Isabel Rubio, oncóloga de la Clínica Universidad de Navarra, abre una nueva vía frente al cáncer de mama: "Para algunas mujeres puede ser muy importante"
Volver a enfrentarse a un cáncer de mama después de haber superado la enfermedad es una situación especialmente difícil. Pero una recaída no siempre tiene que terminar con la extirpación completa de la mama.
La doctora Isabel Rubio, coordinadora del Área de Cáncer de Mama del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN), ha participado en un consenso internacional que abre nuevas posibilidades para determinadas pacientes. Su principal conclusión es que, en algunos casos, una segunda cirugía conservadora puede ser una alternativa segura a la mastectomía.
El trabajo, publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet Oncology, ha reunido a 36 especialistas internacionales para establecer por primera vez unos criterios comunes que permitan identificar a las mujeres que pueden beneficiarse de esta opción.
"No se trata de sustituir la mastectomía por una segunda cirugía conservadora, sino de identificar aquellas situaciones en las que conservar de nuevo la mama puede ser una alternativa segura y adecuada", ha explicado Isabel Rubio, que también es presidenta electa de la Organización Europea de Cáncer (ECO).
Una segunda oportunidad para conservar la mama
La investigación aborda una situación muy concreta: mujeres que ya fueron tratadas mediante cirugía conservadora y radioterapia y que, años después, vuelven a desarrollar un tumor en la misma mama.
Tradicionalmente, la mastectomía de rescate, que implica extirpar la mama, ha sido una de las principales opciones ante estas recaídas. Sin embargo, los avances médicos permiten plantear tratamientos menos agresivos en pacientes cuidadosamente seleccionadas.
La alternativa consiste en realizar una segunda operación para extirpar el tumor, conocida como retumorectomía, acompañada de una nueva irradiación parcial de la zona afectada.
"Es fundamental valorar también si es posible realizar una reirradiación parcial a la mama y cuál es la mejor estrategia en cada paciente", ha señalado la especialista de la Clínica Universidad de Navarra.
La decisión no es sencilla. Para ofrecer esta posibilidad, los médicos deben estudiar las características del nuevo tumor, los tratamientos anteriores y las condiciones particulares de cada mujer.
Los datos del estudio y las pacientes que pueden beneficiarse
Los avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama han permitido que cada vez más mujeres sobrevivan durante largos periodos después de superar la enfermedad.
El estudio recoge que la incidencia acumulada de un segundo evento de cáncer de mama en la misma mama es del 2% a los cinco años y de aproximadamente el 4% a los diez años.
Estas cifras reflejan la importancia de disponer de alternativas terapéuticas para las mujeres que vuelven a recibir un diagnóstico después de haber pasado por una primera intervención.
Hasta ahora, los especialistas no contaban con unos criterios internacionales suficientemente homogéneos para determinar cuándo podía realizarse una segunda cirugía conservadora.
El nuevo trabajo ha conseguido un acuerdo en el 80% de las cuestiones analizadas, después de dos rondas de evaluación entre los 36 expertos participantes.
Entre los factores que deben tenerse en cuenta figuran el tamaño del tumor en relación con el volumen de la mama, el tiempo transcurrido desde el primer diagnóstico, la posibilidad de conseguir márgenes quirúrgicos libres de enfermedad y la viabilidad de aplicar una nueva radioterapia.
Isabel Rubio explica qué cambia con este avance
Para la doctora Isabel Rubio, una de las principales aportaciones del consenso es que permite tomar decisiones más precisas, sin aplicar una misma solución a todas las pacientes.
"Este estudio es el primer esfuerzo coordinado para establecer un consenso estructurado de expertos. Los objetivos son garantizar que esta estrategia ofrece resultados oncológicos adecuados y, al mismo tiempo, que puede realizarse manteniendo un resultado estético óptimo", ha destacado.
La especialista ha insistido en que resulta imprescindible estudiar cada caso de manera individual, teniendo en cuenta tanto las características de la enfermedad como las posibilidades reales de conservar la mama.
Otro aspecto relevante es que los tumores HER2 positivos y los triple negativos no deben considerarse, por sí mismos, una contraindicación absoluta para esta segunda intervención conservadora.
Esto no significa que todas las mujeres con estos tipos de cáncer puedan acceder al tratamiento, sino que su diagnóstico no debe excluirlas automáticamente de una valoración individualizada.
La radioterapia también adquiere una importancia especial. Los avances técnicos permiten concentrar una nueva irradiación sobre el área del tumor, aunque su aplicación debe estudiarse cuidadosamente por los especialistas y teniendo en cuenta la radioterapia recibida anteriormente.
"Nuestro papel no es decidir por ellas"
Más allá de los avances quirúrgicos, el consenso internacional ha puesto el foco en una cuestión especialmente importante para las mujeres que vuelven a enfrentarse al cáncer: su capacidad para participar en las decisiones sobre el tratamiento.
En este punto, el acuerdo entre los especialistas ha sido absoluto. El 100% de los expertos considera que las preferencias de la paciente deben ocupar un lugar central a la hora de elegir la estrategia terapéutica.
La doctora Rubio ha recordado que el impacto de una recaída va mucho más allá del diagnóstico médico y que cada mujer puede vivir de una manera diferente la posibilidad de perder la mama.
"Después de haber superado un cáncer de mama, enfrentarse de nuevo a la enfermedad puede ser especialmente difícil. Para algunas mujeres, tener la posibilidad de conservar la mama puede ser muy importante; para otras, una mastectomía es lo mejor", ha explicado.
Por eso, la especialista de la Clínica Universidad de Navarra defiende que el tratamiento debe combinar la seguridad oncológica, los resultados estéticos y las preferencias personales.
"Nuestro papel no es decidir por ellas, sino ofrecerles todas las alternativas que sean oncológicamente adecuadas y con resultados estéticos óptimos", ha concluido Isabel Rubio.