Salvar a 10 mujeres con un peligroso cáncer: el viaje de dos médicos de la Clínica Universidad de Navarra
El programa ha pasado de atender a menos de diez mujeres a superar las 500 al mes y ya permite detectar casos operables.
Dos médicos de la Clínica Universidad de Navarra han viajado hasta Kinsasa para operar a diez pacientes con cáncer de cuello uterino y dar un paso más en un proyecto sanitario que lleva años creciendo en la República Democrática del Congo. Lo que hace una década era una enfermedad casi condenatoria para muchas mujeres empieza ahora a encontrar una vía de detección temprana, cirugía y esperanza.
La expedición no ha sido solo una misión médica. También ha servido para consolidar el proyecto Elikia, palabra que significa “esperanza” en lingala, y para empezar a formar a profesionales locales con la idea de que, en un futuro próximo, sean ellos mismos quienes puedan asumir estas intervenciones en el Hospital de Monkole.
El director del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la CUN, Luis Chiva, y el especialista Enrique Chacón han viajado entre el 18 y el 22 de marzo a la capital congoleña. Chacón ha salido desde Pamplona y Chiva lo ha hecho desde Madrid. Ambos han llegado a Kinsasa el 18 de marzo y han operado durante doce horas al día los días 19, 20 y 21, antes de regresar a España el 22.
Según ha explicado Chacón, todas las intervenciones han salido bien y las pacientes se están recuperando. Pero el objetivo de esta campaña ha ido más allá de esas diez operaciones. “No solo eso, sino que hemos también de alguna manera sembrado la semilla para que la gente local, los médicos locales del hospital de Monkole de Kinsasa empiecen a aprender estas técnicas quirúrgicas para en un corto plazo, soñamos, con que ellos puedan ser los que las realicen”, ha afirmado.
La historia de esta iniciativa se remonta a 1991, cuando el entonces prelado del Opus Dei, Álvaro del Portillo, impulsó un hospital en Kinsasa, en Mont Ngafula. Allí se encuentra hoy el Hospital de Monkole, que, según ha detallado Chacón, en aquel momento era “prácticamente más que un hospital, un dispensario”. Con el tiempo, aquel centro ha ido creciendo hasta convertirse en una referencia para esta labor sanitaria.
El gran punto de inflexión ha llegado en 2016, cuando Luis Chiva ha sido nombrado jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la CUN. Según ha relatado Chacón, en ese momento Chiva ha querido que una de las patas fuertes del departamento fuera la parte humanitaria. Por eso ha viajado al Congo para conocer de primera mano las necesidades de la población local y se ha encontrado con una realidad durísima: el cáncer de cuello uterino era allí “prácticamente igual a una sentencia de muerte”.
A día de hoy, la situación sigue siendo grave. Chacón ha precisado que todavía casi 5.000 mujeres fallecen cada año en la República Democrática del Congo por esta enfermedad. Aun así, el trabajo desarrollado en esta última década ha empezado a cambiar el panorama. Gracias al programa puesto en marcha tras aquel viaje de 2016, el cribado se ha convertido ya en una realidad en esa zona y ha permitido detectar pacientes en una etapa precoz y, por tanto, operable.
Ese avance también ha abierto la puerta a la prevención primaria, es decir, a detectar la enfermedad antes de que llegue al cáncer. Chacón ha resumido así el cambio vivido en estos años: “Diez años después, es el momento en el que el cribado es una realidad en esta zona. Estamos empezando a captar pacientes con cáncer de cuello uterino en etapa precoz y, por tanto, de alguna manera, pacientes operables, y evitar que fallezcan de este tumor”.
El proyecto Elikia tiene dos grandes vertientes. La primera se centra en los cribados y se desarrolla cada verano con un grupo liderado por ginecólogos del departamento, apoyado además por estudiantes de la Universidad de Navarra. Según ha explicado Chacón, viajan entre diez y quince jóvenes para colaborar sobre el terreno en una campaña que ha ido ganando dimensión con el paso de los años.
La segunda vertiente es la que se ha materializado este mes de marzo con la primera campaña quirúrgica. En ella han participado Luis Chiva, Ignacio Chiva y el propio Enrique Chacón. No han viajado esta vez para hacer cribados, aunque ese trabajo sigue desarrollándose allí con personal local. Y los datos muestran hasta qué punto ha crecido el proyecto: hace diez años acudían a esas revisiones menos de diez pacientes y ahora lo hacen más de 500 personas al mes.
En la actualidad, quienes se someten al cribado tienen que pagar uno o dos dólares. Por eso, para poder costear las operaciones, se ha puesto en marcha una campaña de crowdfunding con la que han enviado, en palabras de Chacón, “un mensaje muy humilde a todos los compañeros y amigos”. La respuesta ha sido inmediata: en solo dos días han conseguido recaudar más de 20.000 euros, una cantidad destinada a cubrir el coste de las diez cirugías.
Gracias a esa recaudación, las operaciones han sido completamente gratuitas para las pacientes. Para el equipo navarro, ese detalle ha sido tan importante como el propio resultado médico, porque ha permitido que mujeres con un diagnóstico muy complicado hayan podido acceder a un tratamiento que, de otro modo, habría sido muy difícil asumir.
Después de esta primera experiencia, el horizonte del proyecto mira aún más lejos. El equipo sueña con mejorar el cribado, llevar la vacuna contra el virus del papiloma humano y crear en Kinsasa una escuela quirúrgica especializada en cirugía de cáncer de cérvix. El objetivo final es claro: que los cirujanos locales puedan llegar a ser autosuficientes y que el camino abierto por estas diez operaciones no se quede en una misión aislada, sino en el principio de una red capaz de salvar muchas más vidas.