Una experta de la Clínica Universidad de Navarra revela la rutina que mejora el descanso en verano
Dormir bien durante el verano puede convertirse en un reto. El calor, los viajes, las actividades al aire libre y los cambios de horario han alterado las rutinas de muchas personas durante las vacaciones.
Frente a estos cambios, los especialistas han destacado un hábito sencillo que puede ayudar a conservar un buen descanso: intentar acostarse y levantarse todos los días a una hora similar, incluso cuando no hay que acudir al trabajo o cumplir con las obligaciones habituales.
La doctora Beatriz Echeveste, especialista en Neurología y Neurofisiología de la Unidad del Sueño de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que el calor y la irregularidad de los horarios son los dos factores que más dificultan el descanso durante los meses estivales.
"Para iniciar el sueño, nuestro organismo necesita reducir la temperatura corporal. Cuando la temperatura exterior es muy elevada, este proceso resulta más difícil y aumenta la probabilidad de que tardemos más en dormirnos o de que el sueño sea más fragmentado", ha señalado la especialista.
Las altas temperaturas pueden provocar, por tanto, que resulte más complicado conciliar el sueño. También pueden causar despertares frecuentes durante la noche y reducir la sensación de haber descansado al levantarse.
A esta situación se unen los cambios propios del verano. Acostarse más tarde, retrasar la hora de levantarse o modificar las comidas y las actividades diarias puede afectar al ritmo biológico que regula el sueño y la vigilia.
Sin embargo, la calidad del descanso no debe valorarse únicamente por el número de horas dormidas o por lo sucedido durante la noche. La doctora Echeveste ha recomendado prestar especial atención a cómo se encuentra cada persona durante el día.
"Lo importante es observar cómo nos encontramos durante el día. Si estamos excesivamente cansados, nos cuesta levantarnos, tenemos somnolencia frecuente o nos quedamos dormidos en situaciones en las que deberíamos permanecer despiertos, conviene consultar con un especialista", ha advertido.
El cansancio persistente, la somnolencia excesiva o la dificultad para concentrarse y rendir con normalidad pueden ser señales de que el descanso nocturno no está siendo suficiente.
Dormir mal de forma continuada puede afectar al rendimiento cognitivo, la concentración, el estado de ánimo y la calidad de vida. Además, la falta de sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, metabólicos y neurológicos.
Para favorecer un buen descanso durante las vacaciones, la principal recomendación ha sido mantener la máxima regularidad posible en los horarios. La hora de levantarse resulta especialmente importante para conservar el ritmo biológico.
"Aunque un día nos acostemos más tarde de lo habitual, mantener una hora relativamente estable para comenzar la jornada ayuda a preservar el ritmo biológico y facilita un mejor descanso durante el resto del verano", ha destacado la doctora Echeveste.
La exposición a la luz natural durante el día también contribuye a regular el reloj interno del organismo. Esta rutina puede facilitar que el cuerpo identifique con mayor claridad los momentos de actividad y descanso.
Los especialistas han aconsejado, además, mantener una temperatura confortable en el dormitorio, evitar las cenas abundantes poco antes de acostarse y limitar el uso de teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos electrónicos durante los momentos previos al sueño.
Los trastornos del sueño afectan a millones de personas en España. Según los datos aportados por la Sociedad Española de Neurología, más de cuatro millones de españoles padecen algún trastorno del sueño crónico y grave.
Además, casi la mitad de la población adulta no disfruta de un descanso de calidad. El problema ha afectado especialmente a las personas de mayor edad, ya que más del 50% de los mayores de 65 años presenta alguna dificultad relacionada con el sueño.
Pese a la elevada incidencia de estos trastornos, menos de un tercio de las personas afectadas consulta con un profesional sanitario. Los especialistas han insistido en que la somnolencia habitual, el agotamiento o la dificultad para mantenerse despierto no deben normalizarse, tampoco durante el verano.