SOCIEDAD

De una granja de pollos a una papelería: el impulso de Fundación "la Caixa" que transforma vidas

Con el préstamo inicial, Crisália Nhambi ha ampliado su papelería. GAPI / FUNDACIÓN LA CAIXA

El fondo Crédito Rural para el Progreso facilita financiación, formación y acompañamiento a pequeños negocios de Cabo Delgado y Maputo en comunidades vulnerables.

Work4Progress ha abierto una vía de financiación para mujeres y jóvenes de zonas rurales de Mozambique que hasta ahora tenían grandes dificultades para acceder a un crédito bancario. El programa de la Fundación ”la Caixa”, desarrollado junto a la entidad de financiación para el desarrollo Gapi, ha impulsado un fondo de garantía y crédito para que pequeños negocios puedan nacer, crecer y consolidarse en el país.

La iniciativa se ha desplegado en áreas rurales de las provincias de Cabo Delgado y Maputo, dos territorios especialmente vulnerables. En estas regiones, el acceso a capital puede marcar la diferencia entre mantener una actividad de subsistencia o empezar a construir un negocio con capacidad real de crecimiento.

Desde 2017, la Fundación ”la Caixa” ha destinado más de 42 millones de euros al impulso de distintos programas centrados principalmente en la salud y la creación de empleo. Entre ellos figura Work4Progress, que ha tenido un impacto positivo en más de 5,8 millones de destinatarios.

En la provincia de Cabo Delgado, al norte de Mozambique, la población ha afrontado en los últimos años una sucesión de crisis. Los ciclones cada vez más frecuentes, los efectos del cambio climático y los episodios de violencia han provocado desplazamientos y la pérdida de medios de vida.

En este contexto, emprender no supone solo obtener ingresos. Para muchas familias, poner en marcha un pequeño negocio significa recuperar estabilidad, reconstruir proyectos personales y volver a generar oportunidades en sus propias comunidades.

Una de las principales barreras ha sido el acceso al crédito formal. Los bancos suelen exigir avales, garantías o historiales financieros que buena parte de la población rural no puede aportar, especialmente mujeres y jóvenes que trabajan en economías muy pequeñas o informales.

Para responder a esa realidad, Work4Progress y Gapi han puesto en marcha el fondo de garantía y crédito Crédito Rural para el Progreso. Esta herramienta respalda los préstamos de los emprendedores, ofrece cobertura a la entidad financiera y facilita que pequeños negocios puedan ponerse en marcha o ampliar su actividad.

El fondo no se limita a entregar financiación. También incorpora asistencia técnica, formación y acompañamiento para que los proyectos tengan más posibilidades de mantenerse en el tiempo y no se queden solo en una primera inversión.

“Este fondo ha supuesto una oportunidad para apoyar a un colectivo vulnerable que a menudo no tiene acceso a la financiación de los bancos formales”, ha explicado Ashley Massingue, técnica superior del Área de Financiación y Coordinación de Proyectos de Gapi y coordinadora de proyectos desarrollados en Mozambique con el impulso de Work4Progress.

Según ha señalado Massingue, el programa permite que las personas beneficiarias obtengan capital para desarrollar sus negocios. Además, les ayuda a crear un historial bancario que puede facilitarles el acceso a nueva financiación en el futuro.

El caso de Assucenia José muestra el efecto de este apoyo en una economía familiar. Vive en la localidad de Massaca, en la provincia de Maputo, y se dedica desde 2013 a la cría y comercialización de pollos.

Su proyecto nació con la idea de reforzar la producción avícola de su comunidad, generar autoempleo y mejorar la seguridad alimentaria local. Sin embargo, durante años avanzó con muchas dificultades por la falta de equipamiento y materiales.

“Me faltaba equipo y materiales, lo que dificultaba mucho el trabajo”, ha recordado Assucenia José. La situación cambió cuando consiguió financiación a través del programa. “Al recibirla pude invertir en recursos y equipamiento, mejorar la producción y aumentar los ingresos”, ha explicado.

Ese crecimiento ha tenido un efecto directo en su vida diaria. “Hoy puedo mantener a mis hijos y también invertir en la agricultura, que me ha ayudado mucho”, ha contado la beneficiaria de Work4Progress en Mozambique.

