Vicente Zabala presenta en Pamplona 'Memoria de Morante', el retrato íntimo del torero que conquistó "la plaza del ruido"
El periodista Vicente Zabala de la Serna ha presentado este domingo 5 de julio en Pamplona su libro Memoria de Morante, El adiós y el regreso de un genio herido, una obra sobre Morante de la Puebla que va mucho más allá del relato taurino y que se adentra en la fragilidad, la memoria, la salud mental y la grandeza artística de uno de los toreros más singulares de las últimas décadas.
El acto se ha celebrado en la biblioteca del Hotel La Perla, muy cerca de la recepción del establecimiento, donde puede verse el precioso vestido de torear que Morante de la Puebla lució en Pamplona el 7 de julio de 2022, con motivo del centenario de la plaza de toros de la capital navarra.
La presentación ha contado con la participación de Rafael Moreno, propietario del Hotel La Perla; Eugenio Salinas, miembro de la comisión taurina de la Casa de Misericordia de Pamplona; y el propio autor, Vicente Zabala de la Serna, crítico taurino de El Mundo y testigo directo de una etapa decisiva en la vida del torero de La Puebla del Río.
Rafael Moreno ha abierto el acto recordando la estrecha relación del hotel con la historia del toreo. Ha explicado que La Perla cuenta con habitaciones dedicadas a grandes figuras como Cayetano Ordóñez, Belmonte y Manolete, toreros vinculados al establecimiento. En esa tradición ha situado también la presencia de Morante, de quien ha destacado, sobre todo, “su dimensión humana”.
Moreno ha situado el libro de Zabala de la Serna a la altura de una obra mítica de la literatura taurina, la de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte, por su capacidad para ir más allá del ruedo y acercarse al hombre que hay detrás del mito.
Uno de los momentos más especiales de la intervención de Rafael Moreno ha llegado al recordar la historia del vestido de Morante que hoy se exhibe en la recepción del hotel. Con motivo del centenario de la plaza de toros de Pamplona, Justo Algaba preparó esa pieza tan especial para que Morante pudiera lucirla en una fecha simbólica. Al principio, según ha relatado Moreno, el torero no lo vio claro, pero después aceptó.
“Te lo encontrarás en el hotel cuando te despiertes”, le dijo el sastre al torero antes de aquella corrida. Y Morante terminó vistiéndolo el 7 de julio de 2022 en Pamplona. Al día siguiente, según ha recordado Moreno, el torero llamó a Justo Algaba “fascinado” por lo que había vivido con aquel vestido en una tarde ya incorporada a la memoria taurina de la ciudad. Ese mismo día lo donó y entregó al hotel, donde luce para el disfrute de los aficionados.
Eugenio Salinas ha definido Memoria de Morante como un libro “especial”, porque aborda el aspecto taurino, pero también la parte más humana del torero. A su juicio, Vicente Zabala ha sabido contar esa dimensión con “sensibilidad” y con “respeto profundo” hacia la situación personal atravesada por Morante.
Salinas ha subrayado que la obra no se limita a repasar tardes, triunfos o faenas, sino que muestra “una lucha interna” por reencontrarse y volver a una cierta normalidad. “No es una biografía al uso, es mucho más”, ha señalado antes de animar a los asistentes a comprar y leer el libro.
Para el miembro de la comisión taurina de la Casa de Misericordia, el lector termina conociendo “mucho más y mucho mejor a Morante”. No solo al torero genial, imprevisible y enciclopédico, sino también al hombre herido que ha tenido que reconstruirse mientras seguía asumiendo la responsabilidad de ponerse delante del toro.
Vicente Zabala de la Serna ha explicado que el libro nace de una noche concreta: la presentación de los carteles de San Isidro, cuando Morante estaba anunciado dos tardes en Madrid y cinco en Sevilla. El periodista se acercó a saludarlo y se encontró con un hombre roto. “Rompe en lágrimas”, ha recordado. Allí le confesó que había perdido memoria por el tratamiento y que pensaba que no podría volver.
“Era un hombre devastado y pensaba que no podría volver”, ha resumido Zabala. Sin embargo, aquella temporada terminó convirtiéndose en una campaña antológica. Morante, ha dicho el autor, fue “tumbando muros” hasta protagonizar una de esas historias que exceden la crónica taurina y entran en el terreno de la proeza humana.
