El pamplonés Arturo del Burgo lanza una novela inquietante: detener un caso antes de que vuelva a repetirse
El abogado navarro Arturo del Burgo publica este miércoles 'Malditos', una nueva incursión en la novela negra con una premisa tan inquietante como poderosa: investigar un crimen que todavía no ha ocurrido, pero que todo hace pensar que volverá a repetirse.
La nueva obra del escritor pamplonés se mueve entre el suspense, la memoria y la sensación de que hay historias que nunca terminan de cerrarse. El punto de partida sitúa al lector en junio de 2024, aunque el origen real de todo está mucho más atrás, en un verano de 1996 que marcará para siempre a varios de sus personajes.
La novela arranca con una imagen difícil de apartar de la cabeza: en la playa de Zurriola, en San Sebastián, aparece el cuerpo de una joven asesinada, oculto bajo una escultura de arena con forma de sirena. En la frente lleva grabada a fuego una única palabra: EXLIBRIS. Esa marca será desde entonces el hilo que una varios crímenes separados por el tiempo, pero unidos por un mismo ritual.
Según construye la trama Del Burgo, desde 1996 y cada cuatro años, siempre en el mes de junio, una joven desaparece y días después es hallada sin vida con la misma inscripción en la frente. Ese patrón convierte al asesino en una figura insólita dentro del género: no actúa por impulso, sino con una paciencia metódica y con años enteros para preparar cada paso.
Ahí aparece una de las claves de 'Malditos'. La investigación no persigue solo al culpable, sino también la posibilidad de romper una secuencia que parece escrita de antemano. “Es ponerla ante la encrucijada de ver si es capaz o no de evitar algo que con toda seguridad se va a producir”, ha explicado el autor sobre el gran dilema que atraviesa la historia.
La protagonista es Renata Blasco, subinspectora de la Policía Nacional, una agente brillante, eficaz y profundamente incómoda para quienes la rodean. Sobre ella cae un encargo casi imposible: adelantarse al siguiente asesinato. Junto a ella aparece también Vera Durán, antigua inspectora del caso durante casi tres décadas, que arrastra el peso de siete crímenes sin resolver y no quiere sumar uno más a su conciencia.
Pero 'Malditos' no se queda en la investigación policial. La novela se adentra también en el pasado de un grupo de universitarios en Pamplona durante los años noventa. Un club de lectura centrado en la literatura policial, varias cintas de vídeo grabadas en 1996 y un juego intelectual que nunca debió ir más allá de la ficción sirven para reconstruir un pasado común que sigue condicionándolo todo.
Ese cruce entre tiempos y personajes refuerza una de las ideas centrales del libro: el presente viene determinado por el pasado. Del Burgo sitúa ahí el origen de la culpa, de la memoria y de las consecuencias que persiguen a quienes un día creyeron que ciertos actos podían quedar enterrados. En la novela, el tiempo no borra nada: solo cambia la forma en que cada uno convive con ello.
La obra incorpora además una crítica social vinculada al dinero, al poder y a la impunidad. Algunos personajes representan esa protección que otorgan las élites frente a la justicia, aunque el propio autor ha querido dejar claro que ese no es el eje principal del libro. “Hay una crítica, pero para mí lo más importante son los personajes y la trama”, ha señalado.
Otro de los ingredientes que sostienen la novela es la incomodidad. Del Burgo entiende que en toda historia negra debe existir una inquietud de fondo, una sensación de desajuste que acompañe al lector. En 'Malditos', esa inquietud nace tanto del asesino como de las relaciones entre los personajes, de sus silencios, de sus pactos y de la sospecha de que la culpa rara vez pertenece solo a una persona.
La fascinación por la literatura noir también ocupa un lugar importante en la historia. Bajo la guía del profesor Samuel Galindo, los protagonistas recorren referentes del género como Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle y se adentran en los mecanismos clásicos del crimen perfecto, el asesino que deja firma y el enigma aparentemente irresoluble. Ese juego literario funciona como combustible de la novela, pero también como semilla de algunas de sus peores decisiones.
Con 'Malditos', Arturo del Burgo da un paso más en su trayectoria narrativa tras 'Un lugar al que volver' y 'No mientas'. El autor, nacido en Pamplona en 1979, compagina su trabajo como abogado y socio en un despacho internacional con una vocación literaria que en esta nueva novela se vuelve más ambiciosa, más oscura y también más compleja en su estructura.
El título del libro, además, no ofrece una respuesta cerrada. “Cuando el lector termine la última página, tendrá que decidir a quién corresponde con ese título”, ha dejado caer el escritor. Esa duda final resume bien el espíritu de una novela que habla de crimen, culpa y memoria, pero también de los lazos que unen, deforman y a veces condenan a quienes creyeron que el pasado ya no podía volver.