El estudiante de bachillerato que más sabe de matemáticas: representará a Navarra en un concurso nacional
La Olimpiada Matemática Española ha dejado ya nombre propio en su fase local en Navarra. Oroel Villanúa Biescas, alumno del IES Sancho III el Mayor de Tafalla, se ha proclamado ganador de esta edición tras imponerse en las pruebas celebradas el pasado 16 de enero en la Universidad Pública de Navarra (UPNA).
El segundo puesto ha sido para Mikel Sánchez Zaragüeta, estudiante del Colegio Nuestra Señora del Huerto de Pamplona, mientras que el tercer premio ha recaído en Sofía Galbete Rojí, alumna del Colegio Miravalles-El Redín, también en la capital navarra. El resultado tiene además un valor añadido, ya que Villanúa Biescas ya había logrado el tercer puesto en la fase local del año pasado.
Estas tres primeras personas clasificadas representarán a Navarra en la fase nacional de la LXII Olimpiada Matemática Española, que se celebrará en Las Rozas (Madrid) del 12 al 15 de marzo. Será allí donde compitan con el alumnado mejor clasificado del resto del país en una cita clave del calendario académico.
Las pruebas de la fase local han sido organizadas por profesorado del Departamento de Estadística, Informática y Matemáticas de la UPNA, bajo la coordinación de Gustavo Ochoa Lezaun, investigador del Instituto de Materiales Avanzados y Matemáticas (INAMAT2). En esta edición han participado un total de 45 estudiantes procedentes de distintos centros educativos navarros.
De cara a la proyección internacional, las seis personas mejor clasificadas en la fase nacional pasarán a formar parte del equipo olímpico español, que competirá en la 67.ª Olimpiada Internacional de Matemáticas, prevista del 10 al 20 de julio en Shanghái (China). Además, podrán integrar la representación española en la XLI Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas, que se celebrará en otoño, con fechas y sede aún por concretar.
Las olimpiadas matemáticas tienen como objetivo principal estimular el estudio de las matemáticas y detectar talento joven en esta disciplina. El certamen se estructura en tres fases —local, nacional e internacional— con un nivel de dificultad progresivo. Para resolver los problemas no se exigen conocimientos avanzados, sino capacidad de razonamiento, ingenio y habilidad para enfrentarse a situaciones nuevas. Durante las pruebas no se permite el uso de dispositivos electrónicos y solo se autoriza material básico de escritura y dibujo.