Letra de ¡Ánimo pues!, la canción con los gaiteros que toda Pamplona baila tras el Chupinazo para empezar San Fermín
La Plaza Consistorial se convierte en una marea blanca y roja cuando arranca este pasacalles después del Chupinazo.
El Chupinazo de San Fermín no termina cuando estalla el cohete. En realidad, para miles de personas que abarrotan la Plaza Consistorial de Pamplona, la fiesta empieza a tomar cuerpo unos segundos después, cuando la música abre paso entre la multitud y convierte el blanco y rojo en una sola marea humana.
Cada 6 de julio a las 12 horas, Pamplona contiene la respiración. Llega el grito esperado, el “Pamploneses, pamplonesas, ¡Viva San Fermín!”, y después el estruendo del cohete. Pero la banda sonora de ese instante tiene su propio orden tradicional.
Primero, la música suena dentro. En el zaguán del Ayuntamiento, los gaiteros y la banda de música La Pamplonesa interpretan la tradicional ‘Biribilketa’ de Gainza. Es un momento intenso, breve y muy simbólico, todavía protegido por las paredes de la Casa Consistorial.
Después llega una de las escenas más reconocibles del arranque de las fiestas de San Fermín. Los músicos salen a la Plaza Consistorial rodeados por un cordón de seguridad de la Policía Municipal, necesario para abrirles paso entre la multitud que ocupa cada rincón de la plaza.
Y entonces empieza todo.
Con los primeros compases del pasacalles ‘¡Ánimo pues!’, Pamplona salta, canta y levanta los brazos. La plaza entera parece moverse al mismo ritmo. Los sonidos de las gaitas y de la banda funcionan como una señal para miles de mozos y mozas que, apenas unos minutos después del cohete, ya han entrado de lleno en San Fermín.
La letra de ‘¡Ánimo pues!’, el pasacalles que canta Pamplona
Aunque ‘¡Ánimo pues!’ es un pasacalles muy habitual durante los Sanfermines, su momento más especial llega justo después del Chupinazo. Ahí, en plena Plaza Consistorial, la melodía deja de ser solo música y se convierte en un canto colectivo.
Esta es la letra popular que se canta en Pamplona:
Si no tienes un duro,
no te hace caso nadie.
En cambio si lo tienes,
amigos a millares.
¡Ruma la rumba la run!
¡Qué pedo llevas, Calatayud!
La fuerza de este pasacalles está precisamente en esa mezcla de tradición, ironía y desahogo festivo. La letra habla del dinero y de las amistades interesadas, pero acaba con una coletilla mucho más gamberra, coreada por la plaza como un grito de entrada a la fiesta.
La primera gran canción popular tras el Chupinazo
El momento tiene algo de ritual. Antes de dispersarse por las calles del Casco Antiguo, antes de que la ciudad se entregue por completo a nueve días de fiesta, Pamplona canta junta.
La escena se repite cada año con una intensidad difícil de explicar: la banda avanza, los gaiteros marcan el paso, la Policía Municipal abre hueco y la multitud acompaña la música con saltos, brazos en alto y pañuelos rojos al aire.
Por eso ‘¡Ánimo pues!’ no es solo una canción más de San Fermín. Es una de las primeras señales de que la fiesta ya ha cambiado de estado. El silencio previo al cohete ha desaparecido. La tensión ha estallado. La ciudad ya no espera: celebra.
Cantar esa letra a las 12:05 del 6 de julio es formar parte de una tradición compartida por generaciones. Con o sin un duro en el bolsillo, como dice la canción, Pamplona ya sabe que San Fermín ha comenzado.