Por qué los adolescentes duermen cada vez más como los adultos: un estudio navarro da nuevas claves
La forma de dormir también cambia al crecer. Un estudio de la Clínica Universidad de Navarra ha identificado que, durante la adolescencia, el descanso comienza a adquirir características propias de los adultos, con menos proporción de sueño REM, latencias más prolongadas y un mayor índice de microdespertares.
La investigación, realizada por especialistas del Servicio de Neurofisiología y publicada en la revista Clinical Neurophysiology, ha aportado nuevas evidencias sobre la maduración del sueño durante la infancia y la adolescencia. Sus conclusiones pueden ayudar a personalizar el diagnóstico de los trastornos del descanso en esta etapa de la vida.
El sueño de 419 niños y adolescentes
Los investigadores han desarrollado un estudio observacional retrospectivo a partir de polisomnografías nocturnas, pruebas que registran cómo duerme una persona. El trabajo ha incluido los datos de 419 niños y adolescentes de entre 1 y 18 años evaluados por sospecha de trastornos respiratorios del sueño.
Los resultados han mostrado que el tiempo total de descanso es mayor entre los niños preescolares y disminuye progresivamente con la edad, especialmente al acercarse a la adolescencia. También aumenta el tiempo que necesitan para quedarse dormidos y alcanzar la fase REM.
Menos fase REM y más microdespertares
El estudio ha concluido que los adolescentes presentan una menor proporción de descanso en fase REM, unas latencias más prolongadas y un índice superior de microdespertares. Estas características hacen que su patrón de sueño se parezca cada vez más al de una persona adulta.
“La adolescencia es una etapa de transición también desde el punto de vista del sueño”, ha explicado la Dra. Beatriz Echeveste, neurofisióloga y neuróloga de la Clínica Universidad de Navarra.
Evaluaciones más individualizadas
“Con este estudio hemos demostrado que, en esta etapa de la vida, el sueño cambia de forma clara y empieza a parecerse más al del adulto, lo que aporta argumentos para apostar por evaluaciones más individualizadas y, quizá, no aplicar siempre criterios pediátricos para tratar problemas asociados”, ha añadido Echeveste.
El trabajo ha confirmado, además, que la estructura del sueño, es decir, la forma en la que se organiza el descanso a lo largo de la noche, continúa madurando durante la infancia y la adolescencia.
Nueva acreditación para la Unidad del Sueño
La Unidad del Sueño de la Clínica Universidad de Navarra ha obtenido también la nueva acreditación de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño en sus sedes de Pamplona y Madrid. El reconocimiento se ha basado en criterios renovados y exigentes, evaluados de forma externa e independiente.
FESMES ha destacado la estructura asistencial, la cualificación de los profesionales, la actividad investigadora y la orientación hacia la innovación y la atención multidisciplinar. La unidad reúne a neurólogos, neurofisiólogos, psiquiatras, psicólogos, neumólogos, otorrinolaringólogos, endocrinólogos y pediatras, entre otros especialistas.
El equipo aborda enfermedades como el síndrome de apnea obstructiva del sueño, las parasomnias o el síndrome de piernas inquietas. Su responsable, la Dra. Elena Urrestarazu, ha destacado “la capacidad que tenemos para diagnosticar y tratar todas las patologías del sueño gracias a los tratamientos más avanzados con los que contamos”.
“Esta acreditación supone un estímulo para seguir trabajando por el paciente siempre desde la perspectiva interdisciplinar”, ha concluido Urrestarazu.