La Clínica Universidad de Navarra confirma el éxito de su protonterapia contra el cáncer seis años después
La Unidad de Protonterapia del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra ha cumplido seis años convertida en un referente de esta técnica de radioterapia de alta precisión en España y Europa. Desde su puesta en marcha en abril de 2020, ha atendido a 1.391 pacientes y ha consolidado un balance que refuerza el valor de esta terapia en la lucha contra el cáncer, especialmente en los casos más complejos y en la oncología pediátrica.
Uno de los datos más relevantes de este recorrido es que el 27% de los pacientes tratados han sido niños y adolescentes con patología oncológica. Es decir, casi uno de cada tres casos atendidos en esta unidad ha correspondido a menores de 18 años, una cifra que confirma el peso de la protonterapia como tratamiento de elección en edades tempranas por su capacidad para reducir la toxicidad y proteger tejidos sanos.
“Se trata de una radioterapia extremadamente precisa que permite reducir al máximo la irradiación sobre tejidos sanos, algo clave en niños, cuyos órganos están en desarrollo y son más vulnerables a la aparición de efectos adversos”, ha explicado el Dr. Javier Aristu, director de la unidad. Esa precisión resulta decisiva para mejorar las tasas de supervivencia y rebajar las secuelas a largo plazo, sobre todo en tumores del sistema nervioso central o en sarcomas.
El balance de estos seis años también ha confirmado la utilidad de esta tecnología en tumores de localización compleja, como los de cabeza y cuello, base de cráneo o distintos tipos de sarcoma. Según ha señalado el Dr. Javier Serrano, coordinador del Área de Cáncer de Cabeza y Cuello del centro, el uso de protones permite administrar dosis altas de radiación con gran exactitud, al tiempo que preserva estructuras críticas y mantiene las máximas probabilidades de control tumoral.
Además, la Unidad de Protonterapia ha ido ganando protagonismo en tumores con una mayor prevalencia, como el cáncer de próstata o el cáncer de mama. En estos casos, su principal ventaja está en reducir el impacto de la radiación sobre órganos sanos como el corazón, el pulmón, el recto o la vejiga, algo que favorece tratamientos más ambiciosos desde el punto de vista curativo y con una mejor calidad de vida posterior.
“El menor impacto de la radiación nos permite plantear tratamientos ambiciosos en términos de curación, con una mejor calidad de vida para el paciente”, ha destacado el Dr. Mauricio Cambeiro, especialista en Oncología Radioterápica del centro. Esa mejora en la calidad de vida se ha convertido en uno de los argumentos médicos más relevantes en el crecimiento de esta técnica durante los últimos años.
Del total de 1.391 pacientes tratados desde abril de 2020, 575 han sido mujeres y 816 hombres, con indicaciones en más de una veintena de tipos tumorales. La experiencia acumulada ha permitido también confirmar el valor de la protonterapia en situaciones especialmente delicadas, como la reirradiación de pacientes que ya habían recibido tratamiento previo y que cuentan con menos alternativas terapéuticas.
“La capacidad de concentrar la dosis en zonas muy concretas nos permite ofrecer nuevas oportunidades terapéuticas en casos donde otras opciones son más limitadas”, ha apuntado la Dra. Rosa Meiriño, especialista en Oncología Radioterápica. Ese dato refuerza el balance clínico de una unidad que no solo ha aumentado su actividad, sino que también ha ampliado sus posibilidades de intervención en escenarios de gran complejidad médica.
Junto a los resultados asistenciales, la Unidad de Protonterapia ha consolidado un modelo altamente especializado con un equipo multidisciplinar formado por oncólogos radioterápicos, pediatras, radiofísicos, enfermeras, técnicos, ingenieros y personal de apoyo. “Hemos construido un sistema de trabajo coordinado que nos permite mejorar continuamente los procesos y ofrecer una atención cada vez más personalizada”, ha valorado el Dr. Aristu.
Este trabajo se apoya en herramientas de coordinación telemática y en sistemas avanzados de imagen médica, que facilitan tanto la planificación precisa de los tratamientos como el seguimiento de los pacientes. De este modo, la unidad ha reforzado su papel como una de las grandes apuestas de la medicina de precisión en Oncología, con un impacto creciente en supervivencia, acceso a terapias avanzadas y reducción de secuelas.