra. Ha valorado que la formación solo tenga un parlamentario de los cincuenta del Parlamento foral y ha pedido a UPN y PP “volver a la moderación” y recoger la mano tendida del acuerdo.