El encierro de los ‘valientes’ en San Fermín: carreras desesperadas con los toros a un kilómetro de distancia
Cada mañana, cuando todavía faltan unos instantes para que el primer cohete anuncie el inicio del encierro de las fiestas de San Fermín por las calles de Pamplona, un numeroso grupo de jóvenes protagoniza una carrera muy distinta por el último tramo del encierro de San Fermín.
Es el conocido, con cierta ironía, como encierro de los ‘valientes’. Los participantes atraviesan Telefónica y el estrecho callejón a toda velocidad para alcanzar la plaza de toros cuando los astados siguen encerrados en los corrales de Santo Domingo, a casi un kilómetro de distancia.
No buscan colocarse delante de la manada ni realizar una carrera templada junto a los toros. Su objetivo es entrar cuanto antes en la plaza, ganar una posición detrás de la barrera o junto a los burladeros y contemplar desde allí el desenlace del encierro.
La escena está protagonizada habitualmente por jóvenes que aceleran desesperadamente durante los segundos previos a las ocho de la mañana. Algunos entran incluso antes de que suene el cohete que confirma la apertura de los corrales.
De esta manera consiguen acceder gratuitamente al coso y, además, quedarse para la posterior suelta de vaquillas. En muchas ocasiones, su llegada prematura provoca silbidos y abucheos entre parte del público que ya ocupa los tendidos.
Aunque los toros todavía se encuentran lejos, esta carrera no está exenta de riesgo. La entrada a la plaza se realiza por un callejón estrecho, por lo que una caída puede provocar un peligroso amontonamiento de corredores.
El precedente más grave se produjo el 13 de julio de 2013, cuando se formó un gran tapón humano en el acceso al ruedo. El suceso dejó decenas de heridos y obligó a los toros a pasar junto a numerosos corredores que permanecían atrapados en el suelo.
El recorrido oficial del encierro tiene 875 metros entre los corrales de Santo Domingo y la plaza de toros. La carrera comienza a las ocho de la mañana con el disparo del primer cohete, que anuncia la apertura de las puertas y la salida de la manada.
Las normas municipales prohíben que los corredores que ya han accedido a la plaza permanezcan parados en el ruedo antes de la llegada de los astados. Deben apartarse rápidamente y colocarse detrás de las barreras para dejar espacio a quienes entran perseguidos por la manada y permitir el trabajo de los dobladores.
La ordenanza también obliga a atender las instrucciones de la Policía Municipal y del personal encargado del encierro. Las personas que dificulten la carrera, permanezcan en zonas prohibidas o generen una situación de peligro pueden ser desalojadas y denunciadas.