La Plaza de Toros de Pamplona planta cara a dos violentos proetarras que intentaron arrancar una bandera de España
Un episodio de alta tensión empañó la tarde de este viernes 10 de julio en la Plaza de Toros de Pamplona durante la celebración de la cuarta corrida de la Feria del Toro. En un coso absolutamente abarrotado, dos individuos de ideología radical abertzale proetarra intentaron arrancar por la fuerza una bandera de España que un joven exhibía de manera pacífica en la grada de sombra, desatando una monumental bronca y la indignación mayoritaria del público asistente.
Los hechos se fraguaron minutos antes del incidente, cuando en los tendidos de sol —zona habitualmente ocupada por las peñas— se exhibieron carteles con lemas injuriosos contra el país y la selección nacional de fútbol. Lejos de amedrentar al resto de la plaza, la provocación obtuvo una respuesta masiva por parte de una inmensa mayoría de los espectadores, que reaccionaron de forma espontánea cantando al unísono "Que viva España" y "Yo soy español".
Plantón ciudadano ante los violentos
Espoleados por el ambiente, los dos radicales decidieron abandonar su localidad en los tendidos populares, cruzar la plaza y personarse en la zona de sombra con el único objetivo de retirar la enseña nacional por la fuerza. Sin embargo, los agresores se toparon con una reacción ciudadana que no esperaban. Varias personas de los sectores colindantes se interpusieron de inmediato, plantando cara a los intolerantes y logrando frenar físicamente el intento de robo de la bandera.
Mientras se producía el forcejeo, miles de espectadores de los tendidos, grada y andanada de sombra comenzaron a abuchear unánimemente a los asaltantes, exigiéndoles a gritos que abandonaran el lugar y dedicando una sonora ovación de apoyo al joven que portaba la bandera española. Los radicales, lejos de deponer su actitud, continuaron profiriendo amenazas e instando al chico a salir del recinto en busca de un enfrentamiento físico directo.
Desalojados bajo una atronadora pitada
Ante el riesgo de que la situación derivara en una batalla campal debido al enfado mayúsculo del resto del público, empleados de la Plaza de Toros intervinieron para templar los ánimos.
Finalmente, los operarios del coso forzaron la retirada de los dos alborotadores, quienes abandonaron los tendidos manteniendo los gestos de amenaza hacia el portador de la enseña, mientras una atronadora pitada de toda la plaza despedía su expulsión. El incidente vuelve a poner de relieve el rechazo mayoritario del público de la Feria del Toro a los intentos de politización violenta por parte de sectores radicales durante las tardes de San Fermín.