Sociedad

Una investigación de la Clínica Universidad de Navarra señala un riesgo frecuente en terapias contra el cáncer

De izquierda a derecha, la Dra. María Marcos Jubilar, el Dr. Ramón Lecumberri y la Dra. María Panizo, autores del estudio.
Un estudio del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra ha observado más sangrados que trombosis en las primeras semanas y propone una vigilancia más estrecha.

Los hematólogos del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra han puesto el foco en una complicación que puede pasar más desapercibida en uno de los tratamientos más avanzados contra los tumores de la sangre. Un estudio publicado en la revista Cancer Immunology, Immunotherapy ha defendido la necesidad de vigilar de forma más estrecha el riesgo de sangrado en pacientes sometidos a terapia CAR-T.

La investigación ha mostrado que durante las primeras semanas tras recibir este tratamiento los sangrados han sido más frecuentes que las trombosis. Por eso, los autores han planteado reforzar el seguimiento de las señales de inflamación y de las alteraciones de la coagulación, con el objetivo de aumentar la seguridad de los pacientes en un momento especialmente delicado del proceso.

La terapia CAR-T consiste en modificar genéticamente células del propio paciente en el laboratorio para que puedan atacar el tumor de la sangre cuando vuelven a ser reinfundidas. Esa activación del sistema inmunitario resulta muy intensa y permite combatir la enfermedad, pero también puede desbordarse y afectar a otros sistemas del organismo.

En este trabajo, los investigadores han descrito cómo cambia la coagulación sanguínea durante el primer mes después de la infusión de las CAR-T. Además, han identificado que ciertos biomarcadores pueden ayudar a predecir complicaciones antes de que estas se manifiesten de forma más evidente.

Según ha explicado el Dr. Ramón Lecumberri, codirector del Servicio de Hematología de la Clínica Universidad de Navarra, “tener en cuenta, además de indicadores rutinarios como el número de plaquetas, otros menos habituales como la P-selectina o la generación de trombina es clave para predecir complicaciones en los pacientes y aumentar la seguridad del tratamiento. Son biomarcadores que se pueden obtener en un análisis de sangre sencillo”.

El estudio ha analizado los datos de 62 pacientes tratados con CAR-T dirigidas a CD19 o BCMA, dos proteínas situadas en la superficie de las células tumorales y consideradas dianas terapéuticas. Los especialistas tomaron muestras de sangre antes de la infusión y en los días 3, 15 y 28 después del tratamiento para comprobar cómo respondía el organismo ante procesos de inflamación y coagulación.

Entre los principales resultados, los investigadores han detectado complicaciones inflamatorias de manera frecuente, más sangrados que trombosis durante el primer mes y otros cambios analíticos como una mayor prolongación de los tiempos de coagulación o un descenso progresivo de las plaquetas.

La Dra. María Panizo, especialista del Servicio de Hematología de la Clínica, ha advertido de que “los datos que hemos obtenido nos indican que la vigilancia no debe centrase solo en la trombosis, porque el sangrado puede ser más frecuente, especialmente, a partir de la segunda semana del seguimiento. Esto implica que hay que poner el foco en la hemostasia, siempre pensando en mejorar la seguridad del paciente”.

Las CAR-T se han afianzado en los últimos años como una opción terapéutica para pacientes con leucemia linfoblástica aguda de células B, algunos tipos de linfomas y mieloma múltiple que son refractarios, sobre todo, a dos primeras líneas de tratamiento. El procedimiento comienza con la extracción de sangre del paciente para separar sus componentes y modificar esas células mediante ingeniería genética antes de transfundirlas de nuevo para que localicen y destruyan las células tumorales sin dañar las sanas.

Según los datos facilitados, se estima que más del 70% de los pacientes con leucemia y linfoma refractario y en recaída responden a este tratamiento. Por eso, cualquier avance orientado a detectar complicaciones y reducir riesgos cobra especial relevancia en una terapia que se ha convertido en una de las grandes esperanzas frente a determinados cánceres hematológicos.

La presentación de estos resultados ha coincidido además con la celebración en la Universidad de Navarra de la undécima edición de “Puesta al día en Hematología en 48 horas”, una cita anual que ha reunido en el campus de Pamplona a cerca de 200 personas. Entre los asistentes han participado principalmente facultativos jóvenes, médicos residentes de los últimos años y especialistas con experiencia que han buscado actualizarse en los avances más recientes de esta especialidad.

El Dr. Lecumberri ha explicado que “estas jornadas de actualización abordan las patologías más importantes del sistema hematopoyético fomentando la participación de los asistentes con el objetivo de ofrecer una visión unificadora del diagnóstico y del tratamiento”.