Alarma entre el empresariado de Navarra y Aragón por el parón de la Alta Velocidad entre Zaragoza y Castejón
Alarma y seria advertencia del tejido productivo en el norte de España. Las principales empresas y corporaciones de Navarra y Aragón, reunidas de urgencia en Pamplona junto al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, han alzado la voz para exigir una agenda compartida de competitividad. El encuentro, impulsado por la Confederación Empresarial Navarra (CEN) con el soporte de CaixaBank, ha servido para lanzar un duro diagnóstico sobre los factores que amenazan con lastrar el futuro económico del eje del valle del Ebro: la parálisis de las infraestructuras, el diferencial fiscal, el absentismo laboral y la falta de potencia energética.
El AVE, atascado a las puertas de Navarra
El principal foco de indignación y preocupación de las jornadas se ha centrado en la situación del corredor ferroviario de Alta Velocidad. El empresariado ha denunciado que la conexión sigue completamente paralizada en el tramo comprendido entre Zaragoza y Castejón. Mientras que el trayecto entre Castejón y Pamplona cuenta con obras ya ejecutadas, fases en marcha y proyectos encargados, el enlace hacia la capital aragonesa sigue atrapado en la burocracia, pendiente de la aprobación definitiva de su estudio informativo y sin un solo proyecto constructivo licitado.
Aunque la reciente presentación del estudio informativo complementario para integrar el tren a su paso por Tudela supone un avance administrativo, las empresas advierten de que reabre el debate sobre los plazos reales. Ante esta tesitura, Manuel Piquer, presidente de la CEN, ha mostrado su profunda preocupación: "No podemos permitir que la Alta Velocidad llegue a Castejón para detenerse allí. Navarra necesita una conexión completa y plenamente operativa con Zaragoza y con los grandes corredores ferroviarios nacionales y europeos", ha urgido.
Los otros tres "cuellos de botella" que amenazan la inversión
Además del déficit de transportes, los líderes económicos de ambas comunidades —que conforman uno de los polos industriales más potentes del país— han desgranado los tres grandes desafíos estratégicos que condicionan de forma directa la llegada de nuevos proyectos internacionales:
- La pérdida de competitividad fiscal: Los empresarios han reclamado un marco tributario que incentive de verdad la inversión. Aunque Navarra plantea rebajar el Impuesto de Sociedades del 28% al 25% para firmas vinculadas al empleo y la sostenibilidad, preocupa que diversos índices sitúen a la Comunidad foral en posiciones intermedias-bajas de atractivo fiscal, llegando a caer al puesto 14 de 19 territorios del Estado.
- La saturación de la red eléctrica: Disponer de potencia es hoy el factor decisivo para albergar factorías avanzadas o centros de datos. Mientras Aragón concentra el 20% de las solicitudes energéticas de España, las firmas navarras observan con temor la saturación de determinados nudos eléctricos que dificulta garantizar la potencia necesaria a proyectos industriales estratégicos.
- El impacto del absentismo en la productividad: Las bajas laborales temporales se han consolidado como una de las mayores preocupaciones en las plantillas por su impacto directo en la organización interna. Las patronales exigen abordarlo en las mesas de diálogo social y reclamar una mayor corresponsabilidad e implicación al sistema sanitario y a las mutuas.
Una alianza estratégica para el motor del sur de Europa
El encuentro, que ha incluido una visita de carácter corporativo y organizativo a las unidades de referencia tecnológica de la Clínica Universidad de Navarra, ha contado con una amplísima representación de las principales firmas de ambas regiones, tales como Volkswagen Navarra, Viscofan, Florette, Grupo AN o Ingeteam por la parte foral, e Ibercaja, Saica, Henneo o Mercadona por la aragonesa.
La cumbre ha concluido con un llamamiento unánime a blindar la estabilidad regulatoria y la seguridad jurídica para evitar la fuga de capitales. Tal y como ha sentenciado la empresaria Laura Sandua, vicepresidenta de la CEN: "Cada inversión que se retrasa por falta de energía, de infraestructuras o de competitividad es una oportunidad que acaba marchándose a otro territorio".