POLÍTICA

Uxue Barkos apuesta por imponer el euskera en toda Navarra porque ya no se puede vincular con ETA

Uxue Barkos comparece en la ponencia parlamentaria para la reforma de la LORAFNA. EUROPA PRESS
La expresidenta del Gobierno foral ha defendido reformar la Lorafna, acabar con la zonificación lingüística para imponer el euskera allá donde no se habla.

La expresidenta del Gobierno de Navarra Uxue Barkos ha defendido este viernes que ha llegado el momento de reconocer la oficialidad del euskera en toda Navarra y superar la actual zonificación lingüística, al considerar que ya no se puede sostener la antigua vinculación entre el euskera y ETA.

Barkos, presidenta del Ejecutivo foral entre 2015 y 2019 y actual senadora autonómica, ha realizado esta propuesta durante su intervención en la ponencia de estudio del Parlamento de Navarra para la actualización de la Lorafna. En su comparecencia, ha planteado también introducir “mecanismos de defensa” ante los “incumplimientos del Estado” en materia de transferencias competenciales pendientes.

La dirigente de Geroa Bai ha afirmado que la reforma de la Lorafna es “urgente” para adaptar esta ley a lo que ha vivido la sociedad navarra durante los últimos 40 años. A su juicio, revisar este marco normativo es algo “democráticamente saludable” y forma parte de las funciones esenciales de la política frente a quienes, según ha advertido, buscan desacreditar las instituciones democráticas.

Uxue Barkos ha centrado sus propuestas en tres grandes bloques: los cambios experimentados por la sociedad navarra, los nuevos retos que deberá afrontar la Comunidad foral en los próximos años y las dificultades detectadas en las relaciones entre Navarra y el Estado.

Uno de los puntos más destacados de su intervención ha sido su defensa de la oficialidad del euskera en todo el territorio foral. Barkos ha recordado que el Parlamento de Navarra ya se pronunció a favor de esta cuestión en 1980, aunque posteriormente, según ha criticado, fue en las negociaciones fuera de la Cámara donde se decidió eliminar ese planteamiento y pactar la actual zonificación lingüística.

La expresidenta ha llamado a “deshacer aquel error histórico que castiga al euskera y a la sociedad navarra”. En este sentido, ha sostenido que reconocer la oficialidad del euskera en toda Navarra no tendría por qué generar “tensiones”, salvo que “alguien se empeñe en crearlas”.

“Hace 40 años hubo quien quiso identificar el euskera con ETA con intenciones en unos casos reivindicativas y en otros casos punitivas, pero hoy las cosas ya no son así y quienes pretendieron generar tensiones por esa identificación no tienen argumentos”, ha manifestado Barkos durante su comparecencia parlamentaria.

Por ello, ha apostado por superar la “anomalía normativa” que, en su opinión, supone la actual zonificación lingüística. Ha defendido que ese cambio debe hacerse en el Parlamento foral “por consenso y por sensatez democrática”.

Barkos también se ha referido a la propuesta realizada por la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, para incluir en la Lorafna una mención al euskera como lengua propia. La senadora autonómica ha considerado que esa fórmula “no cambiaría nada en absoluto del estatus actual”.

Además del euskera, la expresidenta ha planteado la necesidad de reformular la Lorafna para corregir lo que ha definido como incumplimientos del Estado en materia de transferencias competenciales. Según ha señalado, algunas de esas competencias siguen pendientes 44 años después.

En este apartado, Barkos ha propuesto establecer “mecanismos de defensa” de los intereses del autogobierno y del conjunto de la sociedad navarra. Ha asegurado que las demoras en la asunción de competencias han lesionado el desarrollo del autogobierno foral.

También ha planteado crear mecanismos de control sobre las competencias estatales que, según ha dicho, son pagadas por la Hacienda Foral. En concreto, ha citado el caso de las infraestructuras, al considerar que Navarra ha contribuido a la financiación estatal sin recibir inversiones equivalentes en suelo navarro o con incidencia directa en la Comunidad foral.

Barkos ha mencionado en este punto la Autovía de Navarra, las infraestructuras ferroviarias y la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica sobre la red de transporte eléctrico, que, según ha advertido, deja a Navarra sin poder participar en la misma.

La senadora autonómica ha defendido también la reforma de la Ley del Convenio Económico de 1990. Ha señalado que la arquitectura fiscal y tributaria actual responde a un escenario muy distinto al presente y ha advertido de que el paso del tiempo puede “carcomer” el convenio económico navarro si no se acometen cambios.

En su intervención, ha explicado que la crisis de Lehman Brothers provocó en Europa una rebaja sustancial del peso del impuesto de sociedades en las arcas públicas, mientras que la imposición al consumo ha ido ganando importancia. A su juicio, la actual Ley del Convenio limita el autogobierno navarro al no permitir regular una vía relevante de financiación como es la imposición al consumo.

Entre las reformas que ha propuesto para la nueva Lorafna, Barkos ha incluido también la presencia de Navarra “con voz y con voto” en el Ecofin, el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea.

La expresidenta ha reclamado además adaptar el marco foral a nuevos retos como la vivienda como “derecho subjetivo”, la asunción de competencias en inmigración, la inteligencia artificial y la soberanía energética. En este último ámbito, ha señalado que las referencias de 1982 han quedado obsoletas ante el avance de las energías renovables y del autoconsumo.

Otro de los puntos que ha defendido ha sido el impulso de nuevas relaciones regionales. Barkos ha señalado que, además de la Eurorregión Navarra-Euskadi-Aquitania, existen marcos posibles de relación a otros niveles, incluso fuera de la Unión Europea, alejados de una “visión de estados estancos”.

Finalmente, Barkos ha alertado de un proceso recentralizador que, según ha dicho, se produce “por la vía de imponer techo al desarrollo de derechos básicos” y que deja al autogobierno sin parte de su carácter más social. También ha planteado “resetear” otras cuestiones que han afectado a la Lorafna y al Convenio con el Estado, como la modificación del artículo 35 de la Constitución o la progresiva asunción de directivas europeas.