La guía para distinguir a los toros del encierro de San Fermín: negros, cárdenos, castaños o jaboneros
La genética y el encaste de cada ganadería explican los colores que se ven en los toros del encierro durante las fiestas de San Fermín.
El encierro de San Fermín en Pamplona dura apenas unos minutos, pero en ese tiempo ocurre casi todo. Los toros suben por Santo Domingo, atraviesan la plaza del Ayuntamiento, encaran Mercaderes, toman la curva hacia Estafeta y llegan hasta la Plaza de Toros en una carrera rápida, tensa y difícil de leer.
Para quienes siguen el encierro desde el vallado, desde un balcón o por televisión, hay un detalle que ayuda a entender mejor lo que está pasando: el pelaje de los toros.
El color de cada animal permite distinguir qué toro va por delante, cuál se ha quedado rezagado o qué ejemplar se ha separado de la manada. En mitad de la velocidad del encierro de Pamplona, reconocer esos tonos puede marcar la diferencia para seguir la carrera con más precisión.
La variedad de colores que pisa los adoquines durante las fiestas de San Fermín no es casualidad. Responde a la genética y al encaste de cada ganadería. De los toros negros a los cárdenos, de los jaboneros a los berrendos, cada capa tiene sus propias claves.
Esta es una guía rápida para identificar los 10 pelajes más habituales de los toros del encierro de San Fermín.
Negro: el color más habitual en los toros del encierro
El negro es el pelaje dominante por excelencia. Muchos de los toros que corren en Pamplona presentan esta capa, aunque no todos los negros son iguales.
Cuando el animal es completamente oscuro, sin pelos de otro color, se le llama zaino. Si el pelaje tiene un tono algo más parduzco, parecido al de las mulas, se denomina mulato.
En el encierro de San Fermín, los toros negros pueden confundirse en ocasiones con los cabestros más oscuros, sobre todo cuando la manada corre muy compacta.
Colorado: el toro rojizo que destaca en Pamplona
El toro colorado es uno de los más fáciles de distinguir en la carrera. Su pelaje tiene un tono rojizo que suele destacar bajo la luz de la mañana, especialmente en tramos como Santo Domingo o Estafeta. Es el color habitual de la casta navarra y hay toros de Miura con este color por ese origen, precisamente.
Dentro de esta capa también hay matices. Si el rojo es muy vivo, se conoce como colorado encendido. Si el tono es más oscuro, apagado y próximo al granate, se habla de colorado avinagrado.
Es uno de los pelajes más vistosos para seguir el encierro de Pamplona desde las cámaras o desde los balcones.
Castaño: cuerpo marrón y extremos negros
El toro castaño tiene el cuerpo de color marrón, parecido a la cáscara de una castaña. Pero para que un toro sea considerado castaño debe cumplir una característica clara: las extremidades, la crin, el morro y la cola tienen que ser negras.
Ese contraste hace que resulte especialmente reconocible durante las fiestas de San Fermín, sobre todo cuando corre junto a otros toros de capa más uniforme.
Cárdeno: el pelaje gris ligado a la leyenda de Pamplona
El cárdeno es uno de los pelajes más conocidos entre los aficionados. Se forma por la mezcla de pelos blancos y negros, que crea un efecto grisáceo o azulado.
Es una capa muy vinculada a la historia del encierro de San Fermín y a ganaderías de gran personalidad. En Pamplona, muchos aficionados la asocian de forma directa con los toros de encasta Albaserrada, como los de José escolar.
Cuando un toro cárdeno enfila la calle Estafeta, su volumen y su color suelen hacerlo inconfundible dentro de la manada.
Jabonero: el toro claro que se reconoce al instante
El jabonero es uno de los pelajes más llamativos. Su color recuerda al café con leche muy claro o al jabón antiguo. Puede ir desde tonos crema hasta colores más amarillentos.
En el encierro de Pamplona, estos toros se identifican con mucha rapidez porque rompen visualmente con el resto de la manada.
Es una capa asociada por muchos aficionados a ganaderías clásicas y con carácter dentro de la feria, como Cebada Gago o Fuente Ymbro.
Berrendo: manchas grandes y muy visibles
El berrendo combina el blanco con grandes manchas de otro color. Es como si el toro estuviera marcado por parches bien definidos.
Puede haber berrendos en negro o berrendos en colorado. Su aspecto es muy reconocible, pero en el encierro de San Fermín conviene fijarse bien en un detalle: muchos cabestros son berrendos.
Los cabestros son los bueyes mansos que acompañan y guían a los toros. Si el animal tiene grandes manchas y lleva cencerro, no es un toro bravo, sino un cabestro.
Ensabanado: la rareza blanca del encierro
El ensabanado es una de las capas más espectaculares. El toro es prácticamente blanco, como si estuviera cubierto por una sábana.
Aunque su pelaje sea claro, estos animales suelen mantener zonas oscuras en el hocico y alrededor de los ojos. Eso les da una expresión muy marcada.
Cuando aparece un toro ensabanado en el encierro de San Fermín, suele atraer muchas miradas y también muchas fotografías.
Burraco: manchas blancas sobre fondo oscuro
El burraco presenta un fondo negro o tostado con manchas blancas irregulares, especialmente en el vientre y los costados.
Es un pelaje muy visual, fácil de reconocer cuando las cámaras muestran la manada desde arriba o cuando los toros avanzan agrupados por la calle Estafeta.
En las imágenes del encierro de Pamplona, el burraco suele destacar por ese aspecto salpicado que rompe la uniformidad del grupo.
Salinero: mezcla de pelos blancos y colorados
El salinero nace de la mezcla de pelos blancos y colorados. A diferencia de otros pelajes, no interviene el pelo negro.
El resultado es un toro de aspecto rojizo aclarado, con un tono moteado muy característico. Puede parecer que el color se ha suavizado por efecto del sol.
Es una capa menos común, pero muy interesante para quienes quieren aprender a distinguir mejor los toros durante las fiestas de San Fermín.
Sardo: blanco, negro y rojo en una misma capa
El sardo es uno de los pelajes más complejos. Mezcla tres colores principales: blanco, negro y rojo.
El resultado es un toro jaspeado, con muchos matices y un aspecto muy particular. Por eso es una capa muy apreciada entre los aficionados que se fijan en la morfología del toro de lidia.
En una carrera tan rápida como el encierro de San Fermín, reconocer un sardo exige tener el ojo entrenado.
Tres detalles para afinar la mirada en el encierro
Además del pelaje principal, hay pequeñas marcas que ayudan a identificar mejor a los toros en Pamplona.
Un toro es bragado cuando tiene una mancha blanca localizada en la zona del vientre. Es un detalle que puede pasar desapercibido si el animal corre rodeado por la manada.
Se llama lucero al toro que presenta una mancha blanca en el centro de la frente. Suele tener forma de estrella o triángulo y resulta muy útil para reconocerlo de frente.
El toro calcetero tiene las patas blancas desde las pezuñas hasta media altura, como si llevara calcetines. Es una marca muy visible cuando el animal avanza por las calles del recorrido.
En Pamplona, cada mañana de San Fermín se decide en pocos minutos. Y, muchas veces, el primer detalle para saber qué está ocurriendo está en el color del toro.