Vacío institucional a Napardi en San Fermín: Chivite y Asiron plantan la entrega del Gallico de Oro a Javier Andreu
El Casco Antiguo de Pamplona ha acogido este jueves 9 de julio uno de los reconocimientos culturales con más solera de las fiestas. Como manda la tradición desde hace ya cuarenta años, la sede de la Sociedad Gastronómica Napardi, en la emblemática calle Jarauta, ha abierto sus puertas para entregar el Gallico de Oro. En esta XXXIX edición, el galardón ha recaído sobre el reputado historiador y arqueólogo navarro Javier Andreu, en una mañana cargada de emoción, respeto a su trayectoria y ambiente festivo.
El acto ha seguido el emotivo protocolo de la entidad gastronómica: tras la presentación oficial de los numerosos méritos académicos y profesionales que avalan la distinción de Andreu, el homenajeado ha tomado la palabra para pronunciar un breve discurso de agradecimiento ante los asistentes. Posteriormente, se ha procedido a uno de los momentos más simbólicos del mediodía sanferminero con la imposición de la Mandarra de Honor y la entrega de la célebre estatuilla del Gallico de Oro con su característico báculo.
Una entrega marcada por la ausencia de autoridades
Más allá del carácter cultural y el indiscutible protagonismo del galardonado, la cita de este año ha estado marcada por un notable contraste en el Salón de la sociedad. Por primera vez en la historia reciente del certamen, ningún miembro del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Pamplona ni representantes del Gobierno de Navarra han acudido al acto de entrega de la distinción.
Este vacío por parte de las autoridades autonómicas y municipales surge como consecuencia directa de la controversia sectorial vivida la pasada primavera. Entonces, la asamblea de la sociedad Napardi ratificó formalmente su decisión de mantener sus estatutos internos e impedir el acceso de las mujeres como socias, desoyendo el requerimiento de apertura del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI) al considerarlo una recomendación sin competencias vinculantes; un pulso legal que ha derivado este jueves en un completo plantón político e institucional en la calle Jarauta.
Pese a la coyuntura política y la ausencia de representantes oficiales, el mundo de la cultura y los socios de la entidad se han volcado con Javier Andreu, blindando el prestigio de un galardón que busca premiar la excelencia y el cordón umbilical de destacadas personalidades navarras con su tierra y sus raíces.