SOCIEDAD

Los edificios también contaminan: una tesis de la Universidad de Navarra revela qué expulsan sus sistemas de ventilación

Robiel Manzueta, arquitecta e investigadora del Instituto BIOMA de la Universidad de Navarra. MANUEL CASTELLS / UNIVERSIDAD DE NAVARRA

La investigación de Robiel Manzueta ha medido las emisiones de viviendas, aulas, garajes y cocinas y plantea revisar los actuales sistemas de ventilación.

Los sistemas de ventilación de los edificios pueden expulsar al exterior contaminantes generados en su interior y contribuir así a la contaminación urbana. Esta es una de las principales conclusiones de la tesis doctoral de Robiel Manzueta, arquitecta e investigadora del Instituto BIOMA de la Universidad de Navarra.

La investigación ha demostrado que los inmuebles no se limitan a recibir la contaminación procedente del exterior. Viviendas, aulas, garajes o cocinas también pueden liberar al entorno distintos gases y partículas a través de sus sistemas de ventilación.

Manzueta ha desarrollado para su tesis una metodología novedosa destinada a cuantificar los contaminantes que expulsan los edificios. Para conseguirlo, ha instalado sensores de alta precisión en los principales conductos de extracción de aire de viviendas y aulas, garajes, cocinas y bajantes de saneamiento.

Las mediciones han permitido comprobar que las viviendas expulsan al exterior sustancias que van más allá del conocido dióxido de carbono (CO₂). El análisis ha detectado también monóxido de carbono (CO), metano (CH₄), compuestos orgánicos volátiles (TVOC) y partículas en suspensión.

Estos contaminantes, según ha señalado la investigación de la Universidad de Navarra, apenas están contemplados por la normativa actual cuando se diseñan los sistemas de ventilación de los edificios. Los resultados plantean así una nueva perspectiva sobre el papel que pueden desempeñar los inmuebles en la calidad del aire de las ciudades.

A partir de estos resultados, Robiel Manzueta ha propuesto utilizar el concepto de “exhalación de los edificios”. La investigadora plantea entender los inmuebles como organismos que “respiran”, ya que toman aire del exterior y posteriormente expulsan gases y partículas generados por la actividad desarrollada en su interior.

“Los edificios inhalan aire del exterior y expulsan al ambiente gases y partículas generados por la actividad que tiene lugar en su interior”, ha explicado Manzueta. A su juicio, este enfoque permite considerar los edificios como una fuente adicional de contaminación urbana y abre la posibilidad de desarrollar nuevas estrategias para limitar su impacto ambiental.

La tesis también ha puesto el foco en la necesidad de controlar de manera constante la calidad del aire interior, especialmente en los edificios educativos. La investigadora considera necesario adaptar los sistemas de ventilación a los distintos usos que tienen los espacios para proteger la salud de las personas que los ocupan.

Esta monitorización continua permitiría conocer mejor qué ocurre en cada estancia y ajustar la renovación del aire a sus necesidades concretas. Aulas, viviendas, cocinas o garajes presentan actividades y emisiones diferentes, por lo que los sistemas de ventilación no tendrían por qué responder de la misma manera en todos ellos.

La investigación ha planteado además la necesidad de revisar la normativa vigente para incorporar desde la fase de diseño soluciones destinadas a reducir las emisiones procedentes de los propios inmuebles. El objetivo sería tener en cuenta no solo el aire que entra en un edificio, sino también qué contaminantes devuelve después al exterior.

Aunque la reducción conseguida en cada inmueble pueda resultar limitada de forma individual, Manzueta ha destacado que la aplicación de estas medidas a gran escala podría tener un efecto significativo en la calidad del aire de las ciudades. Además, parte de las emisiones detectadas corresponden a gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano, por lo que disminuirlas también podría contribuir a la mitigación del cambio climático.