Las barracas de San Fermín amanecen plagadas de pintadas proetarras: "Españoles hijos de puta"
Las barracas de San Fermín han amanecido con varias pintadas insultantes y de simbología radical en las vallas que protegen el perímetro del recinto festivo, en el barrio pamplonés de la Rochapea. Los mensajes, escritos con espray rojo sobre los paneles blancos, incluyen expresiones como “Puta España”, “Españoles hijos de puta” y la firma “Indar Gorri”.
Las imágenes muestran al menos tres tramos del vallado exterior de las barracas completamente marcados con grandes letras rojas. En uno de los paneles aparece la frase “Puta España” junto a la inscripción “IG 86”. En otro, se lee con claridad “Españoles hijos de puta”. En una tercera imagen se aprecia la firma “Indar Gorri”, en grandes caracteres, junto a otros trazos y símbolos.
Las pintadas han aparecido en una zona especialmente transitada durante los días previos a los Sanfermines 2026, cuando miles de familias se acercan al recinto de las barracas, uno de los espacios más populares de la fiesta. El lugar se encuentra ya preparado para recibir a vecinos y visitantes durante los próximos días.
La autoría aparece atribuida en las propias pintadas a Indar Gorri, grupo ultra vinculado al fútbol y relacionado con el entorno de la izquierda abertzale. Sus siglas y su nombre figuran en varios puntos del vallado, junto a mensajes de odio contra España y contra los españoles.
La aparición de estas pintadas contrasta con el mensaje lanzado hace apenas unos días por el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, que había pedido “respeto” y “convivencia” ante el inicio de los Sanfermines. El primer edil de EH Bildu afirmó que “la crítica no puede ir más allá de donde termina el respeto” y añadió que “un concejal debe poder subir y bajar Curia sin ser insultado”.
Sin embargo, las vallas del recinto de las barracas han amanecido ahora con mensajes que van precisamente en la dirección contraria a ese llamamiento. No son críticas políticas ni reivindicaciones festivas, sino insultos directos, escritos en un espacio público y en una zona vinculada a una de las actividades más familiares de las fiestas.
La contradicción resulta evidente. Mientras Asirón pide respeto en público, sectores próximos al entorno ideológico que históricamente ha rodeado a la izquierda abertzale vuelven a dejar su huella en la ciudad con mensajes de odio. Esta vez no ha sido en la calle Curia, durante la procesión de San Fermín, sino en el perímetro de las barracas, antes incluso del inicio oficial de las fiestas.
El alcalde había situado la convivencia como uno de los ejes de los Sanfermines 2026. También había celebrado la aprobación unánime de una declaración institucional bajo la idea de que las fiestas “nos pertenecen a todas” y de que todas las personas tienen derecho a sentirse “respetadas, libres y seguras”.
Ese discurso, sin embargo, choca con la realidad de unas pintadas que insultan a una parte de la ciudadanía por su identidad nacional. Los mensajes han quedado a la vista de cualquier persona que pasee por la zona de las barracas, incluidas familias con niños, justo en la cuenta atrás para el Chupinazo del 6 de julio.