La devolución del préstamo exigió esfuerzo y organización. “Requirió algo de esfuerzo y una buena gestión, pero logré cumplir con los pagos y ahora ya no tengo deudas”, ha señalado Assucenia José.

Su siguiente objetivo es ampliar la granja e incorporar gallinas ponedoras para producir huevos. Con esa diversificación quiere aumentar los ingresos y reforzar la estabilidad de su negocio familiar.

Assucenia también ha querido trasladar un mensaje a otras mujeres jóvenes de su entorno. “Animo a las mujeres jóvenes a que se sumen a este proyecto, merece la pena”, ha afirmado.

Otra de las historias apoyadas por el programa es la de Crisália Nhambi, también residente en la comunidad de Massaca. En su caso, el préstamo inicial le permitió ampliar una papelería y mejorar el acceso a materiales escolares, productos de oficina y servicios de apoyo administrativo.

“La financiación marcó una gran diferencia porque pude aumentar los recursos y ampliar mi negocio”, ha señalado Crisália Nhambi. Ese primer impulso le permitió fortalecer la actividad y atender mejor a su comunidad.

Con los beneficios obtenidos, Crisália decidió abrir una nueva vía de ingresos e invertir en un pequeño negocio de pastelería. La diversificación le ha permitido ampliar su base de clientes y ganar más estabilidad económica.

Con el paso del tiempo, fue necesaria una reestructuración del plan de pagos. La emprendedora ha explicado que antes pagaba alrededor de nueve mil meticales, pero que, tras solicitar la reestructuración, pasó a pagar seis mil.

A pesar de esa adaptación financiera, su empresa ha seguido adelante. Hoy, entre la papelería y el obrador, cuenta con cuatro trabajadores, lo que contribuye también a la generación de empleo y a la actividad económica local.

El principal objetivo de Crisália es ahora consolidar el proyecto y disponer de un espacio propio. “Mi mayor plan de futuro es conseguir un terreno y construir mi propio local”, ha afirmado.

También ha compartido un consejo para quienes quieran solicitar financiación. “Primero hay que invertir el dinero en aquello para lo que se pidió el préstamo y, con los beneficios, ir aumentando el negocio”, ha comentado.

El fondo liderado por Gapi se articula a través de una red de organizaciones españolas y locales. En ella participan entidades lideradas por Ayuda en Acción, CESAL y Enraíza Derechos, con la coordinación de FUNDE.

Estas organizaciones trabajan directamente con las comunidades rurales y ayudan a identificar a las personas que pueden beneficiarse de esta financiación. Ese conocimiento del territorio resulta clave para que el crédito llegue a quienes realmente lo necesitan.

“En Work4Progress trabajamos como una sola plataforma”, ha subrayado Massingue. La coordinadora ha explicado que la mayoría de los beneficiarios proceden de organizaciones que ya trabajan con estas comunidades y conocen bien sus necesidades.

El programa incluye además formación en gestión empresarial y educación financiera. Esta parte resulta fundamental para reforzar la viabilidad de los negocios y mejorar la capacidad de las personas beneficiarias para administrar los préstamos.

La experiencia del programa demuestra que el crédito tiene más impacto cuando se combina con acompañamiento y conocimiento del territorio. En estos contextos, las comunidades pueden generar sus propias soluciones cuando cuentan con herramientas adecuadas.

Los negocios apoyados suelen comenzar a pequeña escala. En muchos casos están gestionados por una sola persona o con apoyo familiar, pero con el tiempo pueden crecer y crear nuevas oportunidades económicas en su entorno.

“La financiación no viene para transformar completamente su vida, sino para acelerar sus ideas”, ha explicado Ashley Massingue. Esa idea resume el sentido de un fondo que no sustituye el esfuerzo de los emprendedores, pero sí elimina una barrera decisiva.

Para la coordinadora de Work4Progress en Gapi, el acceso al capital desempeña un papel esencial en lugares donde las crisis han dejado una huella profunda en la vida cotidiana. Más allá de los ingresos, este impulso puede ayudar a recuperar proyectos de vida.

En Mozambique, la financiación rural se ha convertido así en una herramienta para que mujeres y jóvenes puedan construir un futuro con más estabilidad. También les permite convertirse en protagonistas del desarrollo de sus comunidades desde negocios nacidos en su propio entorno.