El gato escondido en el cartel de San Fermín: el secreto mejor guardado de la obra para la feria de Pamplona
El cartel de la Feria del Toro de San Fermín 2026 se ha presentado en Pamplona con el toro como gran protagonista, pero no ha sido lo único que ha captado la mirada. En una obra llena de color, geometría y símbolos, hay un pequeño detalle que ha empezado a despertar la misma pregunta entre muchos aficionados: qué hace un gato en una imagen pensada para anunciar la gran cita taurina de Pamplona.
La obra, firmada por el pintor madrileño Carlos Franco, no parece construida para una sola lectura. El toro ocupa el centro, aparecen los hierros de las ganaderías que correrán los encierros de 2026 y la composición guarda referencias reconocibles para Pamplona y para el universo personal del artista. Hay incluso un paisaje con un monte muy conocido. Pero entre todos esos elementos, esa figura felina ha despertado una curiosidad comprensible.
Y ahí está precisamente una de las claves del cartel. Ese gato no responde a un símbolo taurino clásico ni a una referencia directa a San Fermín. Es, en realidad, una de las licencias más íntimas del autor. Franco lo ha contado así, con sus propias palabras, en una entrevista con este medio: “Por ejemplo el gatito que aparece, es el gato que anda por mi casa y lo he puesto en el cartel”.
A partir de esa confesión, el cartel se entiende de otra manera. Lo que parecía un simple detalle extraño pasa a formar parte del lenguaje con el que Carlos Franco ha querido construir la obra anunciadora de la Feria del Toro 2026. No solo ha pintado lo que remite a Pamplona o a la plaza. También ha querido introducir elementos de su propio imaginario, de su memoria y de su forma de entender la fiesta.
El propio autor lo ha explicado con amplitud en esa misma entrevista: “Tenía ganas de que se fijaran en mí, me gusta mucho la fiesta de San Fermín. Para mí ha sido un gusto que me hayan pedido hacer el cartel. En el cartel aparece la idea de que lo que importa es el toro, pero he recogido lo que es la feria y la fiesta", ha indicado Franco.
"En el cartel el el toro viene por una alfombra roja para dar esa idea de la importancia del animal. Aparecen en el cuadro para mí elementos que son un argumento para decir cosas que son mías y de mi interior, por lo que me permito muchas licencias que para mí tienen un significado y por eso las incluyo. Por ejemplo el gatito que aparece, es el gato que anda por mi casa y lo he puesto en el cartel. Luego toda la composición geométrica está en forma de copa que también tiene una importancia importante con las fiestas de Baco, donde la gente aprovechaba para perder el conocimiento. Una experiencia que el que la ha tenido sabe lo que significa. Las fiestas cumplen una función muy importante, que es poderte desmadrar durante un momento concreto y dentro de un orden”, ha asegurado.
Ese testimonio define bastante bien el espíritu de una obra que, más que limitarse a ilustrar un acontecimiento, propone una interpretación personal de la fiesta. El toro manda en el centro del cartel, pero a su alrededor conviven la parte figurativa, la parte geométrica y una dimensión casi biográfica. Por eso el gato no está ahí como un simple adorno. Funciona como una pista del universo privado del pintor madrileño.
En esa misma línea, Franco ha desvelado también otro de los detalles del cartel. El monte que aparece al fondo es el monte del Perdón, visto desde lejos.
Es una de las referencias más reconocibles para el ojo navarro dentro de una composición que mezcla guiños locales con otros más libres, casi íntimos, introducidos por el artista con plena conciencia.
De la obra anunciadora de los próximos Sanfermines taurinos se han impreso 1.500 carteles del tamaño grande y 1.750 carteles de un tamaño mediano, que ya se pueden conseguir a 5 y 4 euros, respectivamente, en las oficinas de la Casa de Misericordia y en la tienda de recuerdos de la plaza de toros.