Por eso, Zabala ha insistido en que Memoria de Morante “no es un libro taurino”, aunque esté lleno de tauromaquia. Es, sobre todo, el retrato de un hombre que ha toreado desde una quiebra íntima muy profunda. “La proeza de Morante tiene una gran dimensión humana”, ha explicado.
El autor ha contado que viajó con Morante para varios reportajes y que en todos esos viajes aparecía una imagen que le impresionó: el pastillero del torero, con 13 o 14 pastillas diarias para su tratamiento y con los efectos secundarios que eso suponía. Ese contraste entre la habitación del hotel, la fragilidad del cuerpo y la exigencia de ponerse delante de toros de más de 500 kilos atraviesa toda la obra.
Zabala ha relatado también uno de los momentos que terminaron de convencerle de que la historia podía convertirse en un libro. En un viaje entre El Puerto de Santa María y Pontevedra, pasó 48 horas junto a Morante para un reportaje. Aquellas crónicas tuvieron un gran impacto y le hicieron ver que estaba ante una narración más amplia: la de una temporada que acabaría el 12 de octubre, en Madrid, cuando el torero se cortó la coleta en Las Ventas.
“He tenido el privilegio de ser testigo directo”, ha afirmado Zabala, que ha definido el libro como “un viaje a su historia y a su vida”. También ha explicado que la obra recorre la formación de Morante en un ambiente “inundado de arte”, clave para entender una tauromaquia que no se parece a ninguna otra.
En ese punto, el periodista ha dejado una de las frases más rotundas de la presentación: “Morante no hace el toreo soñado, sino el toreo imposible, con todas las ventanas abiertas a la historia”. Para Zabala, el torero no solo ha absorbido la memoria de los grandes maestros, sino que ha sido capaz de devolverla al presente con una personalidad radicalmente propia.
El autor ha querido dejar claro, además, que el libro está escrito desde la cercanía, pero no desde la complacencia. “He tenido la generosidad de Morante, me ha dejado contar”, ha señalado. Sin embargo, ha precisado que no se trata de un libro autorizado y que el torero no lo revisó previamente. “Está tratado con mucha delicadeza”, ha añadido.
La presentación ha tenido también un marcado acento pamplonés. Zabala ha dedicado palabras muy sentidas al capítulo de Pamplona y ha recordado a Ignacio Cía, antiguo director de la Casa de Misericordia, de quien ha dicho que era “morantista”. “Me hubiera gustado que lo hubiera vivido Ignacio Cía”, ha confesado.
El periodista ha destacado el gesto de Morante al donar el Premio Nacional de Tauromaquia a la Casa de Misericordia, una decisión que, según ha explicado, puso delante de toda España la labor de una institución única, organizadora de la Feria del Toro y con un fin social.
En ese vínculo con Pamplona, Zabala ha situado también el regreso de Morante en el centenario de la plaza de toros en 2022. Para el autor, aquel paso por San Fermín no solo fue una tarde importante, sino un hito simbólico. Morante conquistó una plaza de enorme personalidad y abrió una puerta inesperada en una afición acostumbrada a medirlo todo con una intensidad especial.
Zabala ha explicado que en Pamplona sucedió algo muy importante: una parte de la juventud que miraba hacia figuras como Roca Rey se volvió hacia el clasicismo de Morante. Un torero sin redes sociales, sin grandes estrategias digitales, pero con una cercanía que lo convirtió en un icono de cultura popular.
Como ejemplo, ha recordado una cena en un bar cercano a la plaza de toros de Pamplona, donde Morante cenó de pie, se fotografió con todo el mundo y mostró esa mezcla de misterio, naturalidad y magnetismo que ha terminado ganando también a Pamplona.
El autor ha cerrado su intervención con una imagen poderosa sobre la relación entre Morante y la capital navarra. Ha dicho que Ignacio Cía estaría feliz de saber que el torero “ha ganado el corazón de Pamplona”. Y lo ha resumido con una frase que condensa buena parte del libro y de la presentación: Morante ha llevado a Pamplona “el toreo de los silencios a la plaza del ruido”.