SOCIEDAD

El arzobispo de Pamplona y Tudela cierra las primeras Javieradas del año: "Criticar la fe es una falta de respeto”

El arzobispo en imagen de archivo de las Javieradas 2025. EFE/Villar López
Florencio Roselló cierra las primeras Javieradas del año con una homilía en la explanada del Castillo de Javier

“Criticar que Dios sea importante en nuestra vida es una falta de respeto”. El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló, ha cerrado este domingo las primeras Javieradas 2026 con una homilía en la explanada del Castillo de Javier en la que ha defendido que la fe “comienza siempre como una invitación” y que “a nadie se le obliga a creer”.

Ante los miles de peregrinos que han llegado hasta Javier, Roselló ha puesto en valor el esfuerzo realizado durante la jornada y ha ensalzado la determinación de los asistentes. “Hemos desafiado lluvia, viento y frío para llegar hasta aquí” y “nada ni nadie os detiene”, ha destacado durante su intervención.

El prelado ha subrayado además el carácter abierto de la cita religiosa. Florencio Roselló ha afirmado que “para todos Javier abre sus puertas y nuestro santo nos acoge abriendo sus brazos” y ha defendido que en Javier “todo el mundo es bien recibido, inclusive los que nos critican, los que cuestionan nuestra elección por Jesús”.

El arzobispo ha recordado que el lema de estas primeras Javieradas ha sido ‘Invitados a la fe’. A partir de esa idea, ha insistido en que “la fe comienza siempre así, como una invitación” y en que “nadie viene a Javier obligado, como tampoco a nadie se le obliga a creer”.

“Siempre he valorado que nuestras decisiones sean libres, sin coacción ni obligación. Dios no se impone. Dios se ofrece, se nos acerca, y cada uno es libre de responder”, ha remarcado Roselló en su homilía en el Castillo de Javier.

A continuación, ha cargado contra quienes cuestionan las creencias religiosas. Ha considerado “una falta de respeto que se critique a los cristianos por creer, que se critique que Dios sea importante en nuestra vida” y ha defendido que muchos jóvenes creen “desde la libertad porque Dios llena su vida”.

En ese mismo pasaje, el arzobispo de Pamplona ha dejado una de las frases más contundentes de la mañana. “Quien nos critica se manifiesta como una persona frustrada, vacía, que no está satisfecha consigo misma” y “la crítica es signo de inmadurez, signo de insatisfacción”, ha afirmado.

Roselló también ha dedicado parte de su mensaje a la figura de San Francisco Javier, al que ha definido como “nuestro misionero universal”. Según ha explicado, fue a lugares donde muchas personas necesitaban tanto oír hablar de Dios como ser liberadas “de la pobreza, de la enfermedad, del hambre y de la muerte”.

En esa línea, ha señalado que esas personas necesitaban “recuperar su dignidad humana” y que eran “personas olvidadas y ninguneadas por sus opresores”. De esta forma, ha vinculado el mensaje religioso con la atención a los más vulnerables.

Durante la homilía, el arzobispo ha recurrido de forma reiterada a la imagen del pozo como símbolo espiritual. “Jesús no hace distinciones, habla y se ofrece a todos los que buscan un pozo que dé sentido a su vida” y “para nosotros el pozo que calma la sed es Javier”, ha manifestado.

Roselló ha enumerado además varias “sedes” que, a su juicio, marcan la vida actual. Ha hablado de “sed de sentido”, “sed de esperanza”, “sed de justicia”, “sed de solidaridad” y “sed de algo que llene de verdad nuestra vida” en una nueva apelación a los peregrinos reunidos en Javier.

Frente a ello, ha advertido de los “pozos” falsos que, según ha dicho, se presentan de forma atractiva. Ha citado “los pozos del éxito y reconocimiento”, “del placer o consumo”, “del dinero y la riqueza”, “del racismo y la separación”, “de la guerra y ambición” y también “del aborto y negación de la vida”.

“En estos pozos bebe mucha gente, en ocasiones perdida y desorientada, que nunca logran calmar su sed, porque el agua de esos pozos está corrompida, está putrefacta”, ha señalado. En su opinión, se trata de caminos que prometen felicidad, pero que “nunca llena[n] nuestro corazón”.

Ya en la parte final de su mensaje, Florencio Roselló ha hecho un llamamiento directo a los asistentes. “No os engañen”, ha pedido, antes de insistir en que “os ofrecerán muchos pozos para calmar vuestra sed, pero son pozos engañosos”.

El arzobispo ha cerrado así las primeras Javieradas 2026 con una invitación a centrar la mirada en Jesús. “Solo hay uno del cual merece la pena beber: del pozo de la vida, del pozo que nos ofrece Jesús. Y hoy ese pozo lo encontramos en Javier”, ha concluido.