El colegio de Pamplona que estrena un nuevo edificio de 1.500 metros cuadrados para sus alumnos de Bachillerato
El nuevo curso ha comenzado con estreno en Irabia-Izaga. El colegio de Pamplona ha abierto las puertas de un nuevo edificio destinado a los alumnos de Bachillerato, unas instalaciones que han permitido completar además un proceso desarrollado durante los últimos tres años para reunir a todo el alumnado del centro en una misma sede.
El inmueble dispone de 1.500 metros cuadrados y ha sido concebido como un edificio independiente del resto de las construcciones destinadas a aulas. En él van a estudiar este curso los 254 alumnos de Bachillerato del colegio.
El nuevo espacio cuenta con 19 aulas y espacios docentes. De ellos, 15 funcionan como aulas ordinarias, a las que se suman un taller de ciencias, una sala de apoyo y dos aulas de desdoble. El edificio dispone además de dos salas de tutorías y despachos para el profesorado.
Una de las principales características de las nuevas instalaciones es la luminosidad y luz natural. Además, parte de las aulas están separadas mediante paneles modulares que permiten transformar los espacios dependiendo de las necesidades pedagógicas del centro.
De esta manera, doce de las aulas pueden convertirse en seis espacios del doble de tamaño, lo que ofrece mayor flexibilidad para organizar clases, actividades y encuentros con grupos más numerosos.
El edificio está distribuido entre planta baja, primera y segunda planta, cuenta con ascensor y ha prestado especial atención a la accesibilidad universal con accesos a ras de suelo y baños adaptados.
Los alumnos disponen de dos accesos diferentes al inmueble y cuentan además con una zona reservada en los espacios verdes de la zona sur del colegio para sus periodos de descanso.
El diseño interior combina tonos de madera y gris, mientras que para el exterior se ha mantenido el característico ladrillo naranja presente en el resto de instalaciones para integrar la nueva construcción en la estética del conjunto educativo.
La eficiencia energética ha sido otro de los pilares del proyecto, equipando el inmueble con placas solares en la cubierta y un avanzado aislamiento térmico.
Este estreno culmina la reorganización emprendida durante los últimos tres años en Irabia-Izaga, que reúne ya a sus 1.970 alumnos en una única sede.
De esta forma, las familias con varios hijos en el centro pueden unificar sus desplazamientos en un mismo recinto educativo que escolariza desde gateantes hasta los 18 años, habiendo sincronizado los horarios para facilitar la conciliación de las familias.
Desde la dirección del centro destacan que esta unificación permite mantener espacios diferenciados por ciclos educativos y ofrecer las mejores instalaciones tanto para el aprendizaje como para los recreos.
Los estudiantes de Bachillerato han sido los primeros en estrenar las aulas en este inicio de curso, mostrando una acogida muy positiva ante la amplitud, diseño y luz de los nuevos espacios.