SOCIEDAD

Los médicos de las UCIs también se revuelven contra Chivite y Domínguez: "La sobrecarga repercute en la calidad"

La presidenta del Gobierno, María Chivite, junto al consejero de Salud, Fernando Domínguez. PABLO LASAOSA / ARCHIVO

Los profesionales han advertido de que la situación actual genera desgaste, dificulta los descansos y puede afectar a la calidad de la atención al paciente crítico.

Los médicos de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Navarra (HUN), Hospital Reina Sofía de Tudela (HRS) y Hospital García Orcoyen de Estella (HGO) han expresado su adhesión a las reivindicaciones que numerosos profesionales sanitarios han planteado en las últimas semanas tanto en Navarra como en el conjunto de España. Lo han hecho a través de un escrito, firmado por 46 profesionales, que ha sido difundido a través del Sindicato Médico de Navarra

De esta manera, los firmantes se unen a otros departamentos que también han avisado del colapso del sistema de Salud en los últimos días. Así, han trasladado que su preocupación no se limita al ámbito laboral, sino que afecta de forma directa a la atención sanitaria que reciben los pacientes. Por ese motivo, han considerado necesario hacer pública la realidad asistencial que viven cada día en sus unidades.

La atención al paciente crítico "exige una dedicación profesional y humana muy elevada". También requiere una disponibilidad continuada en un entorno marcado por la complejidad clínica y por una importante carga emocional.

Según han explicado, los servicios de Medicina Intensiva desarrollan actualmente su labor en un "contexto de creciente sobrecarga asistencial". A esta situación se suma un déficit de personal derivado de distintas circunstancias administrativas.

Esta realidad obliga con frecuencia a asumir jornadas complementarias que "superan los límites razonables de carga laboral". También implica cubrir ausencias de compañeros y compañeras, lo que dificulta el cumplimiento efectivo de los descansos necesarios y legalmente establecidos.

Los médicos y médicas de Medicina Intensiva han advertido de que esta situación genera un desgaste progresivo en los profesionales. Ese deterioro, han señalado, puede comprometer la sostenibilidad profesional y "repercutir negativamente en la calidad y seguridad de la atención prestada".

En su escrito, han defendido que la ciudadanía no necesita soluciones puntuales ni medidas cortoplacistas. Reclaman una sanidad pública sólida, bien planificada y dimensionada conforme a las necesidades reales de la población.

Los profesionales han reivindicado un modelo asistencial que garantice unas condiciones laborales dignas. A su juicio, este requisito resulta imprescindible para preservar una "atención segura, humana y de calidad al paciente crítico".

Los firmantes han subrayado que su prioridad seguirá siendo el bienestar de los pacientes y de sus familias. Sin embargo, han recordado que para cuidar adecuadamente de quienes más lo necesitan también es imprescindible cuidar a los profesionales sanitarios que les atienden.